Archivo | diciembre, 2011

Mis tantos años con ellos

13 Dic

Casi nunca me detengo a pensar en el hecho (para mi tan natural) de usar lentes. Llevo 3/4 partes de mi vida usándolos, claro que no los mismos, de hecho tengo guardados todos los lentes que he usado, desde los modelos gruesos de la niñez, tenía 4 cuando empecé a usarlos, hasta los delgaditos cuando a una le da por sentirse fea y querer sentirse bonita, hasta nuevamente los de armazón gruesa. Me gustaban los anteriores a estos, los de armazón negra, que combinaban con todo, pero decidieron quebrarse de manera inverosímil y hubo que conseguir de repuesto los de ahora, los de armazón rojo (en mi vida pensé usar un color «tan» llamativo), que se logran equiparar a mis lentes de 3o de primaria que eran morados y redondos, XD

Sencillamente no me imagino no usándolos, los lentes de contacto no me atraen (tuve que ver un día un programa sobre enormes asesinos microscópicos y había uno que vive en las grietas que se van formando en el lente de contacto y que se va al cerebro y resumiendo te mueres y nadie sabe de qué fue a menos que te abran la cabeza y busquen por el encéfalo o por ahí cerca, xD Tons no, nada de lentes de contacto para estos ojos. Me gustan mis lentes de armazón, me gustan tanto que hasta he aprendido a dormir con ellos (bueno, con estos «nuevos»  aún no) y son tan parte de mi que alguna ocasión me metí a la regadera con ellos…

Y todo el embrollo, la palabrería, el divague (a estas horas, ¿cuándo más podría ser?) surge porque me has visto sin ellos, porque has tenido la osadía de verme a los ojos y tan dada a la habladuría que soy, a mis ojos jamás he sabido callarlos, entonces no sé qué te habrán dicho, y es por ello que me gusta que estén tras las micas, tras el cabello, que nadie los vea para que no se entere de lo que pasa por mi corazón, porque por mi cabeza pasan cosas que pueden ser fácilmente refutadas, pero mis ojos son cómplices del atrofiado ese que aún se resiste a volver a su arrítmico ritmo natural (le ha gustado azotarse contra las paredes por culpa de tu cercanía) y reafirmo que me alegra que no estés para verlos.

(…vale, siéntate, platiquemos un rato y luego a dormir, ¿va?)

Si es que me pinto sola (siempre) para esto de escribirte a sabiendas de que no lo lees y que si lo haces no sabes si es para ti, sí, irónico, contradictorio, incongruente, hasta absurdo, pero ya lo he dicho (lo repito y lo sostengo) que tengo un doctorado en interpretación de señales a beneficio del observante, quizás no sea así, peor para mi lo es, total, mi otra gran especialidad es saber reponerme a los ranazos.

(Déjame pensar en algo que no sean tus labios… ni tus manos… ni tu mirada… ni… Salte de mi rango de visión, pues, pa’ que lo entiendas.)

Odio, odio, odio estas ganas que me dan de «reivindicarme» por tu culpa. Mejor me quito los lentes para ver de dormir (no tengo sueño, también para variar.) Y la sonrisa estúpida ha hecho acto de aparición ahora que una canción me hacho mal hablar por una frase tan tuya. Y la música sigue sonando porque la verdad es que nada en el fondo todo en la superficie no quiero acostarme en mi enorme cama donde seguirás haciendo falta. Mejor me balanceo, y giro (igual y salto) pensando en que tu recuerdo no está tan tridimensional hurgando en los cajones de la esquina.

(Pesimismo, tan enamorado de mi como yo de cualquiera que no es él, acaba de venir a preguntar, en voz alta: «¿pensarás en mi al menos la mitad de lo que yo en ti?» No sé, y de momento no me molesta la incertidumbre. Mi maestría en caza de certezas me tiene tranquila, será el sereno.)

Finalicemos con la pregunta que me ronda desde que le puse tema a la entrada (léase menos de un minuto antes de empezar a teclear esto): ¿Verdá que es gracioso que los lentes sean una palabra «plural» para un solo objeto? Vale, sí, el desvarío empieza, bien, me voy a la cama, a abrazar la almohada, total que ella no se mete con mi cabello.

Se fue la última

11 Dic

Ayer la luna hizo llena, en algún momento, igual fue en la madrugada de ante ayer, el asunto es que estaba redonda y luminosa, grandota y siempre viendo de dejarse ver. Hoy luce igual de grande y le envié un guiño hace rato que la vi. Ayer aparte de verla vi otras dos lunas, desconocidas, cuyos nombres no creo llegar a saber, estoy obsesionada con ese cuerpo amarillo que ahora ya sé que es Júpiter (por más que me empeño en decirle Saturno…) y aprovechando la disposición de un sujeto que cobraba 5 pesos por asomarse al cielo desde sus telescopios pude ver «más de cerca» a dicho cuerpo amarillo. Tan pequeñito que se ve, y es el más grande, tan amarillo. Seguro fue culpa de verlo que me cargué de energía.

(Pienso en tus ojos, en esa mirada que tienes cuando estoy contigo.)

Esta, dicho sea de paso, es (fue) la última luna llena del año, y el año que parece que tiene prisas se empeña en hacer que sus días pasen rápido uno tras otro, en breve ya estaremos a mitad de mes y luego será Navidad y de allí 31 y nos daremos de cara con el 2012. Y me pregunto (no mucho, extrañamente), si esta luna llena se dejará ver en Enero y no tendré que preocuparme por la ausencia.

(Añoro tus labios, los extraño.)

No sé, no sé… Me dejé todas las palabras contigo, y no es queja.

Despedida

10 Dic

La película se llama «Friends with kids», y va de cómo las relaciones cambian luego de pasar del matrimonio al tener hijos, los amigos que siguen solteros y que son los mejores amigos y que están en la (disque) incansable búsqueda del amor. No la vean si están depres.

(Aún siento el rastro que dejaron las tres lágrimas que no te había llorado.)

Hace ya tiempo, no sé cuánto, no lo recuerdo, tuve un gran amor, me gusta pensar que no era EL gran amor y que ese está por venir, no me agrada la idea de que no habrá un amor que me haga olvidar este, a la fecha no lo ha habido, han logrado (casi) emparejársele, pero no lo han superado, ese amor fue el que escogí tener más que el que se me impuso y siento que por ello adquirió tanta fuerza, fue muy difícil darle final, darle un buen cierre, siento que apenas hace unos instantes logré llegar a ese momento, a ese punto, a esa aceptación de que ya no está, de que ya no es ni será, y que fue bueno mientras duró y que si no siguió fue porque no había más que seguir.

Mi estúpida añoranza se niega a dejarte ir.

El desamor siempre me ha inspirado, las mejores historias de amor surgen en esos momentos, cuando volcamos todos nuestros deseos, sueños y anhelos para crear la historia que no pudimos tener, la historia que queremos protagonizar. Tengo la funesta habilidad de imaginarme muy a futuro lo que será mi vida en pareja, tiendo a andar de ensoñación en ensoñación y muchas veces convierto esas fantasías en recuerdos difusos para no sentirme tan mal, tan sola, tan desdeñada (que así me siento, que me hiciste a un lado cuando decidiste seguir adelante sin mi), yo que por momentos parezco ser la chica con suerte que ha encontrado el amor y luego resulta que no.

Yo que empiezo a darme a cuenta de que la verdad es que esa parte de mi corazón no es que sea irreparable sino que sencillamente es tuya y por eso no funciona, con alguien más.

Voy a guardarme de tu recuerdo, de tu fantasma, que estas tres lágrimas sean las últimas y que con ellas se selle el punto final que tanto estuve buscando, esperando. Que ya mi estupidez se encargará de decirme por ratos que igual y al final sí, que igual y luego, que quién quita, sea lo que sea, hasta aquí llega esa historia, a esta hora, este día, que en poco tiempo no recordaré mas sé que la certeza se queda grabada, tan real como esta opresión (de siempre) que siento en el pecho y he ido aprendiendo a reconocer como mi corazón haciéndose bolita, abrazándose a si mismo mientras tararea esa canción que me hace recordarte, con tu sonrisa colgando del techo y el recuerdo de el último beso cobijándonos, con este frío, con esta luz de luna que se oculta a ratos.

Adiós, y gracias.

Crisis

8 Dic

Que yo venga a hablar de la crisis es señal de crisis. Soy una persona bastante poco materialista, las cosas me importan solo si me reportaran algún beneficio y espero de ellas que duren años, esto es, me la vivo diciendo que compraré un celular nuevo y no lo hago, mientras el que tengo siga funcionando no lo cambiaré, y cuando sea el momento seguramente no compraré uno de última generación pues la novedad de eso es el acceso a las redes sociales y para eso tengo la lap, que es desde donde escribo ahora, y que la compré justo porque resulta más práctica para escribir por las noches en la tranquilidad del cuarto. En resumen, eso, que no soy muy materialista de las cosas tecnológicas, ni me obsesionan tanto las cosas que obsesionan a otras mujeres. La ropa «cara» de mi guardarropa no llega a ser ni el 20% de la que tengo y muchas prendas tienen varios años de vida, de hecho parte de la pijama la tengo desde hace más de 10 años, cuando la ropa en verdad era duradera.

Sí, tengo una obsesión por lo duradero.

Me desespera que las cosas no duren, que actualmente casi todo sea de usar y tirar, que muchas cosas que se tiran aún sirvan y que las demás se tiren porque de plano ya están irreparables, sí, entiendo que la economía se basa en la oferta y la demanda pero no debería manipularse el deseo de consumir, mucha gente se priva de cosas más elementales por estar ahorrando para comprarse ropa o zapatos caros, por cambiar el celular que adquirieron el año pasado y por ende ya pasó de moda, dicen que estamos en crisis pero la gente sigue consumiendo. A crédito, pero consumen, se endeudan, se consumen a si mismos. Deberían remodelar ese adagio que dice: «Hay que trabajar para vivir no vivir para trabajar», yo digo que no ambas, el trabajo remunerado debería ser sencillamente una actividad en la que uno se sienta a gusto, no un castigo, no ese añorar el fin de semana y sufrir la noche del domingo porque se volverá a la rutina, a la tortura. De repente me atacan mis ideas extremas y así, peor en serio pienso que sería posible dejar de lado esta forma de vivir: hay gente que gusta de cocinar, entonces nadie pasaría hambre, porque también hay gente a quien le gusta el trabajo de campo, entonces habría cultivos, hay gente que gusta de estudiar medicina, biología, química, gente que sí tiene vocación de enseñanza… Sencillamente habría que desaparecer todos esos trabajos que ni al caso, que desaparezca el dinero, que ya no exista, las civilizaciones antiguas pasaron mucho tiempo sin necesidad del dinero tal cual lo conocemos ahora, y de hecho lo adaptaron porque se les impuso.

El dinero es el malo. El que no lo tiene lo quiere y el que lo tiene quiere más.

Si es que no por nada me gusta vivir en mi burbuja, peor bueno, es el mundo, el tiempo y la sociedad en que me ha tocado estar, tons ha mimetizarse con el entorno lo mejor posible, a perfeccionar el arte de pasar desapercibido y a ignorar los comentarios y miradas de todos los que salieron del mismo molde. La vida siempre será tan poquita que de nada sirve estarse preocupando por imitar lo mejor posible a los demás, mejor hacer algo que inspire, que sea imitable, no hay chiste ni encanto es ser, hacer y pensar todo igual que los demás. Así pues, aquí seguiré, de repente echando vistazos en derredor para cerciorarme de que el mundo aún no se despedaza y que sigue girando, que el sol brilla y se va para que la luna aparezca y que esta marcha para que hoy se vuelva mañana y el ahora deje de existir en automático.

(Creo que veré de no quitarme (que me lo había quitado) el anillo de la suerte por lo que resta del año.)

Media

7 Dic

La peli de hoy (entiéndase el hoy como el tema actual no como el filme recién visto) es «Burlesque», me gustan las películas musicales (que no todas), yo que vivo tan añorante de épocas pasadas, esta película me gusto bastante. Me gustan las voces de Cristina Aguilera y Cher, así pues, una vez que logré recordar esa película donde actuaban ambas y la conseguí la he visto ya un par de veces. Va de la chica del pueblo que decide irse a la gran ciudad persiguiendo un sueño y allí lucha por conseguirlo y de paso encuentra el amor.

Me gustaría que eso de encontrar el amor fuera tan sencillo como en la imagen, así hasta yo.

Mont

Aunque bueno, eso me recuerda otra ilustración donde da igual encontrar a la media naranja si la contraparte es un cuchillo, un exprimidor, un medio limón… Creo que es sencillamente imposible encontrar la mitad que encaje perfecta, esto es, una vez que se realiza el corte los bordes por muy parejos que hayan quedado no embonarán a la perfección, no se volverán a «pegar», no será un todo, y analicémoslo: ¿queremos volvernos uno, un solo ser? Se perdería todo el encanto, el chiste es ser dos, para poder compartirlo, al volverse uno se sentirían solos de nuevo.

Eternos círculos viciosos.

La casualidad, la causalidad, las circunstancias, siempre vienen de a tres las cosas para echarme guerra, hoy algo me hizo recordar cosas que no quiero recordar, cosas que intento olvidar, léase viejos amores, viejas sensaciones que quiero que pasen a ser solo recuerdos bonitos que no despierten añoranza. Maldito Destino siempre empeñado en darme lata.

Decía, la peli, «Burlesque», Cristina se la pasa cantando, je, y también hay baile y todo, está bastante bonita y entretenida, por si no tienen nada más que ver, vale la pena, para los chicos es un buen disfrute visual.

Y ya. La Musa acaba de salir corriendo persiguiendo algo…

Revelaciones, deseos y un par de sueños inconclusos

6 Dic

Podría (si quisiera, y se entiende que no quiero y por eso es que no puedo, ni lo intento) recordar el día y la hora exactos en que experimenté la primer (y en ese momento única) epifanía de mi vida. Fue aterrador, darme cuenta de que era cierto, verdad, real, de que eso era justo lo que debía ser. Pronto descubrí que da igual tener la certeza si la contraparte no la tiene. Pero desde esa vez no había vuelto a sentirme tan segura de algo (ahora estoy en un 90%) como ahora, aunque es más bien la fuerza de la repetición, el estarlo pensando tan seguido, tan constante, desde que la idea, el pensamiento, apareció por primera vez y pronto dejó de ser un atisbo para volverse una posibilidad ni lejana ni remota sino muy posible.

Tuve una revelación (y siento que ya es tarde para arrepentirse) mientras escuchaba al quinteto de metales, cuyo nombre no recuerdo, que justo un rato antes de oírlos yo decía que eran instrumentos de percusión y no de viento… Tocaron una canción llamada «Castillos de Hielo», y llegó: para que esto funcione, hay que empezar de 0, pero en verdad de 0, entonces, aquí les llega la orden de desalojo (atentos todos los implicados que tomo esto como suficiente aviso, me lavo las manos, y aténganse a las consecuencias si no obedecen), esta es mi mansión (ruinosa, así me gusta) y son mis reglas, de nada sirve alegar que deben darse días de anticipación y tal, es más, mientras lees ya están los encargados vaciando los cuartos y echando todo (en el orden que caiga) en un enorme montón que procederemos a incinerar más tarde, que vuelva el frío, vamos a hacer unas «mejorías», vamos a derribar todas las paredes que hacían de este sitio un conglomerado de habitaciones, para convertirlo en (lo que alguna vez fue) un sitio para una sola (quizá dos) entidad.

Ese ruido son los letreros cayendo (siendo derribados, para ser precisos), ya NO hay vacantes, más que suficiente fue el tiempo que esos letreros estuvieron allí, demasiadas «manitas de gato» les di, si no funcionaron no funcionarán. Y puedo apostar, la mitad de mi reino (como siempre), a que ahora que justo dije que no quiero nada de nada con nadie no va a faltar el imbécil (usted disculpe, mi costumbre de colgar sacos y la suya de medírselos para ver si le quedan) que vendrá a querer comprobar si es cierto, no, en verdad, ya no tengo más paciencia para esto, la que me queda la ocuparé en no cambiar de idea, en mantenerme firme a esta nueva decisión.

Tanto vivir con fantasmas y recuerdos me ha demostrado que es más fácil, más útil, menos decepcionante, estar así, porque la verdad sea dicha, no pienso cambiar más de lo que ya lo he hecho y si no aparece el que se acople por naturalidad y no por obligación o compromiso, no llegará, tengo bien definido lo que haré hasta cuando haya de hacerlo, después ya se verá, quizá sea en ese momento en que vuelva a hacer remodelación y los letreros recuperen su cometido original y dejen de ser percheros. Sola conmigo estoy suficientemente acompañada. Así pues, esto ya no es más un hospicio de paso, con su permiso, ponga distancia o no sé a dónde le mande el portazo con que cerraré.

Cielos nocturnos

2 Dic

Debo dejar esta costumbre de hurgar el cielo en busca de estrellas y objetos no titilantes, debo dejar de ver películas de terror, de suspenso, de misterio, de miedo, series sobre cosas sobrenaturales, debo dejar de leer cosas “perturbadoras”, debo asegurarme de que la Musa está bien dormida antes de dejar que Morpheo me cierre los ojos. Debo. Ya veremos si lo hago. En Diciembre es cuando el cielo está más despejado y las estrellas se dejan ver más fácil, así a simple vista, estrellas y otros planetas o satellites, cosas que mis ojos que nunca estuvieron bien preparados para ver de lejos no distinguen y que sin los lentes se ve todo más extraño, más sobrenatural, más borroso.

La pelicula que me dejó pensando se llama: “Another Earth”, y tal cual el título va de que se descubre (aparece, de repente) un planeta similar a la Tierra, que luego descubren que en realidad es una réplica de la Tierra, ¿o es que nosotros somos la réplica? El cielo se vuelve diferente porque ahora se ve la Luna, la otra Tierra y su Luna, se ven allá lejos, y se inicia un concurso para viajar a la otra Tierra, y descubren que todos tienen a su “clon” en esa Tierra. Y se desata la histeria, la locura: ¿somos reales?, ¿somos clones?, ¿existimos?, ¿quién (qué) fue primero, allá o aquí? Si uno quiere ir a la otra Tierra, ¿nuestro otro yo quiero venir a esta “otra” Tierra”?, ¿qué pasaría si te encuentras con tu otro tú?, ¿qué harías, qué te dirías?

¿Será que ya existe (que de por sí existe) otra Tierra, otras muchas Tierras? ¿Universos paralelos? Yo soy creyente de ello, de que existen infinidad de universos y en cada uno se desarrolla una de las tantas opciones posibles, todo eso que no hicimos o que hicimos hacer, esta entrada será publicada más tarde, ya fue publicada, no será publicada, tantas cosas, por ello es que tampoco me preocupo de más, sé que si no hice las cosas aquí las hice en otro lado, de las que me libro en otros lados no me escapo, las metidas de pata que cometo se ven saldadas  en otros sitios. De repente, muy de repente, me dan ganas de averiguar cómo habría pasado esto o aquello.

Pero mejor no pienso en planetas habitados, que me da miedo, sí, los extraterrestres (por culpa de las películas) me dan miedo, ni los extraterrestres animados me acaban de convencer. Me dan miedo. Pero bueno, afortunadamente hoy, ahora, no es el fin del mundo, por suerte el patio no alberga una nave espacial y no azotan la puerta unos extraterrestres. Mello. Mejor observaré el cielo a resguardo, para que no sea que me observan mientras observo, ¿qué pensará quien me mira? De repente siento que el brillo, el titileo de las estrellas cambia conforme mantengo la vista fija, ¿serán señales? Desconozco el modo de descifrarlas, y siento que es mejor así, qué tal que es una mentada, nah, mejor seguiré viendo el cielo nocturno de manera rápida, furtiva, que inevitablemente me llaman esas luces.

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