Empecemos por el principio.
Creo que temerle tanto a que al final no se pudiera, terminó justo en eso. En hacer que no se pudiera. Aún se puede, pero no tengo la valentía ni las libertades de antaño. (Todo se me viene a ocurrir a destiempo, este proyecto llamado «La Cada de la Esquina» debí haberlo empezado sin hijos.) No puedo salir corriendo, si puedo, y no es que no quiera, es que siento que no debo (retomando, NO debería estar hoy, ahora, en este momento, en la Esquina, escuchando música que me está haciendo querer llorar a moco tendido como desde hace rato traigo ganas), me caga, me recontra caga que justo ahora parezca que sí te importa, sí, yo y mi costumbre de buscar culpables, si hubieras demostrado un poco de entusiasmo, no habría andado tan pesimista, no le habría dado motivo al re putísimo universo para no dejar de ponerme traba tras traba. Mi reino por amarte tantito más de 1/3… Solo eso me falta. Pero no puedo. No te lo imaginas, quizás sí, si sí no me digas, me voy a caer a pedazos, y no puedo caerme a pedazos… (Yo no tomo café, voy en mi segunda taza, porque no quiero dormir, mi mente es estúpida y cuando duermo, si me descuido, apareces, y justo ahora, eso no me ayuda. Curioso cómo el café consigue abrirse paso a través del nudo en la garganta.) No lo voy a escribir, porque no ayuda, solo quiero recalcar que si de algo puedes acusarme es de que JAMÁS te he mentido. Todos nuestros problemas son producto de mi exceso de contarte todo, ¿si carburas que pude no haberte dicho nada y no aparecer? Se que al final crees lo que quieres (lo que mejor te hace sentir), pero de menos siento que en eso no me quedó corta, he procurado desde el principio procurar no hacer más desmadre del necesario. Me recontra caga también que seguro todo lo que estás pensando ahora es justo lo contrario a todo lo que está pasando. No soy yo con mis pretextos, por difícil de creer que se vea, si es que hasta a mi me parece todo demasiado absurdo para ser cierto, cómo todas las putas cosas se fueron acomodando para que termináramos en esto. En esta yo que ahora incluso con la tempestad frente a mi no dejo de desear que solo sea un exageración mía, mi pesadumbre de siempre, obligándome a darme por vencida ya. Que mañana todo se vuelva a resolver solo (así como me dijiste, que me andaba preocupando a lo wey si ya todo tenía solución.)
Te necesito. Ahora, justo ahora. Pero obvio no estás acá.
¿Por qué, por qué, estúpido universo, soy yo a mi vez tan estúpida?
(Ósea… Están cantando mi playlist.)
No me llames, no me respondas, haz lo de siempre y no me tomes la llamada. Escucharte me hará mal. Aunque, si de casualidad, en algún resquicio, aún tienes un ansia de venganza, entonces hazlo.
Mi imaginación traicionera.
Ya me hacía en tus brazos. Por un instante eterno previo a la tormenta, ah, porque obvio que habría tormenta.
Tres tazas de café. Al menos ahora le podemos echar la culpa a la cafeína de lo acelerado de mi corazón. De los desquiciada que ha de notarse mi mirada.
(Sí, obvio, sigan con las canciones que me hacen regresar las ganas de llorar.)
Oye, universo, chinga tu madre.
Y no, no voy a arreglar todos mis pendientes.
Mis pendientes son los que evitan que salga corriendo. Que…
(Yo aquí perfeccionando el fino arte de morderme los labios.)
Había una vez. Nunca fue tal cual un sueño ser cantante «itinerante» pero veo/escucho a esta chica y se me antoja rete harto, justo ahora, ponerme a cantar como ella, con ella, para así liberar un poco de esto. Pero no, lo mío siempre han sido las letras. Mal que bien, aquí andamos, y sí, me libera, me ayuda, que no gran cosa, pero este es el día en que aún no me he muerto. Encuentro la forma de sacar esto (neta, ¿tienen mi playlist los que andan cantando?) porque sigo con mis planes, cada cuál más alocado que el anterior. Pero como siempre, huevos es lo que me falta. Mi valemadrismo se ha ido. Puede más el miedo. Como siempre. Como antes. Me niego a rendirme. No aún. Y no, solo ando tomando café, son mis desvaríos y divagues de siempre.
Ok… Mi límite son 4 tazas de café. Ya empezaron los «desos» que se te mueve el pie solo…
Estúpida estupidez.
Debe estar conectado para enviar un comentario.