Archivo | febrero, 2014

De contradictorias contradicciones

26 Feb

Más que cualquier otra cosa, soy un ser altamente rencoroso, esta manía mía de recordar, almacenar (y a la par tener siempre a la mano) cosas que ya fueron, hace que siempre ande al acecho del momento adecuado para devolver el golpe; y es que no soy de las que confía con rapidez (a diferencia de otras diferencias) y si traicionan esa confianza, de la forma que sea (y ha pasado que ni se han enterado de que lo han hecho), ya no hay marcha atrás, los cincelo en mi lista negra y de ahí es muy muy muy raro que vayan a ser descincelados. A la par de ello (aunque por ratos no lo parezca) soy una persona sumamente reservada, que serán más o menos tres las personas que deberian juntarse para sacar en limpio la historia de mi vida y chance y ni así consigan llegar a estar seguros de que todo lo sabido es fidedigno, asi pues, el que alguien crea «conocerme» es un rontundo exceso y un tremendo fiasco, nadie me conoce, por ende, el que se creen «conceptos» de mí parece ser la única opción disponible, y según descubro, hay mucha idea errónea pululando por ahí, y no, no vengo a «desmentir» ni «aclarar» nada, simplemente me ha dado a pensar esto de que se crean que soy cosas que no, esto de que tengan ideas de mi que no son, se me hace, más que cualquier otra cosa: curioso. Y sí, en cierta medida me «entristece» que justo sea gente que «conoce/debería» tener una idea «bastante» clara de mi persona, sea quien justo no tenga ni idea. Es la segunda vez que pasa en «poco tiempo», el año pasado me salieron con el cuento de que: «como así soy» supusieron que el descelance de cierto asunto sería de mi agrado, y sí, también aquí se puede percibir cierto deje de resentimiento florecido y acechante.

(Soy un gato con espinas.)

Hace timpo dejé de darle mantenimiento a las señales, me limité a dejar que se fueran deteriorando (según) y a contemplar cómo mutaban en algo más, en otra cosa, y a la par seguir siendo lo mismo, que esto de la malinterpretación de las señales se me da más que bien. Sí, soy un ente incongruente y contradictorio, pero sin duda eso es (gran) parte de mi encanto. Sí, tambeién es cierto que suelo enviar imágenes imprecisas con el simple afán de ver la reacción y procesamiento que le dan a las mismas. (Esta naturaleza felina maligna máa me ha traído hasta aquí y ni de lejos pienso cambiarla.) Pero sí, también es cierto que mi corazcón de condominio a (eterno) medio derruir sigue siendo igual (o más) vulnerable que antes y nanay de que bajaremos la guardia pero tampoco estamos en condiciones de mejorar algo, las trincheras ahí siguen, aún hay varias escondidas, esperando ser usadas, que Pesadumbre nunca se equivoca y ya llegará el momento, ni tardo ni perezoso, en que hemos de ir a ver qué tal están, sí, que esto de que seamos tan aptos a la malinterpretación así es.

(Y que así, de improviso, implusivo, al chingadazo, resultó que el día de hoy, era justo el día.)

De sueños rotos e ilusiones

18 Feb

Hay veces en que las cosas más triviales se anclan en mi mente y no puedo dejar de darles vueltas, cual si me volviera un carrusel imparable y súper cómodo, se sientan y se niegan a dejar de girar. Y es que no consigo saber cuándo y cómo aprendí lo que sé, esto de saber la diferencia entre «roto» y «quebrado» y cuándo usar cuál, así exactamente como cuando resulta que las reglas y escritura de ciertas cosas en inglés sencillamente se levantan del asiento en que llevaban rato esperando y se plasman tan correcta y no por ello no asombrosamente. (La Luna se asoma en la ventana, justo aquí enfrente, justo de mi lado derecho, en esta cama que no es mi cama pero sí…) Las ilusiones se rompen, los corazones se quiebran. Y a mi de repente también las dudas me atacan, acechan, descaradas, pero no atacan hasta que ven que las barreras caen (pasa, no muy seguido, pero pasa), y me pregunto, no con preocupación o congoja, sino con la natural curiosidad de mi naturaleza de gato: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿por qué tuve tanta suerte? (Y en serio no es queja eso último. Nomás es.) Porque a estas alturas yo tanto sé que no es así, como sé que esa Luna amarilla que me ve con insistencia no está hecha de queso ni de dulce de leche. (Quisiera poder escuchar música justo ahora.) Porque es cierto que no me preocupa no saber pero la espinita de que podría, fastidia. Giran y giran y yo empiezo a marearme y ellas no. Y el sonido del ventilador me arrulla y me da frío y añoranza. (Todos entran y dejan sus sombreros alineados en la mesita de la entrada, aunque encimados algunos, en perfecto orden y equilibrio.) Hago memoria para saber el día que es, el que era. Que los días siguen pasando y las cosas se siguen acomodando, y nuevas dudas aparecen. (Por eso muchas veces he dicho que hay que demoler este sitio y dejarlo inservible, inusable.) Esto de respirar por la boca no me gusta, esto de que se me acalambren los brazos tampoco, esto de que ronque y deba emigrar, menos. (Esos personajes «olvidados» se asoman con los ojitos ensoñados, nada seguros de si sí fueron llamados o lo imaginaron. Y es la segunda, que la lista de pendientes para serlo debe ser siempre postergada.) A estos mis ojos cansados les da miedo cerrarse.

(Que no aprieta ni está flojo, pero se mueve.)

Dice la Luna que hay que dejar que los rotos y quebrados se diviertan mientras (espero) duermo. Y yo tan achacosa como últimamente, no me opondré, que se creen que es muy fácil estar improvisando a diario todo el tiempo.

De esos recuerdos y sucesos

16 Feb

Por esto, aquello y lo otro, no cumplí el objetivo de escribir tres días seguidos. Y esto es todo lo que pienso escribir al respecto.

* * *

Resulta que Mary tiene una excelente memoria, la última vez que la vi (hae ya más de una semana) me dijo que el suéter de Kary que yo andaba cargando para entregarle a la mencionada que dicho sea de paso no apareció, era el mismo que había usado cuando fuimos de viaje por un cumpleaños mío. Sí, en efecto. Lo dijo e intenté hacer memoria y nada, pero ayer surgió el tema de que a mi siempre me ha gustado eso de estar tomando fotos, para recordar las cosas, que ya ven, mi memoria no ayuda, entonces hoy hace rato, checando lo que se volvió «SkyDrive», ahí estaban las fotos, y sí, es ese suéter, y los recuerdos vienen a oleadas, no todos, que sería imposibe, creo, pero hartos vinieron, y es que de nuevo puedo decir que he tenido una vida harto bendecida y más que nada por la madre que tengo y los amigos con quienes cuento. Aunque algunos se han ido, pienso que han durado lo que debían. Y aunque mis amores igual se han vuelto pasajeros, han durado «lo justo», para llegar a este punto en que me causa un «culposo» placer el ver que aunque para nada combine con el anillo de la suerte de mi derecha, ahí está, en la otra. (El que entendió entendió.) Y no es que sienta la necesidad de en este momento ponerme a hacer una retrospectiva más, sino que sucedió que me ha dado por curiosear, que ayer salimos un rato en una tarde de chicas y aún me duele la garganta de tanta risa. Y es que sí, yo tengo un caracter feo, ellas se reían de que digo que yo no saldría conmigo misma, pero sí, lo he dicho y lo sostengo, mi táctica es esa, sacar todo lo peor la mayor parte del tiempo, para que «si aguanta» la parte contraria, la buena, se sienta y aprecie mejor. Y suspiro y sonrío y un bostezo se cuela también, mientras escucho las canciones nuevas viejas y escucho a un grillo que no sé dónde ande y pienso que toca dormir y no quiero. No sé, hay tantas cosas en mi mente justo ahora que no tengo claro cómo expresarlas o si debo hacerlo. Dejaré que pasen los días, que venga el sueño, a la fecha me ha funcionado hacerlo, y ya todo se va acomodando, en marzo me «preocuparé» por la retrospectiva y quizá intente de nuevo escribir diario o cuando menos seguido, pero por hoy será todo, que se me antoja seguir echando chisme con esas fotos «viejas» otro rato, chance tengo uno de esos sueños locos en que todo se revuelve y consigo llegar a mañana sin despertar de madrugada.

Jueves 13 de Febrero del 2014

13 Feb

Febrero loco anda haciendo gala del mote y hoy hace más frío que ayer. Aunque hacía calor en la mañana, ya no, sopla el viento, me pongo el suéter, cierro la puerta, me lo quito. Dice mi mamá que si será «requisito» ser bonita para ser patinadora, no creo, yo no soy patinadora, plop, aunque querría, aunque el frío me hace desistir, el frío, la flojera, pero se ve bonito. Bendito internet que con un par de clicks soluciona «todo.» Hoy es día de «comillas», parece ser, da igual, merecen tener su dia de protagonismo, con lo tanto que las uso, con lo bonito que hacen que se «escuche» lo que uno lee, o al menos yo, le cambio la entonación conforme voy leyendo, defecto o sabe qué, algo es, pero el punto, que necesito arreglarme las uñas, las de manos y pies, de estos pies que llevan rato sin entaconarse y parece así seguirán, o quizá no, que me gustan los zapatos cerrados y este clima amerita, aunque para variar «no tengo nada qué ponerme», ¿qué querían?, soy mujer, aunque me resista a encasillarme, si soy, y poco vestuario para clima templado/frío tengo, aunque «ya no» parezco foto, más o menos, digo, yo y mis achaques, ya no aguanto, me duele la rodilla derecha, rete harto, supongo es el frío, y eso, chance, impida que me entacone mañana, no sé, no sé, como que quiero y no, lo que me preocupa es el clima, y la ropa, y todo eso, peinarme no, que de por si «no lo hago», creen, piensan, dice internet, una página, que mi look «casual despeinado» es lo de hoy, ahora, este año, tendencia, ahora resulta, poco a poco me van «copiando» el estilo, no todo, de a poco, bien listos, para que no «sospeche», y el frío, el viento, tan fuerte, soplando y empujando la puerta. Y mi pierna derecha en alto, según, sobre la silla, porque duele, y pienso en esos zapatos que no he estrenado, que tiene tacón, que compré porque eran de mi número, estaban de oferta, y eran único y ultimo par, así, impulsivamente, bien yo, y ahí están, esperando, y mis piecitos, tan latosos, con lo que me gustan los tacones, rete hartos, me encantan, pero no tan altos, así «cómodos», con tantita plataforma, de esos, que andan de moda, pero no así, que tengan correa, y sean cerrados, y en colores «decentes», y en la calle pasan los vendedores, esos que ya tiene uno bien identificados, y sí, eso nada qué ver, pero mi déficit de atención se impone, ¿qué se le va a hacer?

Este día no fue irrelevante, pero al menos hasta ahora va bien, normal, y no es queja, nomás digo.

 

Miércoles 12 de Febrero del 2014

12 Feb

Por alguna razón incomprensible y cuasi desconocida me ha dado la gana de escribir hoy, mañana y el viernes. Este mes (Febrero) ejerce (casi siempre) una presión agradablemente dolorosa sobre mi. Es en este mes que este, su blog de confianza (digo) cumple años. Es (fue) su 8° aniversario, y a mi que me gusta buscarle significados ocultos a todo, sin duda que sea 8 algo ha de tener qué ver. (Conforme pasan los años, conforme nos pasan los años, uno sigue (debería) queriendo las mismas cosas pero de diferente modo.) ¿Qué? Ni idea, pero algo ha de ser. Y es que por andar entre esto y aquello ya casi se me fue este día y esta entrada no avanza, por que sí, s la vieran desde este lado, verían que se resiste a agarrar forma, se resiste a crecer (o cuando menos a estirarse tantito) y trabajo «frenéticamente» sacando palabras de costales raídos y cajas aplastadas, para cuando menos hacer algo de bulto, y con un poco de rubor en las mejollas, seguro algún despistado la confunde y pasa como una novedosa novedad. (Supongo.) Que a estas alturas ni del tema principal me acuerdo (si es que lo había) así que retomaré «lo último», léase eso del 8° cumpleaños, entre porque es relevante (para mi) y porque la verdad es que no se me viene nada mejor a la mente (que aquí, para variar, todo es un caos), que hasta hace rato que las puertas estaban abiertas sentía frío y ahora con las puertas cerradas hace calor, y me da por pensar, ahora que los vecinos finalmente se han encerrado en sus hogares y dejado de hacer bulla (que resulta que aquí somos un punto WiFi y se sientan en MI banqueta toda la tarde y hacen escándalo a más no poder) resulta que los recuerdos se van asomando (como que les da miedo escénico el ruido, porque ahora salen y hasta posan, medio danzan, se aclaran la garganta y cantan) y entre que son recuerdos y son añoranzas coladas, me quedo pensando, mientras los veo, en que aún hay hartas cosas que quiero porque no las he tenido, que quiero porque ya las tuve, y que quiero nomás por no dejar. Tengo tantos pendientes aún, y los meses se encarreran de pronto y resulta que este ya va para su mitad y así.

Las horas van pasando y me siento achacosa, ya nada es como antes, ya no soporto pasar horas y horas sentada «sin hacer nada», que tampoco es que no haga nada: respiro, y pienso, cavilo, divago, medito, repienso y canturreo. Pero igual, ya no es lo mismo, algún día he de ver que algún experto certificado y cualificado en la materia vea si mi columna, si mis vértebras, tienen arreglo y compostura, que ya no es lo mismo, ya no aguanto ni soporto como antes, aunque ahora sea con más «motivo» este estar sentada, aun así. (El reloj con su tic tac no deja de informar que ya se estpa yendo este día y yo sin escribir algo relevante aún.) Y es que por esto y lo otro terminé releyendo viejas cosas y entretenipendome en nuevas circunstancias. Así (me) pasa. He pasado por tanto y por tan poco, y los 8 años de vida de este blog han logrado documentar cierta parte de ello. Que aunque parezco volatil (y lo soy) no ha sido en tan poco tiempo que ha pasado todo, ni ha sido así de reciente que sucedió, todo ha encontrado su curso y cauce y aunque de repente desborda, no nos hemos inundado. (El hacer trincheras también ha servido para saber darle mantenimiento a los desagües.) El tic tac y el dolor de cintura y espalda no ayudan, no colaboran, me saboteo y no me defiendo. Este 12 de Febrero ya se anda depidiendo, alejándose de a tanto en cada bostezo que se me escapa. En cada tecla que oprimo se va un poco más de este día. Pero en cada tecla que oprimo se va quedando un tanto guardado, para formar parte de lo que soy ahora. (Ni yo entendí eso.)

Y es que no, la idea (si es que la hubo) se perdió entre las diminutas esquirlas de nieve que salieron volando cuando las cuchilas de los patines  ¿les pasaron encima. Veré si la encuentro en el espejo ahora que me lave la cara, veré si concigo atraparla con las manos enjabonadas. Veré (si es que veo) con estos ojos cansados que ni cerrados se quedan tranquilos. Y si la veo, si la atrapo, seguro en sueños se me volverá a escapar y ni ustedes ni yo sabremos de qué iba, así que, con Pesimismo aquí al lado, me limitaré a añadir que mejor ni hago el intento y aqui que quede, tan así como siempre, tan incongrente e incomprensible que exuda encanto.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar