De escalofríos y suspiros

3 Mar

Todos los días reinicio una cuenta regresiva que (empiezo a sospechar) nunca llegará a 0.

Me he vuelto una polilla totalmente y al más simple atisbo de luz ahí voy, rauda y veloz a estamparme contra la pared, porque (pese a todo) me alegra ver que el bello arte de crear una burbuja alrededor de uno para mantenerse aislado y a salvo no es solo asunto mío, que justo ahora no me ayuda, pues eso ya es otro asunto, ese ya es el karma haciendo lo que debe y ahí ni yo puedo ir a opinar.

Tengo tantas preguntas qué hacer. Tantas dudas. Tengo tantas anécdotas. Tengo tantas cosas que quisiera contarle, pero sencillamente no se puede, y no se puede porque el problema lo tengo yo por estar idealizando y creandome escenarios viejos sobre esta realidad actual que nos ronda. Así que eso, no puedo, al menos no esta vez, echarle la culpa, y ni podré de las anteriores porque no da pie a ello. Así las cosas.

Sigo añorando el dispositivo ese que vaya escribiendo estas entradas conforme las voy pensando. Ayer se me ocurrió una bien coqueta de la cual sólo me quedó el regusto porque no recuerdo ni tantito como iba. (Últimamente me ronda otra recuerdo.) Así que quién sabe, quizás así dejaría andar procastinando tanto esto de escribir a diario. Pero bueno.

¿Qué esperaba encontrar, preguntabas? Ahí nada. Sé bien lo qur había, lo que hubo. Es ahora que busco. Como un pobre diablo vagando por el desierto en busca de agua. Siento que lo único que hago es incordiarte, aunque digas que no tienes paz, es muy diferente lidiar con nuestros propios fantasmas en nuestra propia soledad. (Sabes exactamente dónde golpear. Y soy tan masoquista que me enorgullece ver que sabes lastimarme.) Busco y no busco en el pasado.

Aquí voy de nuevo. Con mi red lista para atrapar lo que dejes caer a mi alcance.

De la necesidad de escribir algo

28 Feb

Con el paso del tiempo, a la mala, como surge siempre lo bueno, he aprendido a hacerle caso a esa cosa llamada intuición, ese bicho maltrecho y roñoso que aparece de tanto en tanto con sus letros luminosos e indicativos. Su risa malvada cada que me pasa lo que me pasa por no hacerle caso sirven de aliciente para, efectivamente, prestarle atención y «obedecerle». Esta es una de esas veces. Me iba yo a repetir, como siempre, para seguro terminar enredando todo y diciendo de menos y de más. Si «la gracia» era escribir, pues aquí está este espacio en blanco, puedo imaginarme que lo está leyendo, obviando e ignorando igual, así que todo tranqui si problemas, aparte que hay una enorme luna llena allá arriba y yo iniciando mis días de ser mujer, ja, así que todo se (me) junta. Igual que siempre. Así que no debería sorprenderme y debería seguir de largo, seguir a este bicho hasta mi cama y tumbarme en ella y quedarme allí hasta que se me vaya el dolor se cabeza, de espalda, de vientre, de los tobillos. Hace días no tengo días libres. Hoy se supone era. Ya se acabó el mes. Sigo con una pila de pendientes y no hago más que echar otros encima. Las ensoñaciones ya vienen, ni raudas ni perezosas, estuve más de medio día fuera de casa. Ya no estoy para estos trotes, definitivamente, pero aquí estoy.

De la obviedad

27 Feb

Por eso. Era obvio que «si dije» que ahora mejor me iba a desahogar aquí por la falta de respuesta allá, el pozo se haya secado. Esta soy yo removiendo la arena del fondo en un intento por encontrar al hasta hace poco fuerte caudal que amenazaba con desbordar, inundar y causar estragos. Así que mejor nos vamos a centrar en rememorar algunas cosas para ver si «viéndolas» desde una nueva perspectiva le encontramos más chiste a esto. Porque a ratos de plano no sé qué onda.

(La herida dejó de sangrar. Tardó más de un día. Fue preocupante. Que le den un tirón a tus alas de polilla de por sí frágiles es traumático. Que quien lo haya hecho sea quien menos esperabas.. Bueno. Pero ya pasó ya.)

La vida adulta está llena de actividades y ocupaciones directamente derivadas de las decisiones que has ido tomando. Yo tan experta a estas alturas del partido, ahora hasta despierto temprano y tal. Domino a la perfección el fino arte de tener mil pendientes y hacer que parezca que estás centrado en resolver alguno.

Te pienso, constantemente. Fantaseo día y noche sin descanso. El día menos pensado tu nombre saldrá de mis labios y será como el tañir de la primera trompeta del Apocalipsis, ja, sí, así de relevante. Ojalá sea como lo ando imaginando. Quiero que por al menos esta vez las cosas sean como las imagino y que si hay algo que mis planes no contemplen sean solo sorpresas chidas. Sí, así, bien rosas mis ensoñaciones. Como siempre. Como esto. De siempre. Aunque tú no lo creas y a mi me haya tomado tanto discernirlo.

De añoranzas e incertidumbre.

24 Feb

Tu silencio duele. Porque aunque te cueste creerlo, la nena soy yo. Una nena perfectamente camuflada en un traje de valemadrismo, indiferencia y crueldad momentánea. Es tan difícil no salir corriendo a hacerse bolita en una trinchera que me llama a gritos porque hace ya tanto que no la visito. Mi vida es complicada, siempre lo ha sido, ya alguna vez lo dije, no es fácil anclarte al terreno bajo tus pies y resistir los embates del tiempo que quieren llevarte a cualquier lado. No. En otra vida, en otro universo, otra de mis versiones sin duda gusta de dejarse llevar por las corrientes y ha hecho y desecho tanto como me atrevo a imaginar. Pero esta yo no, esta yo es terca e inventiva y encuentra nuevas formas para seguir anclado. Así es, así fue, así seguirá siendo.

Mis alas de polilla siempre han sido frágiles, e intentar volar a donde estás no va a resultar, sobre todo con que cada que intento acercarme me cierras la ventana en la cara. Que no a propósito, dices, pero para el caso da igual. El resultado es el mismo, falta de reciprocidad en este asunto. Ya dijimos que no es competencia, pero, por simple cuestión numérica: mis demonios son más así que hacen más daño, lo cual hace más que lógico que te resistas y pongas límites, barreras, distancia. Pero no puedo evitar que duela, de manera imperiosa, como la misma necesidad de saberte, de estar ahí para recoger las migajas que quieras arrojarme, o peor aún, que no es tu intención dejar a mi alcance, pero caen, porque así son las reglas de nuestro mundo, caemos pa’bajo, no hay más.

La verdad es que empiezo a creer que no es cierto. Que estás confundiendo el sentimiento actual con otra cosa. Y me atrevo a decir. Una vez más. Que confíes en mi sobre este aspecto, debió ser un huracán que nos arrastrara sin aviso. Y no lo fue. Estás bastante cuerdo. Y eso es bueno. Sabes bien la cantidad de estragos que te quedan por aguantar y resulta absurdo pensar que en serio quieras volver a construir sobre un pantano. Así pues, porque así funcionan las cosas en mi cabeza, lo pongo por escrito: No pediré. No insinuaré. Me limitaré a aceptar lo que ofrezcas, si es que lo haces. Y si no, pues ya está, ya fue, este es finalmente el karma pasando su factura, yo cosechando lo que sembré. Ya no me voy a quejar. Contigo. Que aquí seguro vendré a ratos.

De crisis y tragedias

18 Feb

El día menos pensado voy a descubrirme con ojeras colosales y los dedos acalambrados. Esta urgencia, esta necesidad de sacar de mi ser todo esto que me anda carcomiendo es imperioso. Pero es de a ratos. No se me presenta la inspiración y llega y se sienta y espera a que la consuma completa, no, entra saltando en puntillas y lanza al aire las hojas que traía cargando y mientras yo intento agarrarlas todas para transcribirlas, a algunas se las lleva el viento, otras no las encuentro y a otras no les entiendo. Y así hemos venido desde hace unos días. Venía desahogándome en otro espacio, pero acabo de caer en la cuenta de que da igual allá o aquí si no hay respuesta. Así que mejor vuelvo a sitio conocido. Pretendo seguir usando cubrebocas hasta el fin de los tiempos, puedo estar aquí tranquila notificándome con los suspiros que salen incrontrolables marcando un ritmo arritmico en mi corazón que auguro jamás volverá a latir de modo normal. Me voy a dejar el fleco para que de plano cueste hacerse a la idea de lo que pasa en mi rostro. Ciertamente en buen momento llegan/se acomodan las cosas. Estoy reescuchando música que no escuchaba desde hace años, canciones que ya no significan lo mismo. Cosas que nunca me habían hecho pensarle ahora me lo rememoran constantemente. Intento distraerme con lo de siempre, con mis letras, con la música, aunque una parte de mi sigue atenta presta a echar la mesa abajo y salir corriendo a la más mínima señal de su presencia. Mi memoria selectiva como siempre que recuerda todo y de eso nada. Me dan tantas pinches ganas de decir, pero ya también en eso me limitaron…

Así que andaré seguro más seguido que en los últimos tiempos porque mi instinto de supervivencia se ha impuesto y no me he de morir de sobredosis de ilusiones si puedo evitarlo.

De cosas que pasan cuando suceden.

2 Jul

No era insomnio propiamente, ni añoranza, fue simplemente ir con la corriente, no resistirse. Pasan mil cosas en un segundo, infinitas posibilidades que coexisten todas a la vez y sólo una sale airosa, pero las demás, de alguna manera, persisten.

Tú, que quizá leas esto, tu recuerdo lo desató. Se desató, escapó, como el prisionero de la mazmorra olvidada cuya llave de su celda se extravío hace años y el mismo paso del tiempo le dio la libertad añorada. Se oxidaron las cadenas, cayeron solas, los barrotes se aguadaron en sus sitios, la puerta se desintegró sola. Y saliste, pero en vez de huir, de escapar, te quedaste, como siempre has hecho, te aferraste a las paredes para que el viento no te soplar lejos, te metiste, te conectaste y revolviste cachivaches igual se abandonados que tú. Mi corazón de condominio ya no está para estos trotes, este galope que ha cesado intermitentemente solo a ratos empieza a dolor, ah, pero es un dolor tan dulce. Es un dolor que no duele como fuera de suponerse que doler debiera, así lo quiero escribir, así va saliendo.

Vamos a escribir lo que consiguen atrapar estos seres que aquí siguen habitando antes que mis ojos se apaguen.

Cuando suelo hacer recuento de daños, nunca te cuento, ni por asomo apareces, no tienes un mote especial, porque tú no me hiciste daño, yo huracané tu vida. Y al parecer la factura por los daños finalmente llegó.

Sigue retumbando aquí. Se sigue escapando el aire.

Toda mi vida he estado cazando certezas, persiguiendo tréboles arrancados por el viento.

No me hiciste daño. Me lo hice yo sola. Auto sabotaje, como siempre, (por redundante que se oiga), construí barreras que sabía que no intentarías destruir, levanté bardas que sabía que no saltarías. Eres, me das, esa absurda certeza que siempre anduve buscando.

El primero todos saben ya la historia, la debacle, el meollo del asunto. Tan grande fue ese desastre que por siempre quedaron marcados los surcos. De ahí surgieron las varas con que se fueron midiendo los siguientes. Tiene que ser así de trágico el primer (gran) fracaso del amor. El segundo y tú coexistieron, ahora lo veo claro, pero lo dicho, no te cuento, no te recuerdo, no te tengo en esa lista, porque en verdad no fuiste tu, fui yo. (Extrañamente ningún hubiera levanta la mano. Todo está calmo. Claro. Indemne.) Por ello el segundo es el segundo y tardó tanto que apenas hace unos año finalmente fue. Con la madurez que uno adquiere luego de varios chingadazos mutuos. (Finalmente uno levanta la mano, señalando lo obvio, ¿por qué no reculé, sólo lo necesario, para volver a emparejar nuestros caminos? Porque si algo soy y lo tengo bien claro es: rencorosa, orgullosa y vengativa. No era posible, no es, sencillamente. Pudo ser y no fue. Tan tán.) Decía, acabó ese asunto finalmente, y se reseteó de alguna manera el marcador. Volvimos al juego luego del tiempo extra y los penales incontable: su culpa, la mía, la suya, la nuestra. (Ya no duele. Esto de ahora en cierta forma eres tú, esa sombra que se quedó aquí agazapada en un rincón.)

El asunto fue, no era tanto prisión donde has estado por años, es una vitrina, con veintemil pegatinas encima, rayoneadas, sobre escritas, agregadas, añadidas, arrugadas, troceadas, con el dejo de donde anduvieron unas que ya no están. Eres el modelo que quedó exhibido para futuras referencias.

El muñeco que dejas en la caja porque ya está descontinuado y sabes (muy bien lo sabes) que no  habrá jamás otro igual y por ello lo atesoras.

Suena tan estúpido e irónico todo esto. Pero así es. Los hubieras no volvieron levantar la mano. Un hubiese sólo se aventuró a decir que sí efectivamente es maldad de mis seres el seguir azuzando el fuego sin que mis lentes estén donde deben.

Lo dicho, hay cosas que no recuerdo, lo también dicho, mi memoria selectiva siempre hace de las suyas. Esa caja de Pandora no ha dejado de emanar asfixiamiento moderado. Tiemblan las paredes de manera casi imperceptible pero constante.

Yo también te amé, te amo y te amaré.

 

Fue necesaria una pandemia

1 Abr

En el condominio de mi corazón siguen habiendo estragos, los nuevos inquilinos luchan constantemente por mi atención, los dos bichitos nuevos van y vienen y hacen relajo a placer. Sigo teniendo tiempo pero cuesta más administrarlo, justo encuentro inspiración (se asoma, me hace ojitos, pero la ignoro) pero por alguna razón no puedo concretar el llegar hasta aquí y escribir. Sigo echando en falta, anhelando, el dispositivo craneal que permita escribir lo que uno va pensando, este sitio estaría lleno de entradas, ya estarian aburridos de ellas. Cada día me da por pensar un rato en algo que podría escribir aquí, pero lo dicho,  no hay forma, justo ahora el bichitito anda berreando porque no quiere que dejen de abrazarlo pero necesita cambio de pañal, el bichito mayor ya se entretiene solo, caimos en la tentación de ponerle videos y era feliz con eso, pero ya aprendió a usar jueguitos y debería hacer una captura de pantalla de «su celular» para que vean la cantidad absurda de juegos que tiene, de los cuales se la pasa instalando y desinstalando ya que la mayoría de los juegos incluyen publicidad y si el jueguito que se muestra le gusta va y lo instala.

(El Angemonio no tiene vicación de niñero. Es tan yo, soy tal él, los tolera porque no le queda de otra, pero sube a la buhardilla y ahí se queda mirando el techo cubierto de estrellas de plastico fluorescentes y las reacomoda a su antojo, duerme la siesta, lee, creo escribe o dibuja. Los demás se le unen hasta que no caben y lanzan los dados para ver a quien le toca acomodarse en el librero, en el espacio entre los libros, a quien le toca acomodarse en algún cajón. Pesimismo se ha adueñado de la maceta larga y ahí se mete, se siembra a sí mismo, «feliz» entre los girasoles, con la brisa alborotándole el pelo siempre esponjado. (Tan mi cabello en estos días.) Depresión ha decidido explorar nuevos horizontes y baila cabeza abajo en el techo, en los resquicios entelarañados. El Angemonio cambió de lentes, igual que yo hace un tiempo, se consiguió unos de pasta gruesa, muy gruesa, le cubren media cara, suerte tener la nariz larga, pobre su nariz por soportar ese peso, con el calor se la pasa echándose el cabello atrás, se resiste a hacerse una coleta, le han insistido a dejarse trenzar pero se opone, ya alguna vez lo agarraron con la guardia baja y terminó con dos trenzas fofas y sin chiste, que conservó hasta que las ligas se desintegraron. Gastó su cuota de tiempo con trenzas, creo no quiere ahora gastar su tiempo de andar de coleta, aparte que es incómodo dormir con coleta (asiente) yo llevo días así con este calor, pensando serieamente en volver a cortarme el cabello que finalmente parece dispuesto a crecer, contradictorio como too, ahora que hace calor, ahora que es casi insportable. Un tazón con malvaviscos circula por la buhardilla, los cacahuates se acabaron ayer.)

En estos días de estar encerrados por necesidad (que nosotros siempre hemos sido gente de no salir mucho) ha sobrado el tiempo para pensar y reflexionar, somos gentes de gustos variados pero de pocas necesidades, quisiera tener harto dinero para comprar «comodidades», un colchón nuevo, una sala nueva, hartos libros, un cel nuevo ya que esté, que no era nuevo pero tampoco viejo, sigue vivo de milagro, le falta un cachito de pantalla en una esquina, y repisas, muchas repisas, para acomodar cosas y plantas, habria que comprar plantas también, pero ya, no necesitamos dinero para irnos de fiesta ni de viaje, y eso me da a pensar que nuestra vida es tan cómoda y afortunada que podemos darnos el lujo de preocuparnos por estas trivialidades, no ns torturamos pensando en que no habrá dinero para comprar comida o pagar el agua, la luz y el internet. (Que si lo pienso, que si me duele la cabeza al hacerlo, pero en parte ya me acostumbré a dedicar ciertos días a pensar en ello, a hundirme en la incertidumbre y al final emerger tranquilamente, mes a mes.) ¿Qué es de la gente que en serio no tiene ninguna certeza? Este virus no creo sea invento pero sí creo es un virus relativamente «leve» que fue soltado a voluntad para crear caos, sencillamente, para probar que somos un desmadre como sociedad y nos falta empatia para con nuestros semejantes. Aquí en el rancho «ya casi» consiguen detener las cosas por tiempo indefinido, aquí gran parte de la gente vive del turismo y están preocupados por saber qué harán en estos días que es perentorio no salir a turistear. El Bichito echa en falta el kinder, a sus amiguitos. Como buenos seres humanos echamos en falta lo que no tenemos, lo dicho, no somos de estar paseando pero en serio se antoja salir cuando menos a dar vueltas en el parque, justo le habíamos dicho al Bichito que ya empezaríamos a cargar su triciclo para que lo manejara en el parque. A Bichitito le gusta salir a caminar y correr por puro gusto, Afortunados de nuevo por tener una casa grande con patio, tienen espacio para ir y venir, pero la puerta cerrada, en este rancho donde siempre están de menos las ventanas abiertas, es una constante que recuerda que hay sitios a los que no podemos ir, cosas que no podemos hacer. Y faltan muchos días para retomar «la tranquilidad». Porque se espera que aquí en México empiece «lo mero bueno» por ahí de mayo o junio. Estamos apenas empezando, adaptándonos, intentando adaptarnos. Ojalá no nos vaya tan mal.

(Malditas alergias, hace días que hace harto calor, el calor de siempre, y ayer llovió, con truenos y todo el show, se fue la luz tres veces, eventualmente dejó de sentirse el calor, la noche estuvo fresca, a esta hora ya hace calor, así que mi nariz ya anda molesta y llevo un buen rato estornudando. Los mocos empiezan a saturar mi nariz.)

Y para variar se me terminaron yendo las ideas. Desventajas del calor, de finalmente hacerme una coleta porque el calor ya se puso insoportable y se escaparon, se fueron volando quizá sin rumbo o con la intención de volver en el justo e inadecuado momento en que no haya opción de acercarme a la lap. (Estornudo, estornudo…) Respiro lo más hondo posible, vacío, se fueron, se escaparon.

Nos leemos luego.

De pérdidas inevitables

3 Sep

Llevo un siglo posponiendo el escribir aquí, por esto y aquello nomás no lo he hecho, pero hoy amerita, porque es un un día triste.

En cuestiones de mascotas este año no ha sido mi año. Primero se fue «Katrina», básicamente la primer perra que conscientemente decidí tener.

1930022_20453946414_5183_n.jpg

Nos volvimos viejitas y cascarrabias juntas. Ian aún pudo conocerla (no sé si la llegue a recordar), jugaron un poco, y sé que ella habría seguido con nosotros algunos años más si sencillamente el enfermarse por vejez no fuera algo que sucede.

Unos meses después decidió partir también la «Flaca», que solo quienes la vieron cuando recién la saqué de la calle creerán que era, en verdad, flaca, flaquísima, piel sobre huesitos. Es la que más me ha costado curar y sin duda siempre fue la más linda y agradecida de todas, a Ian le encantaba echársele encima. Pero Ian vino a conocerlas ya cuando eran viejitas, ya no les hacía tanta gracia jugar y correr detrás de un bodoque empañalado. Pero aún así se dejaba usar de almohada y sobre todo disfrutaba de las galletas y demás que el bicho le compartía.

DSCN0584.JPG

En alguna parte deben estar las fotos donde se ve mejor, donde podrían ver sus ojotes hermosos y su eterna sonrisa, quedémonos con esta mientras.

Y bueno, justo hoy decidió irse Iris, mi primer hija gatuna. No puedo dejar de recordar cuando nos encontramos, que yo iba pasando y escuché maullidos y me acerqué, me asomé a la jaula y ahí estaban, varios gatitos, pero ella destacaba a simple vista, y sin pensarlo la pedí y me la «regalaron» por 20 pesos… Y así, en una mano, anduve paseando con ella hasta que conseguí una caja y así seguimos paseando. Y finalmente llegamos a Chiapa y de aquí ya no nos movimos. Y ella también se fue volviendo viejita, ya no le gustaba que la abrazaran (la verdad es que nunca fue fan de ello), pero le seguía encantando que la cepillaran y acariciaran, ronroneaba sin parar, y me mandaba besos.

DSCN0585.JPG

Mi Irisota, la más hermosa de todas las gatas.

¿Por qué nos duran tan poquito las mascotas?

Por estos rumbos hay un dicho de que los muertos siempre se van de a tres. Pensé que solo aplicaba a humanos, al parecer no. Aquí el lado positivo es que ya no sufriré más abandonos hasta en unos años más. El punto malo es que bichito nuevo no conocerá a estas hermosas criaturas que compartieron tantos años conmigo.

Si es en serio que uno puede reencontrarse con las mascotas que ha amado cuando muere… Voy a ser tan absurdamente feliz.

De preocupaciones lejanas

1 Abr

Pensé en ver de qué fecha es la entrada anterior, pero la verdad es que mejor no, porque no sé qué sentiré de ver que ha pasado tanto tiempo sin que me dignara a venir a escribir algo, porque de pensar cosas casi a diario no hay falla. Pero últimamente siempre encuentro con qué distraerme, o me distraen, y aquí estamos. Justo en este momento de calma en que seguramente el Bichito despertará cuando vaya a mitad de esta entrada o cuando justo finalmente comience a escribir sobre lo que pensaba escribir, que obvio no es nada de esto, así las cosas.

Estoy viendo una película que se llama «Wonder», en resumen, va de la vida de un niño con una deformidad facial y la familia y amigos que lo rodean. Y no me he echado a llorar por puro milagro porque a mitad de la trama ya van varias veces que se me han llenado los ojos de lágrimas, y me he puesto a pensar en varias cosas.

  • Yo soy hija única, y a la fecha no echo en falta el no tener hermanos, tuve la suerte de hacer buenos amigos y con ellos tengo, pero no me apetece que el bichito sea hijo único, pese a que este mundo es un desastre y va en picada, de hecho, eso es en parte lo que me llevó a pensar en eso, me gusta la idea romántica de que si uno se esfuerza en cultivar una buena relación entre los hermanos, estos se amarán incondicionalmente aunque sean diferentes, y nunca estarán solos. Porque pese a que procuraremos que Bichito siempre pueda contar conmigo y con su papá, y con el resto de la familia, no será lo mismo, tener un hermano que sea casi de su edad será un plus que yo no tuve y que espero sea como me lo imagino, que se vuelvan amigos y cómplices.
  • Ahora bien, justo ando lidiando con el hecho de que por cuidar al hermanito que aún no nace he tenido que distanciarme de cierta forma del Bichito, para empezar tuve que dejar de darle pecho. Tuvimos que forzarlo a dormirse solo, no duerme aparte, sigue durmiendo en la cama conmigo, pero ya no duerme con su chichi como se acostumbró por año y medio, así que fue difícil, doloroso, escucharlo llorar y pedir a su mamá y a su chichi y no poder correr a darle lo que pedía. Según la báscula no ha subido de peso, pero siento que pesa más, y ya no puedo cargarlo tanto como antes. No puedo andar de aquí para allá tras él. Yo que pedía por llegar a esta etapa en que él ya busca jugar y ya presta atención a los juguetes, justo ahora no puedo darle toda esa atención que según anduve guardando para este momento. Entonces pienso, si en serio valdrá la pena dividir mi afecto, ami amor, mi atención, mi tiempo, en dos bichitos y no haber dejado todo solo para el que ya tengo. Aunque a estas alturas ya es tarde para tales cuestionamientos, pero bueno, así las cosas en mi cabeza cuando tengo estos ratos libres. Me pregunto si no, cuándo, el bichito me va a reprochar que no le presto suficiente atención, que me preocupo más por su hermanito menor y ya no tanto por él, o peor aún, si no me daré cuenta de que eso siente porque no va a demostrarlo. Y aquí es donde deseo y pido que la idea romántica funcione y que aunque crea que mamá ya no lo quiere tanto el amor de su hermanito sea más que suficiente. Hasta que llegue a esa edad en que lo entenderá y todos felices. Si dicha edad existe.
  • Y retomando, ¿cómo chuchas estar seguros de que le das lo sufieicnte, lo necesario, a ambos hijos? ¿Cómo demonios le hacen los que tienen más de dos? Para mi dos es el número adecuado, «dividirme» entre más ya lo veo difícil, aunque en parte será en tres pues debo hallar la manera de no desatender a su papá más de la cuenta. Y añadamos a la ecuación el hecho de que aún no sé si «lo mejor» sea que tenga un hermanito o una hermanita, me gusta la idea de que ambos sean «lo mismo», justo para eso de que en teoría se entenderán mejor y así… Pero si resulta que es hermanita, también tiene sus ventajas pues podrán ayudarse a entender a los de «la otra especie» cuando llegue el momento. Pero decía, me aterra que vaya a pensar que él no era suficiente y que por eso buscamos  un hermanito. Tampoco me gusta la idea de que entienda que el hermanito lo buscamos por él, como si lo hubiera pedido. Es muy complicado este asunto.
  • Así pues, ahora ligando lo que llevo de la película, ¿y si el hermanito nuevo fuera un bebé especial, de esos que demandan más atención que un bebé «normal»? Por más que le cambalacheáramos al asunto seguramente Bichito sentiría que es relegado por ratos, y la verdad es que sería así, aunque no quisiera, y vuelvo a ello, ¿no habrá sido mala idea no confiar en que ser hijo único era bueno? Pero la verdad es que yo no soy mi mamá y estoy segura de que no sabría cómo hacerle para que conforme pasen los años bichito se sintiera bien y a gusto sin sentir hermanos. Porque tampoco quiero que vaya creciendo como los hijos únicos que conozco que se creen el centro del universo, que aunque lo parezca, yo no soy así, y es que acabo de decirlo, yo no soy mi mamá. Aunque bueno, se supone que ando preocupándome antes de tiempo. Y quizá en vano. Esperemos.

Volviendo a la película, la perrita de la familia murió de viejita, justo como le pasó a mi Katrina no tiene ni 15 días atrás. Ese dolor de perder a un amigo peludo es algo que quiero que conozca el bichito. Ese sentir que no podrás seguir adelante porque de la nada tu amigo ya no está. Pero de alguna manera conseguir hacerlo, aunque lo veas y lo escuches todos los días en todas partes. Porque tener una mascota, amarla, jamás de la misma manera en que ellos nos aman, porque sencillamente no podemos, es lo mejor que puede pasarnos, aunque el dolor de perder a una nos haga pasar años sin darle la oportunidad a una nueva. Es, irónicamente, en verdad gracioso que nos conmueva más el mero hecho de que en las películas te den a entender que el animalito muere, a que veas que humanos mueren.

Tengo taaantas preocupaciones «adelantadas», si serán felices, si se llevarán bien, si sabrán hacer amigos, is sabrán hacer frente a los que les caigan mal, si sabrán desenvolverse en este mundo tan caótico. No me preocupa que Bichito aún no habla, que ni de lejos dice que quiere ir al baño, que ya agarró la costumbre de tomar una siesta en la tarde y la batería se le carga y descarga hasta pasada la media noche. No, eso no me preocupa. Así de loca estoy,

Espero con ansias el momento en que podré tomar leche de nuevo, porque resulta que al bichito nuevo no le gusta, espero ya dejar de sentirme mareada y cansada para poder prestarle atención al Bichito antes de ponerme demasiado gorda para por falta de movilidad no poder andar brincando con él.

En algún momento debo empezar a preocuparme por la fiesta de dos años y por el baby shower, porque como obviamente nos gusta la bobera, habrá fiesta de cumpleaños y baby shower.

En fin, Bichito despertó pero se fue con su papá al cuarto, por lo mismo de que ahora ya no es tan bebé y en parte ya no es tan latosito su papá está comenzando a pasar más tiempo con él, como dije, ya le presta más atención a los juegos y aunque para él lo más divertido es aventar todo y patearlo, mientras le dura la paciencia a su papá, él sigue construyendo y reconstruyendo, acomodando los juguetes.

Veré si consigo terminar de ver la película. Veré si me aventuro a tomar leche de polvo porque en serio quiero tomar leche y parece que esa no le molesta tanto al bichito nuevo, aunque a estas alturas, a estas horas más bien, todo le molesta. Veré de ya dejar de preocuparme por lo años venideros y trataré de concentrarme en estos meses que están por pasar. Confiemos en que una vez fuera todo será como con el Bichito y no habrá nada de qué preocuparse salvo que el Bichito no parece haberle heredado la paciencia a su padre sino heredó la escasa mía y que aguante lo que hay que aguantar hasta que pueda contar con su compañero de juegos incondicional. Sí, ya veremos.

Crucemos los dedos mientras.

Luego de un siglo y medio

11 Ene

Me sigue cayendo mal que la inspiración me llega cuando es «imposible» que corra hacia la lap y abra el Chrome y cargue el WordPress y comience a teclear, de hecho, en parte, por eso alguna vez instalé la app en el cel, pero, de nuevo lo digo, no me resulta cómodo eso de ponerme a escribir desde el cel. Hace poco leí «Origen», de Dan Brown, yaunque no sale ahí, se me antojó tener un dispositivo intracraneal que me permitiera acceder a este sitio en concreto para escribir cada que me llega la inspiración. Aunque igual más bien sería algo tipo «Word» con opción de publicarlo aquí, pero eso, el asunto es que si existiera me gustaría contar con esa opción. Que hace dos días por «desvelarme» viendo una peli llamada «XOXO» fue que me llegó la inspiración, que obviamente ahora ya está difusa y medio perdida. Aparte que es ligeramente difícil concentrarme y tratar de recordar cuando estoy escuchando tambores a lo lejos y aquí a unos centímetros tengo al bichito tambaleándose en la silla porque no termina de decidirse si se sienta o se queda parado. Pero bueh, decía, que la peli giraba en torno a seguir tus sueños y no rendirte e iba acompañada de música electrónica, así que ahí me tienen, al grado de que tuve que chutarme los últimos minutos con el cel conectado porque no concibía la idea de dejarla en pausa y terminarla de ver al otro día, como tengo otras películas en espera, eso del Netflix es del diablo, en serio. Nos faltará vida para ver todo lo que hay. Aparte que yo me divido entre ver y leer. Ventajas del leer: puede uno escuchar a la par. Me sigue resultando complicado escuchar música nueva cuando cada una me recuerda alguna «viejita» y termino buscándolas y escuchando «las de siempre», aunque eso me lleva a que también me gustaría tener un algo para escuchar música todo el tiempo, y ya de paso el de poder tomar foto y video. Ofrezco mi cabeza para hacerla de androide, XD Y ya me perdí escuchando una «nueva» de electrónica, nueva digo porque no la había escuchado. El bichito anda comiendo bolillo, le hemos enseñado que no tiene nada de malo comer bolillito aunque sea frío y duro, je, y le encanta. Y… Valió queso este asunto, Estoy casi segura de que tenía en mente una entrada extensa y bastante decente. PEro sencillamente huyó. Si se algo de ella intentaré venir a botarla aquí.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar