Hoy me he pasado casi todo el día frente a la computadora, en este saber que tengo pendientes y luchar con mi cabeza para que no se distraiga, que no ande recordando cosas. Por más que el universo se encargó de enviar distracciones, al final siempre acabo pensando en lo mismo, con el dolor de cabeza que hace acto de presencia, igual que ayer más o menos a esta hora, en que me preguntaba si mejor inventar algún pretexto.
(Aseguro y garantizo que mi alma pugna por escaparse ya de este cuerpo y por ello de repente me dan estos ataques de suspiros descontrolados.)
Suena un playlist que yo no hice pero que es uno de mis favoritos, chicas cantando covers con musiquita suave de fondo, sí, totalmente adecuados para seguir con las ensoñaciones. Porque a estas alturas ya comienzo a confundir lo que fue de lo que imagino. Ando como siempre, cual equilibrista tanteando con cuidado dónde poner el pie, cómo, cuándo dar el siguiente paso. Con esta conciencia renovada de que lo que menos me sobra es tiempo y que a la par es lo que más desperdicio.
(Espero que no, porque complicaría (más) las cosas. Así que haré mi mayor esfuerzo para ello. Vamos a abrir las ventanas, a quitar los mosquiteros para que todas estas mariposas salgan de aquí. No combinan con la decoración.)
La verdad es que no sé qué pretendo. Creía tener las cosas claras, con esto de que desde hace años los sucesos en mi vida han estado girando a temporalidades de 2 años aprox, porque sí, casi que hace dos años. Y en sí, pareciera que no ha pasado «tanto» tiempo, lo dicho, cada año que pasa, cada mes, cada semana, cada día, cada hora, cada pinche minuto, que pasa, que dejamos pasar, es tiempo que ya no podremos recuperar, pero me sigo convenciendo de que aún tengo harto, que no hay problema. Que pasen otros dos años, las cosas se acomodarán cómo deben, como siempre.
(Me preparo para la nueva rutina. Intentar dormir temprano, no estar pensando, esperando, imaginando, agobiándome, como toda la mañana. Necesito un viaje. En serio lo necesito.)
De repente se cuelan esas canciones que nunca dediqué ni me dedicaron y me pregunto por qué me hacen tanto eco. Será que de otro tiempo, por eso las miradas se reconocen y el tiempo fluye diferente, como si sencillamente retomara desde la vez anterior. Mi reino por poder transportarme a dónde sea solo con pensarlo. De menos no se me ha querido escapar alguna frase. Aunque sí he comenzado con el autosaboteo.
(Esta semana que apenas inicia, que en días laborales va apenas para la mitad, tengo chingomil pendientes porque da igual que tenga una agenda física, una app en el cel para apuntar los pendientes, el calendario de Google, da igual, yo encimo mis pendientes o digo que los anoto y no es cierto.)
Dicen que la curiosidad mató al gato. Bueno, réstenme otra vida, y si alguien lleva bien la cuenta, no me diga, lo dicho, me gusta pensar que aún tengo chingo de tiempo disponible para todos los pendientes que vengo acumulando. Porque repetir está en la lista de pendientes, allá donde fuiste feliz no deberías tratar de volver, dicen, pero a mí me gusta ir contra corriente.

Debe estar conectado para enviar un comentario.