Puedo decir, a ciencia cierta, que al menos en mi caso, aplica totalmente eso de que las emociones positivas y los sentimientos correspondidos no son alicientes para la escritura, o lo que sería lo mismo pero opuesto: «El desamor es la mejor Musa»algo así va la frase o la inventé.
Pero sí, me encuentro bastante bien, por si tenían la duda, sigo estando feliz (que no todo el tiempo, pero sí la mayor parte del mismo) y por ende no me ha dado por venir a este sitio a escribir, porque jamás me ha parecido que mi blog sea para venir a decir cursilerías, que se sentó el precedente desde años y cuando intenté dedicarlo a contar mi felicidad en el amor y demás menesteres similares y derivados, resultó que me di EL ranazo y si es que hay alguien que haya leído todo lo escrito sabrá de qué hablo y si no, pues resumámoslo en que de ahí agarré la costumbre de mejor escribir sobre cualquier cosa que no fueran melosidades. Porque aparte de lo ya dicho, que estando feliz no me inspiro, pues siento que no surgen cosas interesantes ni dignas de ser contadas, me da ese sentimiento de «comer pan frente a los pobres» y así, y entonces menos ganas me dan de venir a teclear un rato.
(Hoy finalmente ya limé mis uñas largas para dejarlas a la misma longitud de la que se quebró hace ya rato y de nuevo tengo mis 10 uñas «iguales», ahora todo será pensar en el color y diseño. Sí, yo y mis novedades.)
Aparte puedo y quiero culpar al calor, hace rete harto calor, como mucho, como un chingo, tampoco ayudan a que me inspire, mis neuronas se deshidratan y lo único que piden es un ventilador tan potente que las haga salir volando y quedar colgadas en algún sitio sin orden ni propósito. Opto por quedarme en la cama bajo las sábanas y experimentar baños saunas hasta que la deshidratación es tal que debo ver de emigrar a las tierras lejanas donde el agua se encuentra. El ventilador pedirá le paguen horas extras, lleva días encendido, haciendo ruido y yendo y viniendo, pero es que este sitio, estas mis cuatro paredes siempre tan resguardadoras, se vuelven prisión torturante en estos meses. (Pero me gusta, no me estoy quejando.) Hace calor y ello ayuda al no inspiramiento.
(Estoy pensando seriamente en ir a que le den el primer tijerazo del año a mi cabello. Un grafilado pa’ restar volumen en la parte de atrás de mi cabezota, que caigan las puntas que ya se empiezan a poner rebeldes, pero que procuren mantener el largo lo más largo igual que se pueda, porque sigo con la idea de no querer cortarlo pero todo pinta a que el calor empeorará y no creo poder soportarlo con mi melena de león a todo lo que da.)
Procuraré, en la medida de lo posible, pasarme por estos lares cibernéticos, para desahogarme ahora que de nuevo aparezcan los charcos, esos tan antojables para morirse en ellos, que bien sé que en este caminar bailado mío, en esto de ir dando saltitos de repente, nunca falta el complot de mis pies izquierdos, el leve empujoncito de Pesimismo, para que me precipite en la primer zanja del camino y Depresión corre a mi lado con una dotación de penas azucaradas, masticables, para pasar el rato en lo que se van disipando las dudas, que parece que con el calor de hinchan y se vuelven más hiperactivas, apareciendo y desapareciendo según sus ganas, y yo tan propensa a ofrecerles mis hombros para descansar.
Que una es lo que es y yo soy lo que soy.
Sor feliz, pero tengo me ataca el calor.
