Pues nada. Se acabó el año y está empezando otro año y no me ha dado sueño aún. Son casi las 3 de la mañana y estoy tecleando en un intento por terminar de liberar mi mente para intentar dormir. Escribí una carta a mano, escribí un email, escribpi en facebook, mandé un tweet y ahora aquí. Y en ningún lado resultó la gran cosa. He empezado este año con el pie derecho (creo) y eso implica que tengo poca inspiración. Tengo más pendientes que antes. (En mi mente están sonando canciones viejas y sosas que no sé de dónde salieron.) Ya no hay ruido aquí en la sala, salvo el del tictac del reloj que ahora que lo mencioné parece haber cobrado más fuerza. Así, tal cual. Un perrito que ladra en la cercanía. Algo parecido a un grillo. Y el tecleo no uniforme de estas teclas oprimidas por los mismos dos dedos de siempre. Que por este escribir solo con dos dedos es que me cuesta tanto escribir a mano. (Eso y ese miedo de siempre a profanar las hojas en blanco con cosas que no valgan la pena.) Pero me gustó lo que escribí, no fue la gran cosa, repito, pero estuvo bien. Cumplirá su objetivo. Aunque escribir esa carta me llevó a estar buscando cartas virtuales y a releer esa sarta de patrañas y mentiras que alguna vez me creí. (Es broma. Fueron verdad a su manera.) Y a la par descubrí algo, la revelación del tweet más reciente. Este año, según mis cuentas, se cumplen esos tres años que en ese momento, osea hace tres años, parecían tan lejanos. (Y ese suceso no consigo acomodarlo en la línea de tiempo.) Y aunque me detengo y escalo a lo más alto y veo hacia atrás no consigo ver por dónde se torció el camino y cómo es que terminé aquí, ahora, con esta certeza de que «ya mero» se cumple ese plazo y que ya da igual. Y me pregunto (a la par) si por eso decidió darle más tiempo a la siguiente o será solo coincidencia Aunque en este asunto las coincidencias son cosa poco común. Eso de la casualidad y la causalidad siempre andan dando lata. Y sí, tres años que en cierta forma se fueron «volando» pero cuyos rezagos me costó (me cuesta) desprender y deshacerme de ellos, incinerarlos, desperdigar sus cenizas. (Me empieza a dar frío y me hace feliz la idea de saber que la cama ya no está sola y vacía esperándome.) Ya casi pasaron esos tres años y no soy tan «vieja» como pensé que sería, sin duda las cosas nunca terminan siendo como una las imagina, y aquí estoy, aun de cierta manera. Tres años que ya son nada en este instante porque las cosas se acomodaron de esa manera y no es posible que sea de otro modo porque en verdad que no hay forma de volver en el tiempo y hacer las cosas de otro modo y sobre todo ahora que conozco las implicaciones que habría si cambiara algo pues me convenzo de que sí, así debió ser. Pero bueno, el hubiera, como siempre, haciendo acto de presencia, alisándose el traje arrugado de costumbre porque es siempre el mismo hubiera, no es otro, solo se cambia el peinado, sube y baja de peso, se ve más ojeroso, pero es el mismo, quizá ahora que pasen bien estos tres años verá de ausentarse por un rato más largo. (Viene el dolor de cabeza, este que hace poco volvió a aparecer. Será por el clima. Creo que hoy aún había rezagos de luna llena.) Y es que por cosas que pasan también me dio por pensar en la fugacidad de la vida y en la futilidad de nuestros actos y me gusta saber que no me quedé estancada esperando a que los años siguieran pasando, con esa certeza que de cierta tenía solo la fachada. Porque cuando la última pieza terminó cayendo por el peso de la anterior ya no había poder que las hiciera levantarse. Porque esa anécdota del papel arrugado y alisado cobró tanta realidad que no importa la cantidad de sentimientos que invite al recordatorio, las lágrimas ya no se les pegan a las suelas, ya pasó. (Y aquí va el primer bostezo.) Pero qué curioso que justo a principios de un año que pinta a ser el primero de muchos que serán siempre nuevos y fascinantes sea justo en el que caigo en la cuenta de que esos tres se cumplen. Tres, como siempre. Ese número me sigue. La vida es este algo que está aquí ahora y ahora ya no, que se va así como viene, y no estaba yo para seguir esperando, sobre todo porque la fachada de esa certeza ya se había caído y mi naturaleza rencorosa y vengativa jamás me iba a permitir hacer borrón y seguir, retomar, el asunto como si nada, como si ese tropezón hubiera sido igual que los anteriores, como si el pequeño sismo no hubiese derrumbado todo y abierto grietas. Así, de repente, resulta, que ya casi pasaron esos tres años. no sé bien cómo ni en dónde ni en qué parte de mi vida estoy. Pero si sé que me gusta este no saber y este ir acompañada por quien voy. Porque mi corazón de condominio siempre lo seguirá siendo pero eso no implica que las habitaciones deban estar todas ocupadas por diferentes inquilinos para que el nombre tenga chiste. Hace frío allá afuera, hace frío pero ya no como en la tarde que me dio por salir a hacer mandados y se me alborotó el cabello más que de costumbre con ese aire tan fuerte que aunque lo intentó no pudo elevarme y hubiera estado bueno que pudiera para ver a dónde llegaba porque no es que quiera pero sí, me gustaría darme una elevada a nuevos horizontes, por un ratito, nomás por ver qué hay. Ya casi pasaron esos tres años y no sé en qué parte de la línea de tiempo no pasó lo que iba a pasar. Y este año que apenas inicia ya ha traídos tristezas, se fue Paulita a otra parte del universo y nos quedamos a consolarnos con su recuerdo. Su ausencia más presente que nunca. Ella que fue un ejemplo de lo que era vivir la vida plenamente y con intensidad. (Este anillo dorado en mi dedo anular izquierdo que me dice que ya debería irme a la cama.) El email más viejo que encontré es del 2009 y en ese mismo año conocí a esa gran mujer que nos dejó. Todo en mi vida lleva sincronía. Toda la locura de mi universo parece estar perfectamente acomodada y cronometrada. Y aún así hay cosas que olvido y no o mal recuerdo. A mi que me encanta andar interpretando las cosas a mi sacrosanto gusto. Mi lista de deseos para este año es más larga que las anteriores pero con casi todos los deseos reciclados de los años de la década. Los números siempre se andan repitiendo y acaba de ocurrióseme que debería probar a comprar un billete de lotería. ¿Quién sabe? Según el horóscopo este será un buen año para los pescesitos. ¿Será? Con que le atine a una cosa (a esa en particular) me «conformo», que ya no soy conformista, dejé de serlo, no hace tres años, pero casi. Por estoy donde estoy. Me quedo aquí con el extrañamiento, con las ganas, con ese hubiera, con nuevos sueños (aunque se ven tan parecidos a otros, seguro solo están disfrazados), con ese tic tac tan perpetuo y armónico que hace que uno no note cómo pasaron ya casi tres años.
Archivo | enero, 2015
Verdades que se descubren a deshoras
6 Ene- Comentarios Deja un comentario
- Categorías Desvarío Divagado
Utópica Entropía
Intento por años sostenido de hacer un algo que valga la pena.
Derechos Reservados

https://chaviangemonio.wordpress.com/ por Aliks Angemónica - chaviangemonio se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Pensamientos capturados
- febrero 2026 (1)
- octubre 2025 (1)
- septiembre 2025 (1)
- agosto 2025 (1)
- julio 2025 (1)
- abril 2025 (1)
- diciembre 2024 (1)
- noviembre 2024 (1)
- agosto 2024 (1)
- junio 2024 (6)
- mayo 2024 (2)
- enero 2024 (3)
- junio 2023 (5)
- marzo 2023 (2)
- febrero 2023 (1)
- enero 2023 (1)
- diciembre 2022 (1)
- noviembre 2022 (1)
- julio 2022 (1)
- junio 2022 (1)
- mayo 2022 (1)
- marzo 2022 (1)
- febrero 2022 (2)
- enero 2022 (2)
- diciembre 2021 (1)
- noviembre 2021 (1)
- octubre 2021 (3)
- septiembre 2021 (1)
- agosto 2021 (8)
- julio 2021 (6)
- junio 2021 (2)
- mayo 2021 (5)
- abril 2021 (6)
- marzo 2021 (9)
- febrero 2021 (4)
- julio 2020 (1)
- abril 2020 (1)
- septiembre 2018 (1)
- abril 2018 (1)
- enero 2018 (1)
- julio 2017 (1)
- marzo 2017 (1)
- diciembre 2016 (2)
- noviembre 2016 (1)
- octubre 2016 (2)
- septiembre 2016 (2)
- agosto 2016 (4)
- julio 2016 (1)
- junio 2016 (1)
- mayo 2016 (1)
- abril 2016 (2)
- marzo 2016 (2)
- febrero 2016 (1)
- enero 2016 (1)
- noviembre 2015 (2)
- octubre 2015 (1)
- agosto 2015 (1)
- julio 2015 (1)
- junio 2015 (2)
- abril 2015 (1)
- marzo 2015 (1)
- febrero 2015 (1)
- enero 2015 (1)
- diciembre 2014 (2)
- noviembre 2014 (1)
- octubre 2014 (2)
- septiembre 2014 (3)
- agosto 2014 (3)
- julio 2014 (2)
- junio 2014 (1)
- mayo 2014 (1)
- abril 2014 (1)
- marzo 2014 (4)
- febrero 2014 (5)
- enero 2014 (1)
- diciembre 2013 (1)
- noviembre 2013 (4)
- octubre 2013 (1)
- septiembre 2013 (3)
- agosto 2013 (7)
- julio 2013 (2)
- junio 2013 (2)
- mayo 2013 (3)
- marzo 2013 (2)
- febrero 2013 (6)
- enero 2013 (6)
- diciembre 2012 (5)
- noviembre 2012 (6)
- octubre 2012 (9)
- septiembre 2012 (8)
- agosto 2012 (7)
- julio 2012 (5)
- junio 2012 (7)
- mayo 2012 (11)
- abril 2012 (9)
- marzo 2012 (7)
- febrero 2012 (9)
- enero 2012 (20)
- diciembre 2011 (17)
- noviembre 2011 (19)
- octubre 2011 (15)
- septiembre 2011 (11)
- agosto 2011 (10)
- julio 2011 (19)
- junio 2011 (21)
- mayo 2011 (12)
- abril 2011 (25)
- marzo 2011 (29)
- febrero 2011 (28)
- enero 2011 (32)
- diciembre 2010 (11)
- noviembre 2010 (6)
- septiembre 2010 (3)
- agosto 2010 (3)
- julio 2010 (2)
- junio 2010 (5)
- mayo 2010 (6)
- abril 2010 (11)
- marzo 2010 (18)
- febrero 2010 (35)
- enero 2010 (54)
- diciembre 2009 (18)
- noviembre 2009 (10)
- octubre 2009 (6)
- septiembre 2009 (5)
- agosto 2009 (6)
- julio 2009 (6)
- junio 2009 (6)
- mayo 2009 (9)
- abril 2009 (10)
- noviembre 2008 (5)
- octubre 2008 (11)
- septiembre 2008 (6)
- agosto 2008 (5)
- julio 2008 (2)
- junio 2008 (2)
- mayo 2008 (2)
- abril 2008 (3)
- marzo 2008 (2)
- febrero 2008 (7)
- enero 2008 (9)
- diciembre 2007 (10)
- noviembre 2007 (11)
- octubre 2007 (25)
- septiembre 2007 (21)
- agosto 2007 (7)
- julio 2007 (17)
- junio 2007 (13)
- mayo 2007 (14)
- abril 2007 (4)
- marzo 2007 (4)
- febrero 2007 (3)
- enero 2007 (19)
- septiembre 2006 (7)
- agosto 2006 (6)
- julio 2006 (16)
- junio 2006 (9)
- mayo 2006 (12)
- abril 2006 (24)
- marzo 2006 (34)
- febrero 2006 (38)