Me intriga no saber (a ciencia cierta) el por qué de estas lágrimas que sin previo aviso asomaron a mis ojos instantes antes de que empezara a escribir esto… Cierro los ojos y caen, una por cada párpado, la derecha corrió más rápido, de hecho la izquierda se ha quedado «congelada» cerca de mis labios, la otra ya no existe… No sé, lo adjudico al hecho de que se acaba el año, y aunque no quiera (siempre quiero) me deprime saber que «no hice nada», si tan solo el vivir fuera como el existir de mi propia mente… ¡Ah, malditas ganas de llorar!
[…]
Pero bueno, al tema, sí, pensé en borrar lo anterior pero no, que quede, me intriga el por qué la diferencia de velocidades en mis lágrimas, ¿por qué las del ojo derecho caen con prisa y se precipitan a mis labios, mientras que las del izquierdo se deslizan con lentitud, o incluso se «congelan» a medio camino, o se quedan colgando en mi barbilla a la espera de que alguna de mis manos la absorba porque me da cosquillas/desesperación sentirla ahí, a merced de la gravedad… Pero sí, decía, el tema, un intento de recuento de lo que me pasó en este año que termina ^^
* * *
Sé bien que no recuerdo todo lo que hice este año (de hecho, me resisto a la tentación de leer las entradas pasadas, las de inicio del 2011, me resisto aún más a revisar si el 31 de Diciembre del 2010 hice algo parecido a esto), no obstante, ha sido un año harto gratificante pues me ha hecho coincidir con varias personas que espero se mantengan en caminos paralelos al mío por un buen rato. Sí, eso fue lo más relevante, el conocer personas, el descubrir que conservo la capacidad de socializar y que no me va tan mal, que yo, que pese a mi arisquedad y mi humor incomprensible aveces, a mis arrebatos, a mi capacidad de decir las cosas a lo bestia y a lo bruto, he podido mantener esas nuevas amistades.
- En Enero conocí a Mai, por sencilla casualidad, nos encontramos de improviso y Darinel se encargó de presentarnos y mágicamente nos caímos bien, pese a hablar más bien poco y decirnos casi nada. Fue de esos encuentros casualmente premeditados, pues, ¿quién diría que terminaría sintiendo tanto cariño por una chica con quien apenas crucé palabra? ¿Que la vez siguiente que coincidiéramos nos saludaríamos como viejas amigas? No sé, pero sin duda no pude empezar el año de mejor manera.
- De Febrero no tengo recuerdos… Ya lo intenté, ahora mismo, recordar, y nada. ¿Será que pasó algo que me hizo bloquear el mes completo? ¿Será que nomás no pasó algo relevante? Lo que es seguro es que en los días venideros recordaré algo, cuando ya no sea «necesario» hacerlo. Así son las cosas por estos lares.
- Marzo fue un mes muy ocupado, relevante pues significó la fabulosa hazaña de cumplir un cuarto de siglo en este planeta. (Y ahora que cumplir años está más cerca que lejos, como que me empiezan a pesar, pero ese es tema para otra entrada.) Planeé 3 fiestas para conmemorarme y las 3 fueron éxitos, aunque la “post party” resultó por mucho la mejor dado que duró dos días… De hecho (lo dije, lo escribí, ahí está arriba para corroborarlo, aunque dije «días» y no «segundos, minutos, instantes»), creo que en Febrero “conocí” a los locos que ahora se han vuelto mis indispensables al llegar a Sancris, esos sujetos a quienes “tengo” que ver cuando ando allá: Gustavo (mi «ya no» amor platónico), Roberto, Fabian, mi Dari (que recién cumplimos años de conocernos en este pasado Octubre), Eric, individuos con quienes debo hablar, reír, estar, para que la estancia en Sancris haya valido la pena… En Marzo te conocí, Marcelo, y no he podido librarme de ti a la fecha 😛 Me gustó Marzo. Pese al pequeño bache amoroso que hube de cruzar, pese a que aquél se convenciera de que yo no lo era indispensable. Cambié amor por amigos, salí ganando, sin lugar a dudas ^^
- Abril, con mi nueva edad recién estrenada, fue un mes de muchos ires y venires, con la maravilla que significaba descubrir que podía hacer amistades pese a la falta de práctica, de años de no hacerlo.
- Mayo, sus días finales, significaron otro cambio, una jugada “sucia y alevosa” del Destino y de Cupido, que me hicieron estamparme en unos ojos verdes (yo tan enamorada de las miradas de chocolate) y me vi al borde mismo de la locura los meses siguientes. Aún sospecho que mi cordura se quedó vagando por esos rumbos.
- Junio me llevó hacia una nueva bifurcación. Conocía a Héctor, un sujeto con quien conversar es tan natural que hasta a mí me asombra. En Junio descubrí que me paso de ingenua, de crédula, y que mi capacidad para enamorarme es por sobre todo un arma de dos filos, y por sobre todo que el filo “que me toca” es más mortal que el otro. Pero así es ese asunto, un 50-50, un arriesgarse o quedarse con la duda, y mi ser gatuno me impide quedarme con las dudas, aunque implique muerte segura, que me paso de confiada con eso de sostener que tengo 7 vidas.
- Julio fue todo un reto, esos momentos claves en que me digo: «Lo haré», y lo hago, ese lanzar la moneda con todo la maña posible y tras cruzar los dedos descubrir que sí puedo conseguir dobles y salirme con la mía, ir hacia lo desconocido y aventurarme, probarme a mi misma que soy más que una nena. Julio con sus lluvias que presagiaban las lágrimas que me iba a costar librarme de su fantasma (hacer las pases con él, pues no se ha ido) y que por ningún indicio supuse tendrían que ver con ello.
- En Agosto, igual casi a finales, empezaba a desesperarme, porque las cosas parecía funcionaban y a la vez parecían estancadas, al borde de la desaparición; en Agosto una persona se materializó y muchos recuerdos de años atrás se arrojaron en manada puerta adentro y no hubo modo de precisar las consecuencias, el Vampi resultó ser igualito a la imagen que sus letras dibujaban en mi mente, recorrimos una buena cantidad de kilómetros y ni idea de cuántas horas compartimos. Pese a que como en la vida «real» no hay finales felices, fue una bonita historia mientras duró ^^
- Septiembre significó el fin y la aceptación de que Mayo, Junio, y Julio, habían sido (literalmente): el pasado verano. Me enamoré, y el desenamoramiento que no termina de concluirse. En esto del amor no se cumple el hecho de que «cuando sabes a donde vas se te hace eterno y el regreso bien rápido», siempre suele ser a la inversa, la relación se te hace tan corta y el olvido tan eterno. Inche Septiembre.
- La mayor novedad de Octubre fue el tan esperado concierto de Sabina, ese que era en junio y luego no era y al final sí, pero para el 28 de Octubre, con el mes empezando y yo rogando porque ya terminase. El concierto al que se negó a acompañarme por hacerse el interesante (sí, es una directa para ti) y que me ayudó a levantar mi autoestima pues mi tan pensada indumentaria le dio de comer a mi ego por lo que restó del año. Seguro Sabina también me miró (déjenme soñar). Lo malo fue que aquellos, los amigos «de acá», rompieron la tradición que cargábamos desde 4 años atrás. Nuestra salida disfrazados por Halloween no existió, sus motivos tuvieron, pero para mi fue «un golpe bajo», me gustaba pensar que era un buen pretexto para vernos, aunque bueno, nos reunimos para ver «pelis de terror», que no todos, pero los que me importan (disculpen los «ofendidos» y excluidos), léase Kary y Ale, de eso a nada, pues mejor que mejor. Pero bueno, que antes de que terminara el mes, que quizá por no haber hecho algo en los días anteriores, Cesar y yo vimos de hacer coincidir nuestras “apretadísimas” agendas, luego de habernos visto y conocido meses atrás, de que me hubiera dado un «ataque» de «veamos si este sujeto me hace caso», y que resultara, que vamos, no me vas a decir que no, si sí, XD, solo a mi se podía ocurrir eso de iniciar «conversación» contigo diciéndote que me compraras una cerveza, que ni siquiera «por favor» dije, chale conmigo, ¿verdad? Y así las cosas, y a la fecha ya se nos ha vuelto una especie de costumbre el conversar casi a diario, y que siga para largo.
- No recuerdo bien a bien cómo es que pasó Noviembre… Sí, «acaba» de pasar, pero no recuerdo.
- Y ahora Diciembre a unas horas de concluir, y mi memoria que se niega en dejarme recordar qué ha pasado en estos días que apenas se han ido, con tanto recuerdo pululando por aquí, que al parecer los recientes los han echado al fondo y eso de «los últimos serán los primeros» tampoco se cumple… Diciembre, seguro también lo recuerdo luego… Es que no me quiero acordar «deso»… Aunque ya me acordé, si es que así pasa, anduve tanto, pro tantos meses, pidiendo por un beso, y llegó, con compañía, y de tus labios. No puedo decir que no lo esperaba, pero no lo veía tan posible, no me preguntes por qué, que no lo sé. Pero llegó, y mis labios volvieron a tener una utilidad aparte de la de resistirse a las sonrisas (por que me arrugo). Diciembre, que ya se acaba, pero que, de una forma u otro, le da un buen cierre a este 2011.
Que se hace tarde (temprano, normal para mi) y yo con este recuento que me ha traido, de nuevo, intempestivamente, a un buen de recuerdos, todos juntos, revueltos y mezclados, los “viejos” y los recientes, saltan y hacen gestos para que les preste más atención que el fugaz vistazo que les dedico para que no me distraigan y consiga terminar la entrada, porque son tantos, sin querer les dejé abiertas puertas y ventanas y algunos se colaron despacito, de puntillas, pero una vez adentro se han deshecho de la capa de polvo y con foquitos de colores, con luces neón, o con prendas de colores chipespeantes y chillones, resaltan a la vista, y a algunos no quería verlos, pero aquí están, todos, «mi» 2011 imperfectamente acomodado.
Y ahora, para «finalizar», veámos qué de bueno hice, conseguí hacer:
- Este año me ha dejado amistades que pintan a ser de esas que duran. Ha engrosado los lazos de las viejas amistades, ha puesto a prueba otras (y por suerte, fortuna, han pasado la prueba).
- Este año se la tomó contra mi corazón averiado y «con la pena», ha salido victorioso, contra todo pronóstico, con las apuestas en contra (más de una vez yo misma le aposté al contrario), y de hecho, seguramente, ese fue el peso decisivo que hizo que la balanza se inclinara a mi favor, ese: «ni tú misma te apoyas» que propició que la ley de la compensación de activara y nuestras eternas ganas de llevar la contraria nos dieran el triunfo.
- Mi cabello no creció gran cosa pero sigue en un largo bastante razonable.
- “Aprendí” otro idioma, y no es que ya lo domine, pero ya puedo leerlo más mejor y medio escribirlo ^^ Y lo parloteo un poco. Tons, así a grandes rasgos, cumplí con ese propósito por años reciclado, pero que, no obstante, seguirá en la lista.
- Y bueno, lo que truje (a mi más que a nadie): …No escribí a diario pero al menos no pasó un solo mes sin que no lo hiciera.
- No terminé ninguna de las historias incompletas pero cumplí con lo de no hacer nuevas.
- Leí (me satisface decirlo) todo lo que se pudo, que fue bastantito (mi memoria es mala, a marchas forzadas y de improviso, de repente, se bloquea y al correr a esconderse se estampa en la pared), algo así como más de 8 libros, que, ya dije, no recuerdo ahora como para ennumerarlos, un par de ebooks y otro par de libros releídos, y quedan aún dos empezados y 6 en la pila de espera; algunos nuevos se han unido al arsenal y eso también es una excelente ganancia.
Así pues, en resumen: conocí personas más que agradables, estoy cultivando nuevas amistades, el amor se me presentó con 3 rostros diferentes y mi pasión por las letras sigue tan fuerte como antaño.
No me fue mal.
Ya tengo mis calzones rojos (aún no sé qué me pondré encima), ayer con Kary hicimos intercambio, que no sé dónde fue que me enteré que «solo» funciona si te regalan los calzones, XD Rojos, para el amor (sí, 3 ranazos en un solo año…. ¿pero qué esperaban?, soy yo, la del arsenal inagotable de esperanzas.)
Que venga el 2012, aquí lo espero.


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