Hace un año a estas horas no conseguía dormir, me decía a mi misma que no era más que por las molestias usuales del último mes de embarazo, pero la verdad es que sí estaba nerviosa, me encontraba, en cierta forma, sola. Habíamos llegado a la ciudad una semana antes, según, para preparar todo para la llegada del bichito, pero resultó que él ya se moría por nacer y cuando pasé a decirle al doctor que ya estaba en la ciudad, tras revisarme, me dijo que al día siguiente me harían la cesárea porque mi cuerpo ya no aguantaba más, je Así que en gordo nada más me dejó en casa de los tíos con quienes me quedaría y volvió para avisarle a nuestras mamás y viajar al día siguiente lo más temprano posible con mi mamá. Y yo por mientras ahí andaba dando vueltas sin poder dormir, bichito se dio cuenta y andaba todo inquieto, al final a lo mucho dormí un par de horas, y nos terminó llegando el tiempo de ir al sanatorio y en gordo y mi mamá no llegaban. Aparecieron casi que cuando ya estaba en camino al quirófano.
Y en cuestión de minutos ya había hecho efecto la anestesia y me abrieron y cuando estaba segura de que me iba a dar un infarto o algo, alcancé a ver una cabecita peluda, y escuché su llanto, y la doctora que me repetía una y otra vez que mi bebé estaba enorme y hermoso. Y bichito lloró inconsolable hasta que se lo dieron a su papá y se acomodaron ambos a mi lado hasta que terminaron de remendarme.
Y yo me moría por abrazarlo, pero tuve que esperar hasta llegar de nuevo a la habitación. Y no dejaba de sorprenderme que bichito se viera tan pequeño y tan grande. Y que al abtazarlo en automático buscó mi pecho y a la fecha así seguimos, justo ahora, el aquí pegadito a mi lado.
Mañana justo a la hora en que lo van a bautizar cumplirá un año de haber nacido. Un año que se ha pasado bien rápido. Un año que si no fuera por las fotos me pasaría lo que a la familia y amigos que no nos ven seguido, no creería que ya pasó tanto. Veo sus fotos y es sorprendente cómo ha ido cambiando, cómo ha ido creciendo.
Quisiera seguir abrazándolo siempre y cada vez está más pesado, y a la par quiero verlo caminar hacia mi, escucharlo decirme mamá con toda la seguridad de que sabe que yo significo esa palabra.
Un año.
Entre las mayores ganancias está la de que no nos divorciamos, jajajaja Pese al estrés, la falta de sueño, la diferencia de enfoques, la casi total ausencia de tiempo para nosotros. Hemos sabido cambalachearle, hemos sabido integrar a bichito en practicamente todo lo que hacemos.
Me emociona y me aterra pensar en todo lo que nos falta. Apenas estamos empezando.
Este es nuestro primer año con el bichito. Que vengan muchos, muchos más 🙂

Debe estar conectado para enviar un comentario.