Archivo | diciembre, 2016

En este último día del ño

31 Dic

Siempre me he considerado bonita. No guapa. Pero considero que fea no estoy, pese a que como casi todas las adolescentes en su momento necesité de la aprobación de terceros para no comenzar a creer lo contrario. El asunto es, que entre por eso y porque mi gordo se la pasa cachondeando y bromeando no me he preocupado gran cosa por mi actual aspecto de «mamá fodonga», que si antes no era muy de arreglarme ahora menos. Y no es tanto porque no tenga tiempo sino por desidia y las alternas ganas ausentes. Así que hoy fui a hacer unas compras de último minuto sin el bichito, e iba en mi normal actual, casi que hasta sin peinarme, pero con una de estas blusas medio escotadas que uso ahora porque el bichito aún tiene de único alimento mi leche y con esas es todo más fácil, e igual no es que tenga los senos frondosos del principio, casi que ya recuperé mi talla normal, pero el asunto es que como iba sola me volví a sentir observada. Es bonito que cuando ando con  bichito me vuelvo como un accesorio suyo y casi no me pelan, pero ahora no llevaba a mi bichito protector y en verdad sentí feo. Y recordé las cientos de publicaciones que he leído sobre acoso callejero, piropos de mal gusto y demás. Ya lo dije, me siento bonita, no necesito que me lo digan. Si es que contándole las patas al gato capaz por evitar cosas como esa es que procuro salir acompañada o de plano no salir.

Qué feo que piense una de ese modo.

Fuera de ello, el año fue más que bueno. Lo puedo resumir en que el bichito llegó a nuestras vidas. Seguimos teniendo un techo bajo el cual vivir, un colchón sobre el cual dormir , dinero suficiente para comer a diario, buena salud. Tenemos mucho más que mucha gente. Así que no hay quejas. 

Para este nuevo año que iniciará deseo cosas concretas: 

  1. Que el bichito siga creciendo sano, fuerte y feliz.
  2. Que mi madre siga teniendo buena salud.
  3. Que al gordo no se le acabe la paciencia y nos quiera aún más.
  4. Que no les falte lo necesario a mis amigos y familiares.
  5. Que todos los animalitos sean queridos o cuando menos respetados.

Supongo que no pido mucho y se me debería conceder. Que no nos falten risas y abrazos diarios. Que ya no sintamos miedo al salir solos. Que sapamos apreciar lo que tenemos.

…que el bichito deje de crecer como loco. Que lo pueda disfrutar así chiquito bebé por un buen rato, aunque sea jodón como sus padres 😛

Sí que han pasado los meses

18 Dic

Bichito bebé empieza a poder dormir sin mi. Ahora justo está en la cama, revolviéndose como gusano, pero dormido. Sin duda seré yo quien más echará de menos el dormir juntos, si es que por eso hasta me resisto a que aprenda a beber de la mamila. Tengo la creeencia de que si de por si deben pasar estas etapas: el pedir chichi en la noche, el dormir solo conmigo, ¿para qué apresaurarlo y desde ya ponerlo a dormir solo y darle mamila? Pues nada, que estoy «sufriendo» las consecuencias de mis decisiones pero creo me he quejado más bien poco, que me duele todo, eso es un hecho, pero en verdad no habría preferido enseñarle a dormir solito y darle mamila para tener más tiempo libre. Ahora justo mientras tecleo espero, añoro, que llore y tener que ir a verlo… Pero parece que no y he de esperar algunos minutos más a que despierte de forma natural. O quizá incluso ya está despierto y como comienza a ser normal en estos días, está viendo en derredor o jugando con sus manitas a jalar las sábanas y demás, haciendo tiempo para ver en qué momento llego a verlo. Es cierto, horriblemente cierto, eso de que crecen cada día.

Hace unos días fuimos a imprimir algunas de las mil ocho mil de fotos que tengo de él desde que nació, y en verdad que me cuesta creerlo, que ya creció tanto. Lo veo al ya no poder ponerle la ropita que le cabía sin problemas hace semanas. Lo siento en mis brazos que se cansan por abrazarlo la misma cantidad de tiempo que días pasados. Pero ver las fotos fue casi que un cubetazo de agua fría… Cuando vuelva a ir a imprimirlas me será más difícil pues capaz ahí sí ya se sienta solo o ya empieza a querer gatear o ya manotea más. Todo el tiempo hablo de su primer cumpleaños, pero me gustaría que faltara más para que llegue, que sí, que es hasta julio «del otro año», pero este ya casi acaba y aquí hasta Enero se nos va como agua.

Que soy yo al final de cuentas, y yo jamás he ligado «tener un bebe PARA compartirlo con la familia», así que sencillamente no es nada personal, me casé, me «conseguí» un esposo para tener a alguien a mi lado, para que esa persona se volviera mi compañero de aventuras, y ahora tenemos al bichito para acompañarnos a ambos. Que aparte soy hija única y eso de compartir aunque no es que no se me, me cuesta. E irónico que el bichito pese a pasarse los días aquí solo conmigo, al menos hasta ahora, se comporta bien sociable. Si es que yo sostengo que esas cosas se traen, más que enseñarlas, se fomentan o se disuaden, bebé no le hace feo a nadie, y yo solo espero que no pepene viruses y bacterias en el inter.

Tenemos un pequeño nacimiento. Tenemos un árbol. Aún tengo ganas de poner «el otro», aprovechar ahora que el gordo no está por aquí para evitarlo, que bien me daría el tiempo pero ya ruge mi estómago y bichito aún no llora así que debería dejar de teclear y correr a la cocina por alimento. Faltan algunas decoraciones. Pero técnicamente aún falta para Navidad, así que lo veré luego. O quizá no. Tengo que fijar toda mi atención en ese bichito bebé que no deja de crecer ante mis ojos.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar