A diferencia de lo que suelen pensar (y parece suceder) las mujeres con pareja «segura» y las casadas, ya que están viviendo en pareja «se dejan» y se engordan y ya ni se arreglan porque el tipo ya es «suyo» y ya lo amarraron y entonces al.hombre no le queda más que aguantarse si es que la fulana se vuelve gorda y fodonga… Yo haría justo lo contrario. Y es que si me caso tendría que esforzarme para que mi esposo no se aburra y me deje por alguna que se vea mejor o se vea como yo era. Tons seguro hasta vería de hacer ejercio y todo eso. Y es que sí, no le encuentro la lógica a eso de por ya estar casada creer que ya el tipo no te va a dejar y se va aguantar con lo que seas. Digo, si se casó contigo y de por si eras así, pues sí, pero si ya luego de la boda y todo ese rollo ya no te arreglas… Igual y por eso hay tantos divorcios. No sé. Me surgió la duda y me ganó la certeza: haré justo lo contrario.
(Pasé los últimos días arreglando mis libros, son tantos (y tan pocos) que no bastó un día, y es que aparte de intentar acomodarlos por importancia y tamaño también los forro con papel de regalo. No me estoy quejando.)
El futuro es algo que ya he dejado por la paz. El día a día es.suficiente complejo como para preocuparse por más cosas, pero ello también conlleva que por ratos se me extravíe el norte y mis ganas jueguen al escondite (sin avisarme) y se queden ahí ocultas (porque nadie me avisó que debía buscarlas) y Depresión aparezca con su sonrisa dulce y me invite a columpiarme a su lado hasta que el horizonte adquiera un color más agradable. Vuelven los dolores de cabeza. El aroma a tristeza termina por embotar mis defensas y allá vamos, en picada a la trinchera. Hay cosas que me hacen falta, y tampoco es que me esfuerce gran cosa por conseguirlas.
(Mis libros pelean por la atención. Los «viejitos» y los ya leídos suelen ganar casi siempre. No se puede elegir, hay tantos conmigo, y tantos más aún lejos de mi.)
Hay ratos en que las ganas reaparecen, pero sólo se asoman, agitan todo y suben el volumen de la música y brincan y desordenan y yo aquí contando suspiros.
