A mi que me gusta ver esas ondas astrológicas me trae bastante intrigada (y entusiasmada, no sé bien por qué) que habrá una acumulación de «1’s», en algún sitio leí que a las 11.11am hay que ver de pedirle al universo que nos colme de buenas vibras y así, me intriga también si a las 11.11pm uno deberá de hacerse algo, lo que es yo, veré de pedir buenas vibras en la mañana y dejaré ir las malas en la noche.
Se acumulan las telarañas en estos brazos tan cansados de no abrazarte.
La versión de Disney de «Rapunzel», la del 2010, es una de mis películas animadas favoritas, me gusta el giro que le dieron a la historia y todo el mensaje que transmite: «hay que seguir a tus sueños, hacer hasta lo imposible por conseguirlos, y una vez que los tengas (o en caso de que te des cuenta de que no se puede), pases al siguiente», ya lo he dicho, uno siempre debe tener un sueño a alcanzar. El mío sigue siendo el mismo desde hace años. Un anhelo espejo, pues deseo ser a mi vez el sueño de alguien más.
Yo aun quiero ser una princesa de Disney.
Vi «Encantada», de hecho es de las pocas películas que tengo en dvd, me gusta la forma en que juegan con el rol «tonto» de las princesas, o en este caso, de la doncella que se enamora (y despierta el amor) del príncipe y que no hay necesidad de muchos actos o palabrería para descubrir que son el uno para el otro y que el «vivieron felices para siempre» está al alcance de la mano. En la vida real no suele ser así, tener todo un día feliz ya es bastante ganancia, una semana, un mes, un año… pero hay que hacer el esfuerzo. Y de repente uno lo logra, quizá no vivas feliz «para siempre», pero sí por un tiempo indefinido serás feliz.
Voy a seguir sonriendo.
Pese a todo, seguiré pidiendo por un príncipe, azul, porque me gusta el color, voy a pedir por tener la suerte, y sobre todo, la fuerza de voluntad, de las princesas de Disney, que se enfrentan a todo tipo de peligros: brujas, dragones, gente armada, y consiguen alcanzar su sueño, se salen con la suya (cuesta mucho salirse con la de uno), yo no quiero un final feliz, quiero una historia feliz, que aunque el final lo tenga más cerca de lo que me gustaría, me de felicidad. Quiero que mis sonrisas se mantengan por tiempo indefinido, quiero que mis ojos no se humedezcan tan fácil, quiero reaccionar a tiempo para no seguir cometiendo los mismos errores, quiero que mis pies izquierdos vean el modo de ponerse de acuerdo y no se desvíen del camino con cada parpadeo.
Muchos «1’s», tan solitos ellos como yo.
