De mis desmadres y mis cosechas

3 Abr

Juro solemnemente que cuando (te) digo que no recuerdo algo es porque efectivamente no lo recuerdo. Ya lo he dicho, tengo una memoria tan pinche selectiva que lo más seguro es que recordaré todo justo en el momento más inoportuno.

Ahora justo escribo esto con la dificultad que conlleva tener a un hijo dormido en brazos. Arrullado con la locura de mi corazón que late por ti, que no estás, que no estarás. Escribo esto porque me está quemando por dentro, porque es parte de mi terapia de choque estar chinchando(te) para que de a poco me vayas diciendo mis verdades. Eres un Santo comparado conmigo, no queda duda. Yo jamás te hubiera vuelto a dirigir la palabra si me hubieras hecho lo que yo a ti. Y aunque dicen que el ladrón piensa que todos son de su condición y a ratos sospecho que sólo andas tramando tu merecida venganza… No me importa. Un día de estos he de correr a tus brazos nuevamente. Porque no puedo sencillamente seguir sobrellevando mis días sin verte, sin sentirte de nuevo, sin darle tu corporeidad a estos recuerdos, este anhelo.

Duerme mi hijo plácidamente entre mis brazos. Lo veo y me desbordo de amor por él. En la misma medida en que te pienso y me desbordo de amor por ti. Siempre confirma que es una ventaja tener un corazón de condominio. Neta, ¿te enciendo una vela? ¿Si te lo pido con verdadero fervor me concedes un milagro?

Tú no lo estás pidiendo. Pero si lo hicieras…

Quisiera poder combinar tu soledad con mi locura.

De mi escasa cordura

2 Abr

No pasé la noche en vela porque en algún momento me dormí. Pero desperté «bien» temprano. Y no tengo sueño. Debería porque entre mi cabeza que no deja de divagar y desvariar y mi corazón que a cada rato me da la impresión de que este es el último latido… Debería estar agotada. Pero no. Los achaques «habituales» de estos tiempos recientes. Estar esperando el inicio de la nueva rutina. (Tengo miedo. Me he acostumbrado a esto, a tu presencia a la distancia.) Ya no sé qué más hacer salvo esperar y lanzar los dados rogando que me caiga un buen número grande.

Me duele no inspirarte confianza.

Hoy para quienes profesan la fe católica es un día de suma importancia. Hoy es «Viernes Santo», el día que a Jesucristo lo crucifican lurgo de ayer haberlo apresado y maltratado y falta todo el camino hacia el calvario. Hoy es un día de reflexión.

Y yo ni lejos ando reflexionando sobre «lo que debería», sé que no soy mala persona y sé que podría ser mejor. Así que en eso me quedo. Sé que me sobran bendiciones por las cuales agradecer y no siempre lo agradezco. Pero soy un ser humano débil y ensimismado y mi única y actuar preocupación es saber de él. Necesito una señal para poder funcionar «al 100». Lo dicho, ya me malacoatumbré. Jesucristo «dijo» que debíamos preocuparnos por nuestro prójimo… Eso hago. Sí, siempre siguiendo mis malvados intereses. Pero lo hago. Este mundo, lo creo firmemente, sería menos mierda con preocuparnos tantito más por lo demás. Y yo me vanaglorio en ello, y me atormento.

Sus silencios no dejan de gritarme.

Lo dije. Falta tanto para el día 7. Falta tanto para Mayo. Para Junio. Para Julio. Procuro ir día a día. A mis años sólo así se puede. Ah, pero cómo te gusta portarte como yo hace años. Lo entiendo, es tu turno. Lo acepto. Pero entenderlo y aceptarlo no me hacen quedarme cruzada de brazos esperando a ver qué más pasa. (Si pudieras escuchar cómo está mi corazón ahora con esta pinche incertidumbre.) Me vienen a la mente canciones, frases, libros, memes, anécdotas, quiero seguir escribiéndote, compartiendo contigo lo que pueda como se pueda. Aunque saliera corriendo ahora no llego en cuestión de horas. Qué maldita chingadera que sea así.

(Si borro las cosas es porque no quiero complicarte ni que creas que estoy más deschabetada de lo que sí estoy.)

Ya perdí la cuenta de los minutos que han pasado. Pero los seguiré contando.

De cuando pienso realidades

30 Mar

La gran mayoría sabemos que el mundo se va a pique cada día más. (Dejé de ver Noticias hace mucho porque prefiero no enterarme «de esas cosas.») Este mundo ya no tiene arreglo, aunque mágicamente desaparecieran todas las empresas y multinacionales de todos lados. El daño que han hecho es tal que no hay marcha atrás. Así que muchos como yo preferimos vivir en una «tranquila» negación de la cuál somos arrancados cada tanto, cuando «esas cosas» pasan en nuestra periferia o en la de alguien a quien conocemos. Y cada que «me topo» con esa realidad, me da por quedarme pensando en qué podría hacer y que al final, no haré algo. ¿En serio qué tanto mejoraría todo si todos saliéramos de nuestra zona de confort y nos quejáramos, exigieramos, que ya paren, que se larguen. Lincharlos de una vez. A los que no dejan de robar a manos llenas?

Dos frases me rondan:

«No pueden matarnos a todos.» Me eriza la piel. Es cierto, no pueden. Claro que lo intentarán. Y nos matarían a muchos. Pero no podrían con todos.

«Nada te llevas de esta vida.» ¿Entonces cuál es el afán de acumular tanto que ya ni sepan qué hacer con ello?

¿Tendrán ya en su poder el acceso a ríos subterráneos inagotables? ¿Fuentes inagotables de oxígeno? ¿Comida imperecedera igual de harta y más que suficiente? ¿O poseen ya naves espaciales, igual súper abastecidas, para escapar en cuanto vean que ya no hay más que saquear?

Me pongo a pensar en una teoría que dice que el ser humano es de origen extraterrestre y por ello no siente verdaera conexión con el planeta, pues si en verdad fuese nativo no lo destruiría tan «tranquilamente» como lo hace ni los demás obserbaríamos tan impasibles. La verdad es que no me parece tan descabellada y alejada de la verdad.

Pero bueno, se me ha quitado, nuevamente, la espinita, puedo respirar tranquila. Así que se dormirá mi preocupación por el mundo otro rato. Hasta nuevo aviso. Hasta que pase algo. Sepa algo. O deba hacer algo.

Es neta: Este es el único planeta que tenemos.

De lo inevitable

26 Mar

He juntado una colección de memes e imágenes con frases que ya no voy a enseñarte. Porque ahora estoy segura de que sigo terminaré haciéndote daño otra vez, y esta vez será peor, porque sé que pasará y no me detengo. (Una parte de mi, digamos que el 49%, está seguro de que lo mejot es, en tus palabras, ya no alargar esto. Pero el 51% restante se aferra a todos los resquicios, faltando a todos y cada uno de los juramentos que te hecho, buscándole otros sentidos a los dices y no dices, concediéndose de que lo que creemos que querías decir era eso y no aquello.) No eres tú, soy yo, siempre soy yo. Al menos cada vez me convenzo de que sí estás seguro de que esto (yo) es (soy) un paquete que no vale la pena echarse encima. No he mejorado, nada, ni tantito. Sólo he aprendido a diferenciar las cosas. A sacar las cosas en claro aunque parezca que no, porque todo el tiempo me tergiverso y contradigo a mi misma.

Estoy más bipolar que antes. Estoy más depresiva que antes. Estoy más enamorada que antes. (Este enamoramiento estúpido y enfermizo que traigo.)

Ya perdí la práctica. Nunca la tuve. No domino esa técnica, de hecho. No sé cómo «llevarme» con un ex. Quisiera poder hacer lo que (según yo) ya una vez hice y poder verte como sólo un amigo, no para que me valga madre lo que hagas románticamente por otro lado, si no para no ponerme así. En serio quiero que seas feliz. Y tu felicidad no está conmigo… Así que debería alejarme. Dejarte que vayas por ahí y veas qué/a quién encuentras, pero lo dicho, no quiero, y es verdad solo en parte, ahora, en este instante, no puedo. No puedo, pero más importante, no quiero. Y es un absurdo. Porque no tiene pies ni cabeza. Solo tiene un corazón atrofiado que se empeña en seguir latiendo por ti. Para ti.

La verdad es esta: tú tendrás seguir buscando formas de alejarme. Soy una maldita plaga que te anda rondando. Y tendrás que erradicarme. Arrancarme de raíz. Creo que a estas alturas ya tienes una idea de como podrías hacerlo. No está tan difícil la verdad (o yo en mi pendejada así lo veo) y por eso el 51% sigue soñando, fantaseando, rezando.

Duele.

Sí, lo sé, distingo que parecen reproches, reclamos, algunas partes, pero no, en serio no lo son. Lo dejaste claro en su momento. Por eso lo repito, no eres tú, soy yo. La que pese a estar claro se niega a no verlo así.

No debí remover ese fantasma. No debí hacerlo. Pero estoy en un punto en que necesito castigarme, recordarme que por algo me va como me va y que no merezco que me vaya de otra manera. Porque ni para tirar la toalla tengo el valor.

Te rememoro.

Te añoro.

Te extraño.

Te necesito.

Yo sé por qué el destino (el karma) me hace estas amargas pasadas. Lo sé. Como tantas cosas sé. Y por obviarlas es que me sigue yendo como me va. Debería hacerle caso a estos «calambres» de mis manos y dejar de atosigarte con mis pendejadas. Porque ya no distingo si me estás dando cuerda para que siga o para poner distancia. Distancia. Como si hiciera falta más. Ya no me voy a quejar.

Si algo en serio no le gusta causar es lástima.

Debo sacar valor de algún lado para ponerme a borrar cosas.

Debería hacer una hoguera (y echarme dentro) y desaparecer esa pinche madre inservible ahí y dejar de soñar de una vez por todas. Debería. Como tantas cosas debería. Debería no leerte con tu voz y la entonación que mejor me parece. No quiero alejarme, no quiero que tú te alejes. Yo misma sostengo el filo contra mi garganta. Eso está claro.

35

19 Mar

Recuerdo (parte) de mis 25 porque les di relevancia. Me dije a mi misma que era un número que ameritaba festejo. Hice 3 fiestas de cumple. (Ahora que ando cual detective siguiendo hilos olvidados, me he «acordado» de varias cosas.) Ese año, el de mis 25, fue muy relevante aunque no lo recuerde bien. Anduve navegando por aquí y encontré un «recuento» de los hechos. Anduve navegando por mis dos cuentas «viejas» de email y si los emails que yo envié siguieran por ahí habría terminado de recrear este asunto, pero no están, así que voy intentando imaginar qué dije, por qué no dije, (cada que abro la lap pongo la misma música… De las miles que hay. Las mismas), sí, es lógico que haya cambiado, es más que lógico que no quiera volver a lanzarse al vacío así a lo wey porque sé que mis promesas no tienen mucho peso (no hay manera de que entre en mi y vea que luego de tantos años y daños finalmente sé lo quiero), así que Depresión y Pesimismo llegan y me hacen sandwich y cargan conmigo y me dejan en precario equilibrio en el columpio maltrecho del patio. Con un enjambre de pensamientos rondando. Con esta añoranza de frente arrugada y bracitos cansados por tanto tenerlos estirados llamándole… Releí antes «lo primero» que la Musa me obligó a escribir sobre esto. Y neta estoy bien pendeja. Así tal cual. (Ustedes disculpen.) Quiero llevarle serenata, con esta mi manera tan peculiar se cantar, je, quiero llevarle flores, quiero echarme a sus pies, anhelo ver que me crea, que me entienda… Claro que no sé qué chingados haré luego de eso. Pero ya aprendí a no hacer planes tan a futuro. Me gusta nuestra nueva rutina. Necesito saberlo «cerca», aunque sea así, pantalla e internet de por medio. (Lo mío también es 1/3, ¿sabes? Pero en algún momento se volverá 1/2… Y ahí sí no sé qué será de mi.) Debería picarle al Enter, esto ya es un parrafote. Pero siento que si lo hago se me va a ir la idea, que ya la veo alejándose, de hecho, se alejaba en puntillas pero a paso seguro… Creo que aquí empiezan a aburrirse de que a diario les cuente mis planes de ataque y la lluvia de ideas no sea más que llovizna y los abucheos u ovaciones sean bostezos. (Lo intento, lo juro, ya no andar de empalagosa y rogona. Me cuesta.) Traigo muy presente eso de, ya acomodado, tratar como quiero que me traten, sí, que entre mis planes esté el que me den lo que doy le resta mérito, pero por más… Tengo que desahogarme y poner en algún lado que te amo cob locura y que eres mi razón para seguir despertando cada día. (Sí, así de trágico el asunto.) Debería cambiar de música… Debería, como tan cosas que debería.

35 años en este mundo. Casi la mitad de esos con esta historia. Claro que no quiero que cargues con responsabilidades que no son tuyas, pero si ello es consecuencia de mis decisiones y tu de ninguna forma influiste en ello. Entonces mo deberías preocuparte. Y deberías aprovechar que aquí estoy, con todo esto que es sólo tuyo.

Ay, bendito dolor de cabeza. Neta a partir de aquí ya todo va cuesta abajo.

De cosas que uno piensa mientras espera que el tiempo pase

18 Mar

Nunca he sido de salir. No soy de viajar. Creo que (a mis años) hice y deshice como «debía» en mis años mozos. Sentía que no me faltaba algo por hacer. Ciñéndonos a un tema, el viajar nunca estuvo en mis planes, lo consideré un tiempo: tengo un pasaporte nuevo y caduco como testigo de que «sí lo iba a hacer», pero al final no fue y no lo echo en falta. (Incluso ahora que me muero por acortar distancias… No lo haré. Sería mi acabose.) La verdad sea dicha, yo jamás me las he dado de valiente. No sé qué haría si las cosas no pasaran como en mi mente. Soy cobarde. Lo sé y lo admito y lo grito a los 4 vientos: ¡Tengo miedo! ¡Me aterra! ¡No quiero arriesgarme! Tendría que suceder algo extraordinario para que decidiera dar ese salto. Aunque con los tiempos actuales la inmediatez ya no está al alcance… Así que también por ello dudo si sería conveniente.

El siempre criticado, que cuando te mueres ahí llegan todos a «verte» y llorarte. No quisiera ser parte de esa estadística.

(Me empieza a desgastar esta nada. Me empiezan a pasar factura mis olvidos, mis omisiones. )

Ayer estuve casi una hora desgastándome con la angustia, con esta maldita habilidad mía de imaginar cosas. Con esta capacidad de darle significado a cosas que quizá no lo tengan aunque más seguramente lo tengan y mis supocisiones sean erróneas (pero lo que decía. A ceñirnos a un tema), estuve casi casi presa del pánico, imaginando fatalidades… Y a la par, comprendiendo la magnitud y la estupidez de esto… Yo no puedo hacer nada, no puedo ofrecer nada salvo lo que ya he dicho: este maltrecho amor que no quieres ni necesitas. ¿Entonces por qué sigo insistiendo? ¿Por qué sigo esperando que la marea cambie? ¡No va a cambiar! Recuerdo ese meme de la peli esa que la gracia era no mirar y le abren los ojos para que vea… Creo que eso necesito. Ver que en serio ni mi presencia ni mi ausencia hacen diferencia alguna.

(Llevamos «nada», nuevamente, en esto. Pero ya estoy tan acostumbrada a estar a diario contigo. Me va a costar horrores salir de esta «rutina». Nada es lo mismo, quiero contarte sobre lo que va pasando, sobre lo que voy pensando. Me mortifican tus silencios. Me vuelven (más) loca tus respuestas evasivas, los avionazos, pero todo eso viene en el combo. Y lo acepto. Pero creo que mi estabilidad mental está a nada de colapsar. Mi corazón va a dejar de latir cualquier día de estos. (No tienes un «sonido» especial, una vez lo intenté… Casi muero. Pero ahora, como con casi todo últimamente, sé cuando se trata de ti. Y mi estúpido corazón no se queda quieto. Así es esto.)

Hice un pequeño viaje, en estos tiempos. Me quedan 14 días para ver si trae consecuencias. Y si no las trajo. Quiero hacer otro. Hacia cualquier parte. Sola. Y no regresar por un buen rato. Ver qué chingados hago. Sí, huir quiero. Dejar todo tirado. Solo irme. Y ya. Voy a rumiar la idea. Aunque seguro tampoco llegue a nada.

No empecé el día con el pie izquierdo. Tampoco con el derecho. Aún no lo empiezo. Me haré bolita un rato. Estúpida y sensual depresión que siempre apareces así de repente.

De juramentos que debo cumplir

11 Mar

Voy a desenamorarme de ti, amor, porque a mis años (con mis daños), no sé si arriesgarme (si seguirlo haciendo), hasta yo con la venda que el enamoramiento tiene sobre mis ojos empiezo a ver que esto no lleva a lado alguno, así que me pondré a ello, no sé cómo ni cuánto tarde. No sé si deba cortar de tajo las cuerdas que aún sostienen este puente. (Debería.) No lo cruzarás y desapruebas que yo lo haga. ¿Tons para que sigo aquí? No, ya lo dije y lo sostengo, no voy a dejar nada tirado. No porque lo hayas dicho, sino porque desde el principio lo tenía claro, de nada serviría. Hasta que este enamoramiento fuera mutuo vería qué hacer, cómo hacerlo. Pero me queda claro que ese barco zarpó para no volver y tomar una embarcación para ir en su busca es igual de absurdo que seguir aquí esperando.

(Las entrellas fugaces nunca me han cumplido.)

Espero volver a olvidar lo que de nuevo recuerdo. Espero dejar de fantasear. Espero poder interactuar contigo sin que cada 5 segundos me entren ganas de hablarte de (mi) amor. De este amor que no crees que existe, de este amor empeorado por el enamoramiento. Tengo, tengo, tengo que desenamorarme. Debería recordar cómo chingado le hice la vez anterior. No estaba segura al 100%, pero tenía la esperanza de conseguir un 51%, una nada a mi favor y partir de ello. Pero bueh, así las cosas.

Hay que aprovechar que mi cabeza sigue «despejada» y aún da para procurar que esto deje de avanzar. Porque creo igual empieza a rayar en lo patético este pasar mis días en la ensoñación de algo que nunca será. Un nunca que yo misma busqué, aclaro, para que veas que mi cabeza sí está consciente de todo el trasfondo del asunto. Mi corazón, este corazón terco y ruinoso, es el que no quiere entender. Y temo en algún punto empeorar las cosas irremediablemente. Así que mejor sí canalizo mis escasas fuerzas para que este enamoramiento ya no avance, para que vuelva a la trinchera de donde escapó y que ahí se quede. Por siempre. Para lo que le ha de quedar a este mundo, a esta existencia mía, no ha de ser tanto.

Dioses diabólicos que nunca ayudan.

Quiero que se extinga el enamoramiento, mi amor ahí seguirá, sobre ese ni yo tengo poder.

Estúpido, sí, tú, por no creerme.

De que tenía una idea muy clara sobre lo que iba a escribir, y se me fue

9 Mar

Mi vida es una sucesión casi ininterrumpida de ironía tras ironía. Y yo soy tan cínica que me limito a emparejar mis pasos y seguir «siguiendo» la corriente. Porque la verdad es, lisa y llanamente, que tengo (aún) miedo de desenraizarme. Me costó tanto.

Soy una pinche polilla con zapatos de concreto, cansándose cada vez más con los aleteos. (El dolor que queda en el pecho, el corazón y la garganta tampoco ayudan. Pero «afortunadamente» mi masoquismo está desatado. Así que ahí voy sobrellevándolo.) Muero por no estar ahí contigo, riéndonos por tonterías y llevándonos la contraria por el pinche gusto de hacerlo.

No necesito que tú tomes la iniciativa. No espero que des el primer paso para que en caso de desastre pueda culparte por todo. (Bastante bien se me da inventarme cosas, causas y motivos.) No le saques. Solo, neta, di «Rana» para que vea de saltar. Para que canalice toda esta divagación en saltar «hasta allá», donde sea que sea. Pero este año, de preferencia. Antes de que en serio el mundo se vaya al carajo.

Tengo claro que el karma (no) se la trae conmigo. Sé bien la procedencia de mi cosecha. Pero me gusta (ya debe estar más que claro) quejarme. Se me da hacerlo. Así que tu no te compliques (no con eso) levantando muros para evitar que te salpique con mis desmadres.

La («triste») verdad es que ya nunca volveré a sentirme a gusto aquí. En mi amado «siempre», quiero un «quizás», un «tal vez», que aunque se vuelva un «no fue», le dará «paz» a mi alma descarriada. Quiero cantarte estas canciones que llevo días escuchando porque me hacen pensar y fantasear contigo. No tengo ni tendré sociego más nunca. No hasta que vuelva a verte. Aunque sea sólo verte.

De dolores y achaques varios

7 Mar

Lejos ha quedado esa yo a la que nada le dolía. Sin duda el paso de los años finalmente me pesa y comienzo a darme (más) cuenta de ello cada que me miro al espejo, incluso cuando no es así, fantaseo la mayor parte del día con el momento en que volvamos a vernos y cómo de tus ojos se borrará en un instante la «adoración» que sientes por mi persona cuando veas la ruina en que me he convertido.

(Si me vas a decir algo que no venga con condiciones. Prefiero seguir soportando tu silencio que tener que aceptar que te arrepientes de sentir que me quieres. Para eso ya me basto sola con mi pesimismo, no necesito ayuda.)

Me entretengo buscando distracción en las labores domésticas que dejo olvidadas toda la semana por estar «trabajando», yo, ahora trabajo. Quién lo diría. Pero denme mi estrella por haber conseguido trabajo aquí mismo, donde mis raíces ya estaban.

Estamos en temporada algodonosa, varios árboles liberan sus semillas envueltas en algodón y a estos se los lleva el aire y así quisiera poder irme yo, que el viento me llevara lejos. Con suerte hasta tu rumbo.

Hace unos días, de manera incomprensible, volví a torcerme el pie «malo», este que ya no recuerdo bien cuándo fue que averió ni cómo, yo, en jerga actual, no me chingué la rodilla, yo me chingué el pie. Y la mano. Mi lado derecho está más atrofiado que el izquierdo. No sé si eso también debería interpretarlo como una señal y dejar de pensar con la cabeza y solo sentir con el corazón, con este corazón en ruinas e insatisfecho que pide a gritos por la demoledora para de una vez por todas derrumbarse y ver si así se quedará o volverá a poder rehacerse.

Me duele la cabeza desde hace días. Mis achaques, la vejez. Quiero mi cabello largo nuevamente. Pero me está costando. Tanto como me está costando controlarme y seguirme manteniendo en «mi maceta». Si es que esto de que haya covid pululando por el mundo me viene a fregar los planes. Si al final de cuentas son sólo unas horas. Bien coordinado en un día, en este instante, me les iba, así de fácil. Pero hay covid.

Me duele la cintura, la cual me costó tanto recuperar pero que al final de cuentas de nada me sirve porque me ha quedado «fea» la panza. Así las cosas. Ojalá si sí, mantengas tu palabra de que lo nuestro va más allá de lo físico. (Se me escapó un suspiro.) Yo aquí fantaseando, pensándote, mientras tengo una pila de ropa sucia exigiendo mi atención. Qué diablos. Quiero dormir, para seguir pensándote con calma. Para seguir sin saber cuáles son recuerdos y cuáles invenciones. Aunque sí sé, esos en los que no les pones cláusulas a tus palabras, esos que mantienen a flote, esos solo están en mi mente.

Ya te lo dije. No me digas cuánto me amas. Sólo dime si lo haces.

De las cosas que de repente recuerdo

7 Mar

Empecemos por lo más reciente. Esa canción que se vino a apersonar hace minutos y no dejó de rondar hasta que finalmente la escuché. Estaba segura de que era de otro grupo, ahora intento recordar qué otra canción conozco y tengo grabada de ellos. Sigo con el estribillo: «aquí estoy sin ti», porque sí, así estoy. En este cel tengo pura cosa depresiva corta venas si lo mira uno con calma. El masoquismo anda fuerte y a la par me mantengo estable flotando en este mar de inestabilidad. Mi cordura, mi sensatez, mi sentido común, todos andan parados sobre una tabla guardando el equilibrio, bastante seguros de que en el instante menos pensado van a caer por la borda.

¿Que «por qué» te amo, quieres saber? Mi respuesta automática es: Pues porque te amo. La verdad es que nunca me habían pedido justificar mi amor. Te haces el difícil, y yo con mi desidia y mi pesimismo a cuestas hemos decidido aceptar el reto de demostrar el asunto en vez de dejarlo por la paz. Lo dicho. El masoquismo anda a todo lo que da. Porque aunque dices que no has dicho todo lo que invento y supongo, tampoco has dicho lo contrario. Tú que decías que el amor no se cuantificaba aseguras amarme sólo un tercio de lo que solías hacerlo. Y a estas alturas del partido, se me hace bastante, suficiente, tu con tu desmadre de que debería tener otras cosas en mente, las tengo, pero al final tu mismo te callas, en efecto, es mi pinche vida y mi pinche asunto si quiero enfocarme en ese tercio y no en lo que haya por otro lado. Yo sé que te amo más que eso, más que hace diez años. ¿Por qué? Te amo porque cada latido de mi corazón así me lo dice, porque cada suspiro que se me escapa cuando te pienso me lo dice, porque aunque hay momentos en que veo tan dificil y tan lejano el volver a verte, eso no merma este sentimiento, porque pese a que te estás volviendo un experto en lastimarme, eso no merma este sentimiento, te amo porque sólo pensarte me basta para sobrellevar mi día a día. Te amo porque me gusta esta en quien me convierto a causa de amarte. (Me dedico a guardar imágenes y memes para compartirte porque con esos creo no tergiversarme tanto.) Te amo porque se me da mi re chingada gana hacerlo y aunque no lo creas ni lo aceptes… Lo seguiré haciendo.

No me queda claro qué recuerdos son reales y cuáles producto de mi enferma y retorcida imaginación. Sigo rememorando nuestro primer beso. Con absurda nitidez en algunas ocasiones. Estoy a nada de acordarme de la ropa que llevaba puesta y de lo que buscaba en la computadora cuando se me ocurrió que debía besarte para «salir de la duda». Hay cosas para las que soy lenta, entender las consecuencias de ese beso me ha tomado casi 10 años. Tantos altibajos de por medio.

Me echan porras para que nuevamente haga algo para disipar la duda. Sí, te has vuelto un tema recurrente en mis conversaciones. Pero aún hay varios pretextos que tengo para poner de por medio. La verdad sea dicha, me da miedo que en serio no vuelvas a «equilibrar» tu amor por mi con el mío por ti. Pero entonces viene el pesimismo, y mi memoria selectiva como siempre, y te escucho «asegurando» que ya pasaron suficientes años como para dejar pasar otros… Y toda esa información tan contradictoria me descoloca. Y estoy por saltar, pero lo vuelvo a pensar, y encuentro otro pretexto, y aquí estamos. En el enésimo pretexto: quiero estar segura de que no me dejarás a la deriva.

Pero bueno. El punto, que creo no te debe haber quedado claro, ¿por qué te amo? Porque se me da hacerlo. Tan fácil como mantenerme desvariando desde el 2006, desde el 2011, en pleno 2021, porque hasta yo no soy tan wey como para seguir ignorando las señales que se aparecen con frecuencia en mi camino.

Así este asunto.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar