Archivo | marzo, 2012

Prometo (juro) esforzarme

23 Mar

A la fecha puedo asegurar que un hombre me ha amado.

Uno solo.

De hecho, creo estar segura de que aún me ama, de una manera diferente, pero el amor sigue. Sí, seguramente mi primer novio, mi primer amor, llegó a amarme, pero, pese a arriesgarme a generalizar y restarle importancia a los sentimientos que uno experimenta en la pubertad y la adolescencia, pese a los casos comprobados de que los amores que surgen en esas etapas son los más puros y fuertes y reales, los míos se fueron como llegaron. Mi novio de la prepa seguro también me amó en algún momento. Pero no fue él, ni su amor, el que perduró, el que a la fecha sigue. Y pese a que actualmente mis expectativas recaen en un hombre diferente, espero que ese hombre que aún me ama siga haciéndolo. Que yo le amo también, ya no de la misma forma, pero lo hago.

Ahora bien, hablemos del “nuevo”, y es que es cargarle tantas, llamémosles, peticiones, es poner mis expectativas de él tan altas, que espero no funcione a la inversa y desista sino que persevere y consiga el cumplir el objetivo y que a partir de ahí él solo siga avanzando. Porque pese a que por ratos me ha asustado el hecho de que esa maligna frase de dos pequeñas palabras a amenazado con querer escaparse de mis labios cuando estoy con él, porque por ratos siento que él también está siendo arrastrado a este nuevo estar de él y yo, este nosotros, nos hemos “conformado” con decirnos: “Te Quiero”. Y es que lo analizo, y él también por su lado, y de repente lo comentamos, que no hay una explicación “lógica” para esto que nos pasó, surgió así de repente y prácticamente de la nada. Un día éramos dos extraños, al siguiente un par de conocidos y luego ya éramos un intento de pareja que a la fecha ha ido sorteando obstáculos y tejiendo castillos que asombran por su fortaleza. Sí, aún no me ama “tanto” como me han amado, pero por ahí va. Y yo a la par por ahí voy, que no voy a preguntarle qué expectativas debo llenar, pero espero hacerlo.

En algún lado leí, entre otras, que “debes” quedarte con quien te ame por esto o aquello, razones en apariencia simples pero que conllevan mucho de cierto, como esa de que si te dice que te ves linda cuando andas recién despertando o en el caso inverso te motiva (sin querer) a ponerle pausa al videojuego para prestarle atención, llevan su carga de razón, al final, sin dejar de lado el romanticismo, la coquetería y la eterna lucha por mantener al otro enamorado de uno, la convivencia diaria conlleva cierta rutina que es necesaria: el dormir y despertar juntos, el compartir las comidas, el espacio vital (léase la casa, estar por horas, días, bajo el mismo techo), compartir incluso el baño, y no me refiero al cachondeo que podría derivarse del bañarse juntos, sino del: «Usaré el baño mientras te bañas», y cosas así, uno nunca sabe, quizá hay prisas y el tiempo apremia para ir algún sitio… Si pese a todo ello sigues sintiéndote a gusto y feliz con la otra persona, así informalmente hablando: Ya la armaste.

Quiero aprender a amarte en el día a día.

Deseo que pese a que me jales las sábanas, que dejes la tapa del baño arriba, que no cierres la llave del agua, rezongues y remilgues por mil cosas, discutamos porque ni tu ni yo pretendemos doblar las manos y queremos que el otro acepte nuestro punto de vista y acate nuestras “órdenes”, que me fastidies para que abandone la cama, que me hagas cambiarme la ropa (o los zapatos), y todas las demás cuestiones cotidianas y domésticas que hayan de surgir, al final termines (y termine) dibujándome(te) una sonrisa, entonces habremos superado el día y estaremos listos para el siguiente, así, hasta que se nos acabe la vida.

Porque sé (lo intuyo) cuán mal puedo llegar a verme recién levantada o cuando enfermo, y que aún así te inspire a darme un beso y que me digas que me quieres, no diré que ya puedo morir porque mi gran anhelo de tener un amor correspondido se ha cumplido, sino que me esforzaré para que pasados los años y el tiempo haya hecho estragos en nuestros cuerpos siga agradeciendo la chispa de valentía que me instó a dirigirte la palabra y a que nuestras miradas por fin se hubieran encontrado y reconocido.

«Primavera»

21 Mar

Hasta donde recuerdo, siempre el inicio de la primavera había sido hoy 21 de Marzo, siempre me ha gustado la fecha, de hecho, deseaba, secretamente, que mi cumple fuese este día. Y vamos, que como mencioné hace unos días, finalmente me cumplieron el gusto y esta vez por mi cumple se «adelantó» la primavera. Hay tantas historias y leyendas entorno a ella que siento inútil hacer una más, pero me gusta la primavera, yo que soy una chica de finales de invierno, siento una fascinante atracción por la ya re mencionada. Es que me gusta la primavera.

(El árbol del que pende el columpio, que sí, lo trasladamos ya no recuerdo cuándo pues la nube empezó a quejarse de tanto que la sacudían, no yo, aquellos, que le agarraron el gusto a trepar por las cuerdas en vez de solo balancearse, entonces, lo trasladamos, a un árbol, tan grande, tan enorme, tan alto, que no obstante da la impresión de que basta ponerse de puntitas, estirar los brazos, los dedos, quizá dar un saltito, y alcanzarías la rama más baja de a partir de ello escalarlo sería sencillo, aunque claro, no se recomienda mirar abajo, pero bueno, que es más llamativo ver hacia arriba, al frente, se distingue que las ramas están recubiertas por algo muy parecido a cintas de terciopelo multicolor, que desprende un aroma dulce que insta a lamerlo y una vez hecho resulta que es comestible, aunque parecido al chicle, y da igual cuánto jales, las ramas siguen forradas, escondidas, a resguardos de los dedos curiosos que las buscan, hay hojas de todas las formas y tamaños, alguna cantan, otras se limitan a hacer gestos y en ocasiones hasta cosquillas, de hecho, no es recomendable caminar por sobre las ramas, pese a que puede hacerse, pues son de la longitud exacta para ir en línea recta, con los brazos extendidos para equilibrarse, pero tienden a curvarse hacia abajo y cuando menos te lo esperas ya estás en el suelo, y las ramas se sacuden, riéndose, de manera burlona pero cariñosa, entonces mejor escalar, solo escalar. O balancearse manteniendo la mirada hacia arriba, con suerte una hoja te hace un guiño y habrás ganado un deseo.)

La Primavera ha traído consigo calor, mucho calor. Pero eso es lo de menos, dado que se va el frío, y yo tan dada a desdeñar del mismo, pues prefiero la insolación, XD

Punto final

20 Mar

Parafraseando a un usuario de Twitter: «Me sembraste una duda que ya ni riego», y es que sí, encontraste terreno apto para sembrar, pero no había suficiente predisposición de mi parte para dedicarle tiempo y empeño al regado… Nomás no.

Es muy difícil (al menos para mí) poner los puntos finales a la fuerza, quizás a destiempo, por obligación. De hecho siempre digo que por ello me niego a participar en los diversos concursos literarios que de repente me entero cuando las convocatorias aún dan «chance» de ponerse las pilas e inscribirse, porque siempre ponen límites, exigen una cierta estética que a mi en automático me restringe, limita y por ende me bloqueo, siento que escribir a fuerza en Times o Arial a 12 con interlineado de 1.5 o doble y limitarme a tantas cuartillas no deja que el texto fluya como debe ser. Claro, hay textos que nacen sabiendo que serán breves, pero en mi caso suele pasar que tiendo y empiezo a extenderme y cuando vengo a ver el final está mucho más allá de la cuartilla límite. Y así me siento con prácticamente todo lo que tiene que ver con limitantes y normas sociales preestablecidas y que por ende «deben» ser seguidas sin rechistar.

Así pues, eso, que hoy me sentí obligada a poner un punto final que pese a no antojárseme que mutara en puntos suspensivos habría sido bueno que quedara como un punto y seguido y quizá luego iniciar el siguiente párrafo, pero no, sencillamente era imposible hacerlo, este asunto requería, con urgencia, de un punto final firme y certero y una vuelta de página. Porque hay cosas que es inútil y estúpido que uno siga terco en extenderlas si de plano no da para más y todo termina siendo un eterno vuelterío sin sentido.

Así pasa cuando sucede, dicen.

Tons, a seguir con mi historia, con ese capítulo que finalmente se terminó y con todas las energías (y las ganas) puestas en hacer que los capítulos que vienen se desarrollen de la mejor manera posible, porque sí, lo cumplí, no recuerdo si lo escribí o solo lo pensé (pero seguro se lo dije), que esperaría a mi cumpleaños para decidir, elegir y acatar la decisión tomada. Sin pensar en que quizá perdí, en que quizá me apresuré, sin lamentarme de cosas pasadas o inexistentes. Decidí porque ya largo rato llevaba con la «espinita» de que eso (esto) y solo eso era lo que quería, y que ya era mucha bobera seguir postergándolo y haciéndome «wey». Sí, me decidí y si por algún azar del destino me arrepiento, por algo será, pero por mientras soy feliz con la decisión, esta sensación extraña de ya no estar sonriendo a casi tiempo completo me asegura y garantiza que la elección fue correcta y acertada.

(Tú eres lo que quiero, lo que necesito.)

Se avecinan tantas cosas, y me auguro éxitos, sí, así tal cual, modestia aparte y a riesgo de pecar de soberbia: me irá bien ^^

Estas son las mañanitas ♫

19 Mar

Se supone que hoy a las 6 de la mañana se cumplieron 26, sí, 26, años de mi existencia en esta plano terrenal que conocemos como Tierra año 2012, localización geográfica Chiapas. Hace veintiseis años a mi Ma le tocó la suerte (buena o mala solo ella lo sabe) de darme la vida (lo cual le agradezco enorme y eternamente). Y desde entonces a la fecha siempre he estado con ella y espero seguir así por varios años más. Sí, felicito a mi Ma en mi cumple pues pese a saberse futura madre soltera no pensó en darse por vencida y henos aquí.

Chale, 26 años ya, empiezan a pesar, pero la vamos llevando. No quiero hacer un recuento pues no han pasado «tantas» cosas relevantes desde el último recuento, que fue el de fin/principio de año. Pero bueno, que he entrado a los 26 (y se entiende abandonado los 25) con una sonrisa, con la sensación (aún) extraña de saber mis labios curvados y los músculos faciales ocupados en mantener ese gesto llamado sonrisa. Es un buen augurio, quiero pensar. Y es que él me hace reír, me hace sonreír, él le ha traído a mi vida la alegría que pensé ya perdida (o sin ser tan trágica, alejado por tiempo indefinido). Convoqué a mis amigos, a los de siempre, a los que ostentan con todo el, llamémosle, orgullo y, no encuentro la palabra, así que diré que me refiero al hecho de ellos y solo ellos pueden ser considerados como tales, mis amigos. Los junté, de nuevo, una vez más, a los 3: Kary, Ale y Rosemberg. En mi Corazón de Condominio jamás habrá intento alguno de sacarlos de esas habitaciones tan suyas que su ausencia no sabría qué hacer allí. Mi amigos (suspiro) esos seres que comparten (y están ligados) a mi alma.

(Soy tan pero tan chida, je, que ahora resulta, me «acabo» de enterar que hoy a las 11, en un rato, entra formalmente la primavera. Otro buen regalo de cumple ^^)

(Y no todo puede ser bueno, así como no todo puede ser malo, en el primer sorbo de mi café con leche «habitual» descubro que la misma ya está fea, cortada, agria amargosa, XD)

La Musa y el Angemonio y el Gato y todos los demás andan con sus mejores galas, se han peinado los que ameritan peinado, se han mandado a planchar (y lavar) las ropas, algunos andan estrenando, tenemos pastel, uno enorme y tan apetecible como el que en la realidad nos hizo falta (que hubo al menos una rebanada, he de decir, que estuvo bastante bueno, de hecho), de 8 pisos cada uno con un relleno diferente y los panes se intercalan en vainilla, chocolate, vainilla, chocolate, y así. Hay marcas de dedos en el merengue. El ambiente huele a violetas de vainilla, suena música suave que invita a seguir arrebujados en los sillones tan cómodos y mullidos que no sé de dónde sacaron, me han regalado cosas que no sé para qué me servirán y una de las hadas ha venido a preguntar que a qué hora se va quebrar la piñata y con ello ha desvelado la sorpresa, resulta que la misma es una enorme margarita rellena de aún no sé qué, eso consiguieron seguir teniéndolo secreto. Bailaremos y comeremos pastel. Conversaremos como hace ya rato no lo hemos hecho. Reiremos. Lloraremos. Y al final iremos a columpiarnos, más y más alto cada vez, para finalmente salir volando y aterrizar sobre alguna nube que quiera servir de cama ahora que de nuevo nos falta un abrazo en el cual perdernos.

26.

Sí, no voy a rejuvenecer a partir de ahora, quizás empiece a ya no decir mi edad. Pero tampoco estoy «tan» vieja. Mi vida apenas está empezando, y tengo la bendición de que mis seres queridos siguen a mi lado y de que el amor (recíproco) se ha anclado con tal firmeza que me pregunto (de repente) si no era que ya llevaba rato cavando las zanjas donde se ha anclado. No importa. Está, y eso es lo que cuenta.

Feliz cumpleaños a mi!!!

Demasiado para una mente tan divagante como la mía

8 Mar

La medida adecuada del anillo que debería decorar mi dedo anular izquierdo es (creo) un 5.5, si es que existen los medios, o sencilammente un 5, dado que el 6 hace que el peso de la piedra lo haga girara hacia «fuera» y termine chocando y dificultando el libre desplace de mi dedo meñique. No obstante, me gusta, creo haberlo dicho (también) varias veces, que me gusta eso de usar un anillo en el primer mencionado dedo. Es parte de mi (estúpida) naturaleza romántica-soñadora este querer, añorar, ansiar cosas que en estos tiempos son prácticamente imposibles de conseguir, pero así soy: terca.

Al menos he conseguido decir las cosas, que no juntas y aún no todas, pero de a poco van saliendo, que tampoco sé si he conseguido dar a entender mi punto y mi sentir, pero al menos en esas ando, que hay muchas cosas que deben ser dichas, repetidas, y algunas deberán quedarse donde están, habitando el silencio. Y es que irlas diciendo, pronunciarlas (yo que le tengo tanto temor reverencial a las palabras) les da la fuerza y «corporeidad» que en estos momentos necesito que tengan, para que se acomoden en mis bolsillos y me den el empuje necesario para no seguir saliendo sin rumbo ante cada arremetida del viento, que sí, me gusta eso de elevarme y viajar sin rumbo, pero uno se cansa, uno empieza a querer llegar a un sitio donde anclar. Suelto la colita de mi cometa con la esperanza de que la atrapen o cuando menos se atore en algún lado y la pausa de mi viaje dure lo suficiente para recuperar fuerzas tanto para retomar el camino como para hacer hasta lo imposible por permanecer allí.

Porque sigo estando segura. Porque pese a que te siento aquí conmigo, a mi alrededor, a mi lado, flotando e «imponiéndome» tu presencia y que sí, podría ser, seguramente, si (me) lo permitiera, la verdad es esa, que no, que aunque pequeña, la diferencia está ahí y sigue ganando el no sobre el sí, siguen siendo más fuertes mis ganas de permanecer que las de caer. Y no es temor al vértigo (o quizás algo) porque ya perfeccioné el difícil arte del Ranazo. Pero no, aún no, sigo esperando una señal que (parece) se resiste a llegar y entonces por mientras yo sigo tercamente firme en mis decisiones. Pero lo sádica no se me quitará tampoco, mi naturaleza de esponja maligna menos, y si sigues ofreciéndome azúcar yo seguiré empalagándome a riesgo de que una lágrima escurridiza e indiscreta propicie mi desmoronamiento.

Concluciones obtenidas luego de una «buena» pensada

7 Mar

Esto de caminar  casa con la certeza de no encontrarte, es uno de esos placeres masoquistas que disfruto más que otros, este saber que aún no hay «solución» para nuestra situación y que (quizá, dicen) esa sea la razón que le da tanta fuerza al sentimiento, me tiene sin cuidado, porque me conozco y conozco lo suficiente la forma de funcionar de mi corazón averiado que confío en que nuevamente no se equivoca. Porque esto que siento tiene tanta nitidez que por ratos me pregunto si no era algo que de por sí ya estaba allí y apenas lo estoy notando, si no era que por seguir fiel a mi naturaleza de ir a contracorriente y actuar por inercia era que me resistía a aceptarlo, a darme cuenta.

Sí, tengo la mala costumbre (la costumbre arraiga) de poner todo a prueba, más que para testear la calidad del producto sino para convencerme de si es eso lo que quiero. Esta inseguridad, este cúmulo de temores, esta indecisión nata, me llevan a ser y actuar de la manera en que lo hago, a sabiendas de que podrías cometer algún error pese a ejecutar siempre planes absurdamente bien detallados. Y es que tu, yo, nosotros, hemos salido tan bien librados de todo lo que a la fecha ha surgido, que aún no me lo creo. Eres tan «lo que andaba buscando», pese a los «pero’s» que de ley he de encontrarle a todo, que sigo dudando que seas real. Me vuelve a atacar ese miedo a estar soñando, pero con lo que me gustan las ensoñaciones, entonces me quejo por costumbre, por no dejar, para no perder la costumbre. Es que eres, a la par, tan «lo que necesito», que me aterra la idea (pesimista como toda yo) de  perderte algún día (cercano o lejano) y volver a estar a la deriva y que esa vez sea para siempre pues tu, que te vislumbras como mi faro y mi puerto seguro, ya no estarías. Y por ello dudo, y por ello «juego» para ver si lograré sobrevivir a tu ausencia, a tu partida, y he descubierto que sí puedo, y que en efecto, no quiero.

Solo tu, solo tus ojos, tu forma de mirarme, tu sonrisa, la risa que consigo provocarte, tus manos, tus brazos dándome refugio, tus labios, la forma en que me besas, solo tu consigues acelerar mi corazón de esa manera que me hace temer su desmorone. No necesito que cambies, no me hacen falta (más) gestos o palabras de los que me brindas, porque como bien hemos dicho esas cosas surgen, de manera espontánea, solo así se comprueba que son muestras genuinas del sentimiento, no necesito que me repitas hasta el cansancio lo que sientes, ni que improvises o reinventes lo dicho, no hace falta (y no es conformismo), con lo que me das es suficiente, porque eres tu quien me lo brinda.

Te Quiero.

Intento de explicación no solicitada

6 Mar

Empiezo a comprobar eso de que el desenamoramiento, la tristeza, la pesadumbre y similares sentimientos son los que inspiran más. Al menos en mi caso parece estar «funcionando», me acuerdo del blog, en el paso de los días, siento, levemente, la necesidad de pasarme por aquí y escribir algo, pero nomás no encuentro palabras que tengan la suficiente relevancia para ser tecleadas. No, lamentablemente, digo, quiero pensar, es malo que esté tan enamorada y ello mantenga todo mi tiempo, y a la Musa, ocupada en variadas ensoñaciones que gustan de permanecer en el interior de mi mente y no tienen el afán de ser compartidas.

Me gusta esta etapa de mi vida, veré si consigo retomar el hilo, aunque no prometo nada, como casi siempre, sepan que sigo sonriendo, con esa frecuencia que me hace decir que terminaré arrugándome.

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