De que «siempre» tengo razón

16 Jun

Llueve. El pronóstico de lluvia decía que llovería y esta vez no falló. Llueve no fuerte pero constante. Es una lluvia que sí moja y que de menos ya refrescó lo suficiente para no quejarnos lo que queda de este día por el calor.

(No sé si lo hace a drede o en serio se le van las cabras al monte, pero nunca ha llamado cuando dice que llamará en cuanto termine de hacer lo que está haciendo o al día siguiente. Nunca.)

Hasta ahora se me ocurrió que sería buena idea poner las cubetas a recolectar agua de lluvia. Así que las puse, a ver cuánta agua consigo atrapar. Ya que desde hace, creo, tres días, no tenemos agua entubada.

(Hoy avancé quitando los cadáveres de mis plantas de la ventana. Ahora solo falta conseguirles un reemplazo. Quiero muchas flores de colores.)

Estoy en una lucha constante entre lo que debería sentir y lo que siento.

(Aún tengo muchas cosas que acomodar y reacomodar. Definitivamente la re re re inauguración será hasta finales de julio a este paso, ya que «estemos» de vacaciones.)

Necesito poner distancia con todo lo que me hace pensar «en lo mismo». Necesito quedarme sin internet un par de días. Necesito, en serio necesito, encontrar la fuerza para cambiar mi situación, para salir de mi zona de confort. Estoy a una nada, a un paso, a un empujón, a una gota del derrame, quisiera ser yo quien decida y no que las circunstancias me obliguen, pero sin duda no funciona así.

(Cuando estoy acá pienso en todo lo que podría estar haciendo allá. Y cuando estoy allá solo puedo pensar en que tengo cosas que hacer acá.)

Se va acabando esta semana. Está por empezar otra que chance no sea igual, ni peor.

Hoy (no) fue un día de esos

13 Jun

Hoy me costó mantenerme «tranquila», los demonios en mi cabeza no dejaban de hacer ruido. Cuando duermo por la tarde, mi siesta de «un ratito», y caigo como piedra, babeo la almohada de tan dormida que quedo, estoy segura de que es porque sencillamente se baja el switch en mi cabeza, tipo pucharle al botón de apagado porque ya no queda de otra y esperas un rato para volverle a puchar, espera que reinicie y todo normal. Tanto era el alboroto que tuvimos que llegar a ese extremo.

(Hoy sí te eché harto en falta.)

Me «asombra» que aún sienta que tengo tanto para decirte/reprocharte. Que mi cabeza es un campo de batalla, tan sembrado de minas, que yo misma puse y olvidé totalmente dónde quedaron. Este a pesar de todo mantener el pico cerrado y que luego ello me tenga en esta situación, en este morirme (aún más) de a poco porque me obligo a no decir/escribir. Escuchando mi música «alegre» para distraerme, buscando compañía, yendo a lugares para cambiar de aires.

(Qué pinche ganas de un abrazo (suyo).)

Pareciera que mi cabello sospecha mis negras intenciones y mágicamente se vuelve suave y sedoso en cuestión de horas y (por ahora) me hace desistir de la idea de darle una buena recortada.

(Me cuesta a ratos recordarle.)

Encontré algo que no buscaba.

(Al final todo se resolvería tan fácil, pero es una decisión conjunta que nos manda a los extremos.)

Esta música alegre me hace querer dormir hasta que el sol ya ande queriendo ocultarse de nuevo. Tiene ya un buen que no duermo tanto.

De que creo que ya voy mejorando

7 Jun

«No me digas, por favor, que no vuelvo a verte. Pues para mí, la vida no es vida, si tú no estás junto a mí 🎶»

Hoy volví a escuchar esa canción, de Mónica Naranjo, en el lugar menos pensado, comprando chacharitas, gastando dinero para no gastarlo en otra cosa. Había planeado estos días con tanto detalle que supuso rehacer la maleta a último minuto. Pese a que se me da bien improvisar, soy como el meme que dice: -Si, dejaré que las cosas fluyan. Solo necesito saber el día y la hora para organizarme.

Por ello me pasé más de medio día pensando en que bien podría haber estado en ese momento en otro punto geográfico, pero, sin otra palabra más adecuada, me batearon con harta anticipación. Se lo escribí, no veía cómo «mi plan» no podía combinarse con el suyo, salvo claro que si de entrada no le atraía pues ni cómo. Así que adapté el plan para un mini viajecito con mi bodoquito mayor, para despilfarrar y así no sucumbir a la tentación, aunque al fin no habría habido necesidad de tanto gasto, ja, porque hoy como cereza del pastel, volvieron a recalcar que mi presencia no era requerida.

Y es que esto más bien debería ser un email, pero ya me cansé de que no me responda, aunque diga que los lee y los analiza y actúa a consecuencia de ello. Nah. Ayer tuve bastante tiempo para pensar y repensar y caí en la cuenta de que, efectivamente, cuando ando «especial» no quieren soportarme, y que a la par, nunca hemos hecho algo que yo quiera, siempre soy yo con mi asombrosa capacidad de adaptación, con este desbordante talento desperdiciado, ya que tan bien se me da fingir que estoy bien. Absurdamente bien.

Es una mezcla de enojo y tristeza, pero no tanto de alguno como para no poder pensar las cosas bien y entender que no vale la pena seguir con lo mismo, que «finalmente» veo las cosas claras y no es que yo malinterprete, sino que me envían señales confusas, y no es que yo no sepa que quiero, sino la otra parte es la que no sabe, je, y a mis (d)años no estoy para andar esperando.

Y ya. Mucha depresión a lo wey.

De que de repente uno tiene un buen sueño «reparador»

7 Jun

Con el paso de los(mis) años me he dado cuenta de que tengo una fascinación peligrosamente fuerte por los hombres inteligentes y emocionalmente comprometidos (suena de fondo «Decidiste dejarme» de Camila) que anteponen su carrera/trabajo/pasión, que la tienen en primer puesto, que en segundo tienen a su familia y que ya luego la relación de pareja queda en tercero. Así mero. Antes, por años, me gustó ese tipo de relación, me acostumbré más bien, a fuerza de que así fue por años y el hombre en cuestión era el amor de (esa etapa de) mi vida, pero ahora, a mis (d)años ya no me convence. O más bien, me descubro reticente a ello. Justo lo escrito, el ya saber bien lo que una relación a distancia ofrece, lo que carece (imagínense cuando no había WhatsApp…), pues ya no me resulta atractiva.

(Hoy «huí» de casa, quería poner más kilómetros de por medio, pero «algo» «me dijo», «las cosas» se comenzaron a acomodar de tal modo que terminé sí «durmiendo» en otra cama, pero con mi bodoquito mayor como roomie.)

Ahora suena esa pinche canción, ja

Eran las 10:30 y más que sueño, lo que tenía era cansancio. Así que se apagó la luz y a dormir, pese a que «soy el vigilante», me dormí tan profundo que ahora (1am) que abrí los ojos me costó un par de segundos sacar en claro dónde es que estoy. Pero bueno, el asunto es, fueron solo dos horas de buen sueño, así que ya estoy bien despierta. Nos despertamos todos al parecer, los demonios y fantasmas de mi cabeza, que extrañamente los creía más diurnos, andan de noctámbulos hoy también. Así que vamos a escuchar un poco de música. Las carpetas de música «alegre» y «depresiva» seguirán juntas de manera indefinida porque, por ejemplo, hoy que ya no tengo sueño ni algo que a fuerza tenga que hacer, no se me antoja ponerme a reorganizarlas.

(Una palabra suya habría bastado para sanar mi alma. [Espera, capaz le cae un rayo por andar blasfemando. Nada. Aún.] Pero lo escrito, cuando anteponen otras cosas, pues así (no) pasan las cosas.)

Si tan solo la puerta de este cuarto me diera más confianza saldría a echar la vuelta (al patio), subiría a la terraza para ver si se ven algunas estrellas.

De que ya no quiero más

3 Jun

Estoy empezando a agarrar la (quizás) mala costumbre de venir a escribir acá cuando de plano me siento más mal de lo que suelo sentirme… Pero es que este día que no pintaba para ser tan malo terminó siéndolo, y claro que hay justificantes y pretextos para ello, para, válgase la redundancia, justificarle, pero ya estoy más que aburrida de estar siempre justificando… Ya no quiero más. Sé que puedo aguantar más, pero no sé en qué me vaya afectar ello. Si ahora tardo días en volver a sentirme (relativamente) bien.

(Obvio, vamos a ver una película que nos haga seguir sintiéndonos mal, una que ya tiene rato ví y me dije que no volvería a verla. Vamos a ver la de «La niebla» para ver qué tal nos va esta noche.)

En este asqueroso mundo que se mueve gracias al dinero, hoy me sentía relativamente bien, con ganas de gastar un poco en mi, así que entré a una tienda de chacharitas y encontré un buen de cositas que no es que me hagan falta o que en serio las necesite, pero me gustaron y sí les daría un buen uso. Y bueh, ahí andaba yo bien feliz… Y luego ví algo de ropa (que últimamente me ha dado por andar viendo y aveces comprando algunas), y empecé a sacar cuentas, y me dije: «Nel, es mucho gasto en tonterías (en ti/mi)», así que terminé dejando todo. Pero me compré un librito. Y el chiste es, que terminé gastando muchísimo más que lo que pretendía, pero como fue en los niños, pos está bien, pero como gasté de más, ahora tampoco podré hacer otras cosas (para mí) que quería hacer. Lo cual me lleva a tener que estar acá, soportándole, esperando a ver a qué hora se le vuelve a botar la canica…

(Aparte del psicólogo, debería ya ir a hacerme unos estudios de sangre, y otros, creo que más allá de hippcondría, mi pesimismo, mi depresión no diagnosticada y demás demases, sí estoy empezando a degenerarme con más rapidez que antes… Quizás por ello quiero hacer algo antes de valer chetos… Quizás por ello «siento» nuevamente que tengo prisa. Quizás por ello mi carita ha vuelto a valer chetos y a llenarse de espinillas.)

Voy a esconder «mi» dinero y lo voy a juntar con lo demás, ahora sí juntaré lo más que pueda, y nos vamos los 3 a la chingada al menos una semana.

De que hoy sí no tengo más ganas de seguir aparentando que estoy bien

23 May

Mi corazón de condominio, siempre en ruinas, creo finalmente empieza a desmoronarse. Llevaba rato «sospechando» que era posible que sucediera, pero tenía la (estúpida) esperanza de que no fuera así, que tenía toda la eternidad para seguir recorriendo estos pasillos y hacerle visita a los inquilinos cada tanto. Pero todo indica a que tendrán que desalojar. No queda de otra. Es lo ideal a esperar que se nos caiga a todos encima.

(He decidido, ahora sí, que ya no voy a ingerir alcohol, porque pese a que me ayuda a no andar sobre pensando las cosas, me borra el casette cada vez más seguido. Y a mi que no me gusta andar inventando historias, tengo que andar suponiendo lo que ha pasado en esos lapsos que no recuerdo.)

[Mis canciones alegres están comenzando a sacarme lágrimas.]

Soy un ser naturalmente inconforme. Soy una persona depresiva no diagnosticada que desea morirse de vez en diario. Pero gracias a que soy más cobarde que otra cosa, acá sigo. Pero cada vez más seguido me pregunto qué sentido tiene seguir existiendo día a día si dicha existencia no me hace feliz…

(Todos los días busco con qué distraerme, me invento ocupaciones que me ayuden a distraerme de las otras ocupaciones que ya tenía.)

Los escalofríos que me resultaban tan gratos comienzan a darme miedo.

[Me hunden cada vez más sus silencios.]

(Estoy a un paso de confesar(le) lo que me ha atrofiado más el corazón.)

Hace poco uní mis playlist «Románticas» y «Corta venas»  porque mi estado de ánimo ya no varía de uno a otro. Me sigue gustando escuchar música (más que gusto, es una necesidad), voy a volver al celular un reproductor de música con demasiadas opciones extra, voy a sacarle los Sims, voy a eliminar todas las apps de redes sociales, voy a ir desapareciendo de a poco (aún creo que habrá quien me extrañe) para que no noten que hay algo que está por pasar. Rogaré a mis dioses que me ayude a volver a ser una esponja y absorba todo lo malo que hay a mi alrededor y consiga con ello eliminarme a mi misma.

Y tan tan.

De que al final instalé X

6 May

Extraño Tuíter, me gustaba su diseño, sus colores, su logo… Hasta lo desinstalé luego de su radical cambio. Pero a ratos, como ahora, lo echo en falta, porque acá siento que no puedo/debo escribir poco, y pues allá bastaban un par de líneas. Así que el título, lo reinstalé y ahí ando, escribiendo alguna que otra cosita. Porque estoy en esa fase lunar en que siento que me estoy hinchando con tanta cosa que se me acumula dentro y mínimo de alguna ayuda escribir alguna.

(Los cactus se cayeron hace unos días. El bolita con espinas fue el más difícil de reacomodar ya que a la par es el que más cuenta agarrar. Creo siguen bien, no lo he corroborado la verdad.)

Según yo «sé» quienes son esas estrellas tan luminosas que veo «siempre»: Sirio, las tres del cinturón de Orión, que nunca estoy segura de si está «bien» o está de cabeza y aveces, solo a veces, creo reconocer a Casiopea. El asunto, que «resulta» que Betelgeuse, una de las 3 del cinturón, ya explotó, y en algún momento ya no la veremos más… En serio, no hay nada eterno.

(Me duele todo.)

A mí que me encanta estar por acá removiendo escombros para ver qué encuentro, me acordé y «obsesioné» con tener una película «vieja» que se llama «Hechizo de amor», y pues que creo que ya, pero como mis cosas son como yo, léase el cel y la lap, se alocaron y ya no me sale la opción de «Transferir archivos» cuando los conecto, así que estoy con el viejo (y lleno) confiable de Bluetooth… Esperando… Esperando…

(Acá en el rancho, nos vamos a morir de calor el día menos pensado, el pueblo se volverá Comala, nadie querrá andar en la calle a partir de cierta hora.)

Las mismas canciones de siempre adquieren nuevos significados cuando las escucho mientras pienso en alguien específico. Uno al que estaba segura de que le puse hasta letrero de «Persona No Grata» cuando le enseñé la salida. Pero así las cosas. Yo en sí no dedica canciones tal cual, nomás las envío y digo «escucha esta», y por eso «puedo» enviarlas varias veces, en diferentes tiempos, a diferentes personas… Y en mi defensa diré que el sentimiento siempre es genuino, solo cambia el destinatario. Como ahora, que las de Pablo Alborán van por dos rumbos.

(Tenemos 5 gatitos «nuevos», los hijos de una gata que se llegó a regalar a LCE y que la andábamos cuidando para luego esterilizarla. Y que hace dos días la atropelló un carro, o la golpeó algún imbécil. Así que sus hijos están acá ahora, y aunque lo ideal sería no quedarnos con todos, se barajea la posibilidad ya que todos están bonitos y son bastante amigables. Ya veremos en un mes más.)

Mi memoria siempre selectiva no recuerda a quién le regalé mi primer medalla de San Benito que me gustaba rete harto. Y luego de esa tuve una que no me terminó de convencer y de ahí tuve una que sí me gustaba pero que la terminé obsequiando el sábado. Y hoy encontré una muy parecida a esa primera. Y como en sí sería mi tercera, he decidido que de esta ya no me desharé, je Justo sale a tema esto es un e-mail relativamente extenso que envié hace rato y que en sí fue la razón por la que terminé acá, a la par de para pasar el rato de espera de transferencia vía Bluetooth.

(Así las cosas, sigo en la misma ciudad y con la misma gente. Aunque conociendo a unos que no conocía. Ignorando a unos que tuve el disgusto de conocer. Le quise decir al don: viera que sí lo andamos intentando. Y ganas me dieron de despedirme de abrazo.)

No sé, ni lo voy a averiguar, la cantidad exacta de canciones que me sé de memoria y que algún día/en otra vida, serán parte de mi repertorio de música callejera hippiosa cuando el cambio climático haga que ya no se sienta tanto frío en el norte y a la par sea mi momento exacto para lanzarme a la aventura por esos rumbos para ver una aurora boreal con mis atrofiados ojitos. (Con estos mismos ojos que le gustan y que quisieran en serio poder grabar video en vivo.) Pero sé que al menos son 30 canciones «nuevas» que ya me sé, y eso solo sirve para «relajarme» un poco respecto a que mi memoria es en serio selectiva y aún no está atrofiada tipo ya no puedo aprender cosas nuevas.

(Acá en mi cabeza anda rondando la idea de de nuevo intentar hacer ejercicio al menos 5 días a la semana. Lo intentaré.)

Y cada que pienso en ti 🎶

De que ya debería estar durmiendo, pero pues no, se me fue el sueño

19 Ene

¡Ah, pero cómo odio esto de seguir teniendo bajones emocionales «a mi edad»! Sobre todo porque al escuchar/leer la palabra emocional pienso en automático que «debería» tratarse de algo emocionante=bueno y pues es todo lo contrario. Es este pinche (eterno) malestar, este no estar conforme, este no sentirme ni feliz, ni plena ni nada . Este seguir añorando(te/le), esta culpa eterna, este sentimiento de derrota, este remordimiento, este rencor, estas ganas de que tu también estés sufriendo como yo, o de hecho, la verdad sea dicha, mucho más.

(Obviamente ya soy una señora de las plantas y en estos «últimos» días me he hecho con cachitos de diferentes plantas, sobre todo de plantas «de hojas» y plantas con flores, y ahí ando, regándolas día sí, día no, viendo que no se agachen, que no se comiencen a marchitar, que no se sequen . Jactantándome de «mi buena mano» porque he conseguido que la mayoría sí enraicen, aunque eso en automático hace que deje de prestarles tanta atención y varias han terminado secándose. Invariablemente pienso en la mamá de Timmy, de la caricatura «Padrinos Mágicos», diciendo: ¡Todo lo que toco perece», XD Pero no ceso en mi intento de tener «todas» las plantas que quiero.)

Creo, pienso, supongo, se me hace… Espero, ruego, suplico… Confío, que sí, en serio, compartas un poco de esta pena y miseria que me da a ratos.

(Tengo un par de nuevos amiguitos de los que hoy, ahora, en este instante, quisiera alejarme por un tiempo indefinido, porque he caído en la cuenta, recién apenas, que me estoy volviendo dependiendo a ellos. Y no me gusta esto de sentirme dependiente de naiden. No me gusta «saber» que los necesito para sentirme querida y escuchada, no me gusta esta certeza de que cuando los veo las risas están garantizadas y por un rato me olvidaré (dejaré de prestarle atención) al desmadre eterno de mi cabeza. No me gusta sentirme así por ellos, porque sé que me va a doler rete harto si son ellos quienes antes se alejan… Ya saben, la típica estrategia culera de protegerse huyendo antes aunque termines haciendo el daño que no querías recibir. [Actualización: La parte previa la escribí antes, el año pasado, ahora ese par andar relativamente distanciados, y me siento entre la espada y la pared a ratos, teniendo que en cualquier momento alguno se pusiera en plan «escógeme a mi o me pierdes», pero afortunadamente no pasó, así que ando malabareando, esperando pacientemente el momento en que les resurja el amor. Y por mientras, lo previo, me da miedo este saber que he llegado a estimarlos tanto en tan poco tiempo.]

Uno me dijo que lo voy a extrañar. Al otro le dije que lo extraño y me preguntó que qué extraño. Mal caen ambos dos.

(Me cae mal tener que levantarme para ir al baño a orinar. E inmediatamente al volver al cuarto, pasar a tomar agua…)

Acá en el «rancho» aún tengo muchas noches estrelladas, casi todas las noches, como ahora, basta levantar la vista y fácil hay unas 70 y 80 estrellas ahí bien visibles, y pienso en la enorme cantidad que están también ahí pero la definición de mis ojos humanos no da para verlas. Pienso en esas gentes que sacan fotos bien chidas con sus teléfonos o cámaras y me digo a mi misma que quiero uno de esos teléfonos o cámara… Y sigo viendo, hasta donde puedo, hasta que me duele el cuello, a ese montón de estrellas que andan «allá arriba». Y luego corro a esconderme porque me llega la idea de que capaz también alguna/algo me está mirando.

(Lo sé, universo, sabes que lo sé, que soy absurdamente afortunado, que tengo, la verdad, mucho más de lo que merezco. Te agradezco siempre por todo ello.)

Ian (mi hijo mayor) anda medio enfermito, el clima anda muy loco y así hace frío (lo que nosotros consideramos/sentimos como frío) y al rato hace calor, y luego sale viento, y así, puro cambio de clima que conlleva a qué uno acabe enfermándose, así que eso, se enfermó y como ya llevaba rato y la tos no se iba y pareció empeorar, pues allá vamos a consulta y recetaron el consabido jarabe de cada 8horas que hay que ir ajustando hasta quedar en un horario decente, tocó la 1am de ahora, por ello acá ando (a la par de que tampoco es secreto que me guste buscar motivos para no dormir a estas horas y que luego por la tarde me caiga del sueño) aprovechando este rato de mediana inspiración que me ha dado, este pequeño boom de ánimos para «cumplir» eso de escribir «algo» más seguido. Aunque no sirva más que para revolver incansablemente el baúl de los recuerdos y provocar nubes irresponsables de recuerdos y añoranzas que creía perdidos pero que, obviamente, ahí estaban, agazapados, esperando el momento justo para volver a hacerse presentes

(Considero seriamente en que debo ir a hacerme una limpia o algo de eso, porque no concibo que sea «normal» que el dinero no me rinda. Me preocupa.)

Así que acá estaremos, pensando en qué ver para distraerme, ignorando la lista de pendientes, reconstruyendo viejos castillos [hay nubes tan pinches resistentes que aunque haya demolido a bombazos, ahí siguen, con su superficie bien firme listas para recibir/dejarme erigir nuevas fortalezas] donde ir a refugiarme de mis problemas inventados.

De que…

7 Ene

Estoy en mis (creo) 5 minutos súper depresivos del año , si, ya sé que apenas está empezando. Y por si alguien no lo había notado. Sí, soy yo, la depresiva (y cobarde) de siempre saludando a este 2024 que apenas inicia. Yo con mis dramas quizás ficticios quizás reales que me han traído aqui a escribir y con ellos o intentar vaciar un poco esto que sigue siempre amenazando con desbordarse, esto con la eterna «amenaza» de valer madre pero nunca lo vale, estas eternas ganas de mandar todo a la chingada, pero no… Por eso, por aquello, y por lo otro. No. Y no queda más que llorar a solas, con la confianza ciega de que nadie se entera… De que en realidad a nadie le importa.)

(Hasta ahora, a mis ya casi 38, vine a entender lo que me dijeron alguna vez: No puedes ir por la vida diciendo «Es que yo soy así», esperando que la gente lo acepte y te acepte.

Si , no es necesario caerle bien a todos.

Pero tampoco.

Yo voy por la vida sin seguir las normas sociales de protocolo de interacción la mayoría de las veces, rara vez saludo antes de iniciar una conversación, no hago preguntas y por ende no me gusta que me las hagan (decían: la información es poder, efectivamente, pero también la información es algo que se gana), muchas veces me congelo entre el abrazo protocolario o el solo dar la mano, o el chocar puños; depende de la persona sí doy beso en la mejilla en vez de recargar la mía y hacer solo el sonido de beso o sí le doy un beso con toda mi felicidad de haberle visto.

Por mi estatura la gente se salva de revisar madrazos de mi parte cuando invaden mi espacio personal. De lo contrario, aunque también es lógico, si fuera más grandota, no me andarían importunando.

A mis casi 38 años entendí eso de que sí hay gente que va por la vida diciendo: «Es que yo soy así «, para comportarse de manera nefasta. Con eso «se justifican», y les viene como anillo al dedo que estemos en los tiempos de lo políticamente correcto porque no «aceptarlos» o de menos seguirles la corriente nos vuelve el malo, aunque sea a ti a quien tengan de blanco para sus traumas. Porque si llegaste a tus 39 años creyendo que la demás gente tiene la obligación moral de contarle su vida a un perfecto extraño nomás para que este «te acepte» y se sienta bien, qué jodido estás… A la par de que resulta contradictorio a tu credo de que todo te vale porque así eres, pero a la par quieres ser aceptado, porque el que ruega por aceptación eres tú. )

Y así las cosas. Echo tanto en falta el escaso valor que tuve hace ya décadas, cuando , aunque, obviamente, dolía, podía dejarme/hacerme cicatrices que me daban la certeza de que era yo y solo la dueña de mi vida.

(Me duele tanto la cabeza en este instante. Cómo ansío un derrame cerebral, un infarto… Algo que me haga dejar de sentir.)

Odio tanto escuchar su respiración acá al lado. El que esté tan tranquilo a pesar de que a mí me esté llevando la chingada. Si, es karma, no lo dudo. Pero me gustaría que toda mi valentía no hubiese desaparecido, me hunde aún más en la miseria este llorar a diario y a solas, en silencio, para no importunar, porque yo ya cumplí mi objetivo de vida: ya nací, ya crecí, ya me reproduje, no me queda más que morir

(Odio, odio, odio, haberme vuelto tan cobarde.)

Dormiré . Por horas. Porque me dejarán dormir Es el único consuelo que me han dejado, quizás porque cree que así no soy un peligro Algún día alguien, algo, ha de respoder mi eterna plegaria de «apagarme».

De que ya acabó ya el año

1 Ene

En lo que concierne a lecturas pendientes creo nos fue bien, aunque son los mismos 3 libros de inicio de año los que quedaron casi como estaban, y se les sumaron otro par, pero me dió por crear clubes de lectura y con eso me he distraído, al menos estuve leyendo 2 libros al mes, pero lo dicho, no avancé con mis pendientes; en la lista de libros pendientes y no empezados ya hay como 20, cada que abro alguno de los baules algún libro consigue hacerse notar, varios, y de vez en cuando, termino agarrando alguno, aunque me resisto, porque terminaré dejándolo con los otros…

(Hace unos días me mordió un perro de la calle, sin motivo, nomás porque le apeteció, yo estaba a metros de distancia y corrió directo a mí solo para morderme y huir. Supongo «me confundió». El asunto es que afortunadamente no logró romperme el pantalón así que «solo» me quedó el dolor en la pierna, pero el susto fue lo peor. Aunque, como siempre, sobreviviremos. Medio mundo me dijo de ir al hospital a que me valoraran y me pusieran vacunas. Ja, ingenuos, aunque mi vida dependa de la salvación vía vacuna, me resistiré, acá no peligraba. Sí, confío plenamente en eso de que como el pantalón logró evitar que el colmillo llegara a mi piel y por ende así no hubo mezcla de fluidos entonces no pudo colarse en mi el virus de la rabia.)

De escribir ni hablemos. Por más que me dan «hartas» ganas no he podido. Mi propósito principal de este 2024 es hacer mi agenda anual y apegarme a ella, con tiempo para escribir y tiempo para ejercicio diario obligado. Pero a partir de Febrero. A ver qué tal. Ya empecé mal no empezando ahora en Enero, je

(Entre una cosa y otra, «ya» tengo los 3 flores blancas olorosas que tanto anhelaba: jazmín, gardenia y muralla. Aunque las arrieras se empeñan en atacarlas cada vez que están todas hermosas con sus hojas verdes bien grandotas y brillantes.)

Hace unos días estaba vuelta loca porque no encontraba el disco duro donde actualmente tengo las fotos y videos de los niños y todo lo que he escrito desde hace ya rato. Nomás no podía procesar, ni de menos aceptar que se hubiera perdido/lo hubieran robado. Apareció, donde no tenía que estar, pero apareció, que es lo importante. Y como era de esperarse, me puse a leer y releer y me pregunto dónde estará una historia que según yo tenía empezada, como muchas otras, y nomás no la encontré. La iba a buscar en la lap blanca pero como dicha lap está donde mis libros, nomás no hay forma de que me acuerde a qué llegué a ese cuarto… Me gusta ese cuarto, ya sea que haga calor o frío, porque yo soy Team Calor, me gusta entrar en el y cerrar la puerta y nomás estar ahí. Entonces eso hice, y vi los baules, y me distraje. Salí de allí con dos libros de los que tengo pendientes desde hace años, para ponerlos en la pila de libros que de este año quedaron pendientes. Creo que voy a aprovechar que reacomodamos el cuarto para poner una mesa y traer la lámpara y dejar ahí esos libros y leer un rato antes de dormir. Porque esto de leer acá en el celular comienza a pasar factura. El tiempo comienza a ir a mi paso al parecer. Totalmente me faltará vida para leer todo lo que quiero.

(Como siempre, aún, afortunadamente, mi recuento de este año que acabó es que no me fue mal, así que «no debería» quejarme, poco a poco las cosas siguen acomodándose, pero yo como buena pesimista me provocó dolor de cabeza con todos los posibles escenarios desastrosos que están por suceder…)

Este año fue de conocer amistades nuevas, afianzar viejos lazos, reencuentros «inesperados». Este año fue muy «amiga, date cuenta», en ciertos momentos la vida de encargó de sacudirme y hacerse retomar el paso por otra senda. Me da miedo, la verdad, que las cosas «me siguen saliendo bien», por ahí me dijeron que es normal ya que soy «una persona buena», ¿en serio lo soy? Pues comparada con un político corrupto, con un estafador, con cualquier calaña de ese nivel, pos sí, soy bien buena. Me cuesta aceptarlo. Soy de esos que no creen que se merecen el pastel completo aunque supongo es así porque siempre que tenemos uno rápido buscamos con quien compartirlo.

(Lunes, inicio de año, con alergia en la nariz para que el cambio no se perciba tan pesado.)

Avanzamos, poco, pero empezamos bien este 2024. De menos una vez a la semana vendremos a dejar una actualización de esta tragicomedia que no pasa de moda mejor conocida como Mi existencia.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar