Archivo | noviembre, 2011

11 – 11 – 11

11 Nov

A mi que me gusta ver esas ondas astrológicas me trae bastante intrigada (y entusiasmada, no sé bien por qué) que habrá una acumulación de «1’s», en algún sitio leí que a las 11.11am hay que ver de pedirle al universo que nos colme de buenas vibras y así, me intriga también si a las 11.11pm uno deberá de hacerse algo, lo que es yo, veré de pedir buenas vibras en la mañana y dejaré ir las malas en la noche.

Se acumulan las telarañas en estos brazos tan cansados de no abrazarte.

La versión de Disney de «Rapunzel», la del 2010, es una de mis películas animadas favoritas, me gusta el giro que le dieron a la historia y todo el mensaje que transmite: «hay que seguir a tus sueños, hacer hasta lo imposible por conseguirlos, y una vez que los tengas (o en caso de que te des cuenta de que no se puede), pases al siguiente», ya lo he dicho, uno siempre debe tener un sueño a alcanzar. El mío sigue siendo el mismo desde hace años. Un anhelo espejo, pues deseo ser a mi vez el sueño de alguien más.

Yo aun quiero ser una princesa de Disney.

Vi «Encantada», de hecho es de las pocas películas que tengo en dvd, me gusta la forma en que juegan con el rol «tonto» de las princesas, o en este caso, de la doncella que se enamora (y despierta el amor) del príncipe y que no hay necesidad de muchos actos o palabrería para descubrir que son el uno para el otro y que el «vivieron felices para siempre» está al alcance de la mano. En la vida real no suele ser así, tener todo un día feliz ya es bastante ganancia, una semana, un mes, un año… pero hay que hacer el esfuerzo. Y de repente uno lo logra, quizá no vivas feliz «para siempre», pero sí por un tiempo indefinido serás feliz.

Voy a seguir sonriendo.

Pese a todo, seguiré pidiendo por un príncipe, azul, porque me gusta el color, voy a pedir por tener la suerte, y sobre todo, la fuerza de voluntad, de las princesas de Disney, que se enfrentan a todo tipo de peligros: brujas, dragones, gente armada, y consiguen alcanzar su sueño, se salen con la suya (cuesta mucho salirse con la de uno), yo no quiero un final feliz, quiero una historia feliz, que aunque el final lo tenga más cerca de lo que me gustaría, me de felicidad. Quiero que mis sonrisas se mantengan por tiempo indefinido, quiero que mis ojos no se humedezcan tan fácil, quiero reaccionar a tiempo para no seguir cometiendo los mismos errores, quiero que mis pies izquierdos vean el modo de ponerse de acuerdo y no se desvíen del camino con cada parpadeo.

Muchos «1’s», tan solitos ellos como yo.

Luna Llena

10 Nov

Ya brilla con harta fuerza la penúltima luna llena del año, la que sigue saldrá el mismo día, 10, la luz de la pantalla opaca de momento el brillo, pero si la apago entra la claridad lunar por la ventana, ese brillo entre gris y azulado que le da el toque justo de misterio a la noche, endulzado con música de mi total agrado y en la comodidad de esta cama tan predispuesta a cobijar sueños (tan soporífera en ocasiones), que basta acomodarse y uno (al menos me pasa, será porque es mi cama) se pasa las horas feliz y a gusto, alejado de esta realidad tan nefasta en ocasiones.

Mis uñas ya necesitan su redecorado.

Cerca de la luna llena se deja ver ese cuerpo amarillo que sigue siendo un misterio para mi, que me sigue llamando la atención, que sigo sintiendo que me observa, brilla justo debajo, tan cerca, de ella, tan lejos de mi, brilla sin titilar, ¿será un planeta (conocido o desconocido) o una luna a su vez? Me asalta una pregunta de niño, como esa de: ¿por qué las rosas se llaman “rosas” si son rojas?, me pregunto: ¿por qué resultó que nuestra luna se quedó llamando “Luna” cuando todas las demás cuentan con otros nombres? Distintivos todos justo para que no se repita el de la nuestra. De repente mi mente divaga por senderos más “normales”.

Ni en mi sombra ni en la luna se nota la tristeza.

Le he encomendado al Cuarto Creciente pasado que jale a mis cabellos para que crezcan, que no los suelte hasta volver a aparecerse, para que finalice el año con una melena lo más larga posible, que me siga refugiando del frío y que me agobie de calor, que se empeñe en cubrirme la cara, obstruirme la vista y de repente atrapar una que otra mirada (seguro alguna vez será la tuya la que se quede prendada), se me antoja tanto quedarme parada en un mirador y dejar que mi cabello intente irse volando. Será que con el impulso necesario, con la fuerza de voluntad precisa, con la suerte de buenas, podría llegar hasta la luna.

Brilla, y seguro también baila.

Entre la existencia y la invisibilidad

9 Nov

Aveces digo cosas que me quedan rondando, siento que es ese principio mágico de que cuando uno las dice les da presencia, las vuelve reales (no siempre la corporeidad es constancia de existencia) y entonces resulta lo sigo recordando.

Mi cuarto, algún día, quizá (depende de la durabilidad de los materiales empleados), será una galería, una constante de existencia para quienes se mantengan con vida. Estoy fomentando la inmortalidad a quienes aparecen fotografiados en mis paredes, al final no se sabrá quiénes fueron, dónde vivieron, qué hicieron, pero se sabrá que existieron alguna vez, y eso, según me dijeron, ya es bastante, será que esa es la razón verdadera, la causa oculta que me motiva a seguir creando marcos decorados tan abstracta, kitch y exageradamente donde esas fotos sean el centro.

La inmortalidad, de una u otra manera, es algo que casi todos buscan obtener.

Hace ya un rato vi una película llamada: “Griff, the Invisible” Es australiana y va de un tipo que se cree un súper héroe. Es otra que entra en la categoría de las que me dejan con ese palpitar atolondrado (sí, tiene su historia de amor), me hizo “correr” a escribir antes de que las sensaciones se fueran (de que se me olvidaran por “culpa” de los sueños locos que suelo tener a causa de entretener a Morpheo con películas, capítulos de series o lecturas de madrugada.) Revive este anhelo de que sí, es posible, seguramente, no puede ser tan mala mi suerte, por ahí está la pieza que embona y complementa mi rompecabezas, por ahí anda la mitad de mi mitad y demás cosas, todos necesitamos a alguien que en verdad nos vea pese a ser “invisibles”, ese alguien que sea capaz de vernos siempre, ese alguien que nos acepta por lo que somos, ese alguien que a su vez busca a quien le mire de la misma manera (que sin duda es lo más difícil) y entonces podamos desaparecernos tranquilamente.

La imaginación lo puede todo, la pasión (no sexual), el anhelo, este sentirse impulsado por los sueños, con ese combustible inagotable que nos eleva, nos empuja, nos transporta, avanzamos, retrocedemos, pero no estamos estáticos, este seguir en el camino que escogimos, mantenernos firmes, fuertes, anclados, que no importe que el mundo nos tache de diferentes porque no entienden, porque ya llegará ese que sí lo haga. Los remiendos de mis alas son anhelos coleccionados. Tengo una cantidad (aparentemente) inagotable de sueños que se adhieren, capa sobre capa, y evitan que desista, que por más que las circunstancias se empeñen en querer sacarme de esta burbuja, aquí sigo, porque ya llegará, ni tarde ni temprano, sino cuando haya de…

Mi fe en el destino roza la terquedad.

Cuestión de modas

6 Nov

Conforme pasa el tiempo uno va dejando cosas atrás y va tomando nuevas, aveces en plan «usar y tirar» y otras en onda «recicladora», creo que yo soy más de esas, si me pongo a curiosear en mi ropero hay prendas de ropa con más de 10 años de edad, je, tengo prendas que eran de mi Ma, me gusta la ropa medio rara, lastima que actualmente las modas andan en torno a las faldas con vuelos y ruedo, que siempre me han gustado, ahora son la de moda, y si me las pongo me mimetizo con el entorno, tengo un pantalón acampanado, bien acampanado, que hasta cuesta caminar con el.

Cuando era joven, plop, pero la frase aplica, hace ya 10 años, cuando era quinceañera, cuando descubrí el maquillaje, pese a que era de esas que decían que no me maquillaría, me dio por hacerlo, me gustaba mucho delinearme los ojos, usar diferentes colores de sombras, de hecho, hace un tiempo, me comentaron que me ponía unas combinaciones bien locas en ocasiones, recuerdo una vez en la prepa que me delineé con un color casi rojo, sí, me gustaba bastante, ya lo fui dejando, actualmente casi ya no me maquillo, me gustaba el rubor, igual ya casi no uso, pero eso sí, jamás jamás fui de ponerme base de maquillaje y luego polvo compacto, no me gusta eso de esconder toda la cara bajo una y otra capas de maquillaje, uso el maquillaje para resaltar y no para esconder, por eso me gusta tanto el mundo de las «sombras» y los «delineadores», aunque mi pulso no ayude en su aplicación, si es que hasta «máscara» negra no uso, XD soy más de usar la transparente y esmerarme en el enchinado de las pestañas, las mías que tienen cierta tendencia a la caída ^^

Otra cosa que dejé fue la de usar muchas pulseras, igual hace ya años, hubo días en que me ponía tantas fácil medían 10cm de mi muñeca izquierda hacia arriba, y otras varias en la derecha, de diferentes colores, me gustan las que son de «bolitas», «piedritas», de un solo color, de diferentes colores pero de la misma tonalidad, de colores diferentes, pero que sean de «las que estiran», las de «amarrar» no me gustan gran cosa, las de broche tampoco, sobre todo porque se me suelen perder, no sé cómo le hacen pero se «destrababan» y se caían y obvio me venía a dar cuenta cuando ya llevaban, suponía, horas perdidas y tiradas sabe donde, o incluso ya en la mano de alguien más, así que las pulseras elásticas han sido siempre mis favoritas, tengo una lata redonda de metal, de esas que suelen contener galletas, llena de pulseras, que suelo usar de repente, cuando me dan ganas, cuando me veo al espejo y luzco demasiado monocromática o duotónica.

Anillos también me gustaban, en la primaria, ya llovió, solía usar uno en cada dedito, menos en los pulgares, pero andaba 8 anillos, todos diferentes, de figuritas, de piedritas, pero fue la misma época en que descubrí que la bisutería «barata» no me era de mucha utilidad pues los anillos veían de decolorarse en cuestión de horas, y eso de andar con anillos de plata en cada dedito no era muy factible. Tuve un anillito de oro que usaba en el dedo meñique izquierdo, lo anduve por varios años, hasta que se me perdió, de esas maneras casi inverosímiles, se cayó, lo vimos rodar en una dirección concreta, corrimos tras el, casi en el instante en que cayó, y no lo encontramos. Así dejé de usar anillos en ese dedo, XD En algún punto de la primaria también fue cuando conseguí mi anillo de la suerte pero ese empecé a usarlo con frecuencia hasta hace poco.

Pero eso sí, mi cabello casi siempre suelto, libre, mi melena de león en todo su esplendor. No he logrado recuperar el anterior «largo» que tuvo, parece haberse «estancado» en este semi largo que traigo desde hace meses, pero de corta nada, lo cuál es bueno, suelta y esponjada, ando viendo trucos para que el cabello crezca, he visto varios, algunos bien locos, supongo que veré de mentalizarme a ello, quiero una melena larga y sedosa, mi cabello ondulado da para lucirlo en esas longitudes. Irónico que me guste tanto ponerme aretes de diversas formas tamaños y colores y que rara vez los luzca porque el cabello los tapa, pero bueno, que si no me pongo aretes me siento rara, solo estando en casa me doy ese «lujo».

Sí, pasan los años y uno van dejando y recogiendo cosas.

Me gusta tanto bailar

5 Nov

A mi eso de bailar me gusta bastante, pero no fui hecha para ello, mis dos pies izquierdos dan fe de ello, pero me gusta, soy muy buena bailando mientras estoy sentada, muevo los pies, los brazos, los hombros de repente, la cabeza, el asunto es que si se trata de coordinarse, estando de pie, mover la cadera, los brazos y los pies de modo armónico, ahí es donde entra el problema. Me pregunto: ¿por qué mi belleza no es directamente proporcional a mi capacidad para el baile? Sencillo, porque seguro sería de esas que a estas horas de sábado no está frente a la compu escribiendo en un blog sino arreglándose para salir e irse de fiesta. Así pues, no hay nada de qué ni por qué lamentarse, me gusta, un chingo, mi vida, mis «rutinas», y ya lo dije, soy buena bailando mientras estoy sentada, entonces con eso ya tengo ^^

(Hace unos días me golpeé la mano, la palma derecha, con la aldaba de la puerta de la sala, un golpeni tan fuerte pero tampoco tan leve, que ya hoy que lo veo, ha dejado un punto rojo que me duele si lo toco, casi que justo sobre una de las líneas que a la fecha sigo sin saber cuál es, no sé, se ve curioso y me llamó la atención, al menos, a mi entender, no afecta que esté en el «inicio» de la línea, XD)

Se me ha escapado un suspiro (no pienso ir tras él) escuchando a Juan Luis Guerra, su «Bachata Rosa», me acuerdo de la última vez que la escuché como 5 veces seguidas, para intentar calmar a mis nerviosas emociones que  no sabían qué más hacer en ese momento. «Eres el sueño de mi soledad…» Ya lo dije, solo a mi, en estos tiempos, se me ocurre seguir enamorándome con tanta fuerza, solo a mi, aunque bueno, es parte de mi angemocidad y quién quita por algún sitio hay un ente que está igual, y, quizá, si los planetas se alinean de ese modo preciso, nuestras soledades vean de fusionarse, sí, sigo creyendo en el amor, más que nunca, y por más que ahora, desde hace unos días, reniego y lo maldigo, no es cierto, sigo creyendo, y (maldita sea) esperando.

Tengo tantas ganas de finalmente poder soltarle las riendas a mi lado romántico, a riesgo de que sea tan melcochoso que sea debut y despedida, quiero decir cursiladas,y que me las digan, hacer cursiladas, y que las hagan por mi, tener una mano que abrace a mi mano, una mirada que se pierda en la mía, unos labios que le quiten la pesadez por inutilidad a los míos, quiero abrazarte y que bailemos (o lo intentemos) y nos riamos y seamos felices con solo eso. No es un deseo tan imposible, pero como medio mundo lo comparte, supongo que va por turnos y el mío aún no llega. De repente dudo, seriamente, sobre si llegará, pero pienso y hago memoria y descubro que en verdad no tengo prisa, solo añoranza, entonces, sencillamente, no hay necesidad de forzar las cosas, están tan definidas las cualidades que ha de tener ese pobre ente que venga a descubrir que yo soy lo que buscaba, que, de hecho, una vez conociéndonos hemos de descubrir que nada de malo hay, que tranquilamente puedo seguir como  estoy, ya tengo práctica «y tengo una curita de avena para que tu amor no me duela si ha de salir*»,  varios años en esto de mantenerme justo en el mismo sitio de la misma forma (lo más idéntico posible), puedo seguirlo haciendo otro rato, no me afecta, ni les afecta, terceros que gusten de ponerse los sacos que uno deja al alcance, puedo y quiero seguir así, igual, porque es de esta que soy ahora, de esta que sigo siendo, de esta que seré, de quien se ha de enamorar el que haya de hacerlo. Prefiero pasar por cínica que pecar de hipócrita. Vamos a bailar un rato, dar vueltas, saltar (si amerita), cantar (bajito) hasta que se suelten de mi cabello los fantasmas que desde hace días no me dejan ni ir al baño sola.

*Coronita de Flores – Juan Luis Guerra.

¿Será?

3 Nov

Hay películas que uno dice: «ya la vi», pero si te pones a hacer memoria no la recuerdas del todo e incluso puede que lo que recuerdas no tenga mucho qué ver. De esta concretamente recordaba partes y el final. Hace años que la vi, no recuerdo ni de lejos cuándo habrá sido, y de hace unos días estaba en que quería verla de nuevo. Y todo surgió porque con el paso de los años he descubierto que tengo actores favoritos, ahora concretamente hablo de Jim Carrey, que pese a que por ratos me desespera es esta una de las películas donde su actuación me gusta porque no es «el payaso» de siempre.

«The Truman Show»

Quien no la haya visto que vea de verla. Es una peli que lo deja a uno pensando, al menos yo, que soy tan fiel creyente de que el Destino existe y se encarga de guiarnos por donde hay que ir, yo que creo que existe un ente omnipotente y superior que de una u otra manera nos tiene a su cargo. La ventaja de que exista alguien o algo que vele por nosotros radica en que siempre verá de procurarnos lo mejor, pero desde su punto de vista, resulta que tener un techo sobre tu cabeza, alimento suficiente para no morir de inanición y estar en un lugar tranquilo y seguro no concuerda al 100 con lo que uno quiere, aunque claro, caemos en el dilema de tener lo queremos o tener lo que necesitamos. Uno siempre debe tener metas, sueños, anhelos, debe ver de alcanzarlos, pero siempre debe tener más, porque de nada sirve llegar a la meta si no se tiene idea de qué hacer una vez allí. Entonces, pese a que el Destino está escrito, uno puede seguir tomando las decisiones que mejor le convengan. ¿Pero y si hay alguien empeñado en querer guiarnos, cuidarnos, protegernos, por sobre todo, incluso por sobre nosotros mismos? Uno se queda pensando. Y sea la opción que sea, en algún momento resultaría que no estamos satisfechos con ello, porque esos somos, seres eternamente insatisfechos.

Una peli que también me deja pensando (hoy es uno de esos días en que parece que este blog es un compendio de pelis que hay que ver en algún momento) es una «rara», llamada «INK», que va de lo que sucede cuando dormimos, de las fuerzas que se enfrentan en nuestra mente, en un universo alterno y paralelo, llamémoslos «sueños» y «pesadillas», y la de cosas que hacen por mantenernos tranquilos y felices o inquietos y atemorizados. Yo, con los musicopática que soy, siempre por las mañanas descubro que parte de mi locura tiene que ver con ciertos acordes, coros y ritmos que ven la forma de anclarse en mi mente, esas manchas que según yo han de ser de humedad, esas que se ven desde aquí, en aquella esquina, son por el eterno rebote de las mismas notas. ¿Pero qué le vamos a hacer? (No hay necesidad de responder.) Así es como me gusta.

Y hoy, ahora, justamente, suenan desde el iTunes la lista llamada «Mis preferidas», y esos acordes tan nuevos y tan conocidos empiezan a tomar rumbo a aquél rincón, para hacerlo más grande, más amplio, para darle color, detalle y sentido, si lo ves desde aquí, con la cabeza tantito ladeada… Sí, se parece, ¿será que es?

 

Siempre que lo intento

3 Nov

Pese a mis prisas, no me gusta apresurarme, y es que el que mucho abarca poco aprieta, y Dios aprieta pero no ahorca, y yo que soy masoquista, y él que lo sabe todo… En este estire y afloja por momentos siento que la sueltan a propósito para ver si en serio salgo volando, con estas mis alas maltrechas, necesito un paracaídas nuevo, que aguante más peso, ya son tantas cosas, cada vez se suman más, las que ando cargando, y le busco tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro, que desde aquí los veo, sus cuatro patitas que cuando cae se acomodan mágicamente sobre el suelo, a la inversa de la tostada que siempre cae de cara, como yo que tengo la nariz inservible por culpa de tanto ranazo, de tanto caerme de bruces y empeñarme en no levantarme rápido, me confunden con tapete en ocasiones y para escapar escarbo nuevas trincheras, que terminan desembocando todas en el abismo de recuerdos que con el tiempo se vuelven más filosos, cortan, hieren, trato de retenerlos entre mis manos y acabo soltándolos cuando se me caen los dedos, cansados de escribir las mismas cosas que a deshoras siempre llegan y si no se plasman se vuelven sueños que jamás recuerdo pero que bien sé que me fastidian, que nunca terminan, que siempre vuelven, como mis pasos que me traen una y otra vez al mismo punto de partida, a la misma disyuntiva, a la pregunta eterna que un día de estos responderé de otra manera pero que por mientras con la misma respuesta levanta la barra y me deja transitar de nuevo en este camino donde mis huellas jamás desaparecen, mire a donde mire tu recuerdo sigue fresco, guiña, desgraciado, sonríe, cínico, y ahí voy yo de nuevo, con al red lista para ver si esta vez lo atrapo, con las tijeras asomando en el bolsillo, escondidas con prisa y sin mucho esfuerzo tras cortas los hilos para permitirte el escape, y observo tu cuarto vacío, ahora que dejaste la puerta abierta para que el viento se vaya llevando de a poco el eco de tu presencia, que a estas horas me dice, me repite, con su lógica irrefutable, que ya sabía yo de antemano que las cosas son así, que siempre lo son, que siempre lo serán, pero que se agradece mi infantil esperanza de creer que de tanto vestirse el lobo de oveja terminará siendo vegetariano, yo, tan carnívora, debí haberte devorado cuando pude, haber acabado contigo cuando era posible y no dejarte la colección de cuchillos recién afilados en la mesita de noche, para que los usaras como dardos y jugaras al tiro al blanco con mi fotografía, desdeñando esa sonrisa que sabías no fue consecuencia de tu mirada mas si preludio de la catástrofe, debiste decirme que tu balsa, pese al tamaño, solo servía para un pasajero, debí cambiarle los focos al indicador que a mi espalda pone que hay que seguir de largo, no estacionarse, mi doctorado en mitomanía me hace odiar tanto las mentiras, anhelo tanto escucharlas, tan adictivas como las obleas de cajeta.

Solo a mi, en estos tiempos, se me ocurre enamorarme.

El carrito iba tan despacio, pero iba, tan tranquilo, que asustaba, tan en línea, que me cegó, debí darme cuenta de que los árboles no se repetían, que el puerto no asomaba en la distancia, que tus ojos iban perdiendo brillo, que mi sonrisa volvía a esconderse, mi Sensatez tardó en librarse de las cadenas, de los nudos ciegos con que la dejaron inmóvil al pie de la ventana, con la intención de que por tanto orearse terminara olvidando, tan difícil tarea, con tantas formas que existen para preservar, de forma tan eficaz, como los tatuajes que no me he hecho porque ya con las heridas invisibles sobra, yo que creí que eras y resultó que no, que tu culpa no es sino mía que gusto de interpretar las señales, jamás las leo, mi maestría en malinterpretación me avala, no es lo mío, como tantas cosas, mío no es, pero tiempo sigo teniendo, y harta cinta de aislar, esta vez los objetos filosos punzo cortantes están a buen recaudo, colocados entre cada vértebra, nadie habla, nadie guiña, nadie señala, pondremos a prueba lo imperecedero, mi apuesta sigue en la mesa, como siempre, porque los dados no terminan de rebotar, me encasqueto el sombrero hasta las cejas y espero, con la mirada fija en ese cuerpo amarillo, la señal de que viene, de que el choque es inminente, para salir corriendo, gritando, que la sangre huele a hierro y que las venas son más fuertes que la navaja que intenta cortarlas, que mi corazón de mazapán jamás va a endurecerse y que aunque mis ojos se desborden ninguna lágrima se asomara por tu calle, aquí la fiesta nunca termina, siempre hay nuevos motivos, solo hay que cambiar la decoración del lugar, perfumarlo con aroma a palomitas recién hechas.

Cosas que me dejan pensando

2 Nov

Encontré chocolates. Hace unos días que andaba dando vueltas por la sala de pronto caí en la cuenta de que había un chocolate de esos que parecen monedas y sin mucho miramiento me lo comí, lo abrí y lo partí en cuatro y en menos tiempo del que me ha llevado llegar a esta palabra ya se había terminado el chocolate, tardan bien poquito. Y unos días después me encontré otro, no recuerdo dónde. Y hace dos días me encontré otro mientras ponía algo de orden entre mis cd’s, ahí estaba y aquí está, lo estoy viendo y me pregunto si ya debería comerlo o dejarlo otro rato, los otros sucumbieron casi al instante, pero a este no sé porqué le ando dando prórroga. Me lo comeré. Como ha estado cerca de la lap está no tan duro como los otros, sabe rico ^^

Ayer, luego de leer una calaverita “desintegrada” me dieron ganas de escribir una, pero por más que lo intenté no pude. No sé escribir poesía, calaveritas, la rima no es lo mío. La Musa se queda sentada con la mirada perdida y los labios apretados, con las manos sosteniéndole la cabeza y el Angemonio lazándole bolitas de papel, las rimas pasan corriendo por la esquina, se escabullen y desaparecen en un cueva de extraña forma, de bordes rosáceos y apariencia aterciopelada… Sí, en efecto se trata del Gato que con la boca abierta espera tranquilamente a que las rimas desaparezcan en su interior. No se rimar de forma “poética”: “había una vez un gato que se creía pato que de un salto se cayó y por eso ya no voló”, es lo único que se puede, me congelo buscando palabras que rimen. La Musa ha dejado resbalar su rostro hasta quedar sobre la mesa y Depresión y Soledad, presurosas como ellas solas, comienzan a cubrirla con pañuelos de colores, desconozco la finalidad de esa acción. Dice Pesimismo que no podemos llamarnos escritores si no se nos dan de manera natural todas las formas de escritura, ¿será? Como ya dije, es algo que me trae pensando, no sé, cada quien tiene lo suyo y se “especializa” en algo, seguro si nuestra vida dependiera de rimar con arte nos ahorcaríamos para ahorrarle el trabajo al que nos amenaza, pero igual en algún momento y sin razón alguna conseguimos hacer alguna poesía lo suficientemente armónica.

Me desespera por ratos que la mayoría de los chismes vecinales giren en torno a las que ya están casadas y con hijos, dos de ellas de mi edad y las otras más pequeñas, el hijo de más edad tiene creo que ya 7 años y el más pequeño acaba de nacer el mes pasado, que si la mamá, que si los hijos, que si el marido… Hoy me pregunté, en voz alta: ¿es bueno o malo que yo no esté así? Por ratos siento que aspiro a demasiado, además que la realidad me ha hecho toparme últimamente que no creen en el amor romántico pero que no obstante si aspiran a vivir en pareja pero que ni de lejos piensan en matrimonio. Y yo que soy una romántica empedernida no puedo dejar de pensar que ninguno de ellos es lo que busco y luego me digo que seguro habrá por algún lado uno que piense como yo. Bien difícil es esto de intentar no buscar para encontrar.

Y es entonces cuando todo se alinea, todo me insta, me impulsa, me da ánimos, las cosas se acomodan solas para que me motive y me repita que sí, que hay que hacerlo, que una vez más me aventure, que vale la pena, que como siempre ya tengo el plan principal y el de respaldo y el alterno y el por no dejar. Nada es tan complicado como parece y los imposibles se me antojan tan desmoronables. Hay momentos en los que me convenzo de que solo hay que meter un cambio de ropa la mochila, echarme la mochila al hombro y empezar a caminar, así de fácil, cargar el reproductor para que el silencio no me aplaste y agarrar firmemente de la mano a tu recuerdo. Que necesito este dato, y aparece, que quiero confirma aquello, y se confirma… Me di unos días más de plazo, pero seguro sí, nada me cuesta (salvo dinero, tiempo y esfuerzo) y las tres cosas pasan a ser secundarias incluso si al final es el plan C el que termina ejecutándose.

Hoy toca salir por el pan.

 

Muertos y vivos

1 Nov

Una vez al año (por lo general) suelo ir al panteón, a acompañar a mi madre más que otra cosa, a «ver» a los abuelos y a un tío, que están los 3 en la misma capillita,  a «calle y media» de distancia está la otra capilla donde, según recuento de hace un rato, descansan otros 6 parientes, la mayoría hermanos de mi abuela, y la palabra hermanos es solo por la generalización, que en sí son 4 hermanas y un hermano. Cuando era pequeña me gustaba rondar por esa capilla, toda tenebrosa, con sus ladrillos visibles y mohosos, con salientes, telarañas, insectos, el suelo de tierra y las tumbas (4) polvosas y resquebrajadas, y eso que íbamos casi que cada 15 días, y que mi Ma se esmeraba limpiándolas y todo, pero la capilla carecía de techo y seguro eso influía en el ensuciamiento del lugar. La capilla de mis abuelos es más pequeña, de mármol, con espacio para 6 muertos según recuerdo, de momento solo ellos dos andan ahí abajo, y la urna con las cenizas de mi tío en el altar, la lápida que solo cuenta con el nombre del abuelo y mi constante «amenaza» de que el día menos pensado voy a escribir (porque la lápida tiene la mitad en blanco) el nombre de la abuela. Me gustan los panteones, o al menos este, y concretamente el espacio donde descansan mis abuelos, tiene una banca al frente y uno puede recostarse en ella y tomar aire (siempre hay aire, viento), hoy se escuchaba ruido de gente, ruidos de música, ruidos de niños, cualquier otro día se escucha silencio, por ello no suelo ir mucho, luego termino escuchando mis propios pensamientos.

No sé por qué últimamente todos los que me encuentro, conocidos que he dejado de ver por años y de repente se me aparecen, me preguntan qué ha sido de mi vida, cómo he estado, y si YA me casé. ¿Qué acaso por que casualmente todos ellos ya son casados, por una o dos o tres veces, separados, divorciados o juntados, debo yo estar en las mismas? Dice mi Ma que les diga que ya me divorcié, je, les diré que falló mi segundo matrimonio hace poco, que además como mis ex parejas eran gente con dinero e influencias los niños se quedaron con ellos, porque claro, tengo 3 hijos, ya quiero ver quién es el siguiente en aparecer y la cara que pondrá cuando le responda eso. Seguro me gana la risa. No sé, me ha dado por pensar que lo mío, lo mío, lo mío es este seguir vagabundeando «sola, triste y muy contenta», me siento bien así, de repente me dan mis ataques nostálgicos, pero no me imagino en esas, de encontrarme a alguien en la calle luego de años y decirle que ya estoy casada o divorciada o separada o dejada y que tengo uno o dos niños de tantos años.

En camino al panteón, en la combi, íbamos solo mi Ma y yo, y de repente aparece una vecina, de la misma calle, que también fue mi profesora de 3o de primaria, tía de mi mejor amiga, y después de ella llegó otra señora, conocida de ambas. A mucha gente la he visto varias veces pero desconozco sus nombres y sobre todo de qué familia son, dónde viven. qué hacen o hacían y demás menesteres, las señoras se ven, se saludan y comienzan a platicar de las flores que compraron, de dónde había más bonitas, más baratas, de que los rezos hay por todos lados y a todas horas e incluso hay dos o tres que coinciden. No había avanzado gran cosa la combi (dos cuadras cuando mucho) cuando subió otra señora, que igual la he visto sabe cuántas veces pero que de ahí no pasa, las cosas se equilibraron, ahora podían ir platicando en parejas y yo tranquilamente observando desde la ventana con los audífonos puestos. Soy un ente que gusta de pasar desapercibido, muchas señoras no pueden evitar echarme una mirada cuando me dejo ver acompañando a mi Ma (me fascina, sobre todo con unas vecinas, «meter» la panza para verme lo más flaca posible cada que me las encuentro en la calle), les intriga saber qué hago, dónde vivo, con quién vivo, se muestran insatisfechos y reacios a aceptar que las respuestas son: «nada, y con mi madre».

Al parecer somos pocos los individuos que de mi generación quedamos solteritos y sin compromiso, hablo concretamente de la secundaria, poco a poco, conforme iban pasando los años, comenzaron a «caer», que la fulana resultaba embarazada, que el menso embarazó a la novia, casi siempre por lo mismo, y creo que no muchos siguen con la misma pareja, algunos al parecer gustan de hacer su colección de hijos y así, definitivamente no es lo mío.

Que ya somos 7 mil millones (a estas horas ya han de ser más, varios más) de habitantes en el mundo, ya somos como muchos, ¿no? Según la aplicación de la BBC soy el habitante número <- 4.924.220.265 -> Aunque claro, seguro soy varios cientos más, que no toda la gente que habita el planeta está registrada y así. Hoy festejamos a los muertos, que tuvieron más planeta para cada uno y vivieron (claro que no todos) una vida más plena y saludable que la que nos ha tocado. Pero alegrémonos, que la vida que le vamos dejando a los que llegan será peor que la que tenemos, XD

Y sí, hoy empiezo a restar.

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