De esas cosas que se quedan en la memoria

22 Feb

Una de las partes que (al menos en mi caso) se me quedaron en la memoria luego de ver la película de «Mad Max: Fury on the Road», es cuando los «tipejos esos locos» gritan: Witness me!!, justo antes de realizar una hazaña que seguramente los llevará a la muerte. Tardé un rato en carburar que: atestíguame o testimóniame, suenan «raro» porque sencillamente uno no suele usar esas conjugaciones verbales, los hispanohablantes en un momento como ese seguro gritaríamos: «¡Contémplame!» o «¡Mírame!», que pasa a ser casi que lo mismo y en teoría la relevancia de la hazaña sería jurado suficiente para ver si merece la pena que la historia de nuestra hazaña trascienda o no. Y es que volvemos a eso de que los humanos constantemente estamos buscando trascender, ir más allá, de alguna manera, para que se nos recuerde, para no ser uno más del montón, uno más entre los millones que somos y estuvieron y luego ya no.

  • Planta un árbol.
  • Ten un hijo.
  • Escribe un libro.

Ni idea de a quién se le ocurrió esa pequeña lista, cuya supuesta finalidad es darte una idea básica de lo que puedes hacer para trascender, para dejar huella de tu estadía en el mundo. Digo yo, no creo que funcione. Al árbol a menos que le grabes tu nombre, no hay forma de que sepan que tú lo plantaste, e igual lo talan y se acabó. Un hijo puedes tenerlo pero si no eres un buen padre rara vez repetirán tu nombre y no solemos preguntar: ¿y tus papás quiénes son/fueron, cómo se llaman, qué hicieron?, como tópicos comunes en las pláticas; así que tampoco funciona. Escribir un libro. Meh. Es la que menos ha de funcionar a menos que sea muuuuy bueno, y lo bueno es relativo, los best sellers no todos son «buenos» y los libros tampoco llegan a todo mundo. La fama es efímera, lo he dicho y lo repito, puedes llegar a un rincón «alejado» o en el que hablen otro idioma, otra religión, otro modo de pensar, y estirando la mano encontrarás varios que no sepan quién es ese «famoso» del que hablas y desconozcan «su gran y trascendental» obra. Así que, en resumen, no hay esperanza en eso de la trascendencia, es cuestión de suerte (y tenacidad, también, hay que admitirlo), pero, pregúntome yo: ¿cuál es «el chiste»?, ¿en serio se te alargará la existencia?, te mueres, y ya… Si existe el más allá, pues llegas, pero tu «vida» continuará ahí, no aquí, donde tanto te esforzaste por inmortalizarte, XD

Esto de estar embarazada te pone a pensar en mucha bobera, jajaja

Witness me!!

De este Enero que se va terminando

28 Ene

Este fin de año no hice lista de propósitos (sólo tengo en mente uno de «los de siempre», ese de que debo terminar de transcribir todos mis escritos, ahora más que antes lo debo hacer, que si es cierto eso de que los primeros años del bebé una no puede ni ir al baño…), no se me pasó por la cabeza, o si lo hizo no le di importancia, lo que sí hice fue mi ritual de guardar monedas pa’ que no falte la paga, que todo pinta a que este año gastaremos harto :/ Pero bueh.

(Mantendré este año la costumbre de parentesiar, que no hay modo de que me apegue a escribir solo sobre un tema.)

Ando más sensible que de costumbre (aparte de achacosa), puedo llorar por ver o leer algo triste, alegre, preocupante. Estaba viendo videos de Miss Universo 2015 y me empezaron a salir lágrimas, aún no tengo claro bien por qué, si porque me gustaría que si el bichito es niña se sienta a gusto con el cuerpo que tenga y sepa que es la más bonita de todas, o justo porque temo que no vaya a pensar eso y se me vaya a acomplejar. Se supone que de ejemplo nos va a tener a nosotros, sus papás, que si algo no tenemos es complejos (actualmente estoy preocupada por subir de peso porque no debería subir tanto al principio, pero bueh, que ande pensando que me volveré gorda y así me quedaré no me tiene preocupada), de simple ejemplo, ya que estamos en Enero aquí en mi pueblo por las noches a partir del día 8 comienzan a salir anuncios (grupos de gente con música y cuetes que van, obvio, anunciando algo), o pasan chuntás, siempre hay algo por lo que salir a echar chisme, así que salí a la calle, con mi pijama y el pelo mal recogido, en este look que ando desde hace meses, jajajaja Así, quitadísima de la pena sobre qué pensaría la gente ante mis fachas. Tons eso, que si es niña (y también si es niño) espero que no vaya a estar acomplejado por el cuerpecito que le toque tener. Dicho sea de paso, en el ultrasonido da toda la impresión de ser un bebé panzoncito, jajaja

(Las plantas han sobrevivido bastante bien, será porque no les he estado haciendo caso… Mis malvibrosidades no las afectan, XD)

Y siguiendo con las reflexiones del embarazo, me da una enorme mortificación cada que me da hambre. Yo siempre desayuno, si no desayuno no funciono, sencillamente, siento que me muero, y rara vez me aguanto el hambre. Pero ahora, en este estado, hay horas en las que me da hambre, un hambre feroz, voraz, atroz, terrible, espantosa, como si llevara días sin comer, como si los ácidos gástricos estuvieran a nada de escabecharse mi estómago y van por más… Y pienso, me preocupo y me conmuevo, ¿cómo chingado pueden sobre llevar el hambre toda esa gente que pasa hambre todos los días… a todas horas? ¿Cómo chingado alguien puede «no hacerle caso» a esa horrible sensación? T_T No puedo ni imaginarlo (no quiero ni imaginarlo) cómo ha de ser pasar con hambre la mayor parte del tiempo. Somos tan pinche afortunados por tener comida al alcance a toda hora. Sin duda esto, esta conciencia de lo que es el hambre, es de lo peor que me ha tocado experimentar hasta ahora. Y aunque poco puedo hacer por los que la sufren a diario (salvo darle «un taco» a los que vea en esa situación) he adquirido la costumbre de no dejar de agradecer por cada comida que puedo permitirme.

(Este Enero ha estado frío, con días cálidos soleados solo por horas, un buen pretexto para ponerme gorro y aguantar las ganas de ponerme los guantes también. Me gusta el frío solo por la oportunidad de usar ropa pachoncita.)

Ahora bien, me anda rondando la mente algo «curioso»: A mi no me da ni tantita ternura las embarazadas ni los bebés nacidos y por nacer de otras mujeres. Así tal cual, y aclaro de paso que como a mi me da igual, no espero que mi bebé sea el centro de atención y pensamiento de quienes me rodean (de mi gordo sí, obviamente). Así que saber que mi cuñada, una amiga, otra amiga y una conocida a quien estimo significativamente estén también embarazadas, no me hace mucha relevancia. Astedes disculpen, pero si de algo me enorgullezco es de no ser hipócrita, y ni por quedar bien voy a fingir que me hace ilusión algo que no, lo puedo hacer, pero no quiero. Sé que han de estar felices como yo me siento feliz, pero no por ello me siento feliz por ellas, XD Así de complicado y contradictorio como se pueda ver. Me da gusto que ellas y sus bebés se encuentren con buena salud, y ya… ¿qué más quieren? No me pueden obligar a amar a alguien «solo» porque va a ser su hijo suyo de ustedes (aclaro que nadie me está obligando tal cual, pero sé que esperan que demuestre más emoción de la que he dejado ver, con la pena, muestro solo la que tengo), esto es, una amiga (no de las embarazadas) sabe a ciencia cierta que yo a ella la adoro con todo mi ser pero que su familia me es indiferente (por feo que se lea), no solo porque se trata de su familia siento que debo quererlos, a diferencia de ella que profesa un genuino afecto por mi mamá. Así de complicado es esto de ser amiga mía. (Parece ser.) Tons, si ni con mi amiga del alma, ni con mi familia «de sangre» siento alegría o mínimo me conmuevo por sus bebés, menos deberían esperar por los bebés de mujeres con las que tengo poco contacto. Y pues que me hace «gracia» el asunto, lo mire por donde lo mire, eso es lo único que me da. Lo bueno que de las «implicadas» ninguna ha querido imponer su embarazo a mi persona, sino las circunstancias se han encargado de recordármelos y así. Dicho sea de paso, respiren tranquilos, no espero una ola constante de felicitaciones y buenos deseos todos los días a todas horas por el tiempo que me queda de embarazo ni por mi recién nacid@ ni nada. Es una máxima del universo, el cariño (el amor) nace espontáneamente, si no lo sientes, no lo sientes. Nadie debería sentirse mal y mucho menos enojarse si uno no demuestra lo que quieren que uno de muestre, lo que «esperan» que uno demuestre.

(Estoy pensando seriamente en cortarme el cabello, en por primera vez ponérmelo corto porque quiero y no porque estoy al borde de la depresión y requiero cortar algo, je Me da miedo la idea, la verdad, porque si sigue el frío, me dará más frío, y porque mi cabello sigue en esa tendencia de crecer (alargarse) lo menos posible), pero me la paso echándole guerra al gordo por su aspecto porque YO soy quien lo ve a diario, tons, siguiendo esa lógica, si es ÉL quien me ve a diario y dice que me veré igual de bonita, pues… Aparte que chance y luego empieza el calor, y si todo marcha bien el bicho nacerá en el mes más caluroso, y luego, de nuevo, eso de que los primeros años del bicho una no puede hacer nada, pues no tener que preocuparme por mi larguísima (ajá) cabellera sería un punto más que a mi favor. Así que lo seguiré pensando, un par de día más, de aquí al siguiente cuarto de luna.)

Y así, mi bebé, mi bebé, mi bebé, mi gordura, mis senos enormes, oh, sí, ya subí un par de tallas, y no es que no me guste el tamaño que tienen normalmente, pero no deja de fascinarme el haber comprado brasieres talla 40 y llenarlos a la perfección. (Aléjense de aquí pensamientos morbosos ajenos.) La semana que viene toca cita con la gine para nuevo ultrasonido y ver si el bicho se deja ver la entrepierna, que, en nuevo tema polémico, me da igual no saber si es niño o niña, en serio, así soy, rara, no sé de qué se sorprenden a estas alturas, ya dije que si de escoger se trata, quiero niña, pero tampoco le hago feo a un niño por aquello de que el niño quiere más a la mamá que al papá, y que si es niña y sale como yo moriré joven, no llegaré a los 50, si ya lo estoy viendo… Así que, eso, me podría quedar con la duda hasta que nazca y me digan qué es, total que el nombre para lo que sea ya lo tenemos, y procuraré no encasquetarlo en el estereotipo social de «niña = rosa» o «niño = azul», así que para nada descarto la idea de hacer mi baby shower en temática arcoiris y denme del color que se les antoje, se lo pondré .

(Hoy me bañé luego de días sin hacerlo, porque primero no me dieron ganas por el frío y luego la gripe amenazó con ponerse fea… Qué feo también esto de tenerle miedo hasta a los dolores de cabeza no sea que le afecten al bichito.)

Sigue soplando el viento frío, me gusta pensar que se esfuerza en llevarse todas las malas vibras que rondan por las cercanías.

Felicidades a todas las embarazadas.

(¿Por qué las felicita uno? Me quedaré rumiando ese asunto.)

De que solo a nosotros se nos ocurre, y eso de que todo llega a su tiempo

30 Nov

Aún sigo pensando que a este mundo no le queda mucho para llegar a su fecha de caducidad. Aún sigo pensando que hay suficientes huérfanos en el mundo como para traer a un bebé a quitarles la oportunidad de un hogar. Aún sigo pensando que no estoy preparada para hacerme cargo de un ser humano.

Y pese a todo, aquí ando, un manojo de hormonas que aunque siento que no da para más, seguramente me sorprenderá. Esto de casi llegar a los 30 se volvió extremo con la activación del reloj biológico y las ganas cuasi absurdas de darle utilidad a mi matriz obstinada en echar la flojera. (Tal cual yo, que es mía, cómo no.) Y es que sí, lo mío lo mío es planear las cosas, acomodar detalles, preocuparme porque todo salga lo más parecido a como lo imagino y preocuparme, enojarme, estresarme y enojarme porque no resulta así. Pero nadie me sacará nunca la idea de que este bicho ES y SERÁ mío, SOLO MÍO, así con tono de Gollum: «Mi precioso». No preciso consejos, podría (quizá lo haga) escribirme un manual de cosas que quiero y no debo hacer. Porque soy excéntrica y haré las cosas a mi modo, me aguantaré si salen mal y las presumiré a más no poder si salen bien.

Lo sostengo: mis (así en plural) hijos serán adorables o insoportables.

Sin medias tintas, serán de esos que quieres estar cerca o mejor prefieres ver de lejitos. Porque van a ser míos. Y suyos. Nuestros, y juntos, mezclándonos, saldrá algo así.

(Empieza mi cuenta regresiva para ahora sí terminar todo lo que tengo pendiente. Estoy segura de que si no lo termino antes de, no lo haré más.)

Tengo miedo.

Me asustan tantas cosas, el estado del mundo sobre todo, la economía, el pinche dinero tan necesario, procuraré que viva de amor lo más posible. Por cursi que suene. Tengo 8 meses para reorganizar mi vida y ver cómo afrontamos este reto en el que nos metimos. Que ya bien grandecitos estamos como para que nos de pena decir que ni lo buscamos ni sabíamos que en esto podía derivar. Las cosas, al fin, me siguen saliendo bien. Conmigo todo tiene una extraña simetría, todo se acomoda, me casé en julio, finales, y en julio, finales, si todo marcha bien, tendré un bebé.

(De momento, para no estresarme más de la cuenta, me preocupo porque mi querida, amada, adorada gata Iris lleva un día sin volver a casa, ella que no suele irse lejos, ella no vuelve. Hablando de equilibrar todo, no me late esto de que me quiten algo para darme algo, no, pese a que Iris representa una parte de mi vida que ya quedó bien atrás. Si a esas vamos todas mis mascotas deberían desaparecer. No, destino, no, me opongo, me rehúso, vuelve a Iris a casa. Ya, ahorita. Que los dolores de cabeza hacen su aparición y estas vascas que fueron las que me pusieron en aviso no hacen más que empeorar. Hay tanta información, y vídeos, en internet, como para no añorar la convivencia bebé-gato. Y a la par no temerla.)

¿Qué haré si se desata la tercera guerra mundial, si colapsa el mercado global, si aparece una nueva y más letal pandemia?

Me eché a llorar como Magdalena cuando leí que el resultado era «Positivo», porque ya lo dije (y lo repito), me esforcé en buscarlo, lo esperaba, y aún así me daba tanto miedo que resultara que de nuevo no. Aún me da miedo que al final no. Porque soy depresiva y pesimista, porque eso es parte de mi encanto. Se me aceleró el corazón cuando en el ultrasonido tradicional el saquito se veía vacío. Si es que mi mente es tan fuerte que seguro era capaz de jugarme esa mala pasada, pero es que si mi ginecóloga no fuera tan buena, esta historia seguro de otro modo, no lo dudo. Siguió buscando, y apareció, y me eché a llorar de nuevo. Porque ahora sí no hay marcha atrás, porque una vez lo dije, y lo he de sostener (claro) que me bastaría escucharlo para empeñarme en escucharlo y tenerlo en mis brazos. En estos brazos que se seguirán guardando para MI bebé. Para este bicho que tan chiquito está que ni se dejaba ver y que ya me causa tanto lío en el cuerpo.

Ansiedad mil.

(Necesito escuchar, ver, a Iris, no sé explicar por qué, pero lo necesito.)

Y sí, lo voy a decir, si me dejan escoger, quiero que sea niña. Porque pese a que predigo pleitos y desacuerdos no me puedo quitar la idea romántica de una «mini yo», tan coqueta ella, y tan poco inútil porque su papá le enseñará a no serlo. Temo que si es niño me pase de encimosa y sea de esos que sufren de mamitis. Si puedo escoger, ya dije, si no, pues veremos, pongo todas mis fichas de este lado.

(Iris, vuelve.)

De las cosas que uno presencia de repente

2 Nov

Aquí en México (con diferente intensidad en cada lugar) festejamos tres días, Halloween el 31 de Octubre, el Día de los Fieles Difuntos el 1° y el Día de Muertos el 2 de Noviembre, por, quizá, irónico que se esuche, nos gusta la muerte, más que no tenerle miedo, es que la aceptamos, sabemos que va a llegar, y tenemos la esperanza de que no es un final sino un nuevo comienzo, que en verdad hay otra vida más allá y que nuestros seres queridos una vez abandonada su forma física se toman la molestia de volver a nosotros por un día, para reconfortarnos, para hacernos compañía.

La Muerte aquí en México es colorida, es ruidosa, es alegre.

Ayer tocó ir al panteón con mi ma. Yo no soy muy dada a ir a ese lugar, yo creo que «mis muertos» están donde uno los recuerda, así que no veo la necesidad de ir a ese lugar en específico donde solo descansan sus restos físicos. Pero bueno, que ayer tocó ir, a limpiar nuestro espacio, a poner flores, a preguntarle a los muertos si les gustó cómo quedó todo. El asunto es, que aunque el panteón no está lejos, lo más cómodo es ir en transporte público, y así estábamos, en una combi «llena» de jovencitos adolescentes pubertos cuando apareció una señora mayor con un enorme cargamento de flores. Y aquí está lo que me dejó pensando. Los jovencitos iban, literal y modernamente, «en su pedo», hablando entre ellos, pero al ver que resultaba imposible que la señora pudiera abordar sola, en automático se movilizaron para ayudarla, se repartieron las flores entre ellos y uno ayudó a la ya mencionada a subir, y se pasaron lo que duró el corto viaje conversando con ella, primero asegurándole que no había problema en que fuesen cargando sus flores y luego preguntándole por a quien iba a visitar, felicitandola por lo bien que se veía, que ya iba para los 80 años, diciéndole que ya quisieran ellos están tan vitales cuando lleguen a esa edad. Me pasé todo el viaje viéndolos. Al llegar al panteón se repitió la maniobra y tras ayudarla a bajar le acomodaron entre risas el montón de flores en el brazo y ella rauda y presurosa se perdió entre las tumbas del panteón en busca de sus muertos.

Y me quedé pensando. No es cierto eso de que «somos» una generación perdida. Esos jóvenes eran, redundancia aparte, mucho más jóvenes que yo, con ese aire desenfadado que envuelve a la mayoría de los menores de 25, y no obstante, se mostraron atentos y bien educados con una perfecta desconocida, no lo dudaron ni lo pensaron mucho, ayudaron porque «sabían» que eso era lo correcto a hacer. No es cierto que la juventud actual ya no tiene remedio. Volvemos a eso de que todo es relativo y todo depende de la educación que uno recibe, aunque más que educación, es el trato al que somos sometidos. Si tus padres (biológicos, adoptivos, quien sea que se encargue de criarte) te enseñan lo básico, se educado, amable y quiérete a ti mismo, en tus primeros años, crecerás y aunque te vuelvas un adolescente que no despega la cara de los libros, de los videojuegos, que no se baja de la patineta, en el momento adecuado igual vas a reaccionar como «la gente decente», y cuando eso pasa, cuando uno hace algo solo por ayudar, desinteresadamente, este bendito mundo suspira. Ayer esos jovencitos hicieron su buena acción del día y puedo apostar a que no volverán a hablar de ello, no lo van a ir presumiendo, ayudaron y punto. Y la señora fue feliz (como yo) en ese momento, al darse cuenta de que en este mundo aún hay esperanza.

Felices los muertos (suponemos) que ya no andan sufriendo y preocuándose por trivialidades varias como nosotros «los vivos».

Hay que procurar colectar sonrisas, de esas que nacen del corazón de la persona a quien ayudaste porque se te antojó hacerlo. Cada sonrisa nos aligera el alma. Y supongo hemos de tenerla livianita livianita para que cuando nos toque dejar nuestro cuerpo material no nos sea tan complicado emprender el viaje.

Me calendario se reseteó el pasado 29 de septiembre

5 Oct

Por vivir donde vivo me he ido haciendo de una capa de «in impresionabilidad», esto es, no le veo el encanto a recorrer el parque, el malecón, ir al mirador, comer la comida típica. Pero cuando uno ve cómo los visitantes se maravillan, es inevitable sentir orgullo, Me gusta mi pueblo, pero he estado aquí tanto tiempo, que ya me acostumbré a él. Aunque sostengo que deberían visitar Chiapa en Enero al menos una vez en la vida, tiene su encanto estar recorriendo las calles de este pueblo en esas fechas de quincena. No consigo imaginarme cómo serían sus semblantes si les tocara andar por estos rumbos en esos días. Mi domicilio sigue siendo el mismo, cáiganle cuando gusten. Nomás avisen un par de días antes, que así aparecidos de la nada tampoco. (LOL)

(Soy muy mandona, y mi carita de ángel hace que no se me resistan, pero deberían, aunque tendrían que atenerse a soportar mi ira, XD)

Me resistí hasta el último minuto a emprender una aventura. La verdad es que no sabía qué era lo que motivaba a los otros a casi pegarse a los vidrios y comenzar a saltar cuando los vieron. Mi cerebro funciona raro, eran y son «un simple par de personas», dos tipos chidísimos que me alegro de haber conocido, pero no son esos personajes ficticios que escucho casi a diario. (Mi salud mental me agradece.) Sí abrazan rico, y te devuelven la sonrisa, y te prestan atención. Aunque les guardaré rencor por siempre por no haberme reconocido a simple vista, que yo de alguna manera lo hice. Que escondo mi nombre pero mi jeta la tengo siempre visible, así que no sé de dónde resulta que de repente no me parezco a mis fotos. Uno más entre tantos rostros, pero bueh. No me arrepiento de haber dormido poco y quedádome sin un peso. Valió la pena el pinche estrés, los desvelos, los madrugones, el alterar completamente mi rutina, el tirar y estirar de todos los cables hasta conseguir acomodar las cosas de forma que pudiera «cumplir» con todos los compromisos pactados. Así como vinieron así se fueron los dolores de cabeza. Y hasta los demás dolores. Sostengo que son un par de brujos camuflados. Tienen esta aura tan chida que uno no puede estar indiferente en su cercanía. Ahora los entiendo, pero (hay un pero) aun así no creo que cuando se de la oportunidad de verlos de nuevo comparta esa locura casi histérica que les da a los demás. Aunque no diré: «de esa agua no beberé». Apenas dejé de verlos y me quedó esta pinche sensación nostálgica, este pequeño pero significativo vacío que dejó su partida. Pero yo aprendí a sobrellevar las distancias, que los conocí estando en el espacio, orbitando, esto no es nada. Ya pasará. A según.

(Lavé no sé cuántas docenas de ropa.)

De alguna manera terminé enredada en más pendientes de los que había tenido en largo tiempo. Con varios eventos en fechas cercanas. Con cosas por hacer. Y eso que no suelen funcionarme las cosas cuando las pienso y planeo. Pero el pequeño cuarto de la casa ya lo dejamos «arreglado», solo le faltan las repisas, mudar el restirador, llevar mis tiliches, decorar la otra pared, acomodar unas cuentas plantas, hacerles sus macetas… Solo. Por mientras el suelo se seguirá llenando de basura y pintura en lo que termino con los demás pendientes. Maldeciré el haber olvidado cargar con un plumón negro. No todo lo planeado y pensado tenía que funcionarme.

(La perrita «nueva» come papausas, las anda esperando que caigan y una vez estampadas en el suelo procede a comérselas completitas. Hoy anduvimos con el pendiente de no encontrarla por unos minutos, inseguro de si habría salido a la calle. No, estaba en el patio comiendo papausa.)

Caminé por Santo Domingo como luego de un rato no lo había hecho, «arreado» fuereños, procurando ayudar en lo que se puede, y en un desvío de la mirada encontramos un pingüino de peluche, de esos que hacen a mano y todo el rollo, pero no cualquier pingüino, este trae indumentaria de investigador privado, sus alitas hacen la vez de gabardina y trae sombrero. Se volvió la sensación al momento. Nos salió lo niños y le hablábamos y hacíamos como que nos contestaba. Incluso se coló en algunas fotos. Incluso lo dejaron de encargado de algo valioso, y salió victorioso. El gordo y yo no podemos dejar de juntar muñecos, para los hijos que aún no tenemos, aunque seguro nos resistiremos a dárselos llegado el momento. Se me antoja tanto hacer cortos con los muñecos bailando o diciendo tonterías. Malvado pingüino hermoso que me haces recordar a ese par. Yo que me hice a la idea de verlos hasta la noche y me los encontré «así fácil» luego de un par de minutos de no tan intensa búsqueda. Che pingüino.

(Aunque no son días de plantar cosas, lo intentamos, de nuevo conseguimos plantas.)

Descubrí una panadería que parecía nice pero al final no, el caso es, que compré una «oreja» y estaba tan pinche deliciosa que aprovechando la oportunidad que se dio de volver a la panadería, compré otras dos. No hubo tour gastronómico, al menos no uno planeado, pero procuramos que probaran lo más posible. El tiempo como siempre se obstinó en avanzar al paso de siempre y no quiso ir tantito más lento. Dicen que están flacos, que comen poco, yo los vi comer un chingo, con ganas, contentos, probando aquí y allá, repitiendo. El ego me obliga: ¿no será que más bien les estuvieron dando pura cosa que no fue de su agrado? Sonrío solo de recordarlos. Lo bien que me sentí de que mis elecciones recibieran el visto bueno. Con mi estrellita imaginaria en la frente. No los acompañamos a probar el café famosísimo. Pero compartimos el pan ese súper delicioso. No brindamos en ninguna de las ocasiones porque siempre fueron cuando no teníamos bebida en mano, Veo la bolsa de pan y me pregunto por qué no traje más orejas.

(Aún hay malas vibras rondando la casa. Al parecer ya no dentro, pero fuera no hay nada qué hacer, salvo rociar con agua bendita, lo cual seguro haremos. Aunque lo malo es que eso no le quita lo pendejo a la gente.)

Se me quedaron grabadas una frase y una imagen de cada uno: mientras olía su caballito de tequila, y cuando dijo «ese soy yo», entrando triunfal mientras aún sonaba la canción, su canción, en el bar lleno de gente. Me quedé con su voz repitiendo mi nick en un collage de entonaciones, y con esa facilidad con que se acoplaba a interactuar con quien se le pusiera enfrente. Cada uno sabrá a quién me refiero. Su forma de caminar, de pararse, de observar, el sentirme acosada por el cel que grababa de repente y exigía saludos, ese extraño fenómeno de verlos a la cara y no «distinguirlos» pero al escucharlos nomás, sentir la invariable sensación, la confirmación, de que sí eran ellos. El pinche ataque de risa que me dio el mismo día de conocerlos porque sonó exactamente igual a uno de los personajes. No tengo idea qué cantidad de recuerdos se vieron desplazados para acomodar todos estos. Ni me pararé a pensar en ello. Me gusta recordarlos sonriendo. Me gustan recordarlos hablándome con el nombre que solo unos pocos conocen. Recordar lo mucho felicitaron pese a lo incómoda que me siento, lo sostengo, si los demás tuvieran la misma cantidad de tiempo libre que yo tengo chance y salían mejor las cosas. Pero en esta realidad, me guardo los elogios, los dejo a buen recaudo y al alcance, para cuando se me vaya acabando la paciencia, para cuando me acosen los fantasmas, voy a recordar los apretones de mano, los abrazos, ese beso tan sincero y caballeresco en mi mano derecha. Sí, no soy tan mala como pienso. Tenía que verme en sus ojos para entenderlo. Y aunque sienta que el saco me queda grande, haré el intento por merecerlo.

(Yo que no soy de abrazar gente, de socializar, abracé a tanto desconocido, es cierto eso de que nos reconocemos entre la multitud, aunque más que nada, sería un nos entendemos y congeniamos, no con todos, pero con los que sí, no hay forma ya de cortar el lazo.)

Sin duda tuve un fin de semana muy familiar, con la familia de sangre, la que me tocó tener. Y con esta nueva familia que se ha ido agrandando. Los de aquí cerca, los que vinieron de no tan lejos, los que cruzaron fronteras. El mundo se volvió chiquito y todos confluimos en un mismo camino por unos días. Nos quedan tantos recuerdos, tantas risas, tantas anécdotas. Me quedé ronca, así sigo, sobrepasé con crecer mi limite diario, semanal, de palabras. Me quedó esta voz «sexy» que espero en serio suene más decente que la habitual. ¡Qué pinches días tan más provechosos! Y lo mejor, es que fue de alegrías compartidas. Por más de estos.

#FaltaKatyyy

#HubíeramosIdoALaCocinaEcónomica

De pérdidas, miedos y añoranzas

7 Ago

Yo fui una niña que aunque no jugó «tanto» en la calle, supongo que porque era niña, sí pasó su tiempo jugando con amigos en la escuela, jugaba sola en casa, me aventuraba en el patio que me parecía tan enorme y justo ahora estoy recordando a mi hermana peluda «Pelusa» que solía perseguirme por toda la sala mientras yo hacía como que le ladraba y ella me ladraba a su vez lanzando mordidas sin jamás alcanzarme, hasta que me tiraba boca abajo sobre el sillón y ella se quedaba a mi lado ladrando y mordiéndome el cabello… Uno nunca de extrañar a sus mascotas. Nunca. Y no es queja. Pensamos en Mercurio todo el tiempo. Y en todos los demás que de nombrarlos esto se haría larguísimo. Pero decía, que yo fui una niña que jugó a las escondidillas, a la Rueda de San Miguel, a la Víbora de la Mar, a ese otro juego que no recuerdo cómo se llama que era de hacer un circulo y todos escoger el nombre de un país y alguien debía decir uno y todos salíamos corriendo… Correr. Esa era la gracia de todo, correr, salir corriendo mientras te atragantabas de la risa, alegre porque corrías, alegre porque los demás corrían. Esperábamos con ansias la hora del recreo para poder correr.

(Ayer fui a regar a las plantas y arbolitos, que no ha llovido y si yo me muero de calor pudiendo ir a beber cuando se me antoja, ellas han de andar peor. Aunque las plantas son listas, las veo tan quietas, pero sus raíces han de estar todas en una sola dirección, justo hacia donde corre el agua que siempre dejamos correr luego de lavarnos las manos o cuando la lavadora termina de hacer lo suyo o cuando sencillamente dejamos una cubeta llenando y confiando en que el chorrito es lento terminamos volviendo cuando ya ha derramado todo un río. Hace tanto calor y en apariencia hay tan poca agua. Este mundo se va a acabando, es imposible seguirlo negando.)

Me tocó ser una adolescente cuando la revolución tecnológica empezó a aparecer. Los modems que hacían harto ruido. Las PC tan «enormes» ya aparatosas, el auge de los cyber cafés, lo novedoso y encantador de los «chats online». Nunca te creías que estabas hablando con alguien que estaba en otro país, incluso a un océano de distancia. Siempre solía preguntarles qué hora tenían, como para confirmar, como si fuera imposible que mintieran al respecto. Amé al Windows Messenger desde su nacimiento y aún maldigo su partida. Al Skype lo conservo pero jamás será lo mismo. El Yahoo Messenger me gustaba pero fui de las pocas que le dieron la oportunidad. Cuando tenías que juntar tus pesos para ir al cyber y a la par armar bien tu horario para encontrarte con la gente que querías. Cuando en casa tenías que ponerle algo encima al modem para que no hiciera tanto escándalo mientras se conectaba. Era genial todo en los 90’s. No tuve un celular «ladrillo» pero sí un par de Nokias y alcancé «el de lucecita». Cuando los celulares eran eso, aparatos para hacer y recibir llamadas, para enviar y recibir sms. Sólo texto, algún careto hecho con puntos, comas, paréntesis, guiones…

(Gracias al internet estoy aquí, gracias al internet «conocí» a gente que a la fecha sigue formando parte de mi vida sin haber estado presente en algún momento. Gracias al internet he podido desahogarme en cierta manera y no estoy en un psiquiátrico o preguntándome cómo terminé como terminé. Habría sido tan fácil que todo fuera tan radicalmente diferente con haber dicho: No. O Sí. En determinados momentos. No sigo usando la «misma» cuenta de correo porque en un arrebato pasional me dio por olvidarme de la contraseña. No sigo usando el mismo celular, ni tengo el mismo número, porque o se perdió, o lo olvidé. De repente eso de olvidar cosas se me da tan bien.)

Soy una mujer conflictuada con la tecnología, cuando escucho el viento moviendo las ramas de los árboles que están en el patio de la casa, ese patio al que paso días sin visitar pese a que está a solo unos metros. En algún momento dejó de gustarme salir. Y pese a que no me quedo en casa encerrada con la computadora, no salgo. Me quedo leyendo, durmiendo, escuchando música, con estos mis vicios tan arraigados. Y pienso, me pregunto: ¿qué tan del carajo estará el mundo cuando uno ya no salga? Cuando ya no escuches al viento, cuando ya no requieras ni que te de el sol, cuando no haga falta caminar, cuando hasta las mascotas sean virtuales. Si hacemos cuentas, no fue hace tanto tiempo que yo era una persona totalmente diferente. Es cierto que uno cambia al crecer.

(No uso tanto la tecnología como otras gentes, incluso esto, este blog, lo he ido dejando de a poco. Pero puedo pasarme horas viendo series, películas, animes. Desde que tengo un celular «inteligente» con pantalla «grande» me ice adicta a un par de jueguitos, en serio siento que cuando «me roban» mis recursos mi vida pierde un poco de sentido, pienso en las horas invertidas y perdidas en vano. Escribo notas virtuales porque en serio me da pavor estar escribiendo en papel, malgastando MÁS papel, en cosas triviales como listas de compras, recordatorios de cosas qué hacer. Solo aquí veo la utilidad de las apps para crear recordatorios, que te registras a ellas y tus listas de pendientes quedan guardadas «en algún sitio» y aunque extravíes el cel puedes recuperarlas. Mi memoria cuando quiere funciona, y cuando no, pues ojalá haya escrito todo los pendientes antes de ello.)

Quisiera que mis hijos jueguen en la calle, en el parque, con niños desconocidos, que hagan amigos, que se caigan, que se raspen, que lloren, que rían, que griten, que terminen tan cansados de jugar que no me cueste meterlos a la cama. Vamos a renunciar a la tv por cable (que tampoco es que la usemos tanto) y le pondremos capitulos de series y caricaturas viejas. Le mentiremos diciendo que en la pc, en la lap, en los celulares, no hay nada interesante. Haremos que jueguen con sus manos, con sus mentes, que dibujen, que lean, que escuchen. Con lo bonito que es andar soñando despierto. Quisiera que los hijos que no tengo se quedaran como niños por un buen rato. Quiero (como medio mundo ha de querer) ser una buena madre, que se den cuenta de cuanto los quiero y que sean felices.

(Yo fui una niña feliz, no fui rica ni tampoco pobre, y pocas veces me importó en realidad no tener esa muñeca (aunque seamos justos, aún me alegraría tener esa Barbie que se estiraba.) Tuve un montón de revistas «Barbie» pero un día vino a jugar una niña que ni tan mi amiga era que se encaprichó que las quería porque quería leerlas con su hermana más pequeña, que se las prestara y me las devolvería y así dejé de tener dichas revistas. Pura tragedia mi vida, je Decía: ¿cómo llegué a este punto en que en verdad me preocupa el dinero? No a nivel de querer juntar el más posible, sino de no tener la certeza de tener el «suficiente» y por ende estresarme en ocasiones.Nunca necesité muchas cosas, los juguetes que tenía los cuidaba, y los que no tengo es porque a mi mamá se le corurría que mis primos más pequeños podían quedárselos si querían ¬¬ Aún tengo a mis Barbies, una mezcla de Barbies «buenas» y de las de plástico, con sus cabelleras medianamente decentes y con un amplio guardarropa igual de variado. Nunca tuvieron muebles ni objetos oficiales, pero hay un poco de todo. Y los peluches, de esos tengo varios y cada uno me recuerda algo y aunque mis hijos seguramente los dejarán feos, no importa. Procuraré que jueguen con las mascotas, que las perras necesitan más atención de la que les doy pero como son varias ellas solitas se encargan de jugar entre sí. Una vez me eché arena en la cabeza solo por ver qué se sentía… Fui una niña feliz, no hay duda.)

Nos vamos alejando de las cosas que amamos. Y aquí entra mi excusa de por qué no salgo a dar la vuelta por el parque o me voy a sentar al malecón. Esas cosas nunca me gustaron. Si paso días sin ir a mi propio patio me aviento meses sin ir al malecón, años quizá.

(La verdad es que nunca dije que a tal edad mi vida sería así y tal. Pero es curioso como cosas que no quería o no interesaban se fueron sucediendo. El maquillaje no me llamaba la atención, luego sí, ligeramente bastante, luego casi no, y ahora más o menos. Le hacía el feo a los ebooks, pero no es lo mismo no cargar los tantos gramos de un libro, con estas articulaciones a las que mis pocos años empiezan a pasar factura… Salí con unas amigas hace poco, y terminamos platican sobre tener hijos y lo difícil que es mantener la línea, subes unos centímetros y cuesta una barbaridad desaparecerlos, tanta que mejor subes otro par para equilibrarte. No es que haya tenido la oportunidad de viajar, pero ahora es más complicado, y se me antoja tanto. Sigo manteniendo mis gustos: los libros, la música, el amor. Sigo siendo una persona ligeramente huraña, difícil. Y me terminé casando con un tipo tan opuesto a mi. Mis prioridades no han cambiado gran cosa, pero sin duda ya no es lo mismo. Sigo añorando tiempo (situaciones) pasadas, no por querer revivirlas, sino para que se repitan, que se sigan sucediendo días de risas, de reuniones, de alegría y desenfados, sin preocupaciones.

(El mundo se va a acabar cualquier día. Hace unos días nos despertó un temblor, me entra el pavor de saber que aunque mi mamá está a unos metros de distancia esos mismos se volverían kilómetros en un momento de tragedia. Un día no hay agua en la llave y nos quedamos sin saber bien qué hacer. Me ha tocado eso de no poder comprar algo porque me faltaba un peso. Han habido días en que hay que resignarse al hecho de que abrir el refrigerador una y otra vez no hará que aparezca comida, ni ingredientes para hacer algo. Y esto no es ni de lejos tan grave o preocupante como lo que pasan a diario miles de personas. El agua se va contaminando. El aire se va espesando. La tierra se está secando. Los animales no se están extinguiendo solos, los estamos matando. Que somos carnívoros en esta casa y los animales de granja también cuentan. Pero creo que aún hay esperanza. O cuando menos ya habré pasado de esta existencia material y en teoría no me afectará lo que suceda.)

Pero la vida sigue.

Tenemos sueños, deseos, aspiraciones, estamos jóvenes (¡!) y confío en que el gordo encontrará la manera de que yo siga avanzando.

Queremos complicarnos la vida. ¿Pa’ qué te voy a decir que no si sí?

Esta no es una entrada romántica

26 Jul

Ayer mientras intentaba dormir me dio por hacer una «pequeña» lista con «todo» lo que nos sirve de pretexto para enemistarnos/disgustarnos,/alejarnos/pelearnos con los demás; más o menos era así:

  • Que si eres hombre. Que si eres mujer.
  • Que si tu piel es clara. Que si tu piel es oscura.
  • Que si crees en ese Dios. Que si crees en ese otro dios.
  • Que si crees en algún dios. Que si no crees en ninguno.
  • Que si eres rico. Que si eres pobre.
  • Que si estás enfermo (por contagio).
  • Que si tienes capacidades diferentes.
  • Que si te gusta trabajar. Que si no te gusta trabajar.
  • Que si militas en ese partido político. Que si militas en ese otro partido político.
  • Que si estudiaste hasta cierto grado. Que si estudiaste menos que el otro.
  • Que si te gusta beber.
  • Que si te gusta fumar.
  • Que si te gusta drogarte.
  • Que si estás gordo. Que si estás flaco.
  • Que si le vas a ese equipo. Que si le vas a ese otro equipo.
  • Que si te gustan los deportes. Que si no te gustan los deportes.
  • Que si te gusta ese tipo de música. Que si no te gusta ese tipo de música.
  • Que si te gusta leer. Que si no te gusta.
  • Que si solo ves películas (y de cierto tipo).
  • Que si ves novelas.
  • Que si ves realities.
  • Que si te gusta estar solo.
  • Que si estás soltero.
  • Que si tienes pareja.
  • Que si no te has casado.
  • Que si estás casado.
  • Que si tienes hijos.
  • Que porque tienes hijos.

Y la verdad es que podría seguir hasta cansarme.Y yo soy de esos de que aunque lo intenta suele juzgar solo por la apariencia y no siempre me doy el tiempo de pensarlo mejor, ni doy la oportunidad a que la primera impresión cambie. Definitivamente es complicado esto de compartir un mismo mundo entre tanta gente tan diferente.

(Hoy hace un año se me ocurrió casarme.)

Ayer decidimos jugar «solitos» en el PS3 porque nomás las partidas en línea no cargaban, y encontramos una modalidad de elegir «Perros Zombies» para nuestro juego. Y tremendo susto nos metimos, XD Y es que ahora justo ha comenzado a oscurecer así de pronto, justo como en el juego, y suenan rayos, como en el juego, y aunque, por fortuna, de hecho, no han aparecido perro zombies sí ha venido la chuchita diabólica a dar la lata. Resulta bastante parecido al fin.

(Nuestro primer año ha pasado sin grandes novedades. Nos hemos enfrentado al «en la salud y en la enfermedad» más veces de las que me gustaría. Y seguro no falta para que nos toque pasar el de «en lo próspero y en lo adverso», pero no me estoy quejando, carencias y enfermedades de lado, fue un buen año, y aunque los siguientes no sean mejores, con que sean como este y no empeoren estaré contenta.)

Pero bueno, siguiendo con el pseudo tema con que empecé, la base de toda discordia es básicamente eso, el no poder ni querer estar de acuerdo en/con algo. Y es que bien dice el dicho que «en gustos colores». Mi adorado esposo tiene la «mala» costumbre de «siempre» encontrarme bonita cuando yo me empeño en lo contrario. No me gusta mi cabello, ni mi panza, ni mis cejas, ni mis brazos, y él parece ver a una yo totalmente diferente, o quizá ve exactamente a la yo que no me gusta pero que a él sí. es bien extraño eso de los gustos particulares y la percepción. Como que cuando me peino, maquillo y visto sin ponerme los lentes suele ocurrir que al ponérmelos me desagrada lo que segundos antes era la combinación perfecta. Y si solo yo tengo tanto lío para estar de acuerdo conmigo misma, y con mi reducido círculo social. Imagínense estar de acuerdo con desconocidos. Este mundo gira por pura inercia,

(Para el año que viene quiero hacer dos «fiestas», primero por mis dobles primaveras, dado que no tuve la primera, y mi casorio civil ya sea el mesmo día o al mes entrante. Todo lo van a definir nuestras siempre cambiantes finanzas, que en teoría deberían estar más consistentes. Ya veremos cómo llegamos a noviembre.)

Y es así como me pregunto si lo que con tanto «esfuerzo» ando haciendo para la despedida de la Kary será del agrado de los demás ojos, je Que algunos ni a mi me acaban de convencer. Que jamás podré estar contenta con lo que hago pues sencillamente es imposible que «cree» lo que imagino. Al menos para entretenerse un rato y aunque terminen siendo de usar y tirar, de algo han de servir, que la gracia principal será entretenerse y pasar un rato divertido. A según, que también me va a servir para checar que tan bien o mal se me dan esas manualidades para ver si las sigo haciendo, que por ratos me sale lo emprendedora petite y quiero hacer algo «útil», quién sabe, capaz y sí. Mi pulso de maraquero suele ser quien arruina todo la mayoría de las veces, y con esto de que ahora también me agarran dolores en la izquierda…

(«Apesta» a tierra mojada, y lo veo como un buen augurio.)

  • Él es hombre, yo soy mujer.
  • Él es alto, yo soy chaparra.
  • Él está más gordo, jajaja
  • Él tiene mejor carácter.
  • Yo tengo más cultura general.
  • Él tiene más conocimientos útiles/prácticos.
  • Él es más paciente.
  • Yo soy más latosa.
  • Nos gusta dormir igual.

Lo mire por donde lo mire hay más diferencias que similitudes, y ha de ser justo por eso de que los opuestos se atraen. Esto va funcionando. Aún no me siento en forma para dar consejos matrimoniales, sigo pensando que aquí hubo chanchullos, plan con maña y tiradas de dados afortunadas, pero sin duda funciona observar y escuchar. Más que saber ceder, saber retirarse. El agua jamás volverá tranquilizarse si uno no deja de aventarle piedras, y es cuando vuelve la calma, el río ya es otro. Sí existen las segundas, terceras, oportunidades, todo es cuestión de saber interpretar las señales.

De los hijos que (aún) no tengo

29 Jun

Gran parte de mi vida he pensado que si de tener hijos se trata: adoptaré.

Ya hay bastantes niños abandonados como para no pararse a pensar en ello. No obstante, la burocracia que implica «querer adoptar» hace que uno se lo replantee e incluso desista.

Aquí donde vivo, por ejemplo, hay casos por todos conocidos de mujeres que se han dado a la bebida y viven en la calle junto con los demás borrachos de tiempo completo y una de ellas ha resultado embarazada como tres veces (que yo sepa) y las entidades gubernamentales encargadas de velar por los niños en situación de riesgo brillan por su ausencia. Dicen que a los dos primeros niños se los llevaron los familiares de ella (que resultó que tenía familia y que según sí han querido ayudarla, pero ella no ha querido y ha vuelto a escapar a las calles), el punto es, simplemente esos 3 niños harían felices a 3 parejas que buscan adoptar, pero lo más seguro es que terminarían pasándose toda la infancia en el refugio donde los «guardan» de los males del mundo exterior.

Hay otra chica que «hace poco» apareció en el radar pues resulta que la embarazó un mesero del restaurante que está en la esquina de la calle donde vivo. Dicha chica siempre anda descalza, se ve que la ropa se la cambia cada tantos días, y parece que igual no tiene todo el dominio de sus facultades mentales. Por suerte diremos que el padre del niñ@ parece estar dispuesto a hacerse cargo, pero de nuevo nadie más parece preocupado.

Siempre me ha causado «conflicto» pensar que aquellas mujeres que, se asume, serían buenas madres son las que no pueden concebir y no tienen los fondos para acudir a la ayuda de la tecnología; y a la par, mujeres en situación de calle por circunstancias de la vida o por elección, son siempre las más fértiles de todas. Parece absurdo. Y lo de antes, que la burocracia de la adopción tampoco facilita el asunto.

Siento que es como con los préstamos bancarios, en donde debes demostrar una solvencia económica que de poseerla no precisarías de ningún préstamo. Así con lo de adoptar, debes tener una casa con ciertas características, cierto perfil psicológico y económico. ¿Desde cuándo eso es sinónimo de que los hijos nacidos/criados en esos entornos y circunstancias serán felices y buenos seres humanos? La simple decisión irrevocable de querer un hijo debería ser más que suficiente para ser «aprobado».

Ahora bien, yo he dicho que dado que soy una baquetona sin causa, no tengo excusa o pretexto válido para no enfocarme en la crianza de mis hijos (que sí, en plural, quiero tres: un niño y dos niñas), y entre todo lo que les enseñaría y no, estaría eso de que a la escuela deben ir a «aprender» y socializar, y si aprueban «de panzazo» no hay problema, que de sobra sabemos que el sistema educativo se basa en la memorización y a la larga, en la vida «real» no sirve para nada. Así que si resulta que mis hijos tinen un promedio bajo pero yo sé que son buenos niños, respetuosos, alegres, inteligentes, me va importar poco. Que luego si me pongo paranoica, el mundo se irá a la chingada mucho antes que ellos logren egresar de la universidad. De hecho, si quieren no estudiar mejor, que aprendan algún oficio que los ayude a salir adelante y con eso ajusta y sobra.

(Con mi gordo tenemos el sueño guajiro de lo bonito que sería vivir aislados en nuestra propia granja (con luz eléctrica y conexión a internet eso sí) y que el mundo se caiga a pedazos a nuestro alrededor.)

Entre otras particularidades está la de que yo no suelo soportar a los niños, a los menores de 5, no los aguanto, será que he tenido la suerte de sólo toparme con esos niños que son latosos, gritones, llorones… Y aparte, este sigue siendo el día en que no he cargado un bebé; lo digo y lo repito: el primer bebé que cargue será al mío (mío de sangre o de elección). Aunque se ha dado la oportunidad, me he negado, importándome poco que me queden viendo con asombro o disgusto. Cada quien se inventa sus convicciones y es libre de seguirlas.

Pero bueno, en resumen, que yo quisiera tres hijos, de preferencia adoptados para poder «escogerlos» a mi gusto (por ojete que se lea). Que no creo que me surja el amor mágicamente por un niño que jamás he visto hasta el momento en que me lo entreguen y me digan: » Éste es tu hijo y ahora tú eres su madre», no creo, quizás sucedería, soy creyente del destino, pero pesimista también por naturaleza, prefiero no correr el riesgo de a la mera hora decir: «¿Sabe qué?, no… No siento química con este bebé, quédeselo.» Claro que lo haría, en primer lugar por mí (soy egoísta, je) y en segundo por el bebé, que se supone el chiste es crear una familia amorosa, y si no me cae bien, no me cae bien. Así que a mi deberían dejarme interactuar con los bebés o niños que estén en espera de un hogar y dejarme elegir.

Y bueno, eso, que según por tener pensamientos «tan jodidos» y ser tan «cabrona» no parece imposible que la vida se niegue a que mis genes se traspasen a un nuevo ente tan raro como yo. A casi un año de matrimonio todo pinta a que no nos reproduciremos. Sí, sé que es «pronto» para asegurarlo, pero ya dije, el pesimismo, que en mi caso suele metamorfosearse en certezas. Así que sólo queda la esperanza de que me dejaran encargarme de tres niños que ya lleven un rato en este mundo, pero también dudo pasar los perfiles psicológicos.

No niego que secretamente espero que pensar así acarree la consecuencia lógica de terminar embarazándome cuando menos lo espere. Yo quiero, en serio, con hartas ganas, tener hijos, vengan en la presentación que vengan. Sin modestia, este pinche mundo necesita más gente como mi gordo y como yo, y como el físico no es lo más importante, con moldear la psique de nuestros vástagos será más que suficiente 🙂

Y así.

De sagas, libros por leer y cosas por escribir

22 Jun

Por algún impulso desconocido abrí el Youtube y puse «éxitos 2015» (lo seleccioné, más bien, está en las búsquedas pregrabadas) y terminé poniendo la lista de éxitos latinos, y está sonando una canción de Wisin, Daddy Yankie y Carlos Vives, y por el último está pasable la canción. Y nada, me pareció relevante, no sé qué más «éxitos» vayan a aparecer en lo que tarde de teclear el sin fin de cosas que quisiera poner y que seguro ni la mitad terminaran quedando plasmadas.

(Mañana el el Cuarto Creciente número quién sabe cuánto de este año. Así que hoy iré a que me vuelvan a despuntar el cabello porque sigo sin ver mejoría en mi cabellera. Me dijo una amiga que soy el sueño de toda persona con alopecia. A mi no me deja de salir cabello nuevo, cuando lo que quiero es que el que ya tengo crezca…)

No me había puesto a leer en forma hasta principios de este mes. Hace unos años me dio un ataque de compras literarias como no he dejado que se repita entre otras cosas porque mi economía no lo aguantaría. Entre esos tesoros adquiridos estaba una cuatrilogía que por las sinopsis me llamó la atención y en un vistazo breve al Google estaba muy bien recomendado, me leí el primer libro con cierto esfuerzo; me pasa con ciertos libros que no consiguen atraparme y tengo que dejarlos de lado, retomarlos luego, quizá volver a empezarlos, y cuando nos sincronizamos, sólo el sueño hace que los cierre. Así fue ese. Y por suerte tenía los 3 tomos siguientes. Que si hay algo que me molesta sobremanera es ese tener que quedarme con la duda sobre las historias que sé tendrán continuación. (Por eso ODIO a George MArtin, XD), en cierta forma por ello me empeño en leer a escritores muertos por sobre todo, dado que sé que no me dejarán esperando, a menos claro que hayan muerto y dejado sagas inconclusas, pero hasta ahora no me ha tocado. El asunto es, que teniendo los libros que seguían no les hice caso por un buen tiempo, en este año agarré al segundo, y me pas{o lo mismo que con el primero, por más que lo intentaba no lograba engancharme, fue hasta mediados de mayo que terminé picándome con la historia. Y ayer justo terminé de leer la cuarta y última entrega. Y me quedé pensando, que pse a que no me disgustó el final, tampoco me gustó. Quedó abierto en cierta forma, cada quien se imagina en qué quedó la vida de los personajes, con cierta seguridad podemos decir que «así pasó», pero dada la fama que adquirió la saga, siento que pudieron haber sacado una quinta entrega. Y no por ganas de ganar más, sino porque la historia daba para ello. Que actualmente hay sagas que sencillamente no sé cómo lo son, y ahí están.

(Resulta que los «éxitos latinos» hasta ahora han sido canciones de regaeton y bachata. La segunda me agrada muchísimo más que la primera, pese a que no me balanceo queriendo bailarla.)

Y me quedé pensando, sobre todo porque al final del último libro el autor se tomó el tiempo paraexplicar ciertas analogías usadas en su historia y sobre todo (lo que me terminó de gustar aún más) puso nombres de libros y sagas que le sirvieron de inspiración. Y es la gran mayoría de libros que he leído ha sido porque «alguien» los recomienda y ahí voy de curiosa a ver qué tal están. Aclaro que casi siempre se aplica para historias de mínimo 20 años atrás. Aunque sí, ya me chuté los éxitos de «Los Juegos del Hambre», «Divergente» y «Crepúsculo», sí, también esos. A Harry Potter lo leí en la miníscula pantalla de un celular que ya no tengo y a Tolkien apenas lo empecé a leer, en su orden cronológico, por puro azar del destino, leí el Hobbit y la Comunidad del Anillo hace unos meses. Y espero encontrar en la misma editorial los dos que me faltan. Que también me dio por comprar libros «usados» y viejos. Y pues eso, que cuando entro a una librería de viejo no me ajusta el tiempo para leer todos los títulos que hay en los anaqueles y sacarlos, ojearlo, olerlos, hacer cuentas y ver a cuántos me puedo llevar. No importa que mi lista de «Pendientes A Leer» no haga más que crecer. Y ahora, quiero más libros, quiero esos libros que hicieron que esa saga cobrara vida. Y mis bolsillos vacíos se empeñan en hacer volver a poner a poner los pies sobre la tierra, con los bonito que es andar flotando sobre hojas de libros.

(Yo soy de esos humanos que creen que eso de bailar es algo genético. O lo tienes o no lo tienes. Así de simple. Yo no lo tengo.)

Yo soy mi fan número uno, me es prácticamente imposible terminar las historias que tengo inconclusas porque tengo la costumbre de leer los últimos capítulos para ver «dónde me quedé», e inevitablemente termino sumergiéndome en la historia y enojándome porque está inconclusa. Si hay suerte, tecleo unos párrafos, de repente termino otro capítulo, pero hasta la fecha no he terminado nada. Tengo los finales en mente, siento la tentación de escribirlos para que no se me vayan a olvidar, tergiversar o algo de similar índole, pero tampoco lo hago. Y lo peor son las historias en necesitan se transcritas a medio digital de manera urgente porque las escribí hace más de una década, en papel, con lápiz… Pero pasa lo mismo, más que leerlas para irlas tecleando, las leo y me distraigo. Y van saliendo historias paralelas que pasan a engrosar la lista de «Historias a escribir» y esto se vuelve un círculo vicioso pero tan extenso que no consigo verle el pincipio/final.

(Mi entrada a la era tecnológica no me ha supuesto sólo beneficios, he descubierto que me resulta más fácil escribir sin ver las letras del tecleado que escribir sobre papel, no ha de ser lo mismo, en lo más mínimo, pero siento como si fuera disléxica confundiendo letras y repintándolas, agregando letras entremedio de las palabras. Pero igual me ataca la desesperación de saber que andar manchando hojas tampoco es bueno actualmente. Vivo en elmedio de una espiral de círculos viciosos.)

Pero el punto es, que nos he amenazado, a toda la banda que vive en mi cabeza, de que debemos ponernos las pilas y mínimo terminar de transcribir lo que requiere ayuda con urgencia, todas esas letras trazadas con lápiz que amenazan con desaparecer de un día a otro. Hasta donde sé, no tengo libros (sagas) por leer que vayan a abstraerme del mundo en los próximos días, tengo 4 libros empezados (y las ganas de hacer la lista de libros que he leído solo por joder), «clásicos» que me reclaman, «desconocidos» que me hacen señas, «bestsellers recientes» que me guiñan y aseguran que no son parte de la literatura de leer y olvidar que abarrota las librerías. No, estoy segura, de momento no hay nadie con megáfono y un platón de papas y galletas que vaya a desviarme del camino (aunque a la par aquí andan haciendo la búsqueda mental buscando a dicho candidato), así que, mínimo, una historia deberíamos poder salvar en lo que le queda al verano. Que dado que tenemos «hartos» pendientes para Octubre, no creo que vaya a poder transcribir todo este año. Pero veré de hacer lo más posible, que no es aceptable que tenga tantos pendientes esperando.

(Como ya empezaron las lluvias, hay una amenaza de selva en el patio, los arbolitos y plantar que hemos sembrado van creciendo, pero deben pelear con la infinidad de malezas que brotan con la menor cantidad de agua derramada sobre ellas. Y aquí también hay lista de pendientes, plantas que deben ser trasplantadas y separadas pues ya hay dos, tres, o más, compartiendo una pequeña maceta, y hay semillas que deben ser sembradas, y plantas a conseguir porque «debo» tenerlas también.)

Finalmente suena algo «conocido» en la lista, Shakira con «La La La», lo tomaré como la señal de que hay que ir a buscar las cosas que deben ser transcritas, que Shakira ya sonaba por estos rumbos cuando empecé a escribir.

No me hablen, no estoy 😉

Pequeñas divagaciones

10 Abr

Nunca he sido una persona muy de salir (tampoco es que me invitaran seguido y tampoco me estoy quejando), no obstante cuando salgo, según mi mamá, luego no quiero volver a casa, y no es que sea así, si no que me gusta aprovechar el tiempo que estoy fuera. Hay sitios y lugares, compañías, que inspiran para estar fuera, para seguir donde uno está.

Y todo esto viene a que ayer salí, de esas salidas que uno planea pero no tiene ni idea de qué va a pasar. Una salida de esas para conocer gente, yo que no soy fansese de conocer gente. Pero al final de cuentas uno descubre que sí, que tienes algo n común y que reír se vuelve algo natural y ni sientes que las horas van pasando. Y en pequeños ratitos vas descubriendo cosas que ni suponías.

Tengo la «mala» costumbre de confiar «fácilmente» en la gente, pese a que soy naturalmente depresiva y pesimista, de alguna manera, confío en que la gente no es tan mala como parece y les doy el beneficio de la duda, y a la fecha no me decepcionado (tanto). Hay pequeños gestos que se quedan grabados, que alguien te recoja el cabello, por ejemplo.Que alguien que acabas de conocer se muestre geniunamente preocupado por ti.

Tampoco es queja, pero sigo sintiendo que rara vez he conseguido lo que quiero, y me cuesta aceptar (creer) que en su lugar obtuve lo que necesito, soy naturalmente inconforme. Hay tantas cosas que quiero (que vengo queriendo) y que se quedaran en simples querencias. Es difícil esto de no poder estar siempre contento. No le veo (ahora)  lo malo a andar feliz todo el tiempo, a verle el lado bueno a las cosas. Yo cuando caigo me escondo en mis trincheras.

Aparte de varios buenos recuerdos, un par de ensoñaciones, y una que otra maldad rondante, tengo un dolor de cabeza que vale la pena soportar por lo antes mencionado.

(Si alguien sabe cómo, cuándo y dónde me lastimé el codo :/ ¡Me duele! XD)

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar