Ayer fue un día muy loco. Desperté temprano. Antes de la alarma. Y por eso mismo me confié y tuve que rogarle a todos los dioses por no llegar tarde. Porque eso sin duda sería una señal. Y luego, pues nada. Todo bien. El paso 1, según yo.
Así que obvio me volvió la ansiedad, ya no tan densa como anteayer, pero por ahí iba. Ahora ya la sé reconocer. Así que «huí» al pasado. Retomé la lectura donde la había dejado, donde ya sospechaba iba a encontrarte. Y sí, ahí estabas. Era de esperarse, te amaba. A mi manera estúpida y atrofiada de siempre, lo hacía, así que era imposible suponer que no escribí algo al respecto. Así que ahora recuerdo. Por algo ayer anduve de buen humor. Porque ya recuerdo. Y aunque es como sostener un par de cuchillos por la hoja (no me espanta eso, lo he hecho antes, en mis manos hau surcos que se amoldan a ello) porque comprobé que me dejé vencer por el miedo y por eso opté por alejarte, creo ya te lo dije, me convencí de no creerte, no podía ser posible. Sí y no te di por sentado. En ese momento no, lo que quería era alejarte, y lo conseguí. Con el paso de los años, de alguna manera, sutil, siempre busqué mantenerte cerca. Pero ya dije, estúpida y cobarde, orgullosa, mártir de medio tiempo, ¿cómo iba a ser que dijera todo esto de nuevo cuando había la ocasión de quizás retomarlo? No. Y ahora, aunque sé que no te he perdido, me preparo para ese momento. El día menos pensado me dirás: Hasta aquí.
Diría que mi corazón se romperá en ese momento, finalmente, pero no, sigo teniendo mis otros 2/3… Pero si eso pasara cuando sólo me quedara 1… No sé, ya dije, no me gusta pensar en temas que tienen que ver con Muerte. No me da miedo la muerte, le tengo respeto, y quiero tenerla aún a prudente distancia. Pero yo hablaba de otra cosa, como siempre. Hoy lo dejaste más claro de lo que ya estaba. Si yo pudiera amarte menos, lo haría, pero no puedo.
Me entraron unas ganas tremendas de querer dibujar y sé que no puedo, no tengo esa habilidad, no está en mi catálogo de habilidades. Por andar releyendo me encontré con la descripción «exacta» de los seres que pululan por mi cabeza y lo dicho, se me hacen tan lindos que quisiera poder tener la habilidad de dibujarlos… Pero bueh. Así las cosas. Una más a la lista de cosas que nunca tendré.
No voy a insistir. Ahora temo alejarte si lo hago. Veo indirectas y trasfondos en todo, así que entre si son peras o manzanas, mejor hago uso de esa habilidad tan poco valorada que es callar y aprovechar que no puedes verme y mi rostro no me delata.

Deja un comentario