Archivo | diciembre, 2012

De esas cosas que uno se entera

29 Dic

Para mucha gente el 2008 fue relevante. Fueron las Olimpiadas en Beijing y además fue el 8/8/08  Lo relevante de esto es que hoy que andábamos acomodando los calendarios de este año, que resulta tenemos dos, nos hemos enterado de que no tuvimos (aparentemente) calendario del 2008. Resulta que en la pared cercana a la cocina estaba el calendario del 2007, con el calendario del 2009 encima, con el calendario del 2011 encima, y acabamos de ponerle el calendario del 2013 encima… En la pared cercana a la puerta que da a la calle hay un poco más, o menos, de uniformidad, el calendario del 2007, el del 2009 con el del 2010 y el del 2012 que se acaba, ya con un nuevo y flamantemente religioso calendario de la Virgen de no recuerdo qué encima, con los meses del 2013 a sus pies. Veremos si pasa que por azares del destino nos olvidamos y sobre el calendario del 2013 terminamos acomodando al del 2015.

(El mundo no se acabó, por cierto. Ni se acabaron mis ganas de andar escribiendo, nomás no había encontrado un tema.)

Para cerrar «bien» el año la gripe me anda amenazando y no tiene cara de querer dejarme en paz antes del 31. Da igual. Las irónicas vueltas de la vida me trajeron alegría en forma de playera blanca talla CH 100% algodón hecha a pedido y exclusiva, hace unos minutos. Una playera que anduvo vagabundeando por el norte de la república pues desde el 4 de diciembre que la dejaron hasta hoy se dignó a llegar a mis manos. Hace pensar en que en serio a este país le falta «tantita» cultura y educación, que lo mire por donde lo miro no encuentro cómo «confundieron» Chiapas con Coahuila y terminaron enviando la playera al norte y no al sur. Y es luego para la retachada al sur a fuerza la enviaron a la capital en vez de enviarla directo. Si es que esa creencia de que los que aquí vivimos somos todos amigos de Marcos y vivimos en las montañas uno diría que ya debería ser cosa de los libros de historia, pero no, al parecer. Y es sensato, que yo también me creo que en el norte solo hay cactus y arena. Como sea, finalmente la tengo, y es que me estaban dando principios de ataques de pánico porque para la serigrafiada pedí usaran el nombre del Angemonio y que alguien que no era yo terminara usando esa playera nomás no era ni remotamente concebible por mi mente.

(Se andaba armando la revolución en mi cabeza. De hecho creo que hasta consiguieron un ariete, obvio no sé de dónde lo sacaron, pero sospecho que de alguna de las cajas que hay bajo la mesa. El Angemonio se limitaba a dar vueltas en círculos mientras se retorcía el cabello entre los dedos, con los lentes de sol pegados a los ojos y la mascada de flores alrededor de la cabeza. Su idea de pasar inadvertido es bastante compleja de entender. El gato rosa se divertía siguiéndole los pasos, que estos una vez completada la vuelta se escapaban sigilosamente y comenzaban a escalar la pared, usando, osadamente, al gato como colchón de apoyo. Mientras que fuera, supongo que todos los demás, se divertían lanzando gritos y consignas de abolición, agitaban margaritas y urgían al herrero, que creo era Pesadumbre, a que se apurara con las lanzas. Y es que solo porque no lograban decidir el orden de los cargadores del ariete es que la Musa consiguió entrar por la ventana de atrás, cargada de globos rellenos de conffetti comestible, y ayudada por Soledad comenzaron a bombardear a los insurrectos. Sobra decir que todos terminaron empalagados pero contentos, al ariete lo volvieron una hilera de asientos con cojines esponjosos y las lanzas, esas sí, no sé dónde acabaron.)

Tengo unas ansias bárbaras por escribir, retomar, más bien, algo, pero por el problema de la lap no me he querido aventurar a empezar a dejar constancia aquí, me resisto a pensar que la pc será de ahora en adelante quien guarde todo. Que retomará esa función. No sé, no sé, ya saben cuán deschabetada ando. Además a este año aún le quedan un par de días, a este día le quedan un par de horas, y a esta hora le quedan varios minutos. Me daré de margen al año nuevo, para seguir juntando anécdotas y ver con qué le haremos frente al 2013.

(¿¡) Que el mundo se va acabar (?!)

21 Dic

Parafraseando a ese autor (por mi) desconocido: «Yo no soy supersticiosa, porque es de mala suerte». Y es que en efecto, más del 95% de mi ser está seguro de que en las próximas horas no sucederá nada de desproporciones catastróficas. Pero no obstante, el tanto % restante me ha hecho estar aquí a estas horas tecleando. Y es que el día anterior estuvo lleno de ires y venires (en ninguno de los cuales nos hallamos topado) y no hubo tiempo de dejar una entrada pre-apocalíptica, entonces valga esta que se publicará con unas horas de anticipación. Aunque ese no era el tema. Que lo relevante es que hoy el cielo anda nublado. Y seguro tiene que ver con que la consciencia colectiva anda empeñada en que «algo» pase y por eso el cielo debe haberse encapotado (para ya no vernos) y seguro en algunos lados está lloviendo y la gente espera el momento en que las gotas de agua se vuelvan bolas de fuego. Y es que parece que de repente la profecía maya se fusionó con el apocalipsis católico…

Comos ea, yo por cualquier cosa, mejor emigré a la sala (que parte aquí está la pc, que es una gran desventaja no tener la lap. Además seguro mucho ha de tener que ver la película de terror que nos chutamos unas horas atrás…) y aquí pienso quedarme, cargué con el peluche-almohada y con mi sábana y ya veré si me acomodo en el sillón o en la hamaca, seguro en la última, que esa queda justo frente al cuarto de mi Ma y podré correr a su encuentro instantes antes del fin. Eso si no me enredo con la hamaca y no consigo llegar a lado alguno. (Sí, el pesimismo aquí sigue, este no se va con nada.) Que nomás por no dejar seguiré (de lejitos) a las masas, así cuando vea que hay que correr correré antes y evitaré la estampida y que me pisoteen. Soy bien precavida de repente. Y es que también me ha llamado la atención esa «luz azul» que según mucha gente vio ayer y que yo ni enterada, anteayer más bien, que según hubo una luz y tal. Sabe qué fue. Y hoy que no hay estrellas. Pero ayer la luna se veía bien coqueta con su mejor sonrisa. Si algo pasará, no será peor que lo que ya hemos hecho.

Confesaré que sí hay un par de cosas que lamentaré no haber hecho si es que se acaba el mundo en unas horas. Sobre todo porque hoy fue un día de andar haciendo memoria y recordando cosas del pasado, como que mi primer novio me dejó por una compañera de clase, como que yo dejé a mi segundo novio, como que el siguiente me dejó, como que al otro lo dejé, y así se han ido intercalando, hasta decir que ahora con el actual no sé si sea mejor dejarlo o esperar a que me deje. Y es que se sentó el mal precedente desde el (ya rete) lejano principio. Como que de repente veo al montón de «hubiera’s» que me han venido pisando los talones. Los hay de todos tamaños, unos tan rechonchos que no sé si caminan, ruedan o botan, pero aquí anda, entre la multitud que pulula a mi alrededor y me observa de soslayo. Sí. Algunas cosillas pude haberlas hecho distintas. Pero si algo sí he aprendido es que de plano las cosas planeadas rara vez salen, que todas, absolutamente todas, las cosas suceden por algo, bueno o malo, es otra cosa, pero todas tienen un propósito y una razón de ser que las hace indispensables ya sucedidas.

Y es que la paciencia no es lo mío. Y si el mundo se va acabar ya, debería ser YA, que me empieza a dar sueño y a doler la cabeza y si el mundo se acaba mientras duermo y sencillamente vuelvo a despertar en el mundo nuevo (o en el de siempre, que he albergado esa duda a la fecha, de que toda la realidad no es más que sueños), no habrá tenido chiste, el no enterarme. Que paciencia no tengo, llegué tarde a esa repartición. De hecho, llegar tarde es una de mis cualidades más vistosas. No tengo dudas (incertidumbre sí, siempre) sobre lo que pasará, la verdad es que me preocupa poco, pasará esté o no al pendiente de ello. Alguna vez lo predije (hace poco, de hecho), que llegaría el día, el momento, en que dejarían de importarme las cosas, y parece que ha llegado, y sigo (quizás) por inercia, en gran parte porque quiero y en gran medida porque puedo, pero no sé, las cosas cambian y yo como ser de agua (que según mi signo zodiacal que se supone está desfasado, como todos) que soy, soy siempre cambiante. El mundo ha seguido su cauce y yo con el, entonces no (supongo) tengo por qué preocuparme.

Pasan los segundos y nos vamos acercando. ¿A qué? No sé. Al menos tiene su encanto el saber que seguimos estando en sintonía.

De las blusas de manga larga

13 Dic

Ya van dos veces (la primera iba cargando la primera temporada de «Game of Thrones» en blu-ray, la segunda (hoy) una bolsa con 2 libros que llevaba rato queriendo comprar) que paso por una tienda de ropa donde las prendas son lindas y a precios accesibles, y descubro que siguen apareciendo modelos que me gustan, las blusas manga larga que siempre llaman mi atención, y yo ya me gasté el dinero. Al parecer soy de ese reducido grupo de mujeres que prefiere gastar el dinero en algo que no sea ropa y zapatos. Y es que jamás me ha llamado la atención el comprar ropa «de marca», que la veo igual a la ropa que puedo encontrar en tiendas de menos renombre, e incluso si en plena calle veo una prenda en un puesto ambulante y me gusta y tengo dinero, pues la compro. Que muy pocas prendas de vestir ostentan el logo de la marca/diseñador que las hizo, así que no le veo el chiste a comprar ropa de marca si nadie lo sabrá, porque ni de lejos iré por la vida diciéndolo a todos que mi pantalón es de tal, mi blusa de cuál, mis zapatos de esto y mis accesorios de aquello. No. Pero me ha causado gracia que hoy justo de nuevo haya visto un par de blusas que me gustaron y a la par sentía el agradable peso de la bolsa en que esos dos libros se balanceaban a mi paso.

Aún tengo una buena cantidad de libros en lectura pendiente. Aún son más los e books que igual esperan lectura. Soy incontables los libros que esperan ser hallados y comprados en las librerías. De hecho ya llevaba rato sin entrar a una librería. (Me he resistido con cada fibra de mi ser.) Y me he mantenido lo más fiel posible a esa manda que hice de leer solo a escritores muertos. Pero nunca falla que alguno que anda vivito y coleando se cuela en mi lista de lectura, que en ebook estoy leyendo «1Q84» y estoy que me muero por conseguir los tomos 4 y 5 de «Canción de Hielo y Fuego». Además que quiero sucumbir a la moda actual (será por esto de que el mundo ya mero se acaba y nuestras conciencias se van haciendo afines) y conseguir ese de «50 Sombras de Grey», que me dijeron era trilogía y que hoy vi los 3 tomos. Quiero recuperar «Rastro de un sueño- Herman Hesse» antes de que este año acabe, si alguien me lo quiere regalar le agradeceré eternamente ^^

Ayer fue el último capicua del siglo, de mi vida, que no volveré a saber de otro. Pero yo anduve esperando el «10/11/12» que pasó sin pena ni gloria, entonces ha de ser por eso que no le presté mucha atención al 12-12-12 y que por ello no me causó eco alguno, no me dieron ganas de escribir ni hacer algo relevante.  Lo más relevante de ayer fue que escuché una canción que llevaba rato sin escuchar, llamada «12 horas», de un amigo. Y es que este año estuve bastante distancia de mis amigos, que me da por hacerlo, poner distancia a la distancia, me gusta extrañar y guardar la esperanza de que me extrañan también. Un día de estos buscaré una fecha «especial» para aferrarme a ella y desentenderme cuando no pase lo que sea que esperaba pasaría.

Ya empezó a sentirse el frío por estos rumbos. (Cualquier temperatura menor a los 25ºC para mi es frío.) Según la tv es culpa del frente frío número no recuerdo cuál, que siempre suelen ser treinta y tantos frentes y seguro estamos en la primera decena. Uno ni se entera cuándo termina la temporada de huracanes y comienza la de frío. Bueno, la ausencia de lluvia es un buen indicio. El asunto es, que cada año digo que compraré (mínimo) dos blusas de manga larga para no andar siempre con las mismas. Será que porque ya tengo dos en el ropero esperando la ocasión de ser estrenadas, que nomás no he conseguido entrar a esa tienda y comprarme alguna.

Se acerca el último Cuarto Creciente. Y ya es hora de ir pensando en un nuevo decorado para mis uñas.

Ni ha intento llega este

11 Dic

Llevo días «guardando» la idea de lo que escribiría aquí. La guardé tan bien para no extraviarla que no la encuentro ahora… Seguro la dejé en un lugar obvio mas no predecible y alguno de los bichos que rondan por aquí se la llevó pensando que era algo irrelevante. Hago memoria y no recuerdo. Creo que tenía qué ver con la época. O con algún recuerdo que ahora no recuerdo. Igual y era algún comentario sarcástico sobre el próximo fin del mundo. O sobre mis plantas que serán trasplantadas a la jardinera el próximo cuarto creciente, mismo día en que iré a que me despunten el cabello.

(Andaba pensando hace unos días que sería bien fácil que un vampiro me chupara la sangre mientras me cepillo los dientes. Con eso de que no se reflejan en los espejos.)

 

Y nada. Si llego a encontrar la idea, vuelvo.

De la próxima Navidad

4 Dic

Hay veces en que uno ni se entera de cuánto tiempo pasa. Ayer abrí esta página con la intención de escribir pero terminé distrayéndome con otra cosa, peor alcancé a notar que de nuevo está «nevando» aquí, y este es el tercer año en que lo veo, osea que ya han pasado tres años desde que migraron este blog a este sitio. Y han pasado tantas cosas que ni queriéndolo ni intentándolo podría recordar todo. Pero hay cosas que se quedan en la memoria y ayudan a que uno se ubique en el tiempo. Está nevando en este blog, y eso quiere decir que igual este año ya va para su fin.

(Ya saqué los adornos navideños, ya decoré los dos arbolitos, el «nuevo» grandote, y el pequeño de siempre. Muchos, la gran mayoría de los adornos navideños tienen años, a algunos los recuerdo de toda mi vida, en esta casa reciclamos, somos fetichistas y nos encariñamos con cosas materiales. Al árbol pequeño le falta una pata pero aquí sigue, mi madre no lo echará a la basura, yo tampoco, quizá pasen años hasta que los hijos que tenga decidan botarlo finalmente. En el árbol grande se han juntado adornos viejos con nuevos, adornos caseros y comprados, le siguen faltando sus lucecitas, que a mi Ma le encantan las luces, así que este año le tocará estrenar.)

En verdad que tanto quería que llegara Diciembre que se me fueron yendo estos primeros días. Aún hay muchas cosas por hacer. Con eso de que quién quita y el Fin del Mundo sí pasa, debería ver de cumplir con mis últimos pendientes, tengo cosas por hacer y veré de hacerlas, aún hay plantitas que deben ser compradas y plantadas en la jardinera, arbolitos que deben ser plantados en el patio. Se fue la época de lluvias y tocará regarlos a diario, hasta que de repente descubra que ya llueve seguido, o a diario, y estando así a mediados de año en una nada volverá a nevar en este sitio.

(Los adornos navideños siempre se esconden, como que les gusta pasarse los meses escondidos y se acostumbran tanto que cuando uno quiere sacarlos en estas fechas nomás no tienen ganas. La corona que igual tiene años no ha dado señales de vida, tengo una idea de dónde debe estar, pero la verdad es que no la he buscado, este día ya casi se fue, entonces ya lo dejaré para mañana. Aún hay espacios en la casa que no tienen ambiente navideño. La puerta de la cocina necesita esa estrellota que tampoco he visto. Y aún andamos deliberando si este año sí habrá «nacimiento» o mejor para el que viene. Que el gato más pequeño de casa es sumamente hiperactivo y ya le echó el ojo al árbol y a los adornos y seguro va a atacarlos, entonces el nacimiento no parece ser una opción muy factible. Lo pensaré, mañana habrán muchas horas para entretenerme con ello.)

Ya estamos en Diciembre. Ya se acerca Navidad, quizás el Fin del Mundo llegue antes, quizás no. En este blog neva, y a la nieve real nunca la he visto y creo que podría seguir así, que no soy fan del frío. 

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