Archivo | diciembre, 2011

Larga reseña de este año que se acaba

31 Dic

Me intriga no saber (a ciencia cierta) el por qué de estas lágrimas que sin previo aviso asomaron a mis ojos instantes antes de que empezara a escribir esto… Cierro los ojos y caen, una por cada párpado, la derecha corrió más rápido, de hecho la izquierda se ha quedado «congelada» cerca de mis labios, la otra ya no existe… No sé, lo adjudico al hecho de que se acaba el año, y aunque no quiera (siempre quiero) me deprime saber que «no hice nada», si tan solo el vivir fuera como el existir de mi propia mente… ¡Ah, malditas ganas de llorar!

[…]

Pero bueno, al tema, sí, pensé en borrar lo anterior pero no, que quede, me intriga el por qué la diferencia de velocidades en mis lágrimas, ¿por qué las del ojo derecho caen con prisa y se precipitan a mis labios, mientras que las del izquierdo se deslizan con lentitud, o incluso se «congelan» a medio camino, o se quedan colgando en mi barbilla a la espera de que alguna de mis manos la absorba porque me da cosquillas/desesperación sentirla ahí, a merced de la gravedad… Pero sí, decía, el tema,  un intento de recuento de lo que me pasó en este año que termina ^^

* * *

Sé bien que no recuerdo todo lo que hice este año (de hecho, me resisto a la tentación de leer las entradas pasadas, las de inicio del 2011, me resisto aún más a revisar si el 31 de Diciembre del 2010 hice algo parecido a esto), no obstante, ha sido un año harto gratificante pues me ha hecho coincidir con varias personas que espero se mantengan en caminos paralelos al mío por un buen rato. Sí, eso fue lo más relevante, el conocer personas, el descubrir que conservo la capacidad de socializar y que no me va tan mal, que yo, que pese a mi arisquedad y mi humor incomprensible aveces, a mis arrebatos, a mi capacidad de decir las cosas a lo bestia y a lo bruto, he podido mantener esas nuevas amistades.

  • En Enero conocí a Mai, por sencilla casualidad, nos encontramos de improviso y Darinel se encargó de presentarnos y mágicamente nos caímos bien, pese a hablar más bien poco y decirnos casi nada. Fue de esos encuentros casualmente premeditados, pues, ¿quién diría que terminaría sintiendo tanto cariño por una chica con quien apenas crucé palabra? ¿Que la vez siguiente que coincidiéramos nos saludaríamos como viejas amigas? No sé, pero sin duda no pude empezar el año de mejor manera.
  • De Febrero no tengo recuerdos… Ya lo intenté, ahora mismo, recordar, y nada. ¿Será que pasó algo que me hizo bloquear el mes completo? ¿Será que nomás no pasó algo relevante? Lo que es seguro es que en los días venideros recordaré algo, cuando ya no sea «necesario» hacerlo. Así son las cosas por estos lares.
  • Marzo fue un mes muy ocupado, relevante pues significó la fabulosa hazaña de cumplir un cuarto de siglo en este planeta. (Y ahora que cumplir años está más cerca que lejos, como que me empiezan a pesar, pero ese es tema para otra entrada.) Planeé 3 fiestas para conmemorarme y las 3 fueron éxitos, aunque la “post party” resultó por mucho la mejor dado que duró dos días… De hecho (lo dije, lo escribí, ahí está arriba para corroborarlo, aunque dije «días» y no «segundos, minutos, instantes»), creo que en Febrero “conocí” a los locos que ahora se han vuelto mis indispensables al llegar a Sancris, esos sujetos a quienes “tengo” que ver cuando ando allá: Gustavo (mi «ya no» amor platónico), Roberto, Fabian, mi Dari (que recién cumplimos años de conocernos en este pasado Octubre), Eric, individuos con quienes debo hablar, reír, estar, para que la estancia en Sancris haya valido la pena… En Marzo te conocí, Marcelo, y no he podido librarme de ti a la fecha 😛 Me gustó Marzo. Pese al pequeño bache amoroso que hube de cruzar, pese a que aquél se convenciera de que yo no lo era indispensable. Cambié amor por amigos, salí ganando, sin lugar a dudas ^^
  • Abril, con mi nueva edad recién estrenada, fue un mes de muchos ires y venires, con la maravilla que significaba descubrir que podía hacer amistades pese a la falta de práctica, de años de no hacerlo.
  • Mayo, sus días finales, significaron otro cambio, una jugada “sucia y alevosa” del Destino y de Cupido, que me hicieron estamparme en unos ojos verdes (yo tan enamorada de las miradas de chocolate) y me vi al borde mismo de la locura los meses siguientes. Aún sospecho que mi cordura se quedó vagando por esos rumbos.
  • Junio me llevó hacia una nueva bifurcación. Conocía a Héctor, un sujeto con quien conversar es tan natural que hasta a mí me asombra. En Junio descubrí que me paso de ingenua, de crédula, y que mi capacidad para enamorarme es por sobre todo un arma de dos filos, y por sobre todo que el filo “que me toca” es más mortal que el otro. Pero así es ese asunto, un 50-50, un arriesgarse o quedarse con la duda, y mi ser gatuno me impide quedarme con las dudas, aunque implique muerte segura, que me paso de confiada con eso de sostener que tengo 7 vidas.
  • Julio fue todo un reto, esos momentos claves en que me digo: «Lo haré», y lo hago, ese lanzar la moneda con todo la maña posible y tras cruzar los dedos descubrir que sí puedo conseguir dobles y salirme con la mía, ir hacia lo desconocido y aventurarme, probarme a mi misma que soy más que una nena. Julio con sus lluvias que presagiaban las lágrimas que me iba a costar librarme de su fantasma (hacer las pases con él, pues no se ha ido) y que por ningún indicio supuse tendrían que ver con ello.
  • En Agosto, igual casi a finales, empezaba a desesperarme, porque las cosas parecía funcionaban y a la vez parecían estancadas, al borde de la desaparición; en Agosto una persona se materializó y muchos recuerdos de años atrás se arrojaron en manada puerta adentro y no hubo modo de precisar las consecuencias, el Vampi resultó ser igualito a la imagen que sus letras dibujaban en mi mente, recorrimos una buena cantidad de kilómetros y ni idea de cuántas horas compartimos. Pese a que como en la vida «real» no hay finales felices, fue una bonita historia mientras duró ^^
  • Septiembre significó el fin y la aceptación de que Mayo, Junio, y Julio, habían sido (literalmente): el pasado verano. Me enamoré, y el desenamoramiento que no termina de concluirse. En esto del amor no se cumple el hecho de que «cuando sabes a donde vas se te hace eterno y el regreso bien rápido», siempre suele ser a la inversa, la relación se te hace tan corta y el olvido tan eterno. Inche Septiembre.
  • La mayor novedad de Octubre fue el tan esperado concierto de Sabina, ese que era en junio y luego no era y al final sí, pero para el 28 de Octubre, con el mes empezando y yo rogando porque ya terminase. El concierto al que se negó a acompañarme por hacerse el interesante (sí, es una directa para ti) y que me ayudó a levantar mi autoestima pues mi tan pensada indumentaria le dio de comer a mi ego por lo que restó del año. Seguro Sabina también me miró (déjenme soñar). Lo malo fue que aquellos, los amigos «de acá», rompieron la tradición que cargábamos desde 4 años atrás. Nuestra salida disfrazados por Halloween no existió, sus motivos tuvieron, pero para mi fue «un golpe bajo», me gustaba pensar que era un buen pretexto para vernos, aunque bueno, nos reunimos para ver «pelis de terror», que no todos, pero los que me importan (disculpen los «ofendidos» y excluidos), léase Kary y Ale, de eso a nada, pues mejor que mejor. Pero bueno, que antes de que terminara el mes, que quizá por no haber hecho algo en los días anteriores, Cesar y yo vimos de hacer coincidir nuestras “apretadísimas” agendas, luego de habernos visto y conocido meses atrás, de que me hubiera dado un «ataque» de «veamos si este sujeto me hace caso», y que resultara, que vamos, no me vas a decir que no, si sí, XD, solo a mi se podía ocurrir eso de iniciar «conversación» contigo diciéndote que me compraras una cerveza, que ni siquiera «por favor» dije, chale conmigo, ¿verdad? Y así las cosas, y a la fecha ya se nos ha vuelto una especie de costumbre el conversar casi a diario, y que siga para largo.
  • No recuerdo bien a bien cómo es que pasó Noviembre… Sí, «acaba» de pasar, pero no recuerdo.
  • Y ahora Diciembre a unas horas de concluir, y mi memoria que se niega en dejarme recordar qué ha pasado en estos días que apenas se han ido, con tanto recuerdo pululando por aquí, que al parecer los recientes los han echado al fondo y eso de «los últimos serán los primeros» tampoco se cumple… Diciembre, seguro también lo recuerdo luego… Es que no me quiero acordar «deso»… Aunque ya me acordé, si es que así pasa, anduve tanto, pro tantos meses, pidiendo por un beso, y llegó, con compañía, y de tus labios. No puedo decir que no lo esperaba, pero no lo veía tan posible, no me preguntes por qué, que no lo sé. Pero llegó, y mis labios volvieron a tener una utilidad aparte de la de resistirse a las sonrisas (por que me arrugo). Diciembre, que ya se acaba, pero que, de una forma u otro, le da un buen cierre a este 2011.

Que se hace tarde (temprano, normal para mi) y yo con este recuento que me ha traido, de nuevo, intempestivamente, a un buen de recuerdos, todos juntos, revueltos y mezclados, los “viejos” y los recientes, saltan y hacen gestos para que les preste más atención que el fugaz vistazo que les dedico para que no me distraigan y consiga terminar la entrada, porque son tantos, sin querer les dejé abiertas puertas y ventanas y algunos se colaron despacito, de puntillas, pero una vez adentro se han deshecho de la capa de polvo y con foquitos de colores, con luces neón, o con prendas de colores chipespeantes y chillones, resaltan a la vista, y a algunos no quería verlos, pero aquí están, todos, «mi» 2011 imperfectamente acomodado.

Y ahora, para «finalizar», veámos qué de bueno hice, conseguí hacer:

  • Este año me ha dejado amistades que pintan a ser de esas que duran. Ha engrosado los lazos de las viejas amistades, ha puesto a prueba otras (y por suerte, fortuna, han pasado la prueba).
  • Este año se la tomó contra mi corazón averiado y «con la pena», ha salido victorioso, contra todo pronóstico, con las apuestas en contra (más de una vez yo misma le aposté al contrario), y de hecho, seguramente, ese fue el peso decisivo que hizo que la balanza se inclinara a mi favor, ese: «ni tú misma te apoyas» que propició que la ley de la compensación de activara y nuestras eternas ganas de llevar la contraria nos dieran el triunfo.
  • Mi cabello no creció gran cosa pero sigue en un largo bastante razonable.
  • “Aprendí” otro idioma, y no es que ya lo domine, pero ya puedo leerlo más mejor y medio escribirlo ^^ Y lo parloteo un poco. Tons, así a grandes rasgos, cumplí con ese propósito por años reciclado, pero que, no obstante, seguirá en la lista.
  • Y bueno, lo que truje (a mi más que a nadie): …No escribí a diario pero al menos no pasó un solo mes sin que no lo hiciera.
  • No terminé ninguna de las historias incompletas pero cumplí con lo de no hacer nuevas.
  • Leí (me satisface decirlo) todo lo que se pudo, que fue bastantito (mi memoria es mala, a marchas forzadas y de improviso, de repente, se bloquea y al correr a  esconderse se estampa en la pared), algo así como más de 8 libros, que, ya dije, no recuerdo ahora como para ennumerarlos, un par de ebooks y otro par de libros releídos, y quedan aún dos empezados y 6 en la pila de espera; algunos nuevos se han unido al arsenal y eso también es una excelente ganancia.

Así pues, en resumen: conocí personas más que agradables, estoy cultivando nuevas amistades, el amor se me presentó con 3 rostros diferentes y mi pasión por las letras sigue tan fuerte como antaño.

No me fue mal.

Ya tengo mis calzones rojos (aún no sé qué me pondré encima), ayer con Kary hicimos intercambio, que no sé dónde fue que me enteré que «solo» funciona si te regalan los calzones, XD Rojos, para el amor (sí, 3 ranazos en un solo año…. ¿pero qué esperaban?, soy yo, la del arsenal inagotable de esperanzas.)

Que venga el 2012, aquí lo espero.

Ahora que ya casi acaba

30 Dic

Está tan abarrotado de recuerdos (mi corazón) y me siento sola a ratos.

El año ya casi se fue. Para los que nos regimos por el calendario gregoriano, el año ya casi se nos fue. El que sigue tendrá “un día de más”, y aún no sé qué de relevante haré en el mismo, de hecho no tengo mucha idea sobre qué haré en los días que están por venir, sé por descontado que Enero es y será mi mes favorito para (como casi todo el resto del año) permanecer en mi pueblo y disfrutarlo, pero del resto de los días no tengo idea.

De hecho conforme se acerca “el final” me he ido dado cuenta de que de nuevo desconozco cosas que pensaba ya conocía. Se maquillan y se caracterizan de manera tan exquisita que se vuelven irreconocibles y me desubico, me detengo a medio paso y se me mueve el piso y todo gira y ya no sé si venía o iba, si era para allá o por acá. Hoy (ayer) tembló por la tarde, un “sacudón” nada más, ni tan leve ni tan relevante como para espantarse, pero lo suficientemente fuerte para que uno se quedara unos instantes preguntándose si iba a intensificarse, si iba a repetirse, mas terminó en que fue solo eso. Muchas cosas en mi vida no han sido más que eso, un instante, pero hace poco leí (va más o menos así): “lo importante no es el camino recorrido sino las huellas que vas dejando”, y he tenido la (des)dicha de que muchas de las cosas que pasaron este año se anclaron, se clavaron, se impusieron de manera tan firme y contundente en mi vida que seguro se quedarán rondando por aquí por todos los años que este mundo dure y mi alma duren, de hecho la última si se rehúsa a olvidar seguirán allí, en algún sitio.

Algún día, algún día dejaré de irme de boca a la primera, algún día no será necesario tan poco para hacerme creer que es tanto, algún día mi búsqueda habrá terminado.

Por mientras esto es lo relevante. Esta Soledad que apareció de pronto y de improviso (como siempre, me quejo para no perder la costumbre) y recargada en mi espalda me dice que Nostalgia sigue por aquí, que Depresión no está lejos, que podemos darnos esa licencia ahora que el año está por terminar, que de hecho debemos hacerlo, terminar de rememorar las cosas para poder olvidarlas, tomar cartas en el asunto, empezar a deshacernos de lo que empieza a lastimar, rebuscar por cada resquicio en busca de las lágrimas que no se han derramado.

(Con esta añoranza que tengo de que me abraces…)

Si es que hasta el cuarto veré de “arreglarlo”, mañana, para empezar bien el año, volveré a acomodar mi… amnh…. No recuerdo la palabra, ofrenda diré, a la fortuna para que no me falte el dinero, que la del año pasado parece haber funcionado como debía y no hubo carencias este año, de hecho, esta vez quiero terminar de retar al Destino y tras haber colocado una nueva palanca de velocidades que desconoce la Reversa en mi carrito, serán monedas de 1 peso las que formen parte de la ofrenda. Mañana que se acaba el año, hoy por mientras me dedicaré a pensar(te), añorar(te), y rogar(le, a no sé quién) que el olvido no se haya olvidado de mis carencias y se le antoje llevarse unos cuántos costales de recuerdos y sueños rotos e incompletos (tengo tantos), hoy, por no dejar, veré de ver qué hago, sin planes, improvisando sobre la marcha. Tan mal no creo que me vaya, que bueno, pasa de todo, pero la Esperanza la tengo tan afianzada a mi corazón averiado que por eso no le hago el feo a la impulsividad, sí, aquí sigo, qué tan fuerte, o si es que en serio más fuerte, no sé cuánto, pero aquí sigo.

Chocolates y letras

26 Dic

Una amiga de mi Ma tiene la buenísima costumbre de regalarnos dulces, galletas o chocolates cada Navidad. Este año son chocolates, una caja con chocolates redonditos envueltos como bombón, de tres sabores diferentes: de chocolate «blanco» que según son de leche, los «normales» y unos de chocolate oscuro que empiezo a pensar son los mejores. Me voy a empachar, me va a dar sobredosis de chocolate, pero seguro vale la pena, que el año ya se acaba y qué mejor que acabarlo con chocolate en las venas.

El chocolate aminora el extrañamiento.

Me gusta platicar, leer a personas que escriben bien, no sé, como que sí soy re mamona cuando me lo propongo, pero la forma de escribir actual, que yo misma utilicé hace años, al principio de este blog puede verse, pues en cierta parte resulta más práctica, para los sms’s escribo «re mal», abreviando, cambiando letras, pero para conversaciones en vivo me gustan los textos bien escritos, que no es necesario que cumplan con todas las normas de gramática, pero que cometan los errores típicos que por ello mismo ya no deberían cometerse.

Escribir con v en vez de b o viceversa, poner s donde va c, poner n donde va m, y la de hoy, que le pasó a alguien que siempre cuida su escritura, me parece que más meticulosamente que yo, poner y antes de una i, sí, bien curioso, pero todos somos humanos al fin de cuentas y yo con esta costumbre de escribir solo con 2 dedos suelo enredar las palabras porque un dedo es más rápido que el otro y «aveeces» escribo así  😛 La de veces que se me ha ido un error o que un dedazo a provocado que me echen guerra al mismo nivel en que yo la echo, pero es que siento que vale la pena no dejar pasar esos pequeños errores porque así, de a poco, va uno mejorando, y termina volviéndose costumbre el escribir con cierta propiedad, que ya luego con algo de espero aprenderemos a acentuar y las demás reglas gramaticales se nos volverán menos complicadas.

Me gusta leer cosas bien escritas, me gusta escribirlas bien, pero por sobre todo me gusta leerte ^^

Después de la desmañanada

25 Dic

Santa Claus no vino, o si vino y no me encontró, o sí vino y no me buscó, el asunto es que  no le eché en falta, los regalos llegaron solos, los abrazos no se hicieron esperar, la lap salió ganando y me acompañó en todas las vueltas del día, viajando cómodamente en la bolsa de cierre siempre descompuesto que se vuelve tan práctica para dichos menesteres (en balde me pasé tanto rato haciendo una maletín para la ya mencionada, pero ese no era el tema), decía que hasta el frío pareció ausentarse, tanto abrazo virtual y real sirvieron para aminorarlo (tu cercanía que sin exigirla estuvo allí).

Lo más relevante fue, sin duda, que la gravedad volvió a reclamarme, pero esta vez de modo tan «sutil» que pese a haber caído totalmente de espaldas no pasó a mayores.

Y ahora resulta que ya ha pasado la tan esperada Noche Buena y ya estamos formalmente en Navidad (aunque esta también va alejándose), y no le veo la diferencia, salvo que la presencia de estas fechas ha traído a dos fantasmas que sabía rondaban por aquí pero estaban tan bien escondidos, y yo tenía tan pocas ganas de buscarlos, que se volvió imposible (hasta antes de ayer) el encontrarnos, como sea, que nos encontramos, se aparecieron, vale decir que grité: “¡Uno, dos, tres por ustedes!”, aunque no esperaba que se creyeran descubiertos (o que estuvieran ya hartos de mantenerse escondidos) y salieran y se dejasen ver. Fue relevante, me dejó pensando, dándole vueltas al asunto y así, pensando, repensando, rememorando cosas que no sé qué tan bueno sea recordar, al menos me queda el consuelo de que aún tengo días en este año para dejarlas ir de nuevo, para olvidarlas (de ser posible), para de nuevo decirles que se escondan (y jurarles), que las buscaré luego, que se oculten tan bien (mejor que la vez pasada) que aunque haga el esfuerzo no logre dar con ellas.

Me duele todo… y tu recuerdo que insiste en no dejarme dormir. El velo tan pesado de tus besos que me mantiene a buen recaudo del frío. Esa sonrisa que sé es para mí, por mi causa.

Me asombra que el fantasma más reciente se parezca tanto al viejo, que luzcan casi idénticos y que ambos puedan herir con la misma intensidad, y que a la par sean tan diferentes, que su origen sea tan dispar y no obstante tengan la misma raíz, pues sí, el amor en alguna de sus variantes fue el causante, no pueda decir que son lo mismo, aunque a la primera mirada no logre distinguirlos. Quizá ninguno fue culpa mía, quizá ambos lo fueron, el asunto es que allí están, aquí están, ambos dos, dirían, y no voy a decirles que se vayan, se irán solos, lo supongo, cuando vean que nuevos recuerdos acaparan mi atención, cuando se den cuenta de que tu también seguirte sus pastos, las pistas que fueron dejando, y te colaste sin permiso y te anclaste y haz impuesto tu presencia de forma tan concreta que pese a que sé, conozco, recuerdo, el momento en que pusiste los pies sobre la alfombra, por ratos parece que llevaras una eternidad aquí.

Pasó el «penúltimo» fin y el siguiente llegará antes de lo que nos demos cuenta, no me dará tiempo de terminar los propósitos, así que mejor empiezo a pensar en la nueva lista.

Querido Santa Claus

24 Dic

Sé que no me he portado bien, aunque eso depende del punto de vista de cada quién, claro, pero bueno, según la sociedad en la que vivimos no me he portado taaan bien como podría portarme, pero tampoco me he portado mal, entonces, se anula, y sencillamente me porté, lo cuál, según yo, es bueno, así pues, merezco un regalito, o dos, un par de favores, unos cuantos giros de tuerca para que mi carrito aún no se descarrile y pueda seguir recorriendo la montaña rusa por un rato más, sí, de hecho, eso es lo que quiero, si hay modo de garantizarlo, quiero mucho más tiempo, aún le estoy agarrando el gusto a la vida, apenas estoy aprendiendo a reconocer el verdadero rostro del amor, personas importantes y que vale la pena conocer y pasar el tiempo con ellas apenas están haciendo acto de presencia, quiero tiempo, más tiempo.

Quiero, como chica en concurso de belleza, la paz mundial, por los mismos fines egoístas por los que me muevo siempre, para que el mundo no se acabe y por ende siga girando y la vida no sea más asco de lo que suele ser y lo ya dicho, pueda seguir rondando por los mismos lados, y aventurarme a otros, que conforme pasan los años voy descubriendo que todavía no he encontrado el límite de mis alejadas y consigo volver tranquilamente, entonces eso, también, que el mundo esté en paz para que pueda ir y venir, ser y estar, hacer y deshacer, compartir, dar, recibir.

De cosas materiales quiero una: quiero una bicicleta, morada, con canasta, bajita, que pueda frenar con los pies, que solo en ellos confío para no irme de largo, de boca, sin rumbo.

Si se puede, que le den mantenimiento a mi corazón averiado, le pasó tanto en este año que casi acaba, y seguro en lo que acaba le pasarán otras tantas cosas, que una manita de gato no estaría nada mal, para que aguante y se enfrente con la frente en alto y la guardia bien puesta a lo que venga, para que pueda seguir lanzándose contra las paredes a la menor provocación, al atisbo de una sonrisa, al verse preso en una mirada, cuando unas palabras los enreden y los congelen y lo mantengan preso y ni ganas le den de huir. Que mi corazoncito, estoy más que segura, aún no ha dado toda la guerra de que es capaz.

Y ya… lo demás se lo pediré al destino, al karma y a la providencia el próximo sábado.

Cualquier cosa, ya sabes dónde estoy, y si no estoy, asegúrate de dejar el regalo lejos de los gatos 😉

Unos besos

23 Dic

Como todo mundo sabe, hay de besos a besos. Los que son robados, los inesperados, son los mejores, pero también esos que uno sospechaba y espera, ansía, anhela, y llegan, de repente, tomándonos por sorpresa pese a lo mucho que los añorábamos, suelen ser también de esos que se quedan grabados, de esos que uno recuerda sin mucho esfuerzo, con los ojos abiertos o cerrados. Puedo presumir que besos no me han faltado, pero me siguen asombrando los ya mencionados, hay unos cuántos que desde un tiempo indefinido me tienen pensando, dándoles vuelta, mi naturaleza gatuna me insta a querer saber su por qué, la razón que los creó, el sentimiento que los hizo nacer en sus labios para quedarse en los míos, y es que pese que igual y para variar soy yo exagerando la cosas, ya les dije que esperanzas siempre tengo a la mano, aunque luego, ya analizándolo, no hay mucha diferencia, pero el romanticismo impera en estos lares, y nos gusta divagar con ello.

Una parte dice: «No me vuelvas a besar de esa manera». Mientras que la otra pregunta: «¿Por qué no lo haces más seguido?»

 

Invierno

22 Dic

Suena «Ayer – Juan Luis Guerra», sí, no aprendo, me gusta escucharlo a estas horas con las luces encendidas y las ganas de bailar a raya, con los pies bien escondidos bajo las sábanas, comienza el frío, hoy formalmente empieza el invierno y estamos a un año del fin de una era (que soy de los que creen que no es el mundo el que se va a acabar, de hecho, al paso que vamos, poniéndonos políticos solo por un momento, con Corea del Norte en reciente cambio de líder podría desatarse la tan temida «Guerra Nuclear» y allá va el mundo mucho antes de los «esperado», entonces no, es una Era lo que termina, y al instante empezará otra que cuando esté por terminar hará que los seres que en ese momento existan piensen que se acerca el Fin del Mundo, ya saben cómo es esto, eternos círculos viciosos), con el frío y el invierno ha llegado la misma irritación de la garganta que ahora tiene la particularidad de que me da tos y por ende toso y me queda un regusto a sangre en la garganta… Muero, de a poquito, cada día, voy muriendo… Sigue cantando JLG, me alegra pero hace que Morpheo se vaya sin intentar quedarse, como que esta música no es de sus preferidas. Así pues, estas son las novedades, frío, invierno y gripe.

Estamos a unos pasos de Noche Buena y de Navidad. Y luego de pensarlo mucho ya sé qué le voy a pedir a Santa Claus, que sí, tanto me han preguntado si ya escribí mi carta que al final la escribiré, pero para no romper la tradición la postearé hasta el 24, igual no será la gran cosa, no se emocionen. Suena «Oficio de Enamorado», y empiezo a «bailar» y me entra la añoranza por tus manos y tu sonrisa, se me antoja pararme a bailar, pero mis dedos están tan entretenidos tecleando que no quiero distraerlos y de hecho, si se ve con detalle, están escribiendo a ritmo….  Voy a pedirle solo una cosa a Santa, una que seguro podrá cumplir. Y pasando la Navidad estaremos a menos de una semana de que se acabe el 2011… Y sí, también ya ando escribiendo mi recuento de actividades, que tampoco es la gran cosa, y también lo postearé cuando sea adecuado, séase el 31, así de paso sirve que eso garantiza que luego de esta habrán dos entradas más. De hecho, como último propósito del año está el poner al menos otras 6 entradas, ya veremos qué tal. Porque luego voy a empezar el 2012 sin nada, así que mejor me guardo alguna, la que tanto ando pensando desde hace días, para empezar con el pie derecho.

Me estoy volviendo bastante buena en el arte de hacer trenzas.

Espero, de verdad, que la gripe, el resfriado, la infección de la garganta, la que sea o las tres o alguna otra, no empeoren, no me late eso de terminar y empezar el año enferma, con lo supersticiosa que soy me cargaría de malas vibras y eso tampoco me late. Ya empiezo a pensar en la lista de nuevos propósitos, que seguro serán la mayoría de los reciclados y re propuestos de años anteriores. Se me «tapa» la nariz, y es tu culpa, su culpa.

Nostalgia no se va, Depresión mandó un telegrama, dice que no está lejos y que puede volver en cuanto sea menester. Pesadumbre accedió a que la Musa le hiciera un cambio de look, pero como era de esperarse se arrepintió a medias del asunto y aunque no quedó mal tampoco se ve muy bien… Está insoportable, me lanza miradas tan pesadas mejor me quedo en la cama a salvo bajo la sábana con la almohada entre los brazos. Esta vez anotaré: «Hacer ejercicio – comprar una bici», en los propósitos, nos pasamos todo este año pensando en la segunda e intentando la primera que seguro de conseguirla podríamos ejercitarnos. Hace falta, Autoestima nunca se quita los tacones, pero sabemos que no es muy alta, que sencillamente sabe vestirse para parecerlo.

Pero bueno, que no hay de qué preocuparse, tengo una buena cantidad de expectativas que fui guardando desde hace ya rato para que aunque se funda todos los foquitos del árbol no quedemos a oscuras y a mis labios les quede fuerza suficiente para sonreír ^^

Nostalgia

17 Dic

Es una costumbre, un hábito, el decir cosas, en tipo promesa, que estoy segura y conciente de que no cumpliré, me gusta repetírmelas para que se graben en mi subconsciente y se vuelvan verdades, ya he contado, escrito, bastante, sobre ello, así que voy al tema: desde ayer me llegó la nostalgia. Llegó, al igual que Depresión, sin invitación, asomó la cabeza por la ventana y ya estaba a mi lado asomándose por sobre mi hombro para ver que hacía y no se ha ido, le ha robado el lugar a Depresión, de hecho, no la he visto, como que hicieron cambio de lugares y Depre decidió tomarse unas vacaciones de mi, no la culpo, ha estado bastante ocupada desde hace unos meses, y es que justo, en esos meses ya pasados radica el brillo de la larga y lacia cabellera de Nostalgia, su cabello tan lacio que me lo recuerda (yo que no soy fan de los cabellos lacios), con la música de sax sonando y haciendo que los recuerdos se desperecen y vayan asomándose uno tras otro frotándose los ojitos. Esos sueños rotos que descansan hechos bolita en el cajón empolvado de siempre se han limitado a girar sobre sí mismos para ahora descansar sobre el otro costado. Si es que por ello no me gusta pensar a futuro, dejarme llevar por las ensoñaciones que por su sabor a dulce de leche me son irresistibles, yo que desde hace años me pinto sola, sigo sin aprender las lecciones que mil veces me han hecho repasar y que cuando mi corazón atrofiado no brinca son fáciles de recordar. Mi corazón atrofiado que es siempre el culpable. Aunque mi cabeza tan llena de entes bien tiene su parte de culpa, por su inacción más que otra cosa, porque cuando aquél salta los razonamientos de poco sirven, no por nada empleamos años en sacar el Doctorado en Ranazos, pero aquí sí que no es 50-50, no, es parte del masoquismo y el romanticismo, que sospecho han de ser primos cercanos, a los que me he ido haciendo aficionada. Me pregunto si ya nunca más volveré a ver sus ojos, si no volveré a escucharle… Sí, esto va de una trágica desilusión amorosa que por cuestiones del destino, como casi todo en la vida, no tendrá continuación, porque no se volvieron a dar las circunstancias, y sí, me lo repito: “por algo es que no fue”, pero siempre quedan las espinitas, tan finas que en ocasiones me limito a sentirlas sin poder precisar de qué son. Odio estas incertidumbres que se cuelan por las grietas del techo, estas que me dicen que la duda me va a atormentar por mucho tiempo, que se va a amalgamar junto con las demás dudas y le darán más consistencia a ese monstruo ciclópeo que aparece muy de repente pero que me hace atentar contra las paredes inclinadas que aún siguen sosteniéndose, seguramente, por sus puras ganas de llevarle la contraria a la gravedad. Me pregunto, y recuerdo, y extraño, y echo de menos, el calor tan reconfortante que me dieron sus brazos, si será que ya nunca más volveré a tener un abrazo suyo. Voy a permitirme este tormento, solo por hoy, y quizá parte de mañana, porque no queda de otra, porque de haber querido la ruleta detenerse en mi casilla seleccionada seguro no estaría aquí a deshoras escribiendo sobre la Nostalgia que se pinta las uñas de los pies. Pero está bien, soy yo, aquí, escribiendo, como debe de ser. Así que no me quejaré ni me preocuparé más de lo debido. Seguiré preguntándome, no obstante, pero dejaré que las dudas vuelvan a lo suyo, no las retendré, la bandeja de galletas una vez vacía así se queda. Que esta sea la última entrada que le dedico, que tampoco leerá, de cuya existencia jamás se enterará, pero que me da ánimos renovados, porque mi corazón averiado funciona, pese a todo, funciona, mi corazón averiado sigue teniendo esa espeluznante capacidad de desbocarse y crecer y arrojarse contra las paredes sin quebrarse, se resquebraja, sí, pero de eso está hecho el amor, de sentir cómo el corazón sufre a cada nuevo brinco.

Y es que ustedes no están para saberlo pero yo sí para contarlo, pero se me ocurrió enamorarme sin siquiera reparar en el cómo y cuándo y ni de lejos hice plan de contingencia… Merecido me lo tengo.

Además, no morí, así que por ende debo estar volviéndome indestructible ^^

Desvariando a horas no tan tardías

15 Dic

La Musa luce un vestido nuevo. Me recuerda una ilustración anime que vi alguna vez hace no sé cuánto, con la falda con ruedo y encajes y un enorme moño a la espalda, con el cabello recogido solo en parte (para no verse tan esponjada como yo pero también con la fobia de no querer apartarlo todo de la cara) para (creo yo) lucir los largos pendientes de cuentas de colores oscuros. Y ahora que me fijo bien, se ha calzado mis zapatos «nuevos»…

(¿Qué haces cuando no estás rondando en mi mente?)

¿Qué le pasa a tu fantasma que siempre viene a deshoras? Supongo que tiene qué ver con que me la vivo diciendo que la madrugada es el mejor momento para encontrarme. Pero es que así es, el noctambulismo es lo mío. Apenas se va la luz del sol y me siento «despertar», me dan ganas de cantar y bailar y saltar y reír y perderme entre las hojas llenas de letras que abundan y sobran por aquí. Y a tu fantasma que se le empieza a hacer costumbre eso de venir a que le cuente cuentos delirantes, y a ellos (a los cuentos) que les encanta ser protagónicos y no se hacen del rogar cuando los llamo para que salgan de su escondite (que, supongo, está en alguna parte bajo la cama, seguro cerca de donde desde hace ya rato se anclaron mis viejos zapatos negros) tentándolos con una bolsa llena de gomitas azucaradas.

(Te extraño.)

Atesoro el momento (ya no sé si fue o no existió jamás) en que tu mirada se detuvo en mis ojos. Ese instante en que el tiempo tropezó y cayó de bruces y mientras se sobaba las rodillas nos hartamos de mirarnos, para que luego al notar el retraso el tiempo echara a correr y yo con la total y plena certeza que tengo en que mi memoria no funciona al 100% me haya quedado con la duda de si recuerdo tus ojos tal cual son. La luz del sol se va tan rápido, los días pasan tan rápido, y sigues demorando tu llegada.

(La Luna brilla con fuerza, los cielos despejados (dicen) anteceden al frío.)

Mi labios amenazan con ponerse en huelga, dicen que no habrá sonrisa que los curve si tus labios no se rinden ante sus exigencias, que son, básicamente, que te amoldes a ellos. Porque me hace falta tener unos labios en los cuáles descargar estas ansias que pesan tanto, cada día más, que se vuelve difícil levantarse de la cama a sabiendas de que no estás para abrazarme. ¡Qué falta me hace tu abrazo! Se me antoja tanto sentir tus manos en mi espalda, que aprisiones mi cintura, que con ese gesto me convenzas de que no hay necesidad de escapar ni de seguir buscando, de que en ti está el refugio que llevo tanto buscando. Se traicionan (los saboteadores han sido contratados de por vida en este sitio) y sonríen ante la posibilidad de que sea yo lo que buscabas.

(Enamórate (de mi).)

El ronroneo del Gato Rosa se funde con las notas de sax que intensifican el vacío donde se posa tu ausencia. (Me haces falta.) Hay días en que es más que difícil encontrar cosas con las cuales distraerme. Esto de vivir siempre entre la rutina improvisatoria es agotador, aunque les cueste creerlo, estar improvisando cada día, pero sirve para que mi cerebro no se atrofie como mi corazón, que entonces sí sería de preocuparse. Canta Sabina. La música en el aleatorio pinta mis pasos de colores, aparecen las diferentes emociones y hacemos puestas en escena que hasta a Pesadumbre le arrancan una mueca que bien podría pasar por sonrisa. Depresión de pinta los labios, con ese tono anaranjado metálico con brillos que tanto le gusta y suele ser quien monta la coreografía que (estoy segura) siempre arruino mas nadie se preocupa en comentarlo pues el público es poco exigente y aplaude (¿quién lo diría?, es fácil mantener ocupados a los fantasmas), mientras yo canto bajito (para ti y para mi) aunque desafine.

(El celular se ha convertido en un reloj con calendario.)

Quiero, quiero, quiero una pistolita lanza burbujas. Anótenla a la lista de regalos navideños que podrían hacerme, junto a un juego de pinceles, un par de portarretratos, un girasol en maceta, muchas lunetas y gomitas de colores y obleas de cajeta Coronado o unas cuantas Sevillanas (disculpen la «exigencia», pero esas son las únicas que me gustan) y ya si pudieras/quisieras, un abrazo y unos cuantos (varios-muchos) besos no estarían mal ^^

Exijo indemnización

14 Dic

Voy a demandarte. Me temo que has acabado de averiar a mi de por sí averiado corazón, se acelera, salta, se abalanza contra las paredes a la menor provocación, cuando tu recuerdo pasa, cuando se aparece, escuchando canciones, está más atolondrado que en otras ocasiones, y es que se nos da tan fácil esto de lanzarnos de cabeza, tan acostumbrados al ranazo, pero se siente raro, que, en parte, me asusta, yo que siempre ando buscándole el final al hilo cuando creo encontrarlo me espanto, mi corazón se zarandea y grita y patalea, y amenaza con ir a buscarte, dice que no está dispuesto a seguir esperando, pero no te apures, no lo hará. Pero es algo grave.

Empiezo a sospechar que el Amor, en mi vida, se limita cambiar de mascara.

Tengo ganas de dejarme llevar (más) por la cursilería, decir melosidades (hasta asquear), no dejar de hablar del amor, de ti, de nosotros (¿cuál sería al diferencia si prácticamente eso es lo que hago ya?), pero me contengo, soy supersticiosa, ya lo he dicho, lo he repetido (lo sostengo), no me gusta retar al destino, mucho lo he hecho, ya aprendí a no jalar siempre la cuerda, no quiero que por mencionarte cobres la fuerza necesaria para echar a andar en dirección contraria, no, mejor que sigas siendo un recuerdo mío y solo mío, de nadie más, por tiempo indefinido, hasta que me traicione (me sabotee) y me rinda y sucumba y caiga y me gane la tentación y me deje llevar y te diga: alto y en mayúsculas, que me temo que ya no puedo sacarte de mi mente y que hay que hacer algo al respecto, que si es algo que implique (aunque sea poco) una historia de amor ya no hay que pensarlo más, sí, estoy dispuesta, ¿dónde tengo que firmar?

(No es cierto que cuando dices «Rana» yo salto… Salto sin que lo tengas que decir…)

Sí, algo habrás de hacer, para compensarme por el desperfecto que has causado, mal que bien mi corazón no daba lata, ya había aprendido a estarse quieto, tranquilo, ocupado rehaciendo a las margaritas, y ahora no hay modo de contenerlo, sigue aquí porque tuve a bien esconder la llave de la puerta y no hay cómo salir (por eso también yo sigo aquí, mandando señales que se pierden entre las ensoñaciones), pero no es lo mismo, casa vez es más difícil distraerlo y me temo que un día no será posible, y no me hago responsable de lo que te suceda, porque es tu culpa. Así pues, exijo una indemnización que (mínimo) consista en al entrega puntual y desinteresada de tus ojos para verme y tu sonrisa para seguir soñando.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar