Hoy es el día Pi

14 Mar

Pasé gran parte del día de ayer pensando en la tonelada de cosas que iba a escribir, y para variar terminé rumiando la idea en la cama hasta quedarme dormida. (Han sucedido bastantes cosas que quisiera dejar escritas por el mero hecho de poder releerlas alguna vez.) No obstante, hoy hace apenas unos minutos, descubrí que es el mentado y esperado por muchos, día Pi, aquí está la explicación:

«Yes, the time is upon us. Everyone knows Pi day is March 14th, but any true nerd realizes Pi is not 3.14, but rather an irrational constant which continues infinitely in decimal expansion. Starting at 9:26:53 (.589… sec) AM, the longest extended Pi Day of our lives will come into action. The date, at the AM and PM hours, will be » 3/14/15 at 9:26:53.589. Days like this only come once in a lifetime!»

En resumen, hoy Marzo día 14 desde las 9:26:53:589 am ha empezado el día Pi. A los que les gusta la numerología deben haber planeado con harta anticipación hacer cosas hoy. Porque también es una fecha que se repite cada 100 años, así que en teoría aún estamos a tiempo de hacer algo.

(Yo me quería casar ayer viernes 13, en serio, pero entre esto y aquello al final no. Así que seguiré a la caza de una nueva fecha «interesante» y «trascendetal» para mi siguiente bodorrio.)

Anteayer murió una vecina, una señora de apenas 70 años que en apariencia no estaba enferma de algo grave, medio mundo quedó espantado cuando se supo que había fallecido. Yo soy de los que aún no se la cree, la escucho claramente saludando, deseando los buenos días, preguntando por lo que vamos a comprar (ella vendía pescados en el mercado, me pregunto, seriamente, ahora dónde cuentos compraremos…), era una señora muy alegre, de esas que creo despiertan la envidia en mi mamá que es tan reservada, de esas que iban a fiestas y bailes y salían y disfrutaban la vida. No deja de ser curioso cómo en verdad uno se da cuenta del valor que tienen ciertas personas en nuestra vida hasta que sabemos que ya no estarán más. Descanse en paz, doña Bertita, siga alegre y disfrutando allá donde se encuentre ahora.

(De cierta forma, lo anterior me lleva a pensar en que mi mejor amiga Ale está «obsesionada» en festejar mi próximo cumpleaños, no quiere que la fecha pase desapercibida y estoy segura de que sólo porque actualmente se encuentra lejos no organizó algo y se ha limitado a insistirme en salir a algún lado. Y es que este año no me inspira para festejarme, quiero un par de sucesos, pero mi celebración de cumpleaños no entra en esa categoría. De hecho, creo que es porque me mentalicé a que los 30 sí los quiere festejar porque serán mis dobles XV. Quién sabe, aún falta.)

Porque hay frases que se han grabado en mi mente de forma y motivo inexplicable. Estoy totalmente segura de que mi gusto por el rock surgió a causa de que escuché a una chica mayor, cuando recién empezaba la secundaria, comentándole a otra chica, que finalmente había conseguido su cassette de los «Enanitos Verdes». No me pude sacar la frase y me carcomía la duda, hasta que yo también tuve un cassete, y de ahí siguió todo, Soda Stéreo, Hombres G, Maná El Tri, Duncan Dhu, Caifanes, Jumbo… Tantos que no importa cuánto tiempo pasa de una reproducción a otra, escucho los acordes y comienzo a cantar. Todo por escuchar un comentario casual.

(Hice un poco de jardinería hace rato. Las plantas crecen tan felices que se andan desmandando y empiezan a invadir territorios y a expandirse y robarle el sol a las que no han dado el estiró. Tengo que andar pendiente de los cambios lunares para no darles en la torre y que les cueste curarse de las ramitas cortadas. En algún lado leí que las plantas sienten, no concretamente el dolor, pero sí perciben que uno les quita hojas y ramas, que incluso uno las arranca y tala. No puedo evitar pensar que Dios es en verdad sabio y no les dejó sentir dolor porque ya sería demasiado que también las plantas sufrieran. Así que me entretengo un rato explicándole a mis plantas que «deben» crecer de cierta manera y que las querré aún más si dejan de estorbarse las unas a las otras. Sí, bien chantajista.)

Me da harto coraje que últimamente no he dejado de darme cuenta de que en verdad el dinero rige nuestra existencia, este andar por la calle y querer algo y no poder comprarlo porque te faltan tantos pesos. Y pensar que al menos son unos cuantos los que te faltan y en cambio hay gente que no tiene ni uno. Si los humanos no fuéramos tan naturalmente egoístas sí podríamos ver eso de volvernos una sociedad en la que todo fuera compartido y cambiado para beneficio de todos. Si tu quieres eso que yo tengo, y yo quiero aquello, simplemente cambiemos, y si luego lo quiero de vuela, y yo tengo otra cosa que quieres, pues volvemos a cambiar. El asunto es, como ya dije, que somos avariciosos, acumulativos y egoístas. Lo sé bien, culpo en parte al hecho de no tener hermanos mi falta de «gusto» por compartir y prestar MIS cosas. Los libros son intocables, siento una especie de dolor físico cuando alguien los toma y hacen afán de querer llevárselos, así que los tengo escondidos en algún lado y sigo acumulando más. Sería bien complicado esto de volvernos una sociedad compartitiva (si existe la palabra), pero chance, con suerte, en algún momento futuro sería posible.

(Extraño tanto a mis mascotas, a los que ya no están porque murieron y a los que cambiaron de casa porque ya no podía darles la atención que merecían. Quisiera que el popó de las mascotas se eliminara mágicamente al contacto con el aire y así poder tener a tantos como fuera posible.)

Ya lo dije una vez (creo) que mi mamá quería que me llamara Karla pero le arruiné los planes y me opuse decididamente (jajaja), y lo creo, porque doña Bertita siempre me llamó Karlita. Ya no la voy a escuchar cuando pase por su casa y ella esté parada en su puerta. Y lo pongo por escrito, si algún día tengo dos hijas, a la segunda le pondré ese nombre.

De estos «desvelos» tan usuales últimamente

19 Feb

Lamentablemente (al parecer) mi vida no cambió gran cosa con esto del matrimonio, aún a estas alturas me preguntan siempre con ávida curiosidad qué hay de nuevo con la vida de casados, y mi respuesta continúa invariable: «Nada, lo mismo, sin novedad», porque la verdad es que sigo sin entender qué es lo que creen que pasa, parafraseándome a mí misma, me casé con un ser humano «normal» que habla mi mismo idioma (aunque no siempre nos entendemos), que tiene las mismas necesidades físicas que yo, y que es de mi mismo país y estado, así que no hubo problema alguno en adaptarnos en la convivencia diaria y por ende, no hay novedades. Si él fuera de otro país, hablara otro idioma, tuviera otra religión, ahí sí creo que habría hartas novedades, pero no es el caso. Creo que la idea de la vida después de casarse está bastante distorsionada, y cada quien se la imagina a su gusto. Igual cuenta mucho el que (para desgracia de muchos, je, ya saben, yo siempre dejando sacos para los interesados) me casara sin estar embarazada cuenta bastante. No viene una personita en camino y es que al ser esa una de las razones actuales para casarse pues ahí también hay hartas novedades para contar. Pero pues aquí no, con la pena, todo sigue normal. Y es que para seguir con la mamonería (les digo que nada ha cambiado), cuando salga con que viene una personita en camino no me voy a andar preguntando cómo pasó ni me voy a sorprender, porque va a venir a causa de lo mucho que la andamos buscando. Fin del asunto.

(Empecé esta estadía frente a la pantalla leyendo un ebook que inspiró una peli que vi hace poco, y continué entrando a YouTube para escuchar a Celso Piña porque tiene rato que lo ando rememorando, y terminé buscando a los metaleros góticos que solía escuchar (al parecer esa etapa sí ya pasó) y mientras él anda arreglando una lap yo aquí ando «bailando» y tarareando a H.I.M)

Iris pasó a ser el único gato de la casa y está bastante a gusto con el título, a pesar de que resulta que tiene más años de los que le ponía, sigue igual de latosa, diría que por ratos incluso más, y le encanta reclamar atención a cabezasos y cuerpazos, que nada le impide saltar sobre la mesa y empezar a dar lata pasando de una lado a otro sobre el teclado, obstruyendo la pantalla, poniéndome la cola en la cara y luego echándose aquí al lado en todo su esplendor. Y es que no es MI gata en balde, estoy segura de que yo sería así si fuese felina, así que aunque me desespera me encanta. Sí, yo y mis incongruencias.

(En la última visita al patio, «descubrí» que mi naranjo en realidad son tres naranjos que «crecen» juntos. Aunque hay que darles el métiro de que por fin están dando «el estirón» y pese a que ello los ha vuelto más apetecibles para las pinches arrieras, van creciendo, aunque esa flor que tanto me gusta (trinitaria dice mi mama que se llama) está creciendo a lo bestia y le obstruye el sol a los naranjos, que se me pasó este cuarto menguante para podarla y ahora habrá que esperar al siguiente. Que el pistacho igual ya está más que yo. Y el mango ya está sacando ramas, y la nochebuena y el aguacate exigen ser sembrados en el suelo lo más pronto posible pero no hallamos el lugar adecuado, XD Chistoso que cada parte de la casa sea un pequeño universo que acapara totalmente la atención.)

Acabo de recordar cómo se llama ese grupo que andaba buscando: Theatres Des Vampires, pero sigo sin recordar al otro, que hasta sus videos los tengo en algún sitio. Pero ni del nombre del vocalista consigo acordarme…

(Luego de una pausa de como 15min buscando en Google, no he encontrado al tipo ese idem ni a su banda, pero he encontrado varios post con casi que todas las bandas que solía escuchar y que me han dado ganas de escuchar de nuevo y de bandas que quiero escuchar y ver qué tal, y el álbum de H.I.M. ya casi acaba, y bueno, eso, fracaso momentáneo.)

Y ya casi es media noche y ahora que somos gente ocupada, empresarios, hay que ir a dormir. Y disfrutar de que hoy no me duele la cabeza (escuchar música con letra siempre me ayuda, sabe por qué será) y ver si ello me ayuda a despertar temprano que de plano últimamente me cuesta más que antes el salir de la cama. Pero eso ya será para otro desahogo 🙂

(Y al final hablé de todo y de nada. Para no perder la costumbre.)

Verdades que se descubren a deshoras

6 Ene

Pues nada. Se acabó el año y está empezando otro año y no me ha dado sueño aún. Son casi las 3 de la mañana y estoy tecleando en un intento por terminar de liberar mi mente para intentar dormir. Escribí una carta a mano, escribí un email, escribpi en facebook, mandé un tweet y ahora aquí. Y en ningún lado resultó la gran cosa. He empezado este año con el pie derecho (creo) y eso implica que tengo poca inspiración. Tengo más pendientes que antes. (En mi mente están sonando canciones viejas y sosas que no sé de dónde salieron.) Ya no hay ruido aquí en la sala, salvo el del tictac del reloj que ahora que lo mencioné parece haber cobrado más fuerza. Así, tal cual. Un perrito que ladra en la cercanía. Algo parecido a un grillo. Y el tecleo no uniforme de estas teclas oprimidas por los mismos dos dedos de siempre. Que por este escribir solo con dos dedos es que me cuesta tanto escribir a mano. (Eso y ese miedo de siempre a profanar las hojas en blanco con cosas que no valgan la pena.) Pero me gustó lo que escribí, no fue la gran cosa, repito, pero estuvo bien. Cumplirá su objetivo. Aunque escribir esa carta me llevó a estar buscando cartas virtuales y a releer esa sarta de patrañas y mentiras que alguna vez me creí. (Es broma. Fueron verdad a su manera.) Y a la par descubrí algo, la revelación del tweet más reciente. Este año, según mis cuentas, se cumplen esos tres años que en ese momento, osea hace tres años, parecían tan lejanos. (Y ese suceso no consigo acomodarlo en la línea de tiempo.) Y aunque me detengo y escalo a lo más alto y veo hacia atrás no consigo ver por dónde se torció el camino y cómo es que terminé aquí, ahora, con esta certeza de que «ya mero» se cumple ese plazo y que ya da igual. Y me pregunto (a la par) si por eso decidió darle más tiempo a la siguiente o será solo coincidencia Aunque en este asunto las coincidencias son cosa poco común. Eso de la casualidad y la causalidad siempre andan dando lata. Y sí, tres años que en cierta forma se fueron «volando» pero cuyos rezagos me costó (me cuesta) desprender y deshacerme de ellos, incinerarlos, desperdigar sus cenizas. (Me empieza a dar frío y me hace feliz la idea de saber que la cama ya no está sola y vacía esperándome.) Ya casi pasaron esos tres años y no soy tan «vieja» como pensé que sería, sin duda las cosas nunca terminan siendo como una las imagina, y aquí estoy, aun de cierta manera. Tres años que ya son nada en este instante porque las cosas se acomodaron de esa manera y no es posible que sea de otro modo porque en verdad que no hay forma de volver en el tiempo y hacer las cosas de otro modo y sobre todo ahora que conozco las implicaciones que habría si cambiara algo pues me convenzo de que sí, así debió ser. Pero bueno, el hubiera, como siempre, haciendo acto de presencia, alisándose el traje arrugado de costumbre porque es siempre el mismo hubiera, no es otro, solo se cambia el peinado, sube y baja de peso, se ve más ojeroso, pero es el mismo, quizá ahora que pasen bien estos tres años verá de ausentarse por un rato más largo. (Viene el dolor de cabeza, este que hace poco volvió a aparecer. Será por el clima. Creo que hoy aún había rezagos de luna llena.) Y es que por cosas que pasan también me dio por pensar en la fugacidad de la vida y en la futilidad de nuestros actos y me gusta saber que no me quedé estancada esperando a que los años siguieran pasando, con esa certeza que de cierta tenía solo la fachada. Porque cuando la última pieza terminó cayendo por el peso de la anterior ya no había poder que las hiciera levantarse. Porque esa anécdota del papel arrugado y alisado cobró tanta realidad que no importa la cantidad de sentimientos que invite al recordatorio, las lágrimas ya no se les pegan a las suelas, ya pasó. (Y aquí va el primer bostezo.) Pero qué curioso que justo a principios de un año que pinta a ser el primero de muchos que serán siempre nuevos y fascinantes sea justo en el que caigo en la cuenta de que esos tres se cumplen. Tres, como siempre. Ese número me sigue. La vida es este algo que está aquí ahora y ahora ya no, que se va así como viene, y no estaba yo para seguir esperando, sobre todo porque la fachada de esa certeza ya se había caído y mi naturaleza rencorosa y vengativa jamás me iba a permitir hacer borrón y seguir, retomar, el asunto como si nada, como si ese tropezón hubiera sido igual que los anteriores, como si el pequeño sismo no hubiese derrumbado todo y abierto grietas. Así, de repente, resulta, que ya casi pasaron esos tres años. no sé bien cómo ni en dónde ni en qué parte de mi vida estoy. Pero si sé que me gusta este no saber y este ir acompañada por quien voy. Porque mi corazón de condominio siempre lo seguirá siendo pero eso no implica que las habitaciones deban estar todas ocupadas por diferentes inquilinos para que el nombre tenga chiste. Hace frío allá afuera, hace frío pero ya no como en la tarde que me dio por salir a hacer mandados y se me alborotó el cabello más que de costumbre con ese aire tan fuerte que aunque lo intentó no pudo elevarme y hubiera estado bueno que pudiera para ver a dónde llegaba porque no es que quiera pero sí, me gustaría darme una elevada a nuevos horizontes, por un ratito, nomás por ver qué hay. Ya casi pasaron esos tres años y no sé en qué parte de la línea de tiempo no pasó lo que iba a pasar. Y este año que apenas inicia ya ha traídos tristezas, se fue Paulita a otra parte del universo y nos quedamos a consolarnos con su recuerdo. Su ausencia más presente que nunca. Ella que fue un ejemplo de lo que era vivir la vida plenamente y con intensidad. (Este anillo dorado en mi dedo anular izquierdo que me dice que ya debería irme a la cama.) El email más viejo que encontré es del 2009 y en ese mismo año conocí a esa gran mujer que nos dejó. Todo en mi vida lleva sincronía. Toda la locura de mi universo parece estar perfectamente acomodada y cronometrada. Y aún así hay cosas que olvido y no o mal recuerdo. A mi que me encanta andar interpretando las cosas a mi sacrosanto gusto. Mi lista de deseos para este año es más larga que las anteriores pero con casi todos los deseos reciclados de los años de la década. Los números siempre se andan repitiendo y acaba de ocurrióseme que debería probar a comprar un billete de lotería. ¿Quién sabe? Según el horóscopo este será un buen año para los pescesitos. ¿Será? Con que le atine a una cosa (a esa en particular) me «conformo», que ya no soy conformista, dejé de serlo, no hace tres años, pero casi. Por estoy donde estoy. Me quedo aquí con el extrañamiento, con las ganas, con ese hubiera, con nuevos sueños (aunque se ven tan parecidos a otros, seguro solo están disfrazados), con ese tic tac tan perpetuo y armónico que hace que uno no note cómo pasaron ya casi tres años.

Y resulta que mañana acaba el año

30 Dic

Es «temprano» para empezar con el recuento del año «viejo», pero algo me dice que mañana no tendré mucho tiempo para estar aquí escribiendo, si estos días no he tenido tiempo (y ganas, hay que admitirlo), y no es que lamente que el año ya esté acabándose, sino que de nuevo me quedan los mismos propósitos para renovarse mañana luego de media noche (tampoco he perfeccionado eso de comer uvas en chinga…). Así que en resumen no sé por dónde empezar dado que tampoco sé cómo ha acabado. Lo que sí es que creo que el seguir teniendo los mismos propósitos (aunque inacabados) le da continuidad y sentido a todo esto. Es bonito que haya constantes en mi vida.

(Terminamos este año sin «sorpresas».)

Este año 2014 empezó dándome dolores de cabeza. Lo empecé preocupada, y en cierta forma lo termino igual, aunque por cosas totalmente distintas. (Mi reloj biológico anda dándome lata.) Gracias a Dios las enfermedades se fueron, pese a que el dinero quiso seguirlas, aguantó valientemente y mañana haremos cuanto ritual de abundancia se pueda para que no nos cueste la cuesta de Enero, jejeje Tengo ganas de tener magia (o una fe más poderosa) y que las cosas se den, así nomás con pedirlas, aunque luego entra eso de que hay que tener cuidado con lo que se desea, además que hay que ser ultra súper cuidadoso a la hora de desear las cosas. (Procuro no pensar mucho en ello, no sé a ciencia cierta cuántas cosas se pueden especificar.) Definitivamente esto de estar feliz no ayuda a escribir, por más que lo intento, termino distrayéndome con otra cosa, y no es sólo la desidia normal y la facilidad de distracción, es este no poder concentrarme en el torrente de cosas que tengo en la cabeza esperando ser tecleadas porque me pongo a pensar en cosas pasadas y futuros probables. Bien curioso el asunto,

(Lo pondré simple aunque no bien definido y explicado. Quiero que para el siguiente fin de año seamos tres.)

Así pues, este intento de hacer un recuento de los hechos va a quedar así como fue el año, un sinfín de cosas que no fueron registradas en este sitio porque nomás no hubo oportunidad (y ganas) de hacerlo. Este año me pidieron la mano, este año me casé, este año cumplí esa cantidad de años que en automático desaparece de la memoria (y esto es bien cierto, me cuesta recordar cuántos años tengo), este año hubo peleas y desacuerdos, este año hubo lágrimas y risas, este año sin duda fue mejor que el anterior, pero espero que no lo sea tanto como los que siguen. Quiero llegar a mi primer aniversario, quiero que consigamos (de nuevo) la independencia económica, quiero que no nos falte salud, quiero que la familia adquiera todo el significado que esa palabra implica.

(Ojalá el mango se esmere en crecer y en unos años podamos ponerle un columpio.)

Sigo siendo yo, con algunas variantes, y bueno o malo, me gusta que sea así.

De que me gusta ser egoísta

14 Dic

La vida me sigue pareciendo injusta. Dios me sigue pareciendo bastante ausente. Pero no obstante, aquí sigo y es genial ya no tener que luchar sola contra el mundo. Hoy fue un día de esos que no me molestaría no haber vivido. Mercurio murió hoy en la tarde, lo ayudamos, ya nos lo había advertido la veterinario que lo atendió la vez pasada, pero aún así no dejó de ser una amarga, poco grata e indeseable experiencia. Me duele no tener más dinero pero a la par sé qué no era ya viable, un gato no está hecho para vivir lleno de cables y enjaulado. En teoría ni las personas, pero una persona «entiende» que es por su bien el tener que llevar dieta y estarse quieta y acostada. Pero un animalito está hecho para andar libre. Así que lo mejor fue esto. Y si de algo estoy segura es de que los animales sí tienen pase directo al cielo y ahora él está mejor, de nuevo está sano y es feliz.

(Parece que hasta la luna se hubiera puesto de acuerdo.)

Me duele la cabeza. Esto de darme cuenta una vez más de lo fácil que resulta que las cosas se compliquen y lo inevitable que es morirse. No le tengo miedo a la muerte, le tengo miedo a que se mueran los que quiero. Retomando el título, me gusta eso de ser egoísta, prefiero morirme yo a sobre llevar la muerte de alguien más. Me porto «bien» y ayudo lo más posible para que el karma me lo devuelva. Pero es difícil estar aquí con la ausencia, con este saber que ya no lo veré ni lo escucharé más. Nos harán tanta falta sus maullidos. Mi mamá más que nadie extrañará que se le subiera al regazo mientras ve la tele. ¿Por qué los animalitos se enferman y sufren? Deberían morirse mientras duermen, solo acostarse a dormir y ya no despertar.

(Me da más dolor de cabeza el estar pensando en todas mis mascotas muertas.)

Tenía ya rato sin llorar tanto. Y creo que me quedaron bastantes lágrimas guardadas, igual y por eso me duele la cabeza. No sé qué duele más, saber que ya no volveré a verlo, o que la vida decidió alejarse de su lado y no seguir permitiendo que estuviera con nosotros.

(Duele.)

Hace 8 años o más empezamos a escuchar que un gatito lloraba en la calle. Pensamos que algún vecino o algún caminante llevaba un gatito. Pero de repente el llanto se detuvo en nuestra puerta. Constante. Insistente. Terminé asomándome y allí estaba, un gatito de pelaje amarillo anaranjado, con el pechito blanco, que temblaba de miedo y no se movía. Lo agarré y lo metí a casa, y mi mamá no pudo resistirse a verlo. Lo llamamos Mercurio, y creció, rete harto, se volvió un gato enorme, hermoso, cariñoso e inteligente. Reconocido por los vecinos y por ello «cuidado», pasaron los años, la familia en ocasiones preguntaba por el gatote, los amigos que lo conocieron quedaron encantados, nos hizo acostumbrarnos a sus maneras, a su maullido insistente para comer, a soportar sus garrar cuando pedía y no le hacíamos caso, a sus gritos histéricos cuando la comida era pollo o pescado, a su cálido ronroneo cuando se subía encima de uno, a su pose de gato despatarrado y desvergonzado, con las patas al aire, cuando hacía calor, a sus ojotes verde amarillos que te miraban fijo y te transmitían lo que sentía que quería y sentía con toda claridad.

1930022_20421581414_9839_n

(Quiero olvidar su llanto. Quiero no volver a escuchar a ninguna de mis mascotas llorar. Porque si hay algo que me desarma por completo es el llanto de un animalito.)

Mi Mercurio, mi Mercuriote hermoso, allá donde estés, sé muy feliz, muchisimo más de lo que fuiste el tiempo que viviste aquí. Te queremos y te vamos a extrañar mucho.

1930022_20421496414_5046_n

De los demonios que uno despierta y luego hay que aguantarse

18 Nov

Hace casi una semana (inicio muy parecido al de la entrada anterior, se va a volver tendencia esto de darme un plazo de una semana para procesar las cosas) una serie de eventos comenzaron a alterarme de forma que no deberían, porque en teoría no me afectaban directamente, pero justo le sucedían a una de las pocas personas que realmente me importan y por inercia me lo tomé como algo personal, y es que aunque seamos muy diferentes también somos muy parecidas, y hay patrones (robándole la expresión) que tienden a repetirse, y eso que está haciendo es sabotearse a si misma. Si lo sabré yo que en eso ya tengo el doctorado; así que me di a la tarea de intentar mostrarle la luz al final del túnel, y aún no sé si lo conseguí, porque la vez anterior (acabo de descubrir. «Acabo», es una palabra relativa) fallé y se quedó viendo la luz de la linterna con la que le mostraba el camino de salida. Sí, uno debe ser siempre absurdamente específico. No por nada dicen: «ten cuidado con lo que deseas». Bendita sabiduría popular que siempre tiene razón. Y luego dicen que las verdades absolutas y las certezas no existen. Pero bueno, que la pequeña flamita se volvió hoguera y quién sabe qué más haya pasado porque (extrañamente) decidí tomar el consejo de ya no revolver más las cosas y aquí ando. Lidiando con lo último que «dije».

(Ya comenzaron las noches frías, y con ellas vienen los cielos despejados. Sirio ya se deja ver todas las noches, justo debajo del cinturón de Orión. Y en ocasiones hasta la Luna brilla con más fuerza. Como hace unos días que me dio un ataque de felicidad y era pasada media noche y yo bailaba y saltaba en el patio.)

Siempre he pensado que uno no debe opinar y menos meterse a querer ayudar y aconsejar a alguien sin conocimiento de causa. Y en mi caso, aún teniéndolo, solo abro la boca si puedo servir de ejemplo (ya sea bueno o malo, lo segundo se me da bastante bien), así que decidí saltarme parte del protocolo y contar algunas cosas, sobre todo porque hay años de «olvido» de por medio, y lo consideré necesario. Pero ahora no sé cómo volver a embolsar y esconder a esos demonios que no dejan de rondarme y fastidiar así como la infinidad de zancudos que han aparecido de un día para otro. Y es que la verdad es que uno (muy rara vez) olvida las cosas en su totalidad, hacemos una selección de cosas y las demás las desechamos, pero es algo como arrojarlo lejos sin asegurarnos de si se destruyó en el proceso o si lo hará con el tiempo. Y bueno, que no es por echarme (más) flores encima, pero me habría gustado tener a alguien como yo en esos momentos, que aunque seguramente la habría odiado, me pudo haber servido de mucho, porque creo que por no tener asesoría es que a estas alturas, en estas circunstancias, los demonios siguen teniendo bastante fuerza.

(Mis rosales (ya tengo dos) lidian contra sus amenazas con entereza, al más pequeño lo ataca una plaga de moscas blanca y al más grande nada más se llena de hojas se lo comen las arrieras. Mi naranjo ya va creciendo, para arriba y arriba. E pistacho igual, aunque ha surgido la duda de si alguna vez dará fruto pues se supone que debería ser injertado (como el mago que finalmente ha sacado una rama) y no se le ve ninguna marca, y el aguacate ya está superando el medio metro y no hay dónde plantarlo. Los restos del mezquite que por años cuidó la casa siguen a medio patio y no aparece solución alguna. En cada parte de la casa hay pequeños dilemas esperando solución.)

Mis problemas existenciales (¿por suerte?) son pocos, me sobran dedos para contarlos, pero que sean más de uno me supone una carga de estrés a la que no estoy acostumbrada, el dolor de cuello y hombros ahí sigue, persistiendo. Se me obstruye la nariz. Y aunque a tiempo me «deshice» del problema de mi corte de cabello que no me acababa de convencer, llegaron los demonios para compensar y desbalancear el asunto. Y (de nuevo lo aclaro, ¿para que me quede claro?) no es que tenga dudas, pero los hubiera nunca andan lejos y estos días han estado particularmente encimosos, que parece harto lógico y sencillo que un par de ligeros cambios habrían bastado para que las cosas fueran de un modo absurdamente distinto. Si hubiese dicho «no» en vez de «sí». Si hubiese sido tantito más terca. Si hubiese sido más paciente. Pero la desidia siempre ha sabido darme por mi lado. Y aquí estamos, a varios años de esos asuntos, y aún lidiando con las secuelas. Y aunque parezca, no me estoy quejando.

(Estoy comiendo helado con chispitas de colores todos los días desde hace algunos días.)

Supongo que en algún momento se me van a acabar las galletas con chispas, que le arrojo un puñado de esas a los demonios y dejan de molestar, y entonces tendré que encararlos y ver si esta vez si soy yo la más fuerte (lo dudo…), pero por mientras seguiré distrayéndolos, con suerte encontraré la manera de engañarlos y quizá convencerlos de que vuelvan a sus madrigueras y me dejen en paz por otros tantos años. Quizás. Lo soñadora no creo que se me quite por más ranazos que me de.

(El gato rosa está más esponjado, es la época del año en que su pelaje se expande y más parece una bola de pelo con cara de gato malhumorado.)

Sigue creciendo la colección de peluches. Una oveja negra con cara valemadrista. «Si la mula no era arisca, la hicieron». Seguiré cultivando mi aservo de dichos y refranes, siempre hay ocasión para decir alguno.

De los estragos que van sucediendo

25 Oct

Hace una semana mi pequeño mundo se tambaleó bastante. El viernes de hace una semana mi gato Mercurio (que seguro tiene 7 años pero chance son 8) se enfermó, una enfermedad que se supone es más común en gatos machos y que aparte es más probable por su edad, así que empezamos a dar vueltas para intentar ayudarlo, que el veterinario de aquí es bueno pero no cuenta con tanto equipo como en esta ocasión era necesario. Y es que al menos a mi me desarma totalmente el llanto de los animales, y mi gato tenía mucho dolor, lloraba y lloraba y no había mucho qué hacer pues no quería tomar las medicinas (resultó que se le obstruyó la vegija, que pasó a ser un equivalente a dolor de riñón en los humanos, ósea, harto dolor) y tuvimos que esperar hasta el sábado para llevarlo a otro veterinario en otra ciudad, bastante lejos y mucho más caro de lo que pensábamos, pero (por irónico que suene) eso es lo menos me preocupaba, que si hubiera tenido más dinero lo dejaba la semana ahí para que lo siguieran cuidando, sí, no me preocupa el dinero pero me preocupo cuando no lo tengo para usarlo en cosas que en verdad valen la pena. Así pues, el gato quedó internado por 5 días, y mejoró, pero el diagnóstico es bastante reservado, por su edad es probable que vuelva a enfermar y empeorar, hay que mantenerlo con dieta especial (que no le gusta) y debería estar una semana con medicamentos (que ha costado rete harto hacerle que coma), y en eso andamos, inventando formas de esconder los pedacitos de pastilla y mezclando el jarabe en la comida.

(He comido mal, dormido poco, me he estresado tanto. Y no es queja.)

Y aquí es cuando empiezo a realizar («feos») cuestionamientos, me pregunto, una y otra vez: ¿Dios, qué pasa contigo, por qué eres tan malo con los animales? ¿No es ya bastante castigo para ellos que nosotros no los cuidemos como deberíamos? (Se entiende que hablo de la fauna en general.) ¿Qué te hicieron los animales? Y aún así, te hayan hecho lo que hayan hecho, me niego a creer que seas el Dios rencoroso y vengativo que algunos piensan, me gusta pensar que eres el Dios de Amor que me gusta creer, aunque es bien difícil mantener esa creencia firme cuando pasan cosas como esta. Mi gato enfermo y sufriendo y no tener modo de ayudarle. Estar un rato en la calle y ver a los perritos que vagan sin rumbo y a la gente (me incluyo) que se hace de la vista gorda. Y es que es feo esto de saber que no se puede ayudar más de lo que ya lo hice, uno no debe abarcar de más, aunque igual lo pienso, chance sí, un par más de animalitos podrían caber aquí, pero luego (ahora más que antes) pienso en que luego envejecerán (o quizá antes) y enfermarán, y los veré sufrir, y no sabré qué hacer, o no tendré el dinero suficiente para ayudarlos…

(Me da por preguntarme si no será conmigo que anda molesto Dios. Y me hago la loca con eso de que si sí, bien sé por qué.)

Pinche mundo irónico donde las cosas «básicas» son absurdamente caras: las medicinas, las consultas con especialistas, la comida no chatarra, los libros, los eventos de arte como las obras de teatro. Todas esas cosas que si no gratis, cuando menos baratas deberían ser, deberían estar al alcance de todos. Todos, absolutamente todos, deberían tener la oportunidad de comprar lo que quieran, comer lo que quieran, asistir a todos los eventos que les llamen la atención. (Me «enoja» tanto ver en la tv que anuncian obras de teatro o conciertos y yo sin poder ir. Ver en internet que los precios de los libros no bajan. Darme cuenta de que por más que algunos médicos se esfuerzan, tienen que subir sus tarifas.) Deberíamos esforzarnos por crear esa existencia utópica comunista en que todos tuviéramos lo que quisiéramos y que no acaparáramos.

(Lo sabré yo, que eso de compartir se me da tan mal.)

Qué difícil, qué difícil es esto de tener que lidiar con la realidad de este mundo (y este tiempo) en que me tocó vivir.

(Y pese a todo, una parte de mi anda buscando.)

La guerra sigue, la enfermedad se esparce, los precios suben, el mal abruma. Aveces llorar hasta cansarse ayuda, uno consigue ver las cosas (tantito) más claras luego de eso. Hasta sonreír se vuelve más sencillo. O resulta que sí se me desarrolló el masoquismo más de lo que pensé. Que lo miedosa no se me quita. Lo ingenua me perdura. Y lo terca persiste.

De que me cae el veinte cada día

15 Oct

Un día reciente (que no logro especificar) entré en una espiral de «pánico» y preocupación de la que no he logrado salir. Llevo algunos años siendo consciente de que este mundo no nos va a durar mucho tiempo más, nuestro (mi) estilo de vida se volverá muy difícil de sostener, hago (poco, la verdad) lo que puedo para reciclar y reutilizar cosas, pero aún así, tengo el miedo creciente, la certeza fatídica, de que a este mundo no le queda tanto tiempo como pensaba. Para «resumirlo», cada que tengo que ir al baño me cuestiono el: ¿a dónde van mis desechos?, ¿cómo todo el papel higiénico que gasto será «reciclado» o simplemente se quedará por ahí en algún lado y ojalá la naturaleza consiga absorberlo/reutilizarlo?? No dejo de pensar en que a estas alturas ya deberíamos haber encontrado una mejor manera de limpiarnos el trasero que no implique el constante gasto de papel… Y así.

La verdad es que a la fecha no estoy segura de querer tener hijos. Por un tiempo la idea de adoptar me sedujo, porque hay que ser realistas, hay muchos niños que son abandonados y que no tienen la culpa de ello y
merecen la oportunidad de tener un hogar y aquí bien podríamos tener a uno o dos pequeños, pero bueh, como todo, no es nada fácil ni sencillo, y disculpen la generalización, pero debería ser justo como rescatar animalitos de la calle, ir por allí, sentir el «clic» con alguno, y llevártelo a casa, que sí, entiendo que todo el protocolo a seguir sea necesario para que no caigan en un hogar disfuncional, pero no creo que vaya a poder sentir «algo» por un niño o niña que me lleguen a dejar a casa de la noche a la mañana. Pero bueh, eso. Quizás. Aunque, retomando, no creo que este mundo vaya a durar más tiempo así que por ello sigo actualmente pienso que es muy irresponsable seguir pariendo hijos para dejarlos a su suerte en este mundo que no va a durar mucho más y no volverá a ser tan bonito como alguna vez lo fue.

Entonces, eso. Tengo muchas preocupaciones últimamente y una parte de mi está intentando convencerme de que con suerte (mucha suerte) este mundo aguantará hasta que mis hijos tengan edad suficiente para valerse por sí mismos y ser responsables y conscientes de sus actos. Y me insta a que me anime y lo intente. Y otra dice que igual y nos enfrentemos a la burocracia y nos aventuremos a estar en una lista de espera que nos puede tener esperando años. (Sería bien curioso que cuando ya nos hubiéramos olvidado del asunto nos llamaran para decirnos que al final sí.) Intento también convencerme de que hay que dejar las cosas sigan su curso y lo que sea será.

Y sí, estoy grave. Que mi esposito me acaba de obsequiar un huevo de chocolate de esos que traen un juguetito dentro, y lo primero que pensé es que la envoltura es basura, la cajita es basura, el huevito donde viene el juguetito puede y no ser basura, así como el ya mencionado juguete.

Qué complicada está esta vida.

De que me hace «enojar» tanta pendejez U_U

28 Sep

Yo no soy muy fan de comentar este tipo de cosas (más que nada porque cada quién es libre de subirse a su mula y defender su punto de vista), pero me hace demasiado eco que nunca faltan los que medio leen la nota, medio leen los comentarios, y comentan a lo pendejo, XD

Sí, chafa que se «rindan» así de fácil por no poder seguir usando animales en el espectáculo, pero claramente en la nota explican que su espectáculo no es exclusivo de la actuación de los animales, el asunto es que también es cierto que un circo sin animales no nos suena a circo. Salen con que deberían hacerle como el «Cirque du Soleil», pero también ese ha venido a México y: 1.- Está tan caro que no todo mundo puede asistir, y 2.- Teniendo dinero para ir, no van. ¿Entonces? Luego, alguien dice sabiamente: para montar un buen show, hay que practicar por meses, quizás años, para poder dar un espectáculo digno y sobre todo seguro, tanto para los artistas como para los espectadores.

Siguiendo con el tema, también es cierto que actúan sin pensar. Sí, tengo mi circo y tengo animales, ya no puedo tenerlos: ¿qué opción me da el gobierno (que me prohíbe seguir teniéndolos) para que mis animales tengan una vida digna el tiempo que les quede de vida? No se trata de un par de perritos (que ni a estos les puede uno conseguir un lugar para estar) de los que van a deshacerse, no es que van a llegar a un zoológico y decirles: «Aquí les traje 4 tigres, 6 camellos, 2 elefantes, 3 leones, un poni, dos caballos y 4 cebras. Sale, bye.» No es que así nada más van a pasar todos esos animales de estar enjaulados en los tráilers de los circos a estar en cualquier jaula de zoológico. No así nada más metes a un animal nuevo con los que ya están.

Lo primero que debieron hacer fue un censo de todos los animales pertenecientes a circos. Luego empezar a investigar dónde se le daría albergue a esos animales. De ahí hacer que cada circo entregara los animales en el lugar designado. (Sí, suena buen fácil así.)

Pero bueno, para variar hacer las cosas según por hacer un bien y aquí empiezan las consecuencias: ¿en serio nunca se les ocurrió pensar en qué sería de todos esos animales que ya no pertenecerán a los circos? ¿pensaron en dónde los albergarían para darles la supuesta vida digna que tanto merecen?

Como siempre, estoy generalizando, pero no dudo que si no encuentran dónde dejar a los animales y a ellos simplemente los sancionarán si llega algún inspector (que nunca faltan esos imbéciles (generalizo de nuevo) que para dar lata siempre sirven) y aún tienen animales enjaulados, pues no dudo que muchos de esos animales simplemente desaparecerán. Morirán «y ya» o acabarán en el mercado negro.

Y bueno, para rematar el asunto. Sí, maltratan a los animales en los circos (aunque esto también es generalización. Es cierto, absurdamente cierto, que no todo es blanco o negro), pero si iban a empezar a luchar «en serio» por los derechos de los animales hubieran empezado penalizando el abandono, los mataderos clandestinos, las reputísimas corridas de toros, las peleas de gallos, las peleas de perros, la cacería «deportiva» y la cría y reproducción sin sentido de animalitos.

Porque he de ser una persona muy muy rara, pero los circos con animales pasan a ser los menos «urgentes» de solucionar según yo, sí, reitero, los tratan mal, pero tampoco pueden maltratarlos tanto porque dependen de ellos para sus espectáculos. Pero como obviamente los cirqueros no le pasan una buena tajada a los diputados/senadores por todas las ilegalidades y depravaciones que se cometen con los animales, pues ahí está, de los males «el menor». Embellecieron la nota y todos se lo creyeron que lo mejor que pudieron haber hecho fue prohibir los circos con animales.

Já.

De nudos en la garganta y lagrimitas corredizas

16 Sep

Solo a mi se me ocurre ponerme a ver videos sobre animales teniendo dolor de garganta. (Porque una cosa tiene que ver con la otra, porque soy de esas personas que se enternecen y preocupan más por los animales que por la gente. Porque gente preocupándose por la gente hay más que suficiente.) Así que aquí estoy, viendo y leyendo cosas de animales, de animales terrestres, marinos, domésticos, extintos. Que este mundo era tan bueno antes de nosotros (los humanos) que me da por preguntarme qué karma andarán pagando los animales para que les haya tocado la mala suerte de tener que compartir el mundo con nosotros. (Aunque más que compartir el término correcto es «ceder», porque no les queda de otra, porque el animal que se defiende no hace más que «darnos la razón» para exterminarlo. Y así a la fecha.) Se supone que en el mundo hay (¿o había?) suficientes recursos para que todos viviéramos bien. Léase bien como tener ropa para vestir, agua para tomar, comida para comer (duh), servicios básicos: luz, agua, y es que en teoría no necesitamos más. Nuestro problema actual radica (creo yo) en que somos demasiados egoístas y acaparadores, los que podemos tenemos más de lo que necesitamos, ejemplo: tengo suficiente ropa y zapatos (por más que diga que no es cierto) para vestirme todos los días de, supongo, tres meses y no repetir el atuendo, y con eso de que luego nos olvidamos de lo que pasó el día anterior, nadie se daría cuenta de que repito atuendo tres meses después. Así, entonces, tengo más que suficiente. (De otro ejemplo: aquí donde vivo siempre hay servicio de agua (no potable, viene lodosita, je) pero nos hemos acostumbrado a racionarla en cubetas, así pues, cuando no hay (por la razón que sea) me ataca un sentimiento de miedo e inseguridad al no tener la certeza de que al abrir la llave volveré a llenar la cubeta que acabo de dejar vacía, pero eso incluso no se acerca ni tantito a la realidad de la gente que no tiene agua y debe caminar kilómetros para obtener un solo bote.) Y entonces yo viendo videos de animales que me hacen llorar y sentir más el ardor de la garganta.

(Ayer llovió bastante. La orquídea volvió a florecer. El aguacate parece que será un árbol enorme así que no sabemos qué hacer con él. El naranjo ya está más alto. Tengo que podar algunas plantas. Iris está más gordita. Las perras siguen haciendo de las suyas. Mi cabello necesita arreglo. Mis uñas parecen de anuncio. Quiero un pastel de chocolate. Hoy empiezo formalmente a hacer nuestro album.)

Y ya se desató la Tercera Guerra Mundial. Curioso que teniendo internet sea algo de lo que no nos hemos enterado totalmente.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar