¡Ah, pero cómo odio esto de seguir teniendo bajones emocionales «a mi edad»! Sobre todo porque al escuchar/leer la palabra emocional pienso en automático que «debería» tratarse de algo emocionante=bueno y pues es todo lo contrario. Es este pinche (eterno) malestar, este no estar conforme, este no sentirme ni feliz, ni plena ni nada . Este seguir añorando(te/le), esta culpa eterna, este sentimiento de derrota, este remordimiento, este rencor, estas ganas de que tu también estés sufriendo como yo, o de hecho, la verdad sea dicha, mucho más.
(Obviamente ya soy una señora de las plantas y en estos «últimos» días me he hecho con cachitos de diferentes plantas, sobre todo de plantas «de hojas» y plantas con flores, y ahí ando, regándolas día sí, día no, viendo que no se agachen, que no se comiencen a marchitar, que no se sequen . Jactantándome de «mi buena mano» porque he conseguido que la mayoría sí enraicen, aunque eso en automático hace que deje de prestarles tanta atención y varias han terminado secándose. Invariablemente pienso en la mamá de Timmy, de la caricatura «Padrinos Mágicos», diciendo: ¡Todo lo que toco perece», XD Pero no ceso en mi intento de tener «todas» las plantas que quiero.)
Creo, pienso, supongo, se me hace… Espero, ruego, suplico… Confío, que sí, en serio, compartas un poco de esta pena y miseria que me da a ratos.
(Tengo un par de nuevos amiguitos de los que hoy, ahora, en este instante, quisiera alejarme por un tiempo indefinido, porque he caído en la cuenta, recién apenas, que me estoy volviendo dependiendo a ellos. Y no me gusta esto de sentirme dependiente de naiden. No me gusta «saber» que los necesito para sentirme querida y escuchada, no me gusta esta certeza de que cuando los veo las risas están garantizadas y por un rato me olvidaré (dejaré de prestarle atención) al desmadre eterno de mi cabeza. No me gusta sentirme así por ellos, porque sé que me va a doler rete harto si son ellos quienes antes se alejan… Ya saben, la típica estrategia culera de protegerse huyendo antes aunque termines haciendo el daño que no querías recibir. [Actualización: La parte previa la escribí antes, el año pasado, ahora ese par andar relativamente distanciados, y me siento entre la espada y la pared a ratos, teniendo que en cualquier momento alguno se pusiera en plan «escógeme a mi o me pierdes», pero afortunadamente no pasó, así que ando malabareando, esperando pacientemente el momento en que les resurja el amor. Y por mientras, lo previo, me da miedo este saber que he llegado a estimarlos tanto en tan poco tiempo.]
Uno me dijo que lo voy a extrañar. Al otro le dije que lo extraño y me preguntó que qué extraño. Mal caen ambos dos.
(Me cae mal tener que levantarme para ir al baño a orinar. E inmediatamente al volver al cuarto, pasar a tomar agua…)
Acá en el «rancho» aún tengo muchas noches estrelladas, casi todas las noches, como ahora, basta levantar la vista y fácil hay unas 70 y 80 estrellas ahí bien visibles, y pienso en la enorme cantidad que están también ahí pero la definición de mis ojos humanos no da para verlas. Pienso en esas gentes que sacan fotos bien chidas con sus teléfonos o cámaras y me digo a mi misma que quiero uno de esos teléfonos o cámara… Y sigo viendo, hasta donde puedo, hasta que me duele el cuello, a ese montón de estrellas que andan «allá arriba». Y luego corro a esconderme porque me llega la idea de que capaz también alguna/algo me está mirando.
(Lo sé, universo, sabes que lo sé, que soy absurdamente afortunado, que tengo, la verdad, mucho más de lo que merezco. Te agradezco siempre por todo ello.)
Ian (mi hijo mayor) anda medio enfermito, el clima anda muy loco y así hace frío (lo que nosotros consideramos/sentimos como frío) y al rato hace calor, y luego sale viento, y así, puro cambio de clima que conlleva a qué uno acabe enfermándose, así que eso, se enfermó y como ya llevaba rato y la tos no se iba y pareció empeorar, pues allá vamos a consulta y recetaron el consabido jarabe de cada 8horas que hay que ir ajustando hasta quedar en un horario decente, tocó la 1am de ahora, por ello acá ando (a la par de que tampoco es secreto que me guste buscar motivos para no dormir a estas horas y que luego por la tarde me caiga del sueño) aprovechando este rato de mediana inspiración que me ha dado, este pequeño boom de ánimos para «cumplir» eso de escribir «algo» más seguido. Aunque no sirva más que para revolver incansablemente el baúl de los recuerdos y provocar nubes irresponsables de recuerdos y añoranzas que creía perdidos pero que, obviamente, ahí estaban, agazapados, esperando el momento justo para volver a hacerse presentes
(Considero seriamente en que debo ir a hacerme una limpia o algo de eso, porque no concibo que sea «normal» que el dinero no me rinda. Me preocupa.)
Así que acá estaremos, pensando en qué ver para distraerme, ignorando la lista de pendientes, reconstruyendo viejos castillos [hay nubes tan pinches resistentes que aunque haya demolido a bombazos, ahí siguen, con su superficie bien firme listas para recibir/dejarme erigir nuevas fortalezas] donde ir a refugiarme de mis problemas inventados.
Debe estar conectado para enviar un comentario.