Archivo | noviembre, 2012

Hoy hay Luna Llena

28 Nov

Hoy hace llena la luna, aunque técnicamente ya hizo, según una página de internet que suelo revisar con cierta frecuencia, la hora exacta fue las 3 de la tarde con tantos minutos, casi las 4pm, así que ya van más de 4 horas de luna llena. Y ha coincidido con que hoy anda despejado y se ve con bastante claridad, que ayer andaba medio nublado pero ya pasada la media noche volvió a despejarse. Y ayer la luna también se veía bastante redonda.

(No tengo pretexto para esta ausencia. de hecho, sí tengo. Pero la ausencia de la lap y la súbita inspiración de media noche con la pc a leguas de distancia no cuenta. Que ganas he tenido, pero no han sido tantas que me hayan hecho cargar la página y estar aquí como ahora, tecleando. He tenido la mente ocupada en otras cosas.)

Ya sé que hace apenas unos días andaba diciendo que no quería que llegara Noviembre… Pero ahora justo quiero que ya llegue Diciembre, concretamente quiero que ya llegue el 8. Porque sigo pensando que el mundo no se va a acabar el 21. Aunque me llama la atención la estrellita que hoy anda particularmente cerca de la luna.

(Es parte de la ironía de la vida el que ahora que no tengo la lap a disposición es que me dan los ataques de inspiración nocturna y ya me desacostumbré tanto de la escritura a mano que por ello nomás no.)

Resulta que justo en un mes, el 28 de diciembre, habrá otra luna llena, la última del año, si es que llegamos a ella. Al menos el cuarto creciente lo veremos, que será el 20, y sigo pensando si lo aprovecho, creo que sí, para el despunte del cabello que no veo tan urgente y necesario pero si no es ese día no será, entonces puede que sí, yo creo que sí, que no es que me haga falta pero tampoco me hará mal. Me late eso de iniciar y terminar el año con la cabellera manejable.

(Me han informado que puede que pase un mes sin la lap. Pero que hay grandes posibilidades de mejorarla o dejarla como estaba, que para mi así está bastante bien. Que para todo lo demás (suena a anuncio de tarjeta de crédito…) tengo la pc, donde ahora ando, justamente.)

Maldito mundo materialista que me ha hecho empezar a buscar el regalo de navidad para él. Y para mi, que me lo merezco, aunque ese casi que ya lo tengo. No sé, no sé, pasa el tiempo y da la impresión que no pasa, como la luna, tiene sus etapas en que todo va menguando, pero incluso el «vació» de la luna nueva tiene su encanto y vamos de nuevo para arriba, y ando esperanzada, creo que todo irá a mejor, lento, como hasta ahora, pero irá, no sé, me da miedo pensar así, Pesadumbre viene a susurrarme cosas, pero procuro no prestarle atención, y es que solo sé que mi corazón averiado anda haciendo de las suyas y esta penúltima luna llena me ha dado nuevas energías, y veré que así siga todo, me controlaré, daré lo mejor y empezaré a sembrar cosas buenas para luego cosecharlas.

Dicen que «mala hierba nunca muere», aunque «nunca digas nunca»

20 Nov

Sobreviví, pasó la mitad de Noviembre sin mucha novedad (o algunas novedades, más bien) y de nuevo heme aquí con la gripe amenazando de nuevo (debería poner en mi lista de deseos para estas fiestas decembrinas un sistema inmunológico más eficaz) pero de momento no tan grave, se ha enfocado en mi garganta y de repente me dan ataques de tos que amenazan con asfixiarme. Nada «grave». Emocionalmente, la voy llevando, nos esforzamos (él y yo) y parece que el barco no se hundió y que las fugas han sido reparadas de manera exitosa (aunque nada garantiza que duren «eternamente») y de nuevo estamos a flote, a paso lento, a nuestro paso, no hay prisa, la verdad es que no la hay. (Maldito mundo materialista, quejas aparte.) Me gusta pensar que aprendí algo de todo esto, que él aprendió algo de todo esto, que ya no volveré (mos) a cometer los mismos errores y que hemos madurado, que nos hemos hecho más fuertes. (Mis dramas y su (pinche) carácter parecen no ser «tan» incompatibles después de todo.) Las mismas canciones de repiten en estos rumbos. (Intento no dejarme llevar por el pánico de no poder encender la lap desde hace unos días…) Me «reencontré» con canciones viejas, de los 80’s, que se han anclado en mi lista de habituales aleatoriales (procuro hacer listas pequeñas, de unas 10 canciones, que con esas me bastan, que aveces repito 3 o más veces una sola) y me gusta esto de seguir sintiendo la misma emoción al escucharlas.  (Hoy vi a un tipo con mirada enamorada. De esos que contemplan a quien para ellos es el amor de su vida. Fue un instante, alguien, como guiado por la envidia, pasó a su lado a desviar la atención del sujeto. No fui yo, aclaro.) Intentaré seguir pensando positivo y no dejarme llevar por mi depresión más allá de la línea que según yo tenemos trazada, que luego es más que difícil volver a donde estábamos, a ese aparente Punto de Retorno Seguro que nos ha estado funcionando. (De todas las experiencias recientemente adquiridas, veré de eliminar por completo algunas, enviarlas al olvido, para que las que me interesan y gustan más se mantengan vivas y en todo su esplendor.) Y creo que de plano tengo algo «mal» en la cabeza porque de repente hago cosas que ni al caso, pero ahí voy como siempre, impulsiva tengo que ser (y contradictoria y melancólica, y romántica hasta asquear) y de suerte tengo suerte y nada «grave» ha pasado, pero bueno, definitivamente ando pensando en dejar de lado (un poco) mis locuras y enfocarme a otras cosas. Dejaré que el Destino decida (que ya lancé suficientes monedas que no hicieron más que contrariar y contradecirse a sí mismas) y veremos qué pasa. Estamos a un mes del «Fin del Mundo» (por si andaban con el pendiente o si no, también, pasa a ser mi maldad «del día») y no estoy preocupada, culpa ha de ser de la que pasa a ser mi hermana menor que me preguntó si creía que el mundo se iba a acabar y yo como buena hermana mayor que soy lo analicé y le dije que nomás no lo veo posible a menos que ese día justo se desate un holocausto nuclear o activen las máquinas «hace terremotos», o explote el sol (y ahí sí sería fin del mundo, inevitable, pero si confiamos en los científicos aún falta para eso), y no creo lógico ni posible que justo este 21 de diciembre próximo suceda algo de lo que acabo de escribir, entonces, eso, que no creo que se acabe el mundo (serán mis renovadas esperanzas en él, en mi, en este nosotros por el que tanto nos hemos estado esforzando) y aquí ando, sonriendo pese a todo. (Qué ganas de abrazarlo me han dado.) Empieza a sentirse el frío, empiezo a en serio echar de menos los calores bochornosos de hace unos meses (así es esto, con nada estoy a gusto) que ya lo he dicho, si me dan a escoger prefiero morir de calor, aunque eso de sufrir quemaduras y tal no acaba de convencerme, pero el frío nomás no me apetece ni tantito, ni por aquello de que sirve de pretexto para estar abrazados y enchamarrados (en serio, ni por eso) así que no me queda más que aguantarme y ver si es posible ampliar el guardarropa con calcetas largas, medias coquetas, blusas manga larga, suéteres y abrigos, que la cabellera aquí sigue (y hoy, 20, es cuarto creciente y aún no decido si habrá despunte o lo dejo para el siguiente 20, que de hecho, ahora justo lo he decidido, queda para ese día, que se me antoja andar presentable por si sí se acaba el mundo (uno nunca sabe) y sirve de pretexto para que crezca un poquito más y se note menos el despunte), sirve que mi cabello me protege del frío, que tengo unas orejeras de peluche que cumplirán un año (cómo pasa el tiempo de rápido…) y tengo un gorrito, tengo dos, tres, así que seguro sobreviviré a este clima que empieza a enfriar (debo de), que tengo planes para el año que viene, muchos (de hecho) y veré de llevar a cabo al menos la mitad de ellos. (Te Extraño.) Ya veremos cómo nos sigue yendo este mes, a mis plantas y a mi, que parece que no ha habido más bajas ^^

Breve momento de vanidad

11 Nov

He perdido la cuenta de los años que llevo dejándome el cabello largo. Al menos creo que con seguridad pasaron cerca de tres años en que no veía mucho avance, como que mi cabello conseguía crecer algunos centímetros y pasaba algo que me llevaba a cortarlo y seguía en el «mismo largo de siempre», así hasta la fecha en que finalmente puedo gozar de esta sensación (a mi gusto) tan placentera, que es sentir el cabello cubriendo la espalda. Y es que ahora que por fin está yéndose el calor extremo que suele estar presente la mayor parte del año en estos rumbos, puedo andar mi cabellera suelta y libre, aprovechando que aún conserva el último corte que le hicieron, este grafilado casi que en capas que hace que mi cabello se ondule bonito y a la vez no sea tan espesa y pesada mi hermosa cabellera, que esa suele ser la mayor «traba» que le pongo, que de repente hasta dolores de cabeza me han dado, pero bueno, que por mientras, aprovechando el frescor que llegará en días venideros, andaré feliz de pelo suelto.

(Sobreviví al día de ayer, sobreviví a este día.)

Y además también ya no recuerdo cuándo fue la última vez que le hice algún cambio «extremo» a mi cabellera. Igual tardé un par de años en que recuperara su color original, que pasa a ser como un castaño no tan oscuro. Que la última vez me volví medio pelirroja. Y bueno, eso, que mi hermosa cabellera va de más a mejor ^^

(No fue tan difícil sobrevivir a estos días, pese a que lo pensé, resultó que no. Me preocupa no saber si debería preocuparme.)

Aún así le falta longitud a mi cabello, unos 5 centímetros, mínimo, lo cuál sería que debería pasarme todo el año siguiente dejándolo crecer. Lo cual me lleva  a no saber si  debería despuntarlo este mes, o el que viene, o ya que quede para el año que viene, aunque igual y sí en diciembre, antes de las fiestas, para recibir el año nuevo con mi cabellera ya estilizada y lista para lo que venga. No sé, lo pensaré. Y el año que viene por ahí de marzo, por mi cumple, debería también ver de arreglarlo si es que necesita arreglo. Entonces debería despuntarlo ahora en Noviembre (en este fatídico y nefasto Noviembre), el 22, que creo es cuando cae el cuarto creciente. Sí, podría ser, aunque iré acompañada para que vean que no me quiten más de 1cm.

(No sé.)

Ah, mi cabellera, se siente tan bien que finalmente mi cabello ya me cubra parte de la espalda.

De deseos impulsivos e impulsividades

10 Nov

La vida es una eterna montaña rusa, y es peor cuando tu carrito siempre tiene mal los frenos, porque cuando estás subiendo, bajando, o colgando de cabeza, aunque sea por instantes, el riesgo de caer y darte el ranazo es superior al «usual», pero extrañamente no me ando quejando, lo comento como quien te cuenta lo que comió el día de ayer, quizá por no dejar, porque sí, muchas veces he creído que estaba a nada de estamparme contra el suelo pero el aferrarme a los bordes del carrito y aguantar la respiración ha ayudado, además que tener un par de alas atrofiadas de algo ha de servir, cuando menos para planear un tanto y no estamparse desde tan alto, eso y que aún no me quito el paracaídas. No me paso de precavida, sino de desconfiada.

Mi vida, este año, que está por terminar en breve, por cuestión natural de fin de ciclo o por cuestión sobrenatural según los que creen que las profecías son fatalistas, el caso es, que este año anda, digamos, en las últimas, y aún me sigue sorprendiendo, que las cosas empezaron de una forma y van terminando de otra totalmente diferente, inesperada, aquí sí me quejo, pero solo un poco, mi filosofía de vida me impide decir que las cosas no salieron como quería y eso es malo, no salieron porque no debían salir, así de simple, solo queda esperar a que cuando salgan sea mejor de lo planeado, o menos peor.

(El esmalte rosa nacarado de mis uñas está her-mo-so, digo.)

Esta es la hora en que aún no termino de decidir sobre lo que haré en las próximas horas. Supongo que espero una llamada para confirmar y seguir por este camino y dejar que la impulsividad me lleve, o seguir aquel otro camino de manera impulsiva. Y es que para una persona soñadora como yo le es bastante difícil soltar los sueños y dejarlos ir, aún a sabiendas de que es lo mejor y que «lo más seguro» es que volverán en breve, mejores, más fuertes, me aferro a las cosas, puede que sea defecto.

Me gustaba pensar que hoy sería un día especial, ya sea por sí o por no, que al final terminó en el segundo. Pero como sea, hoy quería que fuera especial, quería hacer de este un día especial, con pequeñas acciones y detalles que lo espantarían pero conseguirían sacarle una sonrisa, digo. Puede que aún haya tiempo, de hecho, para variar, solo el dinero impediría llevar a cabo mis planes, pero incluso eso podría solucionarse. No sé, no sé, esperaré a ver qué dice el Destino, que pese a andar de ensañoso, tampoco anda de chinga quedito.

*llanto*

4 Nov

Intento recordar cuándo fue la vez anterior que sentí la necesidad de escribir lo que estaba sintiendo, con la esperanza de así dejar de sentirlo, no recuerdo, no consigo recordar casi nada. Mi mente está ocupada atormentándome con pensamientos trágicos y nefastos, con la imagen de su sonrisa y sus palabras y su mirada, con esta certeza de que ya no existe ese nosotros que tanto atesoré, que tanto añoraba.

Y es que el pinche problema es que yo lo amo.

El problema es que estoy igual o más enamorada de él de lo que estaba al principio, que han pasado los meses y aunque la etapa melosa&romántica ya paso yo sigo sintiendo las mariposas y los nervios cada que lo veo. Me quedé con tantas ganas de abrazarlo y besarlo porque sabía que a él esas muestras tan seguidas y espontáneas de afecto no le gustaban.

Tengo la idea de que lograré sobrevivir a esto, por más que quisiera lo contrario, por más ganas que tengo de ya no seguir porque todo me lo recuerda. Pero ya no puedo más con su indiferencia. Ya no me basta el que solo compense las cosas. Y es que yo debería serle suficiente, así como él lo es para mi.

Y estos absurdos temblores que me dan por culpa del llanto.

Tengo una idea algo clara de qué fue lo que pasó, tengo la sensación de que fue mi culpa, que yo lo provoqué. Y aunque quiera, no me arrepiento, porque así es esto de tomar decisiones, hay que aguantarse. Pero en verdad, si tuviera una máquina del tiempo, volvería a ese momento justo en que finalmente decirle que lo amaba hubiera encajado perfecto. No con la esperanza de que ello habría hecho que ahora las cosas diferentes. Ni porque quizá ese sería un buen pretexto para que hubiese tomado el camino contrario al mío. Sino porque no sé ya que hacer con todo esto que siento y no pude ni puedo expresar, porque me está matando este saber, sentir, que lo amo y que no sirve de nada.

Siento que ya no puedo. Y me pregunto cuántas lágrimas más, cuántos días más, voy a seguir así, estallando en llanto y negándome a seguir adelante.

Maldito Noviembre, me robó la sonrisa.

Cosas «horrorosas»

1 Nov

Cronológicamente hablando, ya pasó el tan mentado (y esperado por algunos) Halloween, pero nosotros lo vamos a festejar hoy, que por estos rumbos la fecha se llama «Día de Muertos», pero nos vamos a disfrazar y maquillar para vernos «horrorosos», que cayó a media semana la fecha y no había modo de que los que trabajan pudiesen darse una escapada, que la ventaja es que mañana es día «libre» y no afecta la desvelada. (Entre otros menesteres, debo recordar ponerle saldo al cel…) Así pues, la fecha de reunión quedó para hoy, y estas son las horas en que no termino de decidir cuán escalofriante ha de ser mi creación de este año, seguro improvisaré frente al espejo y me detendré cuando alguna de las pinturas se acabe, que algo así fue la última vez. (Voy a echarlo de menos.) Seguro alguien llevará una cámara fotográfica y quedaran recuerdos digitales de la ocasión.

El asunto es, que «coincidió» esta fecha con algunas cosas terroríficas que pasaron. Claro que lo terrorífico/escalofriante/espeluznante también es cuestión de perspectiva. Pero da igual, siento la necesidad de seguir tecleando así que iré haciendo recuento mental (no esperen gran cosa) y empezamos con la más reciente: Ayer que andaba viendo de comprar unas pestañas postizas, para el disfraz de hoy, noté que la chica que atendía se había grabado en el antebrazo la palabra del que asumo es el actual amor de su vida, decía «TOÑO», así en cicatriz cicatrizando. Me dio un escalofrío. Yo que soy tan temerosa del dolor, que lloro ante la sola idea de pensar en una aguja perforando mi piel, no me imagino pasar el rato con una navaja u otro objeto punzo cortante escribiendo el nombre de mi amado en mi antebrazo… La otra sería una señora que asumo estaba «mal» de sus facultades mentales y andaba quitadísima de la pena caminando descalza y sin blusa, cargando envases de refresco vacíos, lo curioso es que ella se veía feliz. Otra relevante es que iba caminando y me topé con una señora de esas que venden cosas, parecía que cajas de lápices de colores, pero iba llorando, así a lágrima viva, pero aún sosteniendo las cajitas en alto por si se daba la ocasión (supongo) de que alguien le comprara alguna, y lo escalofriante es que creo que nadie más reparó en las lágrimas que le corrían por las mejillas, y tampoco me libro del pecado pues no hice más que verla pasar a mi lado.

Y creo que ya, que esos son todos los «horrores» que me tocó ver estos días.

Y malvadamente como soy, ayer anduve harto alegre, fue de esos días en que ando con pasito bailado y salto de repente y tarareo en voz alta. (Mi multipolaridad puede ser cosa seria.) Según yo la más reciente cuesta y bajada de la montaña rusa no fue tan empinada ni tardó tanto, según yo, ando esperando que sea así. Me gusta ver las cosas o negras o blancas pero disfruto con toda la gama de grises que hay entre medio. Sé que pueden salir muchísimas cosas mal, pero de momento creo que no hay alguna gran preocupación acechando. Tengo que planear algunas cosas y no sabotearlas en el proceso. Quiero tantas cosas, él incluido en primer lugar, al medio y al final.

(La gripe acecha. Los estornudos han alargado su contrato y como que planean quedarse por tiempo indefinido.)

Finalizaremos con  el temor más grande de todos, pasa a ser el de siempre, el que le tengo a las palabras, las dichas y las escritas, que terminan siendo igual de fuertes, dañinas, pero sin duda hay ocasiones en que uno no puede seguir callado, y debe morderse los labios y esperar que las consecuencias a afrontar no sean tan nefastas y fatídicas como imaginamos. Hemos sobrevivido cosas peores, y espero y ruego no ser la gota que colma su vaso, así que a esperar que se calme la marea para volver a saltar en su balsa y recuperar el tiempo perdido.

(Las horas en este mes se van bien rápido, así que deberé de dedicar algunas de ellas a ya en serio centrarme a la maquillada, que creo que ya sé más o menos de qué irá. Y espero dar mello ò.ó )

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar