De que hay que sacar un poco de lo que me anda dando dolor de cabeza

14 Ago

Casi no me he movido de este espacio en el que estoy. Con todo el contexto que eso significa. Con todo el trasfondo que podrían encontrarle al asunto. En mi actual proyecto/trabajo tenemos el acuerdo de que siempre debemos estar tres presentes. Así que hoy tocó estar, aunque parezca que de las tres soy la que menos hace. Pero, como siempre, decía, que llevo ya 10 horas aquí. Y me empieza a pasar factura. Empiezo a desvariar y divagar por ratos. Aparte que estar frente al ventilador siempre hace que uno se relaje. Y a mi que nunca me ha costado estar en las nubes. Ahorita escuchando reggae, que a fuerza de ser parte de la nueva rutina de los fines de semana ya le voy agarrando el gusto. Y con todo, con esta música que nunca antes había escuchado, te pienso, como desde hace meses lo vengo haciendo, sintiendo que todo me recuerda a ti. Y quizás, estoy llegando ya a un punto en que empieza a ser demasiado, demasiado para ser algo sin retroalimentación, y es que aunque suena a queja, y en parte, esta vez, sí lo es, todavía no quiero rendirme, la terquedad no le deja, pese a que Pesimismo tira de mi con fuerza hacia el otro lado, pese a que Depresión sentada en mis hombros y recargando su cabeza en la mía no hace más que nublado todo. Empiezo a dudar sobre la veracidad de mis más recientes recuerdos, si sí pasó o también lo ando inventando. Te extraño. Te echo de menos. Me duele no estar contigo en el mismo punto geográfico. Pero así son las cosas. Estas son las consecuencias de nuestras mutuas decisiones, y no queda más que aceptarlas ya que no vamos a hacer nada por cambiar las circunstancias. Sí, tenía que ser, empieza a sonar una de mis nuevas canciones corta venas favorita. ¿Qué hago si no quieres? Me desespera estar así, no poder mandarte a la chingada como ya lo hice antes. Porque no quiero, por eso, porque te quiero.

Ya casi hago mis doce horas aquí.

Ya casi vuelvo a casa.

De algunas manías y fijaciones

14 Ago

Si alguien ha leído todo hasta acá, ya deberá tener en claro varias cosas sobre mi carácter, hay varias constantes en mi vida, que aunque aveces se disfrazan y cambian de nombre, en esencia son las mismas siempre.

Me encantan las películas de ciencia ficción con giros de viajes en el tiempo e historias de amor. Acabo de ver, por segunda vez, el anime «Your Name», y me quedo pensando, en eso que siempre he pensado, que hay señales por todos lados, que aveces las obviamos, pero que a la par, cuando algo va a pasar, pasa, encuentra el modo, las cosas se acomodan para que suceda. Eso me lleva inevitablemente a pensar en «Señales de amor» y pensar en que debería volver a verla. O ver de nuevo «Cuestión de tiempo». Y pese a este precedente, «The Time Traveler’s Wife» no es de mis favoritas, sí, podría volver a verla, incluso ahora, pero si encuentro con qué distraerme voy y me voy con la distracción.

Al final no todas las historias de amor me convence. Me gusta la mía, con todos sus enredos, algún día, cuando pase de mis 50’s, veré de escribirla. Vendré aquí a tomar notas.

Pero, decía, como siempre, distrayéndome o yéndome por las ramas, que haré el intento de chutarme un par más de películas de amor, algunas que no he visto. Que me recordarán a las que ya vi, y volveré a verlas, y así siempre. ¿Si ya sabes qué te gusta, qué (quien) te hace feliz, para qué chuchas buscas por otro lado? Ay, si es que tenía yo que llegar a mis 35 para tener las cosas medianamente claras. Pero bueh, seguimos trabajando en ello. (De menos el pasaporte lo saqué a varios años.) Ya veremos qué nos deparan mis desvaríos y el acontecer del mundo.

De las reflexiones que surgen luego de cantar por horas

5 Ago

Siempre he tenido esa facilidad de construir castillos en el aire. Da igual lo desastroso e improbable que sea el entorno, ahí estoy, poniendo piedra sobre piedra, dándole forma, sin que nada lo afecte, sin que nada me afecte. Como si mi vida dependiera de ello. Ahí estoy, agregando alas, pasadizos, abriendo ventanas, decorando los balcones… Hasta que llegan días (momentos) como este, en que todo se derrumba, lo derrumbo.

No puede durarme mucho la «buena» racha. Así no (me) funcionan las cosas. No obstante, ahora, en este instante, estoy (sigo) de buenas. Estoy lúcida. No estoy triste. Estoy aquí porque «tuve» que silenciar finalmente la música, porque se acaba la batería del celular y los niños duermen, de lo contrario seguiría cantando, como desde hace horas. Hoy estar cantando me ha ayudado a aclarar(me) las ideas.

Quizás esta vez sí debería hacer caso y desistir. Dejar de intentarlo. De una buena vez. Ya. Ahora. La marea no va a cambiar. Bastante claro está el panorama. Pero soy terca… Estoy encaprichada, me dijo, estoy «bastante» segura de que no es así. Me… Sería una buena revolución para mi mundo que así fuese… Me jacto de saber diferenciar las cosas, las realmente importantes, de las que no lo son, creo firmemente que distingo las cosas «reales» de las que no son más que invenciones mías. Y esto… Esto no es un capricho. Pero es bastante un imposible que solo se volvería posible si hubiera dos para remar el barco. Y no los hay. Solo estoy yo, que ni nadar sé.

Lo he dicho, te lo he dicho, me lo digo y me lo repito, no quiero usarte de pretexto, pero lo sigo haciendo. Esta vez para no decidirme. Porque una parte de mi no quiere. (Ahí lo tienes, una verdad finalmente.) Y la otra aunque sí quiere, sabe que tú no. Así que se escuda en ello. Y entonces aquí acabamos, en la vieja y confiable trinchera.

Quisiera decirte que voy a amarte como tú quieras. Que juro que lo haré. Pero justo el meollo del asunto es que no quieres. Estás (estamos) en un punto relativamente cómodo, donde sí mi enamoramiento decidiera por fin dejar de joder, todo sería calma. Me gusta cómo me quieres, lo tanto que lo haces. No me satisface al cien (si así fuera no seguiría aquí chinchando), pero aunque conformarse no es la palabra adecuada, lo tomo, lo acepto, me quedo con ello. Sabes que yo podría amarte más. Pero dado que esta madre del amor es una onda recíproca y ya dejamos claro que tu me quieres en «esa» medida, pues en esa misma he de corresponderte, para que finalmente encontremos el equilibrio. Para que cuando los planetas vuelvan a alinearse y pueda tenerte frente a mi de nuevo no me distraiga pensando en otra cosa que no sea ese momento. Para ya dejar de darle vueltas a este asunto.

Te querré como ahora quieres que te quiera.

De que debería ponerme a contar suspiros a ver si con eso me duermo

28 Jul

Mi vida sigue (y seguirá) siendo una sucesión tras otra de ironías. Escuchar las mismas canciones ensimismada en mi tragedia mientras ignoro todo a mi alrededor. Un día de estos en serio voy a irme a donde sea solo con lo puesto y a ver qué chingado hago. Pero me falta valor. Soy cobarde. Siempre lo he sido, y por más que lo digo, no lo hago, debo aceptar las consecuencias de mis actos, no te culpo ni te hago acreedor de mis decisiones, yo lo hice, lo sé bien, por eso estoy como estoy. Sé que fue mi culpa.

Estoy en terapia auto impuesta y rumio día a día lo que creo fue el meollo del asunto. El punto de inflexión que forcé, ignoré y dejé pasar. Tuve varias oportunidades de no seguir avanzando. En este caso en concreto retroceder no era malo. Pero el orgullo siempre me ha podido, incluso ahora. Aunque ahora concretamente es orgullo con cierta parte de amor propio, soy bien nena, solo soporto hasta cierto punto que «me traten» mal. Ya lo dije, ya mero, un día de estos, desistiré. Porque empiezo a estar segura de que eso es lo que quieres, que eso es lo único que quieres, recuperar tu calma, tu paz, tu rutina. Volver a estar lejos y ajeno de mis dramas. ¿Quién no querría optar por ello en vez de andarme soportando con todos, con mis tantos, altibajos? Pero ya lo dije, lo imbécil se me ha ido acrecentando con el tiempo. Termino creyéndome mis propios cuentos. Y por eso estoy como estoy. Debería dejar al pasado en paz y dejar de querer enmendar errores, que para empezar nadie me está pidiendo que lo haga. Es tan difícil no (mal) interpretar las interacciones que tienes conmigo. Me aterra, vivo en constate pánico, que la lentejada que hag a continuación sea la gota que derrame tu vaso y finalmente valga madres todo y digas: Adiós, o solo te marches. Suena a que fueras bien pinche odioso y yo bien pendeja por seguir ahí… De rogona. ¿Será? A estas horas hasta las ideas se me confunden.

Finalmente empieza a darme sueño. Y recuerdo el tanto espacio que «siempre» sobraba en la cama, y que daba igual,

Ya lo juré solemnemente, creo que lo he cumplido hasta ahora y ya no volví a sacarlo a colación. Poco a poco voy consiguiendo hacerme callar y ya no mencionar ciertos temas. Así seguiré.

Neta, ¿de dónde saqué la idea? 😦

De traiciones y remenbranzas

26 Jul

Cuento largo que no sé qué tan corto va a quedar. A casi dos años de distancia rescato un borrador y le agregaremos la mayoría de lo que está pasando. Con las canciones de la playlist «Cortavenas» sonando.

¿Sabes? Aquí no hay culpables, o bueno, sí, yo, obviamente, por ser terca y no hacer caso a las señales y seguir yendo contra corriente, empeorando las cosas, dándoles cuerda. Qué difícil es esto de decir: «Hasta aquí.» Con convicción, porque ya lo he dicho, he lanzado fechas incluso, pero no me las creen, porque me falta convicción para ello. La costumbre. El miedo. Que cada que saco el tema a colación él termina hablando de los planes a futuro. Como hoy… Que debí volver a reiterar que ya. En vez de quedarme callada escuchando. Tengo ese problema, escucho, atentamente, experimento lo que hay que experimentar, pero no actúo en consecuencia, si puedo no exteriorizo nada. Actualmente me estoy mintiendo (creyéndolo), que ya lo dije suficiente y si no me lo cree ya no es cosa mía, que si quiere seguir en este barco es cosa suya… Debería quemar el barco. Ya es costumbre que el barco no deje de tener agujeros y requiera reparaciones y yo con herramientas siempre en mano me presento como quien va a arreglar todo y en realidad soy quien no deja de sabotear.

Le tengo miedo al futuro, me aterra no saber, la incertidumbre me lanza de regreso y este es el día en que consigo que frenen mi retroceso, que me estampo siempre, con el abrazo que sentía que me hacía falta. Pasé más de medio día rememorando esos labios.

Me desespera, a mi que la paciencia me ha faltado siempre.

No dejo de pensarle. Ni un rato, todo quiero contárselo, necesito saberle a cada instante. Esté haciendo lo que esté haciendo. La verdad es que, quisiera tener al menos una mínima certeza para dar el siguiente paso… Y como sé que no la hay… Por eso tampoco le pongo la fuerza suficiente a ponerle fin a esto… Sí, esa es la verdad.

Estoy «convencidísima»de que mañana si inicio la vida fit, porque estoy segura de que sino veo de mantenerme pronto valdré cacahuate.

Entre todos mis defectos está el hecho de que soy muy rencorosa, de esas que si se da la oportunidad te recuerdan eso que hiciste/dijiste hace años. (Le quité la confirmación de lectura al WhatsApp , no puedo con las palomitas azules y la falta de respuesta.) Así que recuerdo a detalle el daño que me han hecho, la forma en que lo hicieron, y espero que alguien les haya hecho lo mismo. Así las cosas. Porque a pesar de que todo enuentra la manera de equilibrarse y a estas alturas no sé si ya pagué todas mis malas acciones o aún me faltan, no dejo de sacarme de onda cuando pasa algo que creo/esperaba que pasara de otra manera.

De menos este mes ya casi acaba y Julio viene con grandes expectativas.

Algún día. Lo haré algún día.

Se me fue la idea. Por escuchar mi música depresiva, por andar viendo si anda por allí, si me va a responder algo, lo que sea… Por… Mejor irse a dormir, que mañana es lunes y hay que reanudar la rutina.

De que así pasa cuando sucede

25 Jul

Juro solemnemente no retomar el tema. Porque a mis daños, me cuesta demasiado recuperarme, cada vez es más difícil, siempre he sido de lágrima fácil pero últimamente ya no tengo control sobre ellas. Los astros suelen sonreírme y consigo encontrar culpables para ello, pero temo el momento en que no pueda desviar la atención y tenga que aceptar que lloro porque soy re bien imbécil y lloro porque me toca. Porque así es esto. Sí, solo a mí se me ocurre confiar en que las cosas pueden cambiar, en que yo puedo cambiar. Como si una hoja arrugada, si la planchara lo suficiente, volvería a quedar intacta… No. Jamás será la mismo. Los daños que hice nunca podrán ser dejados de lado. Y ya lo sospechaba, pero lo dicho, soy bastante imbécil la mayor parte del tiempo y con la misma frecuencia consigo engañarme a mi misma y convencerme de que las cosas son (pueden ser) diferentes.

No, ya gasté todos mis deseos. Ya no me queda buena suerte a la que echar mano.

Necesitaré medicación un día de estos.

De hecho, debería ya buscar una terapia más efectiva que esta de venir acá corriendo a vomitar un poco de lo que me ahoga. Porque empiezo a sospechar que ya no está funcionando. Mi playlist como siempre se acomoda ad hoc y los dedos se me congelan a media palabra. De menos sirve para distraerme un poco. Para obviar este dolor de cabeza que tengo desde que volví a dejarte.

Voy a intentar distraerme con mis obligaciones.

No estoy cansada de esperar, solo… Empiezo a aceptarlo, con cierta reticencia, porque al final de cuentas, lo dicho, así soy, imbécil y terca. No tengo nada para ofrecer. En un resquicio, me alegra que tenga la entereza de ignorarme y no prestarme atención, que siga su camino como quien esquiva un charco de dudoso origen puesto que podría ser más profundo de lo que parece. Ja, me vanaglorio un ratito pensando en que soy como ese espejo de agua que parecía tan profundo y nanay…

Debería quitar la música. O ponerme los audífonos, aprovechar que ya todos duermen y dejarme llevar por mis fatalistas ensoñaciones para perder el sentido eventualmente. Ignorarme a mi misma. Es tan difícil esto, no puedo, ya no, se me olvidó «la fórmula» del desenamoramiento. Solo me queda esperar a acostumbrarme al vacío. O envalentonarme y arrojarme a él.

Ya sabemos que no haré lo segundo.

De que intentaré no repensar las cosas

22 Jul

Estoy, sigo y seguiré, enamorada de ti. De ti, de la fachada y el envoltorio y de tu interior. No echaba en falta al recuerdo, siempre te eché en falta a ti. A ti que todo el tiempo me retas y me desapruebas, porque quieres que mejore, que avance, que deje de empeñarme en estancarme aquí y allá, y si eso no es amor, definitivamente no sé nada de esta vida.

Mis dilemas morales me atacan. El miedo a la incertidumbre. Creo que el miedo al «qué dirán» ya lo voy superando. Pero aún así. (Pensaba cambiar la mica protectora del cel, pero no lo haré. Me sirve de recuerdo.) Arrancar la bandita, eso debí hacer. (Suenan mis mismas canciones, mi aleatorio es raro, como yo.) No quiero que seas mi capillita, no quiero que seas la catedral, quiero que seas el pinche Vaticano. Y tal cual la historia de la impocision del cristianismo, tendré que barrer con todo lo que había para llegar a ello.

Jamás. Jamás voy a decirte Adiós. Jamás voy a dejar de intentarlo. Porque aunque siga perdiendo tiempo a lo wey y no pueda resolverlo todo en un par de días… Así definitivamente no quiero que los años sigan pasando. Te necesito. Y me necesitas. Nos complementamos, ¿no lo crees así? Aunque me cueste tanto poder decirte las cosas a la cara. Aunque no pueda controlarme y acabe llorando por nada y por todo. (Como ahora.) Creo que no me dejé nada guardado, creo que hice todo lo que podía. Sí, claro que pude haberte dado más. Pero esto sería más difícil (si así, ya lo es, no me imagino el haber alargado la estancia, que tú con tu pesimismo tan gacho como el mío dices habría terminado por acabarnos), por eso me fui sin volver la vista, porque no quería irme, porque encontrarme con tu mirada me desarma. Tengo tan claros tus ojos con tus pestañas de aguacero. (No me burlo, me encantas así como eres, con todo a lo que tú mismo echas guerra.) Ya estaba invadiendo, así que no quise invadir más. No fueras a levantar más muros. (Quepo perfecto entre tus brazos.) Sí, aquí mis lágrimas son más cálidas. Pensaba hacer tantas cosas, para distraerme, para no estar aquí dándole vueltas al asunto, porque pensé que me volvería una Magdalena y no dejaría de llorar a moco tendido (que seguro pasará el día menos pensado, eventualmente…) pero no, te recuerdo, extraño y anhelo con una tranquilidad que creí no tener, te echo de menos, de manera consciente, y mis planes para resolverlo van tomando forma, pero todo con los pies en la tierra. (Tanto andar en el aire me desequilibró gacho, cómo odio el despegue y el aterrizaje, y los «baches» aéreos.) Si no tienes prisa, espérame otro rato. Usa tu imaginación para tenerme cerca. Recuérdame. Piénsame. Es difícil de explicar, ni yo acabo de entenderlo, pero soy, fui y seré solo tuya, siempre, aunque no lo parezca, estás aquí anclado firmemente en mi corazón, como esas esculturas fumadas que solo el autor entiende, así mero. Aunque sea por ratos, ya volveremos a estar entre nuestros brazos, hasta que vea como acomodar bien las cosas. Dejar todo en orden. Ya no quiero hacer las cosas a medias, a la carrera, quiero poder responderte coherentemente cuando me preguntes algo, quiero no tardar siglos y no terminar diciendo totalmente lo contrario. Este 1/3 sigue intacto y listo para crecer en cuanto se pueda. Porque mereces mucho más que 1/3, y aunque no puedo ofrecerte un 100%, lo que te ofrezco es todo entera y exclusivamente para ti, solo para ti, porque por más que intenté repartirlo con el mundo, nunca pude, porque es tuyo, tan tuyo como lo soy yo de ti.

«Lamento» reiterarlo, pero no se me va a quitar ni hoy ni mañana.

De lo que uno piensa mientras se le empaña el cubrebocas en la sala de espera.

21 Jul

Enfrentar las consecuencias de nuestros actos, de nuestras decisiones, es algo que a mis 35 años de vida me está viniendo a costar harto. Pensar que tengo deberes y obligaciones de los que no puedo desentenderme así como así. Mi cabeza tira para un lado y mi corazón se empeña en querer quedarse. Porque aunque el riesgo es grande, el que el tedio, la costumbre, la rutina, tu pinche carácter y el mío (aunque creo que como son tan parecidos por ello se terminan anulando, todo sería cuestión de encontrar el equilibrio) pudieran mandar al garete todo esto, es un riesgo que con toda mi alma quisiera correr. Pero ya ves, no puedo, al menos no ahora, no consigo aún envalentonarme para arrancar la curita de una sola vez.

(Sigo sin saber si soy suficiente.

Si esto que tengo para ofrecer sea suficiente.)

Voy a atesorar como no tienes idea todos esos ratos en que «no hicimos nada», y solo hablamos. Porque no te imaginas cuanto me encanta escucharte. Así sea para que me eches guerra. Porque eso es parte de tu encanto, me haces pensar, me sacas de mi zona de confort. Escuchar tu risa. Recordar cómo se va dibujando la sonrisa en tu rostro y ahí se quedaba un rato.

No. El adiós está lejos.

A menos que tú lo digas.

Ahora hasta mi música «alegre» me va a entristecer por ratos al recordar que la escuchamos juntos.

Creo que soy la única que anda en onda depre aquí. Sí, creo que soy una emo fuera de tiempo. Yo como siempre a destiempo. Todo a destiempo. (Ahora remoro tu gesto de «total desaprobación».) Ay, sí, me gusta complicarme las cosas.

De…

9 Jul

Empecemos por el principio.

Creo que temerle tanto a que al final no se pudiera, terminó justo en eso. En hacer que no se pudiera. Aún se puede, pero no tengo la valentía ni las libertades de antaño. (Todo se me viene a ocurrir a destiempo, este proyecto llamado «La Cada de la Esquina» debí haberlo empezado sin hijos.) No puedo salir corriendo, si puedo, y no es que no quiera, es que siento que no debo (retomando, NO debería estar hoy, ahora, en este momento, en la Esquina, escuchando música que me está haciendo querer llorar a moco tendido como desde hace rato traigo ganas), me caga, me recontra caga que justo ahora parezca que sí te importa, sí, yo y mi costumbre de buscar culpables, si hubieras demostrado un poco de entusiasmo, no habría andado tan pesimista, no le habría dado motivo al re putísimo universo para no dejar de ponerme traba tras traba. Mi reino por amarte tantito más de 1/3… Solo eso me falta. Pero no puedo. No te lo imaginas, quizás sí, si sí no me digas, me voy a caer a pedazos, y no puedo caerme a pedazos… (Yo no tomo café, voy en mi segunda taza, porque no quiero dormir, mi mente es estúpida y cuando duermo, si me descuido, apareces, y justo ahora, eso no me ayuda. Curioso cómo el café consigue abrirse paso a través del nudo en la garganta.) No lo voy a escribir, porque no ayuda, solo quiero recalcar que si de algo puedes acusarme es de que JAMÁS te he mentido. Todos nuestros problemas son producto de mi exceso de contarte todo, ¿si carburas que pude no haberte dicho nada y no aparecer? Se que al final crees lo que quieres (lo que mejor te hace sentir), pero de menos siento que en eso no me quedó corta, he procurado desde el principio procurar no hacer más desmadre del necesario. Me recontra caga también que seguro todo lo que estás pensando ahora es justo lo contrario a todo lo que está pasando. No soy yo con mis pretextos, por difícil de creer que se vea, si es que hasta a mi me parece todo demasiado absurdo para ser cierto, cómo todas las putas cosas se fueron acomodando para que termináramos en esto. En esta yo que ahora incluso con la tempestad frente a mi no dejo de desear que solo sea un exageración mía, mi pesadumbre de siempre, obligándome a darme por vencida ya. Que mañana todo se vuelva a resolver solo (así como me dijiste, que me andaba preocupando a lo wey si ya todo tenía solución.)

Te necesito. Ahora, justo ahora. Pero obvio no estás acá.

¿Por qué, por qué, estúpido universo, soy yo a mi vez tan estúpida?

(Ósea… Están cantando mi playlist.)

No me llames, no me respondas, haz lo de siempre y no me tomes la llamada. Escucharte me hará mal. Aunque, si de casualidad, en algún resquicio, aún tienes un ansia de venganza, entonces hazlo.

Mi imaginación traicionera.

Ya me hacía en tus brazos. Por un instante eterno previo a la tormenta, ah, porque obvio que habría tormenta.

Tres tazas de café. Al menos ahora le podemos echar la culpa a la cafeína de lo acelerado de mi corazón. De los desquiciada que ha de notarse mi mirada.

(Sí, obvio, sigan con las canciones que me hacen regresar las ganas de llorar.)

Oye, universo, chinga tu madre.

Y no, no voy a arreglar todos mis pendientes.

Mis pendientes son los que evitan que salga corriendo. Que…

(Yo aquí perfeccionando el fino arte de morderme los labios.)

Había una vez. Nunca fue tal cual un sueño ser cantante «itinerante» pero veo/escucho a esta chica y se me antoja rete harto, justo ahora, ponerme a cantar como ella, con ella, para así liberar un poco de esto. Pero no, lo mío siempre han sido las letras. Mal que bien, aquí andamos, y sí, me libera, me ayuda, que no gran cosa, pero este es el día en que aún no me he muerto. Encuentro la forma de sacar esto (neta, ¿tienen mi playlist los que andan cantando?) porque sigo con mis planes, cada cuál más alocado que el anterior. Pero como siempre, huevos es lo que me falta. Mi valemadrismo se ha ido. Puede más el miedo. Como siempre. Como antes. Me niego a rendirme. No aún. Y no, solo ando tomando café, son mis desvaríos y divagues de siempre.

Ok… Mi límite son 4 tazas de café. Ya empezaron los «desos» que se te mueve el pie solo…

Estúpida estupidez.

De que aún no me cae el veinte

27 Jun

Estoy a menos de un mes, a una nada en términos de planeación, para irme de viaje, sola, luego de años de no hacerlo. Intentando no meter en la maleta las preocupaciones, los miedos, las inseguridades, el fatalismo, la pesadumbre, pero ya están todos ahí acomodados, da igual que ya cambié de maleta. Me van a cobrar por sobrepeso. Pero pues así es esto, estoy casi segura de que me caerá el veinte cuando finalmente esté en el aeropuerto y aborde… Igual hace años de mi último vuelo en avión. Y nunca volé «tanto». Pero sin duda me la pasaría todo el rato quejándome y reprochándome por no hacerlo. Así que yolo y de menos sigo en la planeación toda desordenada. Aunque me ataquen las dudas. Aunque te sienta tan distante aveces. Que jamás esperé que brincaras de alegría, pero tampoco esperaba tanta… Indiferencia… Falta de interés. Pero era de esperarse, soy yo, con todo el desmadre a cuestas y tal.

Así las cosas.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar