De confesiones de medianoche

7 Jun

Me estoy volviendo coleccionadores de memes. Los descargo y los guardo para cuando la ocasión amerite y con la esperanza de que los vea y los intérprete como yo. Justo bajé uno que dice que no hay que acostumbrarse a hablar a diario con alguien. Tarde llega ese consejo, no pedido, no ha llegado el día en que no hablemos para nada, como antes, que pasamos meses sin saber nada del otro, no sé qué voy a hacer si vuelve a pasar. No sé qué voy a hacer cuando falten días.

Se me está haciendo muy difícil mantener los pies en la tierra. Me ayuda bastante su actitud distante en ocasiones, o cuando «desaparece», como ahora. Aunque ello derive en que yo termine aquí sacando todo lo que se me ocurre por no haberle podido escribir sobre cuanta cosa me cruzaba la mente. Creo que me voy a enfermar. Y me aterra, porque no debería enfermarme estos días. Pero tengo dos niños que han querido estar pegados a mamá y aunque me he estado vitaminado y he retomado el ejercicio, se ve que no ha sido suficiente, así que ya veremos qué onda. Ayer descargué varias canciones viejas que no tenía en el actual playlist de música «de siempre», así que suena «más» variado, aunque con esa nueva constante de que da igual qué canción suene, me trae su recuerdo. Así que en esas ando, distrayéndome con la música, como siempre.

Me están dando ataques leves de pánico que se que empeorarán conforme pasen los días, conforme ponga distancia, esa primera noche que estaré lejos de los niños. Las noches siguientes que significarán noches menos de más distancia. He hecho un itinerario que espero poder cumplir para que mi salud mental no se vea tan afectada. Sí, siempre veo primero por mi misma. En parte culpa suya porque me juró que yo no le afecto ya, entonces no me preocupo. Solo fantaseo. Necesito (¿necesitamos?) salir de la duda.

No, al menos no aún, no me arrepiento de cómo se dieron las cosas porque ello implicaría no estar feliz con mis bodoques, y lo que más me frena justamente son ellos. Que no es queja, pero antes que otra cosa soy su mamá. Pero un tercio de mi corazón es tuyo, y eso siempre hará eco y contrapeso.

Supongo que escribiré a diario conforme el día se acerque.

Ahora iré a acostarme y quedarme viendo al techo, pensando, repensando, fantaseando, hasta que el bodoque que aún gusta de dormir conmigo se duerma.

De verdades e infortunios

30 May

Siempre supe que la estocada iba a llegar en algún momento. Nunca dejé de esperarla. Pero aún así me tomó por sorpresa. Y aunque no lo crean, no me estoy quejando. Solo estoy sacándolo de mi sistema de la única manera que sé. Porque la verdad es que esto más que derrumbarse lo que hizo fue, solo, caer, asentarse… Cada mitad de un lado, cerca y lejos, pero ya imposibilitadas a juntarse. Tenía la (estúpida) esperanza de que esto pasara después, mucho después, pero sabía que esta vez tu ibas a propiciarlo, y juré que no haré algo para revertirlo, así que me sigo mordiendo los labios y me convenzo de que no tengo nada que añadir, no debo dar argumentos, aparte que es imposible, interpretas lo que gustas de todo lo que digo (tampoco es queja), así que, aunque quisiera hacer algo, tampoco podría.

Esto es algo que necesitabas. Obtener una victoria, regodeate en ello. Aunque a mi ver te estoy dejando ganar. Igual te lo debo. Estúpidos hubieras.

Seguiré con mi cuenta regresiva. Seguiré con mis maltrechos planes. La terquedad ante todo. Y ya veremos qué pasa. Mi bola mágina que no tengo más de qué preocuparme. Lo peor ya pasó.

Seguiré fantaseando con el itinerario de esos días.

Sí, igual ayer me pasé un buen rato pensando en ello, pero yo no puedo dejar de pensar en no volver a afectarte. (De por sí me gustaba esa canción, ahora no puedo concentrarme si la escucho, las canciones de mi playlist se vuelven ruido de fondo casi siempre, vibran en los descascarados cimientos de esto que soy.) Está bien que no des pie a nada, a casi nada, me encargaré de que sea nada, lo intentaré…

Esa aparente preocupación por mi persona es la que me desacomoda de repente. Pero procuro no pensar en ello más de la cuenta.

Me he mantenido bastante serena hasta ahora. Seguro en el momento menos pensado me desmorono junto al resto.

Y cada vez peor, y cada vez más rotos 🎶

De trasnochadas y desvelos

28 May

Ayer fue un día de flojera extrema. No tenía ni tantitas ganas de levantarme. Estoy en ese punto en que, nuevamente, parece que las cosas me salen bien, pero ya aprendí a no confiarme, así que mi mecanismo inmediato de defensa es reposar y juntar energías. Lo dicho, no salir de la cama quería. Y luego entre las ocupaciones diarias estaba la de recibir video llamada de la profesora… Y la mujer que no llamaba… Y no llamaba… Y no llamó… Total que se me fue toda la mañana. Y no hice nada, salvo obligarme a salir a un pendiente. Porque me dijiste que lo hiciera, que si no, no lo hago. (Dime que me aviente del puente a ver si obedezco.) Y volver a casa. Y casi en automático volvió la flojera. Y no se me quitó. Fue tanta, que hasta perdí la noción del tiempo, juraba que ayer era sábado.

Y ahora, con mi playlist (mal) nombrado «Corta venas» en aleatorio, con los audífonos puestos. Con la luz apagada. Con el cel con el brillo casi a nada. Con un bebecito a un lado y el insomnio al otro, aquí estoy, sin pizca de sueño. Son cansancio. Sin flojera. Preguntándome si a ti ya te habrá dado sueño. Convenciéndome de que está bien despedirme y darte tranquilidad, no imponiéndote mi presencia. Preguntándome si pensarás en mi, al menos a ratos, de repente, cuando yo te pienso. Suena la canción que sea, y pienso en ti, todas, absolutamente todas, hasta las que no están en este playlist me hacen pensarte.

El mes que viene empezaré a preocuparme. A ponerme más loca. Porque dos meses (es menos, de hecho), son una nada. Y no sé qué haré. Lo dicho, «ahora» todo me está saliendo bien, así que mañana quien sabe. Te escucho diciendo: «yo no sé mañana», y me forzo a no ir y darle Play otra vez. Cuánta falta nos (me, sobre todo a mí) hizo falta toda esta tecnología actual que nos acerca tan (absurdamente) tanto. Hace rato lo escribí, llevo ya un buen rato pensándolo, el mundo, nuestros países, se están yendo al carajo. Y yo con mis desmadres, con estas aspiraciones, con estos sueños locos que parece podrían dejar de serlo. Pese a que Pesadumbre me ronda, y caza las ilusiones que se acercan. Derribándolas certeramente con una mano. Pero, yo y mis dichos: se vale soñar. Y si en algo soy experta, es en eso.

Son ya tantas las novelas que me he inventado. Que no tengo ni idea de cómo reaccionaré cuando esa, esta o aquella terminen cumpliéndose.

Lo que sí, es que mis achaques van a peor. Ahora justo. Mi mano izquierda, irónicamente, se queja, se «durmió», acalambrada y ahora duele, punza, me molesta. Y el pie, ese sí el mismo, igual exige atención. Y los oídos, porque ya llevan rato con los audífonos. Y mis ojos. Tan atrofiados, usted como siempre acertando (no siempre). Así que supongo veré de quitar la música, conectar el cel, acomodarme y cerrar los ojos, inventarme un capítulo nuevo, y dormir. Que «ya es bien tarde», pero no importa. Dormida o despierta estás aquí conmigo.

Seguiré sin pedirte algo.

Porque sigo sin poder ofrecerte más que lo ya dicho.

Pero no lo retiro, sigue estando en la mesa. Tómalo. No lo dejes.

De que es uno de esos momentos

23 May

Por más que he rumeado el tema, no consigo poder «explicarlo» sin recurrir al verbo amar. Aunque el verbo amar es amplio y abarca mucho, no propiamente está encasillado al enamoramiento y al amor romántico, así que igual, chance, y funciona para explicar (para intentar), dejar en claro, esto que me atañe, esto que me tiene aquí a estas horas cazando y contando incansable y tercamente los minutos que «tengo» para «imponerle» mi presencia y para desenterme un rato de mi entorno.

Es tan difícil poder separarlo, lo ideal sería poder mezclarlo todo. Y ya, así fácil. Creo puedo dar abasto a todos. Pero pues ni yo me permito semejante sueño guajiro.

Mi terquedad se ha ido incrementando con los años, con el paso del tiempo, por ratos la ansiedad (mi nueva conocida, visita inoportuna y frecuente), no me deja en paz y me atormento con las novelas que me invento y que me cuesta separar de los recuerdos. Aveces siento que me llueve sobre mojado. Y no sé nadar. Así que tiro brazadas desesperadas hacia cualquier dirección (aunque invariablemente encuentro tu horizonte) en un lucha inconsciente por seguir a flote, porque por más que sé y quisiera solo hundirme ya de una vez… No lo hago, sigo sin tener el valor para hacerlo. Así que busco cómo complicar aún más todo. Vuelvo a mi playlist de música corta venas y extrañamente con eso me vuelve el buen humor. Aunque los suspiros se me queden atorados en el pecho y hagan que me duela. Ahí, justo en esa parte donde late alocadamente cada que te veo, cada que te escucho, y revivo, y recargo energías, y vuelvo a la búsqueda de acortar distancias, para, lo sostengo, verte aunque sea unas horas.

A estas horas estoy sin lentes, apenas y veo. Pero alcanzaba a distinguía un lucecita «extraña» aquí «cerca». Terminó viniendo a ponerse sobre mi dedo escritor. Es lo que aquí llamamos cucayo, un bicho como las luciérnagas, que tenía años sin ver, y nunca hasta ahora lo había visto tan de cerca.

Y me distraje y se me fue la idea.

Decía… Iba a empezar a quejarme seguramente… Y pues sí. Hoy que me atreví a contarle, hoy que los ánimos estuvieron bastante relajados, hoy que completé todos los formularios. Al final esa misma tecnología que se supone va a acercarnos, a esta hora, sigue empeñada en no completar el último paso. Y yo que veo señales en todos lados, me resisto a aceptar esta como tal. Los amordacé a todos para que no me detuvieran. Pero sé que mi subconsciente es bien pinche poderoso también (le tengo miedo, la verdad) y es totalmente autónomo, y se cree que posee la verdad absoluta y que lo que hace y decide es lo mejor… Pero no lo creo, no lo siento, no puede, el no verte, el no escucharte, el no sentirte… Eso no puede ser lo mejor. Si, obvio, le voy a dar en la madre a todo. Nada será como era. Pero nada puede durar para siempre tampoco. A estas alturas creo que hasta tu necesitas y «ruegas» que ya lo haga para que vuelva a dejarte en tu extraña paz.

Así que ya lloré mi dosis diaria de media noche. Y finalmente me empieza a llegar el sueño. (Y el hambre.) Y aunque el cucayo sigue rondando por aquí cerca. Y pareciera que cualquiera despertará en cualquier momento y cuestionará por este cel aún en uso… Me aferraré a este instante de serenidad. Donde creo, en serio creo, que es posible y que será.

Igual, yo no sé mañana.

De cosas que pasan por mi cabeza

10 May

Llevo harto rato pensando que hay muchas cosas que no debí decirte. Pero hace poco lo dije, soy un estúpido libro abierto contigo y son contadas las cosas que no te cuento. Básicamente todo lo que me cruza por la cabeza te lo termino contando con dos días de retraso a lo mucho. Porque sencillamente siento la necesidad de no ocultarte algo. Aunque haya cosas que estoy segura vendrán con respuestas que no serán de mi agrado. Pero son respuestas que vienen de ti, así que con eso basta y sobra, así no sean lo que quisiera.

Cada una de las verdades que has soltado de a poco se me han quedado clavadas. Ya lo sabía, pero me hago wey, se me da tan fácil hacerme wey.

Ayer fue el día que menos hablamos en meses. No sé por qué. Intento no buscarle significados ocultos. Aguanté bastante bien (creo) el no andar te acosando buscando respuesta. Y justo para no insistir estoy aquí, donde creo ni te asomas, pero no pierdo la esperanza. La esperanza es lo último que muere, dicen, así estoy, esperanzada, soñadora, extrañamente optimista. Me agobia tu silencio, le temo, pero más que nada por todas las razones que me invento para justificarlo: finalmente ya te aburrí, encontraste algo (alguien) mejor con quién entretenerte, te da igual. Me aferro a qué sencillamente así fue, no sentiste la necesidad de escribirme, nomás no, y mañana, más tarde. Todo será «colo antes». Acallo a gritos a la voz que me dice: Acostúmbrate, todo será así a partir de ahora.

Te extraño.

Extraño tanto sentirte cerca.

Me haces tanta falta.

De mis decisiones

8 May

Me paso gran parte de mis noches pensando en ti. Al igual que mis días. Aunque no lo creas. Aunque no quieras creerlo. Lamentablemente vivimos en un mundo regido por el dinero y estamos a cientos de kilómetros y tengo responsabilidades que me atan y me evitan salir corriendo. Con las pinches ganas que tengo de hacerlo. Neta, siempre hay señales pero empeño en no verlas. Si tuviera una tdc este asunto sería muy diferente. O igual no, ahora sufriría porque ya no estoy contigo o porque en breve ya no lo estaré. Pero bueh, ya sabía que esto podía pasar. Pero me gusta engañarme a mi misma, por más que digo que sí veo las cosas claras y que así las entiendo.

Creí, estúpida de mi, me creí el cuento.

No sé cómo es posible que siendo uno mismo quien se cree el engaño no sea igual de fácil dejar de creero.

La ventaja es que a mí me puede deprimir la canción más alegre. Así que puedo seguir escuchando siempre los mismos playlist y nadie va a notar nada. Pero justo ahora está tan difícil controlar a mis ojos. Aunque culpo al calor y al cubrebocas si alguien pregunta.

Que me enfoque en otra cosa, dicen, en «lo que debo». Al mismo nivel de este deber tengo este amor para contigo.

No puedo verlo como lo ven porque sé que esta vez el asunto así era. Tu ya no tenías por qué moverte. No me ayuda que tú no quieras acortar la distancia esta vez porque ya lo hiciste. Y ya sabemos esa historia. No. Yo no te culpo de nada. Ni antes ni ahora ni mañana ni luego.

Mis veinticinco mil pendientes me voltean a ver pero ninguno hace afán de acercarse, siempre nos será más cómodo quedarnos donde estamos, enraizándonos, el karma lo escoge cada quien y yo escogí este. Necesito gritar y llorar todo esto que desde años traigo guardando. Un día de estos. Sé que no voy a explotar antes.

Yo tranquilamente seguiré aquí amándote, porque se me da hacerlo. Aunque no podamos salir de la duda de si a quien amo es a tu recuerdo.

Voy a terminar de pintar y retomaré la historia que dejé pendiente.

Este humor ayudará con ello.

De la tremenda fiesta que hay aquí

28 Abr

Lo que empezó como en la simple casualidad de toparse unos con otros al doblar una esquina y derivó en tomar un café ha terminado en una noche de fogata y cuentos. Aquí están todos, los de peso, Pesadumbre y Depresión en los sitios de honor. No se casan de repartir lamentos y tragedias. Poco a poco han conseguido que la música deje de sonar tan alto y aunque algunos aún bailan, despacio, solitos, nadie tiene los ojos secos. Cada cuál con su pretexto abrazado, bien sujeto.

Quién diría que sí es cierto que uno puede sentirse solo estando tan acompañado.

Al gato rosa se le aplastó el pelo, se ve bien curioso, si no estuviéramos deprimidos seguro nos daría risa. Quizá mañana cuando lo recordemos le encontremos lo gracioso. Por mientras Insomnio hizo su aparición y me maldigo, como siempre, por mis neuronas atrofiadas, por haber ido a la sala y estado junto a mi bolsa y no haber sacado los audífonos para ahora poder usarlos y aislarme con la música depresiva. Igual y más tarde, cuando finalmente estén dormidos y pueda hacer la maldad que llevo días postergando. De menos vine a teclear aquí y no fui a otro lado. Me estoy volviendo más piromaniaca de lo que era. El dolor de cabeza ayuda. Ver cómo no todo alrededor se consume trae cierta paz. Tengo hambre, llevo días medio comiendo, lo dicho, ando deprimida, y llegué a un punto en que necesito exteriorizarlo, porque soy cobarde por sobre todo y si sencillamente sigo así… Podría ponerme peor. Y lo dicho, la cobardía. No tengo tanta suerte como para que pasara algo de repente y ya fin de la historia. Me duele todo. Aquí todo tiembla. En algún momento este lugar se convertirá finalmente en ruinas. Estoy tan irritable, tan insatisfecha, tan triste. Casi que a tiempo completo. Necesito. Te necesito. Pero no, mi último y gran acto de amor será ni arrastrarte a esto, que tampoco es que pudiera convencerte a ello, la verdad. Duele. Pero así es, y sí, lo sé, lo tengo claro, me falta valor. Siempre me ha faltado. Siempre me faltará.

No soy de tener ideas suicidas (no siempre), soy más de fantasear con los finales y rogar porque alguno suceda ya.

Siguen sirviendo café.

No vamos a dormir.

Los demonios cobran más fuerza cuando dormimos.

Ese, el más chiquito, no deja de mirarme.

De que me ganó la depresión.

14 Abr

Hace rato que no me sentía así. Triste por cuestiones ajenas a mis desórdenes mentales (aunque seguro la base de sentirme así son los mismos), siento que me alejan, cada día que pasa, en vez de acercarme, me alejo, soy yo con mis estúpidos intentos de acercarme cuando ya bien me dijeron que no lo haga. Cuando ya me dejaron claro que no quieren que lo haga. Voy a procurar dejar unas cosas en orden, y aún con coronavirus rondando por el mundo me voy a ir unos días. Porque mi salud mental está pendiendo de un hilo, todo me irrita, todo me molesta, todo me entristece. (Disculpa que sea como todos y haya querido usarte de refugio, lo siento, en serio.) En algún lado leí que basta hacer «lo mismo» una semana para que se cree un hábito, una rutina, no siempre las rutinas son malas, llevamos ya tanto en este hablar diario que sencillamente ya no concibo el no hacerlo, pero siento que debo, lo dicho, no estoy bien, empiezo a ver señales donde no las hay, empiezo a albergar absurdas esperanzas, inverosímiles, esto no me hace bien. Culpo al cubreboca que uso casi que por medio día de todos mis males, de mis ojos llorosos, del dolor de cabeza. Tengo calosfríos cada tanto. Te extraño. Tanto. Te echo de menos, estos ratos en que los demonios me acosan y la incertidumbre me ronda y el miedo me abraza, quisiera saberte cerca, pero no. Mejor ya no.

Muchas cosas me han quedado claras. Que definitivamente soy una maldita y merezco todo lo que me pasa es una de ellas. (Finalmente) Voy a asumir las consecuencias de mis actos, dejaré de buscar pretextos, de aferrarme a ellos. Me será bastante difícil. Justo hoy volví a cambiarte el tono. Tenía que ser, a mi todo me pasa de montón, nunca me pasa una sola cosa, pasa algo malo, algo bueno, algo más o menos, arde Troya, deja de arder, tiembla, retumba, y aquí sigo, porque soy una hierba mala que no morirá así de fácil. Es cierto, no creo en los fantasmas, es demasiado simple pensar que el cuerpo material se acaba y quedas libre pululando por ahí. No. Se acaba. Y ya. Y pese a ello, ese instante en que comprendes que todo acabará, es castigo suficiente. Quizá solo reinicies, y va de nuevo, y ojalá no la cagues tanto como la vez anterior.

Hoy he llorado lo mismo que otros días, solo que a intervalos no regulares. Suelo llorar de noche. Cuando nadie se entera. (Ahora también nadie se entera.)

Dios, cómo odio que uses mi nombre.

No consigo recordar alguna vez que mi nombre no vaya seguido de algo negativo. Así que lo odio, no me gusta. No me gusta.

Malditos escalofríos y maldito nudo en la garganta.

Bendito cubrebocas. Ya que seguiré viva «por siempre», no dejaré esta nueva costumbre de siempre usarlo, es tan útil, no se enteran cuando sonrío embobada, cuando me tiemblan los labios, cuando me duelen de tanto morderlos.

Creí (ilusa de mi) que iba por buen camino. Ya alguna vez lo dije, tengo pésimo sentido de orientación y tengo dos pies izquierdos. ¿Cómo entonces se me ocurrió pensar que iba por buen camino?

Tienes razón. No sé lo que será volver a estar sola. De hecho, ya nunca lo estaré.

Voy a huir otra vez. (Se me da bien.)

Me voy a tirar en el piso. Ahora que decidan finalmente irse. Ya que no tengo nada mejor qué hacer.

Hoy tenía hartos pendientes. No hice ninguno. La historia de mi vida. Nunca hago algo.

De que…

8 Abr

Ayer fue un día muy loco. Desperté temprano. Antes de la alarma. Y por eso mismo me confié y tuve que rogarle a todos los dioses por no llegar tarde. Porque eso sin duda sería una señal. Y luego, pues nada. Todo bien. El paso 1, según yo.

Así que obvio me volvió la ansiedad, ya no tan densa como anteayer, pero por ahí iba. Ahora ya la sé reconocer. Así que «huí» al pasado. Retomé la lectura donde la había dejado, donde ya sospechaba iba a encontrarte. Y sí, ahí estabas. Era de esperarse, te amaba. A mi manera estúpida y atrofiada de siempre, lo hacía, así que era imposible suponer que no escribí algo al respecto. Así que ahora recuerdo. Por algo ayer anduve de buen humor. Porque ya recuerdo. Y aunque es como sostener un par de cuchillos por la hoja (no me espanta eso, lo he hecho antes, en mis manos hau surcos que se amoldan a ello) porque comprobé que me dejé vencer por el miedo y por eso opté por alejarte, creo ya te lo dije, me convencí de no creerte, no podía ser posible. Sí y no te di por sentado. En ese momento no, lo que quería era alejarte, y lo conseguí. Con el paso de los años, de alguna manera, sutil, siempre busqué mantenerte cerca. Pero ya dije, estúpida y cobarde, orgullosa, mártir de medio tiempo, ¿cómo iba a ser que dijera todo esto de nuevo cuando había la ocasión de quizás retomarlo? No. Y ahora, aunque sé que no te he perdido, me preparo para ese momento. El día menos pensado me dirás: Hasta aquí.

Diría que mi corazón se romperá en ese momento, finalmente, pero no, sigo teniendo mis otros 2/3… Pero si eso pasara cuando sólo me quedara 1… No sé, ya dije, no me gusta pensar en temas que tienen que ver con Muerte. No me da miedo la muerte, le tengo respeto, y quiero tenerla aún a prudente distancia. Pero yo hablaba de otra cosa, como siempre. Hoy lo dejaste más claro de lo que ya estaba. Si yo pudiera amarte menos, lo haría, pero no puedo.

Me entraron unas ganas tremendas de querer dibujar y sé que no puedo, no tengo esa habilidad, no está en mi catálogo de habilidades. Por andar releyendo me encontré con la descripción «exacta» de los seres que pululan por mi cabeza y lo dicho, se me hacen tan lindos que quisiera poder tener la habilidad de dibujarlos… Pero bueh. Así las cosas. Una más a la lista de cosas que nunca tendré.

No voy a insistir. Ahora temo alejarte si lo hago. Veo indirectas y trasfondos en todo, así que entre si son peras o manzanas, mejor hago uso de esa habilidad tan poco valorada que es callar y aprovechar que no puedes verme y mi rostro no me delata.

De una serie de cosas

7 Abr

Esta entrada la empecé hace días, pero mi humor había estado relativamente estable así que no había sentido la necesidad de venir y releer o reescribirla, ahora pues, aquí estoy.
Por más que le re huyo al tema, siempre he tenido claro que la vida, nuestra existencia en esta tierra, es efímera, nos morimos en un instante, dejamos de existir, tan tán, se acabó. Y el lío empieza para los que se quedan, para los que les importa tu muerte.
Hoy particularmente llevo gran parte del día aferrada al pasado, a partes del pasado que no consigo recordar bien y que me da la duda de si lo que recuerdo sí pasó o lo ando inventando.
Decía, en eso seguía, cuando me dio por entrar al face para ver que había, y quizá con eso dejar de estar repensando en lo mismo, y me topo con la muerte de una persona que conocí, poco, pero fue parte de este lugar por un tiempo. Su muerte en sí, dicho fríamente, no me afecta, pero es de esas muertes que por ser alguien que conocí, no me pueden solo pasar de largo, en automático pienso en las frases de cajón: en paz descanse, dios lo tenga en santa gloria, mis condolencias, pronta resignación… Creo esa es la peor y la más importante de todas, hay que aceptar que ya paso y nada lo revertirá.
(Me va a explotar la cabeza, no me ha dejado de doler en todo el día.)
Estaba tan ensimismada en mis problemas que ahora, pensando en lo que estará pasando la viuda, yo como siempre soy asquerosamente afortunada y nada me falta y hasta me sobra.
Jamás me quedará claro qué onda con mi suerte, si en verdad es medio mala o algo buena. Si funciona tirar los dados con los dedos cruzados, o en serio me espera tragedias incontables a la vuelta de la esquina y todo esto que he creído malo hasta ahora me parecerá la mejor etapa de mi vida… Saber… Esa muerte me sigue impactando.
Y bueno, finalmente dejando eso de lado, ya que lo exterioricé y fui tan lista de mejor poner música que me distrajera. Podemos pasar de lleno a lo mío, a mis tragedias inventadas y así Porque en mi vida debe haber caos para que esté contenta, si no siento que me va a explotar la cabeza y que se me saldrá el corazón del pecho no estoy tan tranquila. Sí, así de incongruente como se ve. Hoy creo por primera vez en mi existencia me dio un ataque de ansiedad… Lo diferencio de mis achaques depresivos de siempre porque no sentí la necesidad de detenerme y hacerme bolita, al contrario, sentí la necesidad irrefrenable de huir, a donde fuera, así que caminé y caminé por calles que reconozco y no, esquivando gente imprudente, hasta que estuvo relativamente tranquilo y me habría arrancado el cubrebocas pero covid rondando…Y eventualmente “me aclimaté”, sobreviví, como hasta ahora. Pero neta, qué feo. Ojalá toda esa gente que vive presa de la ansiedad encuentre el modo de salir de ello.
Llevaba días buscando un poema, pero buscándolo solo por decir porque la verdad es que solo un día sí lo busqué en el libro que creí estaría, aunque luego mi realidad me distrajo y ya ni sé a ciencia cierta dónde quedó ese libro… (A estas alturas ya lo encontré. Ya hasta casi lo leí completo. Ya cometí el sacrilegio de doblarle unas hojas para que no se me pierdan los poemas.) Decía, que en este revolver de cosas lo encontré y lo leí, y lo releí, y me llegó de golpe el recuerdo de cuando, mucho antes, lo leí por vez primera y pensé en que algún día encontraría a quién, la ocasión, de dedicarlo. (Qué estupidez querer darte todo esto ahora, en estas circunstancias.)
No sé si soy yo predisponiéndome o así están las cosas, aunque hasta a mí me hagan dudar de repente, tanto como a ti. Pero, últimamente, he venido descubriendo que sí, siempre anduviste acechando en las sombras de una manera tan sutil pero tan firme, que neta estoy bien estúpida por no haberlo notado antes, por no haber querido notarlo, por no haberme decidido a hacer en su momento todo lo que ahora quisiera hacer, todo lo que ya no servirá de nada, pero que aún lo haré (no sé cuándo), porque me conozco y sé que me atormentaré el resto de mis días si no lo hago, aunque las consecuencias sean catastróficas, aunque no pase de un par de minutos, aunque me haya llevado meses, días, semanas y horas.
Lo voy a hacer, pero ya estoy grande y necesito hacer mis impulsividades en orden, ja, aunque parezca que les quita encanto, necesito completar el paso 1 y de ahí los demás se irán dando sobre la marcha. (El paso 1 ya está. El paso 2 por ahí va.)
Suena de fondo: “It’s my life” en versión bosanova, y las ganas de llorar al menos de momento se me fueron, estas ganas de llorar que me dan cada que vuelvo a chocar contra tus paredes, no cambio de parecer cada 3 días, sigo sintiendo lo mismo, sigo creyendo en la inutilidad de demostrarlo porque no hará diferencia alguna, tienes claras las cosas, y yo también. Pero soy una estúpida que aunque diga que ya va a dejar de fantasear, no deja de hacerlo.
(Lo haré, me iré sola un par de días, y de ahí veré qué hacer. Porque la “triste” realidad es que mi rutina y mi aquí que tanto me costó mantener ya no me satisfacen ni tantito. Y para beneplácito suyo, también no me moriré sin ti. Lo tengo claro: Te Amo. Con todas las letras y con toda la intensidad que ello conlleva, pero no seguiré rogando porque me creas, porque aunque lo hagas, una vez que lo hagas, no habrá nada más que hacer… Ya no es lo mismo, no soy la misma, ahora soy un combo. Y eso siempre va a complicar (más) este asunto.)
Esto sería un perfecto bofetadón del destino, el karma finalmente riéndose en mi cara.
Si habré cruzado fronteras y ni así me crees… Si el hecho de que lo hiciera hará que me creas… Eso nos dejaría tablas, y el siguiente paso te correspondería. Y aunque estés convencido no lo vas a dar, porque entonces a te pasará lo que ahora a mí, y tu ya estuviste ahí, sabes lo que es, lo que conlleva. Y así eternamente, mientras queramos seguir jugando nuestros turnos tal cual nos competen, uno tú, uno yo, y así, hasta que alguno se muera finalmente.

Tengo que llegar al fin de este mes que apenas empieza.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar