Archivo | noviembre, 2013

De que pasó esto y aquello y así

17 Nov

A mi Corazón de Condominio hay cosas que se le hacen fáciles aunque le resulten difíciles. Quizá por la familiaridad de ciertos aspectos, que el tiempo y la distancia siempre han sido relativos en este rumbo (que las constantes siguen siendo las mismas y sólo han cambiado ligeramente) y en esencia todo es lo mismo. Que se me hace difícil confiar y por ende amar (aunque me enamore fácil y me desenamore aún más fácil), que decir(le) «Te Amo» se me escapó de repente, y en teoría estuvo bien (pero que a él no puedo dejar de pensarlo (no siempre, nomás de repente, pero aun) y saber que «también» lo amo, no de una manera tan distinta, y sí de una manera tan intensa, que nomás no sé (o sí sé, y me hago la loca, como siempre)) y olvidar creo no está en mi lista de habilidades porque lo único que he conseguido a la fecha es crear resentimientos y distraerme en el proceso, pero al final recuerdo (y siento) con la misma fuerza que el momento de partida. El caso es, que hoy me dio un ataque de extrañamiento como tenía rato no me daba, y mi megalomanía se puso a tope e hice uso de todos los recursos a mi alcance y heme aquí, sin lamentar lo que hice pero pensando en que me gusta la mala vida y podría haberme ahorrado la sobrecarga de sentimientos si me hubiera (estos benditos hubiera) esforzado tantito más y buscado con qué distraerme. Pero no, fiel a mi naturaleza busqué sabotearme (otro poco más) y más que haber coseguido aclarar algo sólo le di más cuerda a esos fantasmas y ahora hasta pueden saltar con ella. Ya pasará (se supone) y podré volver a distraerme de su recuerdo.

(Sin buscar (como casi siempre) me topé con este álbum http://www.youtube.com/watch?v=WRusolMsXIM y ese sirve de soundtrack justo ahora.)

Se supone que saber que la falta de ganas fue la causante de todo el asunto debería servir (já, justo acabo de acordarme de ese motivo justo y exacto que hace que yo ya no piense como ahora, ¡ah, bendito cerebro mío!) para que ya no me remueva el tapete, pero no, pero sí, y es que el hecho de que cada que yo diga o pida o solicite o requiera algo de él, él vea de ponérmela fácil, pues tampoco ayuda. Si es que hoy le dije que justo no hace falta darle sentencia al acusado y pasarlo directo a la guillotina, pero nos gusta la mala vida pues. Aunque bien, poco a poco esa misma distancia que no afecta se hace presente y mi mente encuentra el modo de distraerse, y la música «nueva» cumple su cometido y las palabras empiezan a marchar hacia caminos diferentes. De un paso bailarín a otro, pero vamos retomando el camino, que ya tanto habíamos andado que aunque sea poco lo que desandamos en este rato, hay que poner el doble de distancia (o más a ser posible) para que la llamada salga más cara y nos duela el codo y con eso ya desistamos. Que a las palomas mensajeras se las escabechó el Gato Rosa y Pesadumbre dice que ningún otro medio de comunicación sirve, entonces, sea que no sea (de nuevo).

(Empieza el frío y los niños de la cuadra migran a nuestra banqueta con sus cuetitos y demás artilugios tronadores. Es queja.)

«Conociéndote», me dijo. Y esa sencilla palabra engloba tanto. Y es que sí, en efecto, si hay alguien que me ha conocido bastante es él, y por ello es imperdonable (y admirable) que haya sabido justo dónde y cómo asestar la estocada y sin embargo dejarme con vida. Conociéndome, esto era de esperarse y es que soy volátil como el viento (aunque sea signo de agua) y flamable como el gas y así, y entonces no tardaré mucho cargando las mismas certezas, que más que cargarlas es acomodarlas de nuevo entre los sitios que ya marcaron en mis manos, por ello también es difícil acomodar certezas y sueños nuevos aquí. Pero decía, que era «lógico» que no tardara gran cosa es «retomar» el camino «de siempre» y viera de echarle mano a toda la poca paciencia que tengo y me marchara saltando en dirección contraria. Porque él sabe y conoce cuándo, cómo y dónde. Fuerza de voluntad es lo que nos falta. Fuerza que espero encontrar en otro lado, en otro ente, más pronto que tarde, y no porque me urja olvidarle sino porque ya es tiempo. 

(Esta es la penúltima Luna Llena del año. Deberían aprovecharla.)

En algún momento de mi vida debí haber hecho algo tan relevante (bueno o malo, da igual) que por ello a la fecha tengo tanta suerte (buena o mala, es lo mismo) y si todo sigue como hasta ahora, tengo casi un año para terminar de acomodar las cosas.

No hay prisa (nunca la hubo).

De que yo y mis cambios de humor aquí andamos en un nuevo intento

16 Nov

Hace ya un buen número de años me empezaron a llamar la atención los animes, y en algún momento me dije que debería de ver los «clásicos» (así como en su momento dije leería los correspondientes «clásicos» de la literatura) y poco a poco he ido viendo algunos, aunque como en todo los gustos siempre imperan y hay quienes dirán que este o aquél título no va o debería y así. El caso es, que hoy finalmente vi «La Chica que Saltaba A través del Tiempo», y pese a que el final no me ha gustado (soy una romántica empedernida, ¿qué se le va a hacer?) no me ha decepcionado, pese a que el principio no logró engancharme y tuve que «obligarme» a seguir viendo hasta que terminé con la mirada fija en la pantalla y todo eso. 

Llegué a la conclusión de que esa película deberíamos verla todos luego de hacernos acreedores de un gran coraje o una gran tristeza o una gran decepción, que la película trata, como el nombre de lo dice, de una chica que adquiere la habilidad de saltar en el tiempo, y que conforme «aprende» a hacerlo va adquiriendo o eliminando experiencias como le apetezca. Y es que sin duda si todos pudiéramos elegir solo vivir buenos momentos no lo dudaríamos gran cosa, aunque al final (como todo) resulta que no es bueno tener solo de esto y no de aquello, al final uno se da cuenta de que al acaparar la suerte en uno hace que la «mala» suerte le toque a otros, y cuando uno es consciente de ellos es que comienzan los problemas. Uno se ve agobiado por los «hubiera» y «qué tal si» que siempre andan a la orden del día, uno se pregunta si no habría sido mejor hacer esto y no aquello, que la verdad es esa, que no nos arrepentimos de lo que hicimos, sino de lo que no hicimos: si hubiera dicho sí, si hubiera dicho no, si me hubiera atrevido, si lo hubiera dejado pasar. Y es que de repente uno se da cuenta de si no se vive plenamente el ahora, de nada sirven los planes ni los recuerdos son tan gratos. Aveces aunque luego de una buena carcajada surjan los malentendidos y se viertan lágrimas, cuando logremos atravesar la tormenta, recordaremos las risas, los buenos momentos, y nos daremos cuenta de que valió la pena.

Y es que yo soy de esas que «se estanca» y me cuesta demasiado «dejar ir», tengo un muy mal genio, y cuando algo me molesta no sé (ni me dan ganas de) disimularlo, me quedo dándole vueltas al asunto y me subo a mi pedestal y desdeño todo lo demás que pueda venir, me encierro en mi torre y me privo de quién sabe cuántas buenas experiencias, todo por no entender que las cosas pasan, siempre pasan, y hagamos lo que hagamos, seguirán pasando. No se trata de ignorar o «dejarse», sino de no darle más importancia de la que pueda tener, porque da igual cuánto nos desagrade o lastime, eso no cambia que es algo que ya está hecho, y es que pensando en eso de que uno no sabe cuándo va a morirse, sin duda sería hasta aterrador que tus últimos pensamientos sean una fila interminable de «si hubiera…» 

Así que, intentando retomar el control de este lugar y echar fuera a los demonios que tan plácidamente dormitan en todos y cada uno de los rincones, vamos a abrir las ventanas y dejar que los resentimientos se oreen (que no se van a ir así de fácil, que aunque no lo crean ya es un gran, enorme, gigantesco paso que siquiera esté considerando hacer algo «nuevo»), voy a intentar en no perderme en futuros inciertos y enfocarme en este presente que no pinta tan mal como otros pasados.

(¿Dije que hace ya varios meses me hice fleco? Pues la relevancia es que ya creció y quizá para mi siguiente cumpleaños ya haya podido librarme de él.)

No dejaré ir la oportunidad de hacer un «último» berrinche al respecto, destilar veneno y hacer sufrir, que ya sería mucho ya, pero luego de eso procuraré no pensar en el tema (si es que no resulta que la mala suerte y el karma hacen de las suyas y uno de esos futuros inciertos se acomoda en la línea de sucesos a suceder a la de «ya») y pasar este noviembre que pinta como diciembre pero más relajado. Que hasta el calor se hizo presente desde ayer, aunque eso seguro no es más que signo de que el frío ya se acerca. Pero decía, que veré de dejar de saltar en este charco y salpicarme.

Y los que no han visto esa peli, véanla.

De la imprudencia

16 Nov

Que yo no tengo paciencia ya debería ser de conocimiento.mundial y obligatorio. De que aún le tengo fe a la gente y no aprendo a dejar de esperar que laS cosas sucedan como mi «lógica» lo vaticina, eso también ya debería ser de dominio público. (Que aunque diga que luego veré de revistar la estética de esta entrada porque escribir desde el cel, a oscuras, sin lentes y a deshoras, provocará estragos que deberían ser corregidos y chance y pueque lo diga y no lo haga, pues…) El asunto es, que no puedo dejar de darle vueltas a un suceso recientemente acontecido, porque no sé ni por dónde abordarlo y tener que darle una justificación a cada cosa no hace.más que terminar de exasperarme, porque sencillamente no creo que sea posible ser tan falto de sentido común.

Que yo peco de desconfiada, pesimista y mal pensada, pero extraña e irónicamente casi siempre tengo razón, y cuando no la tengo de firma inmediata, a la larga, tras analizar a detalle  resulta que sí la tuve, entonces, pecando de soberbia como siempre, esta vez sencillamente no puedo sólo hacer como que fue una metida de pata más. No. Empezando por el principio, si apenas estás empezando o pretendiendo dar a conocer a alguien no vas a ir y decir de buenas a primeras la lista de piezas que componen su lado oscuro, se supone que hay que preparar el terreno para que las cosas se den del mejor modo posible, pero bueh  Supongamos que el error se produjo porque la persona a presentar se presenta a sí misma  con su peor cara, y que por ello, aunque obvio esta persona desde el.principio dijo que lo hace.para que su.pareja le conozco tal cual, lo cual (aclarado dado que parece necesitar (todo) aclaracion) no es sinónimo de: «así debes presentarla tu al mundo», repito, se supone que se entiende que una cosa es la relación de pareja, de los dos, de él y ella, y otra la de terceros, por muy cercanos que sean estos, digamos la mamá de él, por dar un ejemplo. No debería ser necesario tener que agregar luego de cada plática: «ah, si, esto sí, o no, lo puedes contar si te surge la oportunidad.») Ahora bien, si se te están contando cosas que suenan serias (porque sencillamente lo.son) y hay detalles que se mire por donde se mire son de incumbencia única y exclusiva de quien está ahí involucrado  nada, y repito, NADA te da derecho a divulgarlo, a menos claro que se te haya dado permiso, pero, sigo repitiendo, si se te está contando y tu diminuto cerebro debería haber carburado y dádose cuenta de que ea algo íntimo y personal y que el hacerte partícipe no era más que una forma de demostrar que se te tiene confianza, obvioque vas a ir de imbécil a contarlo como si.nada.

(Es bien curioso, cruel y cierto que la confianza es difícil de conseguir y re fácil de perder y complicada de recuperar.)

Que ni hay.peor bruto que el que de plano no sabe cuán bruto es. Que las peores impertinencias siempre son por culpa de (valga) impertinentes y que estos (los peores) son siempre gente que cree está actuando bien, de forma correcta, sin hacer el menor daño. ¿Dónde queda el sentido común? Me pregunto. Es algo que se me hace tan difícil de.procesar y sobre todo de aceptar. La única opción que se me ocurre es mejor ya no volver a contarle nada a esa persona. No volver a dar la cara con quienes ya fuiste expuesto. Y tratar de entretenerse contandole los bigotes al gato. Que aunque lo hecho hecho esté y al mal.paso haya que darle prisa demás demases, yo nomás tardo siglos en dejar ir las cosas, y ya es bastante desahogo disque ponerlo aquí, al menos (en teoría) no me explotará la cabeza. Ay, es que de plano, ¿cómo puede ser que no carbure?

Que al.parecer no todo entienden eso de que: «la ropa sucia se lava en casa», y la debe lavar quien la ensució.

Y el frío ese que da para hacerse bolita, justo (típico) se ausentó esta noche.

Llegó Noviembre con sus cielos estrellados

1 Nov

Ayer fue Halloween (y de nuevo olvidé usar la blusa con estampado de Hello Kitty disfrazada de bruja sobre fondo de calabazas…) y mañana es Día de Muertos, así que hoy aparte de ser día primero de mes es un día que está en medio de dos días relevantes. Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto.

Mi mente anda tan desordenada como el esmalte despintado, carcomido, medio quitado y desigual de mis uñas, tengo tantas cosas en qué pensar, tantos planes que atender, tantas cosas, tantos pendientes, que por más que intento concentrarme y centrarme en una o dos o tres (cuando mucho) cosas, siempre alguna otra se cuela. Y es que yo con mi pinche mal genio y mi escasa paciencia, nomás es más difícil de lo que supongo debería ser, así que no quiero ni imaginarme cómo serán las cosas de aquí a unos meses. Dado que siempre existente la posibilidad de que algo salga mal (y yo tan dada a pensar negativo (y Pesimismo haciendo muecas)) pues seguro va a ser el acabose por alguna cosa, al menos estoy bastante segura de que él va a sacar más paciencia de algún lado y tendrá la fortaleza para ponerme en mi lugar cuando me empiece a ganar la neurosis. Que un primo me ha dicho que intente pensar en que soy yo quien quiere y planea todo lo que hay por hacer, pero sé bien que no es cierto y por eso hay tanto corto circuito por aquí. (El Gato Rosa se ve bastante bien con todo su pelaje de algodón esponjado. aunque creo que él piensa lo contrario.) Así que veré de sobrellevar este mes, y el que sigue, y cuando llegue mi siempre esperado Enero veré de preocuparme hasta Febrero, y preocuparme más en Marzo. Y para Abril dejaré que el sol y el calor que volverán a aparecer me distraigan.

(Nunca tiene pierde poner las miasmas canciones y dejar que el Aleatorio haga de las suyas.)

Es una maravilla el programita ese que te dice cómo se llaman las estrellas (o planetas) que estás mirando.

 

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