Archivo | septiembre, 2018

De pérdidas inevitables

3 Sep

Llevo un siglo posponiendo el escribir aquí, por esto y aquello nomás no lo he hecho, pero hoy amerita, porque es un un día triste.

En cuestiones de mascotas este año no ha sido mi año. Primero se fue «Katrina», básicamente la primer perra que conscientemente decidí tener.

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Nos volvimos viejitas y cascarrabias juntas. Ian aún pudo conocerla (no sé si la llegue a recordar), jugaron un poco, y sé que ella habría seguido con nosotros algunos años más si sencillamente el enfermarse por vejez no fuera algo que sucede.

Unos meses después decidió partir también la «Flaca», que solo quienes la vieron cuando recién la saqué de la calle creerán que era, en verdad, flaca, flaquísima, piel sobre huesitos. Es la que más me ha costado curar y sin duda siempre fue la más linda y agradecida de todas, a Ian le encantaba echársele encima. Pero Ian vino a conocerlas ya cuando eran viejitas, ya no les hacía tanta gracia jugar y correr detrás de un bodoque empañalado. Pero aún así se dejaba usar de almohada y sobre todo disfrutaba de las galletas y demás que el bicho le compartía.

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En alguna parte deben estar las fotos donde se ve mejor, donde podrían ver sus ojotes hermosos y su eterna sonrisa, quedémonos con esta mientras.

Y bueno, justo hoy decidió irse Iris, mi primer hija gatuna. No puedo dejar de recordar cuando nos encontramos, que yo iba pasando y escuché maullidos y me acerqué, me asomé a la jaula y ahí estaban, varios gatitos, pero ella destacaba a simple vista, y sin pensarlo la pedí y me la «regalaron» por 20 pesos… Y así, en una mano, anduve paseando con ella hasta que conseguí una caja y así seguimos paseando. Y finalmente llegamos a Chiapa y de aquí ya no nos movimos. Y ella también se fue volviendo viejita, ya no le gustaba que la abrazaran (la verdad es que nunca fue fan de ello), pero le seguía encantando que la cepillaran y acariciaran, ronroneaba sin parar, y me mandaba besos.

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Mi Irisota, la más hermosa de todas las gatas.

¿Por qué nos duran tan poquito las mascotas?

Por estos rumbos hay un dicho de que los muertos siempre se van de a tres. Pensé que solo aplicaba a humanos, al parecer no. Aquí el lado positivo es que ya no sufriré más abandonos hasta en unos años más. El punto malo es que bichito nuevo no conocerá a estas hermosas criaturas que compartieron tantos años conmigo.

Si es en serio que uno puede reencontrarse con las mascotas que ha amado cuando muere… Voy a ser tan absurdamente feliz.

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