De reproches y reclamos sin fundamento

30 Nov

Aún recuerdo la vez que Guillóm me defendió cuando dijeron que mi escritura era muy naif, que toda yo lo era. En ese momento no sabía a qué se referían, lo googleé en la noche, y me sorprendió la vehemencia con que me defendieron para que no me encasillaran en ello. «Naif», para quien como yo en ese momento lo desconozca, es una palabra en inglés que pasa a significar: ingenuo. Yo toda la vida he escrito más ciencia ficción y fantasía que otro género, incluso acá donde intento sacar «tal cual» mi realidad y anhelos termino metiendo fantasías, así que, a estas alturas, creo que soy más Naif de lo que creian que no era, pero pues ya, fue, pasó, al pobre que me dijo eso lo tundieron por decirme así. En fin. Pasemos al tema.

Voy a exhorcizar aquí esto, un poco, porque no quiero ir a escribirle ahora que tomé la decisión de ya no hacerlo. Pero mis distractivos no están funcionando: comí, escuché música, escribí, hice ejercicio, y no puedo sacármelo de la cabeza.

Lo habría hecho, habría dejado «todo» por ti, pero no ahora ni mañana, te dije cuándo, te di un estimado, pero vale, si resulta que el veintiunico email que me respondiste fue porque te agarré con la guardia baja y de ahí lograste liberarte, no sé por qué lo escribiste en plural, solo me respondiste una vez. ¿Tu también fuiste coleccionando borradores? Te lo dije, todo este circo lo he ido armando con la esperanza de que vengas a ver la función, porque diste señales de que lo harías. O de plano ya estoy re bien deschabetada y la verdad es que lo único que has hecho ha sido repetir que no quieres y que no quieres y que no quieres y yo ahí de terca creyendo que dices que no por decir si…

Me caga y me jode la vida, la existencia y el futuro que no seas capaz de perdonarme. Que no quieras darme otra oportunidad, que te obstines en quedarte con el mal recuerdo de la persona que fui, que hagas oídos y ojos sordos y ciegos a la yo actual, a esta que por todos sus medios ha buscado demostrarte que la que la cagó ya no existe y que esta yo sabe muy bien que luego de esta oportunidad no habría otra y por ello me esforzaría como jamás lo he hecho. Pero pues ya no puedo hacer más, sabes, lo entiendes, por qué no pude salir corriendo antes, cuando aún estabas en mis garras, como te gusta llamarlo, lo sabes, incluso sé que lo sientes. Pero pues no quieres. Y ni modo.

Sí, tanteaba terreno porque está difícil cambiar de vida llevando dos hijos a cuestas. Pero resulta que incluso decías que ello no te haría cerrar la puerta y ponerle doble llave… ¿Ves por qué a ratos te llamo mentiroso?… Te gusta estar conmigo, mi «amplio» repertorio culinario podría satirfacerte… Pero pasó lo único que temía, que sabía que podría pasar: yo no encajo con tu estilo de vida. No me darás la oportunidad de ver si me harías cambiar de opinión, te ofrecí de entrada no cortar tus alas y dejarte seguir volando. Y ni así. Es tan difícil «aceptar» tu negativa, sobre todo porque sé la razón por la que te niegas.

Te odiaría si pudiera.

Quisiera poder odiarte por haber bajado la guardia, si soy tan maldita como me recuerdas, ¿por qué chingado no te esforzaste más para no «volver a caer» en mis garras y por ende no me hicieras creer que sí podías, querrías, darme otra oportunidad? Voy a agarrarme a esto para ya no darte lata. Lo repetiré como un mantra a partir de ahora para no volver a escribirte cuando siento que se me va el aire por tanto pensarte, por tanto añorar el tenerte acá conmigo.

Esta vez no toda la culpa es mía.

Cada vez que te pienso, es tan difícil volver a encausar esto. Siento que cambié tanto aunque no parezca. Añoro tanto tu presencia. Recuerdo tan claro cada minuto que estuvimos juntos. Tal vez consiga olvidarlos como años atrás. Espero poder hacerlo. A mi salud mental le hace falta que deje de pensarte tanto. Maldito playlist con su reproducción nada aleatoria. Otro día más sin ti, ¿cuántos faltan?

Pongo el celular en silencio y me la paso buscando la notificación que diga que respondiste. Sea la hora que sea. Siento que en serio no dejas de esforzarte para volver a poner toda la distancia que había entre nosotros. Y cuando estoy segura de ello y decido que es momento de seguir y ya no estar aquí, «apareces». No ha pasado, hasta ahora, que no «aparezcas» casi al instante, y aunque no siempre, cuando no, hasta explicas por qué no…. No es que todo eso me confunda, es que todo eso me esperanza. Quiero poder imaginarte con alguien, compartiendo tu día a día, para dejar de estarte pensando a lo wey. Pero a la par obvio no quiero hacerlo, soy egoísta, siempre lo he sido, y aunque tú afirmación de soledad me duele, la prefiero mil veces a que dijeras que justo buscarías evitarla. Es tan tú el enseguecerte y obstinarte en ello.

Me cuesta tanto «agarrarme» a esto para no escribirte nuevamente estas cosas, porque ya chole, no sé si lo has notado, pero ya no es igual, me esfuerzo, en respetar tus muros, en ver de reforzarlos para que no caigan.

Ahora justo me imagino tu cara de desaprobación… Y eso me vuelve a desarmar.

Todas estas canciones que puede que nunca hayas escuchado me hacen pensarte tanto. Tu música «alegre» me entristece más que mi música más depre. Hay canciones que me recuerdan a otros. Y pese a ello te termino pensando, así de mal estoy. Incluso ahora, con el mundo a punto de irse al carajo nuevamente, sigo fantaseando. Pero se me agotó el valor. Ya no me queda más. Si me dijeras: «Ven», me echaría a llorar porque no lo haría. Ya no.

Tengo dos hombrecitos a quienes debo enseñarles que cuando perciban que se les quiere acercar alguien como yo, no deben bajar la guardia.

De despedidas que tenían que llegar.

20 Oct

Luego de años de venir agregando puntos suspensivos, comas, de alargar los párrafos, de juntarlos. Finalmente veo al punto final acercarse. Una etapa más de mi vida está acercándose a su fin y aunque para los espectadores de la misma parezca que todo sigue y seguirá igual, no es así. Ya lo escribí, tardé años en darme cuenta, en aceptar, qué es lo que quiero, a quién, y a la par, y peor aún, en aceptar que no porque yo lo ame él me va a amar también, no porque yo me pase los minutos de los días maquinando para volverlo posible entonces él cambiará de idea, no, si justo lo que me encanta de él es que se mantiene firme a lo que dice, a lo que quiere. Así que aunque me duelen, hoy, ahora, un poco más las mismas canciones del playlist.

En esta cajita pongo todo el amor romántico que siento por él. Y la dejo acá junto a la otra. Y ahí que se queden.

Mi vida siempre ha sido una montaña rusa y finalmente volvemos a una parte sin tantas pendientes y subidas, ¿cuánto va a durar esto? Quién sabe. ¿No nos descarrilaremos en la siguiente tanda de curvas? No puedo asegurarlo. Pero por mientras, mi mente sigue haciendo de las suyas y siento relativa paz ahora, de nuevo, por ahora.

Parece que en serio yo planeara las cosas y ahora que tengo varias cosas con qué ocuparme, con qué distraerme, justo llega el punto final de este párrafo que con todas mis fuerzas quise extender hasta el infinito. Así que a distraerme y entretenerme con lo de siempre, para obviar al hecho de que me faltas y me faltarás. Pero ya entendí finalmente que así es. Que sí, dejé pasar demasiado tiempo, aunque más bien creo que así hubiera sido aunque no te hubieras «escapado» de mis garras tan pronto, al final lo habrías hecho, y más tarde, me habría costado más aceptarlo, así que mejor ahora que como al principio la única terca y enamorada soy yo.

Algún día escribiré pensando en ti sin que se me erice toda la piel.

Estúpidos escalofríos.

De inconformidades y pesadumbre

13 Oct

El ser humano es inconforme por naturaleza, siempre buscando más, queriendo más, la frase esa que dice que no somos árboles, por eso tenemos pues en vez de raíces, no estamos hechos para quedarnos quietos en un solo lugar, aunque algunos pagos hasta lo imposible por mantenernos donde siempre hemos estado. Llevo meses en esta espiral de buen humor-malhumor-buen humor-mal humor, en este estar sin estar, en este intentar estar y fracasando a diario. No (sí) sé lo que lo quiero, pero no me atrevo. Aunque a ratos lo vea tan claro. Aunque no deje de sorprenderme lo bien que te voy descifrando, pero es que justo por ello sé que volverme a arruinarlo. Tú con tu realismo y yo con mi eterno pesimismo. Pero no quiero decirte Adiós, aunque todos los días me repita que ya estuvo bueno con esto de hacerte perder el tiempo. Pero igual, me convenzo de que no es así, de que no permites que sea así, que tienes tu vida y tus ocupaciones y tus cosas, y yo soy solo una fracción de ello, una fracción con aires de grandeza que se cree la fracción más grande de todas. Lo tonta y pretenciosa nunca se me va a quitar. No me puedo concentrar ya en nada, no sirvió el intentar exorcizar esto. Llevo días barajando la posibilidad de también encajonar el amor romántico, así como hice con el enamoramiento, chance y funciona, chance y ya con eso, aunque a ratos sospecho que en realidad esto volvió a irse a la deriva porque el enamoramiento logró escapar.

Mis «pretextos» me reclaman. Estos a los que no puedo prestarles el 100% de mi atención porque te pienso. Así como no pude estar 100% contigo porque no dejaba de pensarles. Ironías de mi vida. Sigo sin ver claro, estoy segura de que no hay solución para esto, yo no dejaré que suceda, por mi miedo, por mis inseguridades, porque no voy a dejar que te frenes por mi. Aunque ahora me encante sentirme un lastre en tu camino, sé que eventualmente me haré a un lado, o dejaré que me apartes con la punta del pie, y me regodearé en que estuve en tu camino cuando menos.

Si, la depresión aquí anda.

De (mis) fatalismos.

4 Oct

Hoy fue un día de andar pensando (más) las cosas. Me pregunto: ¿Qué estoy (sigo) haciendo? ¿Qué pretendo? Creí que ya lo dije, que la costumbre es más fuerte que el amor (cuánta razón), que sigo y seguiré por siempre siendo cobarde, que sí, que era pretexto, que tanteé el terreno, pero porque si sí, me iba a esforzar como nunca antes. Pero lo dicho, mi 1/3 no fue ni será suficiente. Así qué, la pregunta de hace rato: ¿qué estoy haciendo?

La mayor parte de mi vida me he guiado por lo que mi corazón me ha pedido, por lo que no ha querido.

Es difícil esto de estar dividida entre tres frentes. Dos tiran hacia diferentes direcciones, y uno, como siempre, se mantiene. Y a ese me aferro, porque en parte es el más cercano a una de las direcciones. Es tan difícil esto, tan agotador, sobre todo porque la corriente sopla hacia esa otra dirección y de nuevo me resisto a ir para allá.

Era un contexto totalmente diferente a cualquiera que me imaginara, pero me quedo con lo que me dijo: «Usted que no me tenía fe.» Efectivamente, ese fue el problema, amor no me faltaba, fe sí, en ti y en mí. En ese nosotros. Me falló la fe. Y no hay marcha atrás. Jamás la habrá. Así como no habrá siquiera un nuevo intento por avanzar en común, porque ya no hay modo.

Usted nunca será capaz de darme otra oportunidad.

¿Entonces… Qué estoy haciendo?

Lo he pensado tanto, que sí, sería capaz de mucho más, aunque sí, igual luego me arrepentiría de esto y aquello, pero lo haría, si tan solo estuviera un poco más segura. No me basta lo que me das. Y a ello te aferras, te mueres por «tener la razón», te estás esforzando tanto, que por ratos quisiera «ayudarte» y dejar que tengas razón.

No quieres mi amor.

De mis eternas verdades a medias

20 Sep

Nunca me he considerado aventurera. Soy más bien miedosa y adicta a mi entorno y rutinas. Me he esforzado bastante por mantenerme en el mismo código postal toda mi vida. Me aventuré un tiempo a otra latitud, pero terminé volviendo. Siempre he encontrado pretextos para volver. Ahora incluso que creo estar decidida a finalmente cambiar hasta de país, sé que eventualmente volveré. Esta es mi tierra. Aquí voy a morir.

En el inter, me atrae la idea de ir a otro lugar. He viajado más bien poco pero a ratos me llegan los recuerdos de los lugares donde he estado, de las cosas que he visto, los lugares que he conocido y visitado. Yo juraba que había comprado un llavero en mi último viaje (me dio alguna vez por empezar a coleccionar llaveros de los lugares donde he estado) y resulta que no, lo pensé y no volví a pasar por ahí. Así las cosas. Pero, decía, que salvo ese (que debería ser el más relevante pues ese sería el único internacional que tendría), puedo ver mis llaveros y con eso saber por dónde he estado. Me falta ir al norte del país. Me faltan la mayoría de los estados del país. Ni siquiera conozco todos los municipios del estado donde vivo. Yo con mis reglas auto impuestas, como esa de que solo leo a escritores muertos, me dije que no saldría del país hasta mínimo conocer todo Chiapas. Ya ven, soy dada a quebrantar mis propias promesas, las que me hago a mi misma, sobre todo. He aprendido que debo andar aclarando porque no pueden leerme la mente y menos escuchar la entonación con que va cada una de estas líneas.

Pero bueno. De eso iba esta entrada. Tengo fresco el recuerdo de mi último viaje. Hablamos español pero le damos nuestra propia entonación y a la par usamos palabras diferentes. Nuestra moneda es diferente. La comida es diferente. Las construcciones. Acá todo es tan verde, no hay que esforzarse mucho para ver las montañas (aunque allá hay «un cerro» en el «centro» y eso cuenta como harto verde. Me gustó pasear por el centro porque sí, me recordaba a aquí, al rancho. Me quedé con cosas por ver. Pero no sé si algún día volveré. Quizás. Quiero ir a otro país. Quiero cruzar el charco. Quiero «subir». Quiero usar los cinco dedos de una mano para enumerar los países que «conozco» (conoceré) y luego volverme a centrar en México. Mi México, al cuál siempre acabaré volviendo. Sobre todo si alguno de mis mil planes se cumple y tú cumples lo de morirte «pronto», no me quedaría en donde sea que estuviera si ya no estarás. Razón misma por la cual dejaré de estar acá en algún momento.

Hace unos días hice un «experimento psicológico» y guardé mi amor por él. No mi amor, mi enamoramiento, yo a él se lo dije y se lo escribí, lo voy a amar toda mi vida porque, retomando algo que escribió, él no está para perder el tiempo haciendo cosas que me llevarían a desenamorarme (no es que haya dicho que no lo hará porque no quiera hacerlo ni yo no me lo merezca) así que lo seguiré amando siempre. Pero desistí del enamoramiento, del amor romántico, de una manera tan «absurdamente fácil y sencilla», que me da miedo, mi mente, yo a mi misma, no pensé que funcionaría, pero funcionó. Y bueno, ya no hay marcha atrás a ello, porque lo hice con la consigna de que solo una petición suya revertiría lo hecho, y él no lo hará. (Se me escapó un suspiro. Me siento, en parte, vacía, sin mi enamoramiento.) Ya no me desespera (ni entristece) que no me crea, desde el principio tengo claro que no iba a creerme, por ello «mis pretextos», como le gusta llamarlos, para que usted «cayera» porque no quedaba de otra, no así nomás fácil y a la primera, no tiene que decirme que usted merece más, lo sé, yo alguna vez se lo dije, lo tengo claro, y no me gusta pensar en el momento en que finalmente aparezca una que le dé lo que merece y ya no tenga tiempo ni ganas para seguirme la corriente. Quiero que viva todo ello. Quiero que encuentre a alguien que lo ame como yo lo amo, pero sin los pretextos ni las dudas, quiero que le corresponda en igual medida y se la presente a la abuela y salgan juntos de vacaciones y se festejen los mutuos cumpleaños y los mil aniversarios que cumplan. Quiero que sea usted el todo y no el 1/3 que yo le ofrezco como mi máximo. Ya veré cómo le hago para sobrellevarlo cuando suceda.

Al final, creo, finalmente llegamos a un punto de «mutuo» entendimiento. Pese a que estoy segura de no me entendió tal cual porque siempre impera el recuerdo de mi malditez y su necesidad de tener ls razón. Pero está bien, lo que entendió está bien. Ya podemos enfocarnos en otras cosas. «Nimiedades». Hacer planes locos y descabellados. Yo seguiré «como siempre», encaminándome paso a pasito hacia la realización de mis «nuevos» planes. En parte por ti (siempre pensando en ti), pero también por mí, porque si algo siempre te voy a agradecer es la paciencia que me tienes y que no desistes del intento de hacerme entender y aceptar las cosas «como deben ser».

No, te lo firmo, al menos no con la imediatez que te lo figuraste, habríamos tardado en darnos el ranazo. Porque lo tengo claro, mereces un todo, y me habría esforzado por dártelo. Aunque al final terminara fracasando. Pero estoy segura de que habría conseguido que te dieras cuenta de que sí lo intenté. Cada vez que llegan a mi cuenta varios miles invariablemente pienso en lo chido que sería gastarlos en un par de boletos de avión, XD

De cosas que anduve pensando ayer y más atrás

26 Ago

No me puedo concentrar en mis pendientes porque desde ayer ando pensando en escribir esto, i algo parecido, ya ven que si no escribo al momento en que la inspiración llega luego termino tergiversándome a mí misma.

Ayer en un rato de no tener ganas de hacer algo en particular me topé con una serie de Netflix que empecé a ver y luego la dejé (Sex/Life), que va de la vida de una chica que disfrutó como quiso su vida de soltera y el cambio hacia la vida de casa de madre y ama de casa comienza a hacerla cuestionarse sobre todo lo que hizo y cómo terminó donde se encuentra en ese momento. Obvio pensé en mi y mi desvariada situación actual, la cuál visto objetivamente, no tiene nada qué ver. Pues aquí ella lucha con un amor correspondido en la misma medida y yo naranjas, jajaja Pero en sí la serie me gustó y me dejó fantaseando con el asunto.

Sí, uno se replantea todo en ciertos momentos, por ciertas personas, por ciertas situaciones, uno de repente está seguro de las cosas, y de repente ya no. Y si la otra persona te demuestra una determinación igual, debería ser fácil decidir, pero no lo es. Cuando no te demuestra lo mismo, debería ser aún más fácil, y lo dicho, tampoco lo es. Dios los hizo y yo «los junté», a ratos me responden prácticamente igual a las cosas. Y m desespera. Porque sé que tienen razón y soy yo y mi manía de buscar culpables y no arriesgarme. Todo el meollo de este asunto gira en base a que dejé que me ganara el miedo. A estas alturas podría, de hecho, estar donde estoy ahora, pero ya sin las dudas (obvio que seguramente con otras), o podría estar allá, en cualquier otro lugar, y todas esas opciones están bien.

En un universo nunca nos conocimos. En otro este es el día en que seguimos sin habernos visto en persona. En otro nos vimos y no hubo magia y cada quien siguió su camino. En otro nos vimos en cuanto lo hicimos posible y aún seguimos juntos, en otro no duró tanto. En un universo no me ganó el miedo y esperé, y todo siguió como lo planeaste. En otro universo no esperé y fui tras de ti. En otro no te dejé ir (no en ese momento), interpreté la señal de la pérdida del camión como una señal de que no debías irte, y no te fuiste. En otro solo te fuiste para volver de nuevo, y no te fuiste otra vez. En otro universo, apenas reapareció «esto» me subí a un avión, y pese a que seguimos aquí y allá, no tengo estás pinches dudas. En otro igual fui, y ahí tú no me dejaste volver. (En esos universos donde no tengo a mis bodoquitos, en la mitad de ellos este asunto se resuelve «fácil» y la otra sigue en veremos.) En el universo donde solo tengo un bodoque no ha sido tan difícil el asunto, y te está costando adaptarte, pero ahí vas. En otro de plano no funcionó, XD En un universo no terminamos ese viaje juntos, de hecho, en uno ni siquiera lo iniciamos, en otro te encontré de nuevo acá en este rancho, y ahí sí se reanudó el asunto.

Me da cierta «paz» pensar que hay universos donde este asunto va bien. Va como quisiera que fuera en este.

Sí, yo siempre echándote la responsabilidad, pero si me dijeras que sí lo intentas…

Bueno. Ya. Salió de mi cabeza. Es hora de enfocarse a los mil pendientes que aún tengo. Parte de mi plan actual radica en ya no andar postergando las cosas que puedo solucionar «al momento», así que ahí voy, paso a pasito.

De diástoles que de llegar tenían

23 Ago

Quizás hoy sería un buen día para ponerle fin a este asunto. Pero no lo voy a hacer. Y creo (espero) que tú tampoco. Solo no puedo dejar de darle vueltas. Sí, quizá todo esto te lo debí decir a la cara ahora que pude. Pero me daba miedo ver en vivo que me ignoraras y no respondieras, que te fueras por las ramas como yo suelo irme. O peor aún, que no lo hacieras. (Apareces… Siempre apareces.)

Tienes razón, el problema es que no me quieres como quiero que me quieras.
Lo cual es lógico, ya no puedes quererme de esa manera.
Y aunque lo tengo tan claro… No puedo aceptarlo. No es que no quiera, es que no puedo, sencillamente.  

¿Sabes? Debí haberte pedido perdón. 
Algún día. En la siguiente oportunidad. Porque me vuelvo chango si no te vuelvo a ver antes de que pasen 10 años nuevamente. (5 a lo mucho, es lo que le queda de vida a mi pasaporte.) Me gusta ir por la vida dejando pendientes.

Creo que se me están agotando las lágrimas. Hasta a mis lagrimales ya los tengo aburridos con mis dramas. Debería ya soltar el pasado y dejar que la vida siga. Debería dejar de estarte dando lata. Debería aceptar esto, que ya fue. Pero es tan difícil, estúpido enamoramiento. Sí, me gusta complicar las cosas y sufrir por gusto. Pero nunca he podido controlar de quien me enamoro. Solo (según yo) tenía control sobre el desenamoramiento, pero ya vimos que no. A ese tampoco lo puedo hacer que suceda cuando quiero.

Tengo que decirte «Adiós».

Sí, sé que lo dije y lo escribí, que no lo haría, pero ya ves, yo aquí como siempre incumplimiendo lo que digo. (Lo que te digo.) A estas alturas ya no sé qué te he dicho «a ti» y qué he sencillamente escrito para sacarlo de mi sistema. Pero, aclaro, decirle Adiós al ente del que sigo perdidamente enamorada. No a ti, el otro tu, porque a ti te quiero siempre en vida. De alguna forma. En alguna medida. Como ahora. Como siempre.

Aquí va un poco de contexto que nadie pidió. Siempre me ha dado miedo su determinación. Siempre le he sacateado cuando demuestran que quieren algo serio conmigo. (Yo como siempre echándole la culpa a otros, esto es culpa del Innombrable #1, porque no importó todo lo que hice, no fui suficiente, y pasó en una etapa de mi vida donde ese tipo de cosas se te graban. Y este es el día en que sigo segura de que no soy suficiente. No importa lo que haga. Justo me siento así contigo, pero no te estoy culpando, aunque parezca, me culpo a mi por engañarme al creer que esta vez sería diferente.) Decía. Hace siglos. Cuando éramos cybernovios. En algún punto empezamos a barajar la posibilidad de vernos. (Tan jóvenes e ingenuos. Yo ya tan mensa como ahora.) En algún punto me di cuenta de que sí ibas en serio. Recuerdo claramente que dijiste que ibas a conseguirte un trabajo, que no importaba si era de ir a cargar bultos a las 4am… Yo no valía ese tipo de esfuerzo, claro que no. Así que empezó mi campaña para terminar nuestra relación. Me costó. A la fecha lo vengo pagando aún. (Puedes dudar de lo que tú quieras, pero jamás, jamás he mentido cuando te he dicho que te amo.) Y como ya sabes, fue. Pero desde ahí siempre me quedó la duda: ¿Qué habría pasado? Tuvieron que pasar años para que al final sí nos viéramos. Tuve que pasar una noche de relativo insomnio, la previa a tu llegada, para «medio» entender que la oportunidad que dejé pasar podría estar de nuevo al alcance. Pero ya sabes, me convencí de lo contrario, o eso creí. Pude haber hecho tu cartel de bienvenida de tantas maneras, pero lo hice como lo hice… Pude, en serio pude, no haberte besado esa noche. Pero lo hice. 

Tú a través del cyberespacio me enamoraste, ¿cómo chingado no ibas a enamorarme otra vez estando en persona? Si. Tú me enamoras. No al revés. Así pues, pasó lo mismo, volví a verte serio y comprometido para con mi persona… y volví a tener miedo. Más que la vez anterior. La primera vez estábamos en una relativa igualdad de condiciones, ambos estudiantes dependientes de un tercero. Sin nada que ofrecer más que nuestro amor. Esa vez, tú ya tenías un trabajo, ya habías costeado el viaje y maquinabas incluso el llevarme contigo. ¿Y yo qué tenía para ofrecerte? Ni siquiera yo en ese momento tenía una idea clara de qué quería para mi vida. Si es que alguna vez pretendía hacer algo «de bien» con mi existencia.

No, no soy un partido que valga la pena. Así que lo que ya sabes.

Volví a maquinar para mandar todo al carajo.

Y caí en una espiral de decisiones apresuradas de la que aún no salgo. (Dudo si saldré.)

Es hasta ahora. A mis 35 daños. Que tengo claro lo que quiero. Pero, igual con esa misma claridad, veo que ya no es posible. Tuve tantas oportunidades para dejar de avanzar… Pero recomponer mi ruta… De menos has respondido a mis últimas preguntas, con respuestas que no me gustan, pero al menos poco a poco voy viendo a través de esta niebla de enamoramiento en la que actualmente vivo, qué difícil se me hace el sobrellevar mi día a día, pero aquí sigo, terca, resistiendo, soy una yerba mala pues. Troya no ardió. Ni arderá. Pero la mudanza es inevitable.

Por mientras estoy (sigo) donde estoy: me gusta esto de ser mamá, me maravilla ver cómo los niños van creciendo y aprendiendo, me encanta verlos felices, jugando, riendo, haciendo de las suyas. (Aunque a ratos no lo parezca.) Espero que la Esquina se consolide como un proyecto cultural que, eventualmente, me genere un ingreso extra. Y a la par espero terminar de agarrarle bien el hilo a esto del arriendo de los locales. Para, como dices, dedicarme solo a delegar y cobrar. Pero de aquí a que eso pase… Sigo teniendo harto tiempo libre para martirizarme con mis pensamientos, con recuerdos y ensoñaciones. 

Te quiero aquí conmigo.

Me quiero allá contigo.

Nos quiero juntos donde sea.

Pero, siempre los peros, ¿ya no es posible, verdad? Lo pienso y lo pienso, y no, neta que no, si comenzaras a dar trazas de en serio estarlo considerando… Volvería a sentirme insuficiente, volvería a sabotearlo. Lo deseo con toda mi alma. Lo temo con toda mi alma. Creo que finalmente tengo las cosas (medianamente) claras y puedo ofrecerte algo más que este amor que te he ido guardando a lo largo de los años. (Si este banco generara intereses, en serio, amor, no tendrías ya nada de qué preocuparte. Pero soy yo, la peor inversión de riesgo de la existencia.) No veo fallas en la lógica de que no quieras arriesgarte. Y ello me lleva a esta «necesidad» de, entonces, mejor, ya no insistir, dejarte en paz. Intentar por todos mis medios desenamorarme de ti. Aferrarme a tus últimas respuestas, a tus negativas finalmente expresadas.

«El problema» es que me eres irresistible, conseguí bloquear gran parte de tu recuerdo, pero ahí voy de bruta a verte de nuevo y ahora tengo harto material para no dejar de pensarte 24/7, material para mis cursiladas, porque con eso fantaseo, aunque me la pase queriendo que creas que solo me importa lo físico. 

Me muero recordando tu mano bajo mi barbilla. Me muero con ese beso fugaz que me diste antes de irte. (¿Por qué, por qué me besaste? No puedo dejar de darle vueltas a esta pregunta porque solo una respuesta me parece lógica y aplicable. Pero manda al traste todo.)
Me muero recordando lo fácil que era dejarme llevar por tus brazos y pegarme a tu cuerpo, recargarme en tu pecho y escuchar tu respiración.

…te amo.

Pero ya sé, lo sé, en serio, te juro que lo sé, que ese barco ya zarpó. Pero me cuesta tanto aceptarlo. Yo que no sé nadar quiero echarme al agua e intentar alcanzarlo. Pero vuelvo a lo mismo, lo alcanzó, ¿y luego? ¿Finalmente soy suficiente? Ahora soy demasiado, XD 
(Un día de estos. Eventualmente. Cambiaremos de código postal, igual no hoy ni mañana, pero en un futuro no tan lejano. El tiempo sí es relativo. Sé exactamente cuándo y por qué será.
Así que intentaré no fantasear tan a futuro. Terminar de gestionar las cosas que tengo pendientes y entonces sí, a la chingada con maletas y un bodoque a cada lado.)

Por mientras, lucho incansablemente con este amor que siento por ti. Con esta imperiosa necesidad de que lo aceptes, de que me creas. Me desespera que todo este amor que tan celosamente guardé para ti te pase de largo…

Acabo de ver la hora. De nuevo se me ha hecho tarde. La historia de mi vida. Siempre voy tarde.

De que un día de estos…

21 Ago

Dijo «No lo sé», pero es un: «No, lo sé», porque esas cosas se saben, se sienten, sobre todo siendo nosotros. Así que es un «No». Y tan tan. Pero el asunto aquí es, que aunque duele, no ha pasado más. Creo estoy en etapa de negación, de sencillamente no creerlo ni aceptarlo. Supone un replanteo a todo lo que recién andaba planeando. Aunque «el principio» del plan sigue siendo el mismo, resolver mis pendientes, dejar todo lo más en orden que se pueda. Esperar. Y entonces tomar otro camino. Sola si no hay de otra. Aunque obvio, quisiera no fuera así. Pero aunque duele, supone un cierto alivio tener ya esto en claro.

Vuelven, se acrecentan, imponen su presencia, los dolores «de siempre», el de cabeza y el del tobillo, punza incluso.

Me quedo en blanco a ratos. Ya puse música para llenar esos vacíos. Ya escribí las cosas con las que pienso distraerme. Seguiré intentando dejar las cosas en claro. Por este rumbo. A ese ya lo dejaré por la paz. Iré a buscar mis emails no enviados para volverlos entradas. Yo sí soy profeta en mi tierra.

Solo algunas cosas previas a otras

18 Ago

Solo tengo una categoría establecida para mis entradas aquí. Pero bien podría ponerlas bajo el nombre del Fulano a quien iban dedicadas. Ocurrencias que se me ocurren de repente. Tengo una app aquí en el cel donde están «juntos» mis tres emails y en eso de andar brincando de uno a otro de repente me encuentro con emails de hace años. Justo encontré unos que creía perdidos por siempre, y que no, resulta que ahí andan a relativo buen resguardo, porque conmigo nunca se sabe, y podría, eventualmente, como ahora, querer borrarlos algún día. Allá en ese otro email hay correos que borraré finalmente en cuanto termine de escribir aquí. Me ha costado mucho, me ha tomado años, pero finalmente he conseguido cerrar algunos ciclos. Poner puntos finales. Cerrar puertas. Y avanzar.

Tengo otro email donde ando juntando «borradores», intento ya no dar «tanta» lata y siento un relativo alivio tras escribirlos aunque no los envíe.

Aún no consigo sacar en limpio, establecer bien las bases para nombrar al culpable y por ende culparlo por todas las decisiones que tomé. Sí, obvio no aceptaré toda la culpa así nomás, sin resistirme. (Te pienso, te pienso tanto.) He logrado sacar en claro que estaba enculada, y aparte estaba bien mensa. No quería terminar en una situación como en la que estoy ahora. Sí, ironías de la vida. Tons la cagué, y la recagué, y lo arruiné, y aunque tardé en darme cuenta de ello, y peor aún, no hice algo por solucionarlo, ya me di cuenta. Y creo en lo que respecta a pedir disculpas a quien las amerita, ya lo hice. Más no puedo hacer, salvo «arreglar» el lío en el que me metí después. Y al fin de cuentas, en eso ando, pero como siempre, bien feliz de la vida poniendo trabas y dejando minas para irme complicando el camino.

«Jugamos» con que yo solo esperaré a que mis hijos terminen la universidad y se casen y sean felices para yo volver a tomar las riendas de mi vida. Pero no será así, lo sé, de alguna manera lo sé, pero tampoco podré compartir estos años de tierna infancia con él, que creo no son compatibles, se terminarían odiando los tres, o quizá no. Ya ven, yo siempre asumiendo cosas para postergar otras. Dejo que mi ánimo cambie como las canciones que el aleatorio va poniendo, aunque ahora concretamente varían como las canciones del mix que «me mandó» a escuchar hace unos días. (Si me mandara la lista de las cosas que quiere que haga, las haría. Pero no lo va a hacer. Y yo de ello me agarro igual para no actuar y «acelerar» esto.) Yo lo quiero aquí conmigo, al menos por unos años. Y cuando sea el momento. Irnos a dónde usted diga. Ese plan tengo, ese me agrada. Siento que con ese podría funcionar. Sí, es el mismo que usted tenía y no quise. Lo sé.

(Mi bebé más bebé ya es más autosuficiente, hay que darle un año más.)

Por mientras me distraigo planeando otra escapada. A sitios desconocidos o a lugares por donde creo no me perderé fácil. Porque ya no puedo hacer planes sin pensar en incluirle. Quizá la clave aquí también es la distancia y la espera. No estoy comparando, pero funcionó bien por un tiempo. Y aunque yo soy yo, él no era usted, así que el resultado definitivamente no será el mismo. Hay que ver, tengo que poner orden en este punto, en el yo, para que las cosas funcionen. Este yo que somos tres.

Bueno. Ya no lo posterguemos más. Vamos a la eliminación definitiva.

De nuestras efemérides

15 Ago

Un día como hoy, hace diez años. Él viajó a México. En conmemoración a ello, hoy me la pasé hablando de él, en voz alta, por un rato. Intentando explicar (me) de qué va este asunto actual en el que estamos. Dejamos en limpio que sí, gran parte del lío y del problema es mío. Así que hace rato me dormí pensándole y casi que acabo de despertar, igual.

Hoy, hace un mes, yo viajé para verle.

Y este asunto sigue siendo un enredo, pero de a poco he conseguido encontrar el hilo y aunque no parezca ya comencé a desenredarlo. Lento. Pero voy. Porque al parecer lento es nuestro paso, así nos ha funcionado.

Esperemos que así siga funcionado.

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