Archivo | octubre, 2011

Los pormenores de ayer

30 Oct

Hay un mundo de estrellas allá arriba, quizá sean las mismas de siempre (seguramente lo son) pero hoy, hace rato, camino a la seguridad de mis cuatro paredes levanté la vista y las vi, muchas estrellas, muchísimas, todas con sus diferentes intensidades, el cielo está despejado, se ve azul oscuro, empieza el frío (me sigues haciendo falta) y ha de ser por eso, es culpa del calor como siempre (esta vez por su ausencia), pero en serio son tantas, y no vi a ese cuerpo amarillo que me ha estado dando de pensar los últimos días, aunque seguro fue porque para esta hora ya no está del lado en que suelo mirar (tengo muchas manías), por ahí ha de andar.

Más que nunca estaré escuchando a Sabina.

Intento huir de la resaca, correr más rápido que ella y estamparme en los brazos de Morpheo para dejar de darle vueltas a estos asuntos. A los desaparecidos, a los ausentes, a los presentes, a los que están, a los que estuvieron, a los que se van y se van y no se han ido. Pero sí, me gusta complicarme la vida porque me aburro demasiado fácil. Pero este salir de la rutina, este retar siempre al Destino (o este hacerle caso) y aventurarme a ver qué pasa ha dejado algo bueno, siempre es genial encontrar gente con la que uno se identifica (yo que tan sola me siento de repente) y darse cuenta que aún podemos sorprendernos y que tan mala compañía no soy.

Tu lado de la cama te sigue esperando.

Seguro voy a tener sueños raros, de miedo, quizá hasta pesadillas, culpa de aquella por «hacernos» ver películas de terror, pero bueno, que lo genial del asunto era estar juntos, que no todos, pero sí varios, los que contaban, resulta que también es una buena mezcla y nos llevamos bien, si uno se da a la tarea resulta que uno se entera que tiene cosas en común con quien pensaba que nada qué ver. Justo me dijeron que todo es tolerar y negociar (algo así iba el asunto), que de ello marchan las relaciones. Sí, me gusta esa idea, igual y sueño cosas así de raras (igual y te apareces) y luego no las recordaré.

Lo sostengo, yo no soy de las que se arrepienten.

Mi primera vez

29 Oct

Al igual que mucha gente en el mundo tengo una lista (aunque la mía es más bien una serie de «deseos» que suelo olvidar y recordar de manera aleatoria) de cosas que quiero y «tengo» que hacer antes de morir, no me puse de límite «a los 20» porque ya me pasé, y no le pondré tampoco «antes de los 30» porque por la lejanía lo iré dejando, si es que bien que me conozco, pero bueno, el tema es, que de entre esas cosas estaba la de ir a un concierto de Joaquín Sabina. Fui, ayer, a las 8, apenitas ^^ Y es de esas experiencias que me guardaré con recelo y si algún día tengo hijos seguro se la cuento, je, pese a que ahora siento que me quedaré afónica y tal, no importa, rete que valió la pena. Solo me queda «faltando» el haber conseguido una foto con Sabina, pero bueno, luego con eso de «palpar» a nuestros héroes y darnos cuenta de que si son de carne y hueso… pues mejor así, así estamos mejor ^^ Sabina, eres el único por quien pago para ir  a escucharlo 🙂 Tengo otro par de artistas favoritos, pero no me veo yendo a sus conciertos. La chica que cantaba, Mara «Algo», canta muy bien, pero si pudiera hacer el cambio hubiera preferido a Olga Román, y que aparecieran Calamaro y Fito de improviso, pero bueno, eso ya está muy fumado incluso para mi, es la hora, seguramente, la emoción que aún me embarga y que la Musa sigue bailando y dando vueltas por aquí. ¡¡Vi a Sabina!! Wiiii!!

(A la par de esos sucesos se sucedieron otros, de entre ellos rescato la siguiente reflexión: Eres el mayor imbécil que existe en este universo, sí, tú, por estar tan lejos de mi y no hacer nada por acortar la distancia U_U Eso piensan. y yo, sin pensarlo mucho, creo estar segura de que ese título es más mío que tuyo, porque yo tampoco estoy haciendo gran cosa por solucionar el asunto y encima me siento a gusto y «conforme» con ello…)

Me hizo falta también alguien con quien compartir este momento. Mi comnpañero de fila del lado izquierdo estaba bastante emocionado y tal, pero era un sujeto que conoce poco de Sabina y la gran mayoría de las canciones le fui diciendo cuáles eran y él no podía evitar preguntarme si eran de las nuevas y nada qué ver, je, pero el sujeto bien entrado, divertido, gritaba, cantaba, no me enteré de quién estaba a mi lado derecho, siempre le hago más bien poquísimo caso a ese lado… Pero sí, si pudiera escoger, también me hubiera gustado estar al lado de alguien más afín, pero pues lo dicho, el concierto, Sabina, sus músicos, bastaron y sobraron para que estas nimiedades pasen a ser las quejas que de ley debo emitir para no perder la rutina.

(Que teniendo oportunidades aquí «cerca» ando en mi tontería de querer un imposible, sí, definitivamente ese título es muy cuestionable. Pero era de esperarse también, ya se sabe que bien de la cabeza no estoy.)

Me iba a comprar una platera pero al final me dije que yo no suelo usar playeras, tons, ¿pa’ qué? Si hubiese tenido la certeza de que conseguiría un autógrafo pues sí hubiera servido. El bombín me llamó la atención pero sobrepasaba por 50 pesos mi presupuesto, así que tampoco, los discos ya lo tengo todos, y gorras tampoco uso, así que nada de chacharitas para mi, me queda el boleto para enmarcarlo y  ponerlo en alguna de las partes disponibles de la pared o incluso en el ropero. Me quedan unas fotos y unos vídeos y el recuerdo que a menos que me de amnesia conservaré por el resto de mis días.

¡¡Sabina!! Gracias ^^

Nomás por no dejar

27 Oct
Ofrezco un beso al que me consiga los siguientes libros (besito por libro):
*Rastro de un sueño - Herman Hesse
‎*Escribir por ejemplo - Carlos Monsiváis
*Antología Lovecraft (es amarilla y es de FCE)
*Utopía - Tomás Moro
*Teoría literaria - Alfonso Reyes

Y con estos se ofrece beso, abrazo y apapacho, jajaja
*Trilogía de la Bella Durmiente - Anne Rice
*Trilogía Cósmica - C. S. Lewis

Ya se acerca navidad, tienen tiempo y un buen pretexto ;)

P.d.: Favor de avisar cuando encuentren alguno para irlo borrando de la lista ^^

El cuerpo amarillo ese que veo siempre a las tantas lo vi hace rato, sale justo por donde el sol se asoma y al parecer sigue el mismo rumbo, lo veo siempre por ahí y a las tantas ya no está en mi rango de visión, oculto por el tejado. Al menos se ve siempre del mismo tamaño y seguro no se está encarrerando contra nosotros.
Esto de leer (y ver) mucha ciencia ficción lo deja a uno más divagador.

777

25 Oct

Hay un «enorme» cuerpo amarillo (pues no lo veo celeste) que desde hace días se destaca de entre los demás, cada que levanto la vista al cielo a esas horas en que la luz de el Sol ya lleva un buen rato desaparecida, lo veo brillando, lo veo viéndome, lo siento observándome, creo, supongo, es un planeta, una vez me dijeron que los planetas no titilan y según mi vista (nada confiable) este no lo hace, no titila, brilla harto, blanco/amarillo, no sé si sea un planeta o una luna, tampoco sé a ciencia cierta si es de nuestro sistema solar, de nuestra galaxia, no sé si es cierto que está ahí y no es que me lo ando imaginando, una razón más para comprarme un telescopio, pero siento que si observo mucho les voy a llamar la atención y les dará por mirarme, entonces, no sé. Soy paranoica, ya se sabe.

Hay una película reciente llamada «Melancholia» y va de un planeta que estaba «oculto» tras y por el brillo del sol y que encima es un planeta errante que se mueve como tipo cometa y que viene directo a la tierra. Últimamente las películas se están volviendo «raras», ya todas las quieren hacer como películas «de arte» o al menos así me lo van pareciendo, el asunto es que esta estuvo por perderme pero cuando se enfocaron en «Melancholia», que así se llama el planeta, me quedé viendo hasta que terminó. Irónicamente se me hace tan bonita esa palabra. me suena musical.

¿Cómo le hace uno para enfrentarse a lo inevitable? (A la fecha no puedo responder la pregunta que es la base de todo el podcast: ¿qué haría un día antes de que el mundo se desintegre? No sé, seguro lamentarme porque un día no me daría tiempo para mucho.) ¿Qué puedes hacer si ya sabes que hagas lo que hagas el resultado será el mismo, léase algo no favorable ni deseado por ti? ¿Te resignas? ¿Te entristeces? ¿Te desesperas? ¿Te enojas? Todas las opciones serían pérdidas de tiempo, dado que de nada servirían, pero entonces, ¿qué hacer? Supongo que destramparse, dado que ya no habrá que preocuparse por el mañana, podrías salir corriendo desnudo por las calles mentando madres a todos lo que encuentres, claro que si todos al igual que tu ya saben que se acaba el mundo entonces puede que no encuentres a muchos y anden escondidos en algún sitio, podrías luego de tu paseo volver a casa y encerrarte, aunque claro, pasar antes por la tienda para abastecerte con chucherías varias y ver de juntar a toda la gente que te importa para que, citando a Sabina, el fin del mundo «te pille bailando», sí, definitivamente, yo vería de hacer una buena fiesta.

Necesito un telescopio para ver si «Melancholia» o un primo suyo, no nos anda ya cazando.

Me gusta el sonido que hacen mis uñas al chocar con la teclas, en ese subir y bajar los dedos sin ritmo aparente cuando me queda la mente congelada (jamás en blanco) , como en «Pausa», y pienso y re pienso lo siguiente a escribir, siempre hay tantas cosas y a la vez tan pocas, como que todas se forman en una larga fila y a la hora de la hora se empiezan a escabullir y cuando termino abriendo la puerta para que pasen ya no hay ninguna formada y están todas asomadas en la ventana. Pero me gusta ese sonido, compensa los momentos de no saber qué escribir. Me dije a mi misma que esta entrada debía ser memorable pero la carga de ello me ha hecho llegar a esos bloqueos que se pueden vislumbrar como la Musa sumida en un coma vainílico (por exceso de malteadas de vainilla) tirada allí donde sea que su cuerpo ya no aguantó tanta azúcar y con el Gato echo bolita a la altura de su pecho, ronroneando a la par que volutas de humo rosáceo se arrastran por el suelo y luego trepan por las patas de las sillas, mesas, camas y demás muebles que encuentren por ahí. Me cuesta acomodarme, pese a los años que llevo ya escribiendo en teclado y no en papel, mis manos y mis dedos no se acomodan así de buenas a primeras, por momentos hasta los codos me duelen. Lo intento, escribir algo memorable, pero cuando me lo propongo rara vez se puede entonces ya será para la siguiente que saldrá algo bueno, cuando no me lo proponga y de repente me descubro tecleando y escuchando el sonido de mis uñas chocando contra las teclas. Sí, musical todo en este universo.

(Pesan tanto en mis labios todos los besos que no te he dado.)

Con el paso de los años me he ido dando cuenta de muchas cosas. He ido descubriendo y re descubriendo lo que he ido metiendo en la bolsa y que me hace detenerme cada tanto porque a ratos el peso se vuelve insoportable. De aquél ranazo primigenio fue que mi pie derecho se volvió izquierdo y el izquierdo por desde siempre serlo tomó las riendas y se encargó de manejarlo todo, llevándonos a tropezar y caminar en cículos y volver siempre por los mismos senderos buscando cosas que ni sabíamos que habíamos perdido y encontrando las que desde siempre nos faltaban sin saberlo. Cada vuelta en U conlleva una redecoración a las trincheras, irles dando un poco más de profundidad, evitar que cierren esas grietas que tan buen refugio brindan. La mansión en ruinas se volvió condominio de alquiler y el letrero de «Hay vacante» a la fecha sigue en pie, maltratado, con los foquitos todos diferentes, con una capa de pintura sobre otra. Mi caza de demonios no ha rendido muchos frutos, los encuentro, los capturo, y al final resulta que los tengo enjaulados como en un zoológico, con la enorme diferencia que ellos están en sus jaulas porque ya las adaptaron a su gusto y cuando quieren salen, los fantasmas rondan a placer por ahí, van y vienen, se cuelan en mis oídos y cantan las hazañas que de hace tiempo hemos venido acumulando. Las alas también se atrofiaron con ese ranazo, aunque se recuperaron, pudimos emprender el vuelo una vez más, y por amoldarnos al traje que la ocasión nos brindaba las alas se fueron maltratando, por falta de uso, cuando quise volar de nuevo, ya no servían, puedo planear con ellas, y en esas ando, viendo de agitarlas cada tanto para que el siguiente salto sea más duradero, el Angemonio siempre se ofrece a ayudarme, el Gato Rosa dice que con echarme encima suyo basta, pero no, soy terca, y si caigo será por falta de impulso, sencillamente.

No puedo sacarme de la cabeza la imagen de un bote lleno de lunetas ^^

Filosofando

16 Oct

Acabo de ver por segunda vez (y supongo habrá tercera) una película llamada «Happythankyoumoreplease«, así todo junto. Es una película que gira entorno a 3 personajes que como todos en el mundo están en busca de amor y han de pasar por diferentes situaciones para encontrarlo, distinguirlo, valorarlo. Enseñanzas de vida varias: tolerancia, aceptación, superar los miedos, confianza, arriesgarse, dejarse caer de espaldas y dar por seguro que habrá quien nos sostenga.

Salen muchas frases memorable de la peli, una de ellas es la explicación del título, según la filosofía hindú todos tenemos derecho a ser felices, es un derecho que nadie puede ni debe quitarnos. Si somos felices esta felicidad se verá multiplicada y se esparcirá y la mayoría de los problemas desaparecerían. Una forma sencilla de ser feliz es siendo agradecidos, hay que dar las «gracias» siempre, por todo, sonreír y decir «Gracias» y de ser posible añadir: «Más, por favor», agradeciendo al universo por lo que nos ha dado e instándolo a seguir proporcionándonos la causa de nuestra felicidad, «la abundancia llama a la abundancia», suena lógico por donde se vea. Hay que hacer el intento.

Gracias por leerme ^^

Otra forma de ser feliz es aceptando que nos ha ido mal pero no hundirnos en la depresión por ello, no dejarnos amedrentar por lo malo que ha pasado, seguir adelante, ver de volver a levantarnos, avanzar, dice uno de los personajes: «Camina y se te pasa», como una enseñanza pasada de una generación a otra, camina, rumia tus problemas, analízalos, piensa en ellos, búscales solución, y si resulta que no la tienen, o que son menos importantes de lo que pensabas, déjalos, ¿para qué seguir cargando con ellos? Muchos de nuestros tropiezos se deben a las cargas excesivas que llevamos a cuestas. Debemos sacar lo bueno de todo lo malo que nos pase, ¿cómo? no sé, pero de que se puede, se puede, hay que probar eso de caminar para que se nos pase.

Ahora bien, recordando la premisa de que todos tenemos derecho a ser felices, entonces es de asumirse que también tenemos derecho a ser amados, por nuestros padres, por nuestros hermanos, por la familia, por los amigos, por nuestra pareja, hasta por nuestras mascotas, la capacidad de amar es innata y si somos capaces de amar entonces merecemos ser amados. Pero hay que amarse uno mismo, estar a gusto y conforme con nuestra persona, conocernos, aceptarnos, apreciarnos por lo que somos y no aspirar a ser más de lo que podemos ser, no gastarnos la vida queriendo llegar a la meta si no sabemos qué haremos una vez ahí. Dice una de las protagonistas: «Ve a que te quieran», no debemos dejar que nuestros temores nos alejen de las personas que quieren querernos, pero tampoco se trata de aprovecharse, el amor, sobre todo lo demás, debe ser recíproco, no se trata de «yo te amo para que tu me amas», si no de «yo te amo y tu me amas», nadie obliga a nadie, el amor es una fuerza que debe fluir libremente para que no se marchite, para que no se acabe.

«Ve a que te quieran», llama a la abundancia, agradece, piensa, siéntete a gusto contigo mismo, sé feliz. Sonríe. Es difícil, pero no imposible; un payaso ayer dijo: «Una sonrisa al día te más años de vida», ¿será? A mi que sí, estamos rodeados de bendiciones, si nos paramos unos minutos para apreciarlas, para agradecer por ellas, nos sentiremos felices, si somos felices, seremos más bellos, la persona destinada a amarnos nos encontrará y nuestra única preocupación será seguir siendo felices.

Gracias.

Más por favor.

Viento

12 Oct

Me gusta el viento. Según el horóscopo de los 12 signos soy un ser de agua, pero siempre lo he discutido, las características sensoriales aplicadas a los piscis sí me quedan, pero eso de ser un ser de agua nomás no, ni nadar sé, me gusta el agua, pero me da miedo, alguna vez, alguien, me dijo que «mi centro» son mis pies, que yo debo tener «siempre» los pies en la tierra, literal, quizá por eso me mareo en el mar, sí, me amreo, ya dije que eso de ser un ser de agua como que falló, será por esa onda de que en verdad son 13 signos y resulta que no soy el que creía y el que soy lo desconozco, será… Pero volando no me mareo, el viento como que me va más, mejor, me elevo fácil, tons es de suponerse que haya más afinidad entre el viento y yo.

Pese a que salgo poco , y cuando salgo veo de perderme o no alejarme mucho, de repente mis pies toman rumbo al mirador, para sentir el viento que por ratos azota el cabello y que estando de pie da la sensación de que podría elevarnos, y  luego desaparece, y al poquito vuelve, despacio, acariciando y va creciendo, crece, crece, crece y agita todo y las ideas se salen de la cabeza a y el cabello más revuelto que mi biografía se agita y se enreda y se empeña en taparme la vista, o se echa a correr a mi espalda y da la impresión de que si no estuviera sujeto a mi cabeza se iría volando, con o sin rumbo, y de volver quién sabe. Uno debería dejarse llevar por el viento lo más seguido posible, lo más que podría pasar sería que nos estampemos en algún lado contra algo o alguien, y puede que ese encuentro fuera justo lo que andábamos buscando, o podríamos quedar al borde de un acantilado y la siguiente brisa nos haría caer, y quizá, difícil mas no imposible, ese mismo viento que nos hizo caer podría salvarnos de la caída, pero si no lo hace, pues caemos, y si no pasa de eso, nos levantamos, y si nos levantamos, ¿cuál fue el problema?

Como no es relevante, no averiguaré si soy de agua o de aire, total, ya lo sabemos, soy un dulce de mazapán relleno de cacahuate ^^

La Fe

11 Oct

En primer lugar va la lectura, en segundo la música y en tercero el cine. Me gusta ver películas (creo que se nota), pese a que no suelo variar mucho de géneros, de repente veo pelis que no caen en mis estándares de siempre, hace unos días vi una nueva: «The Tree of Life», y resultó demasiado conceptual para mi gusto. La vi en dos días porque nomás pude seguir viendo al pantalla, me quedé pensando. Porque tiene sus tintes religiosos, pero tomando a Dios como yo suelo verlo, un ente superior más allá del modelo específico que tiene cada religión, como diría Sabines: «me gusta Dios», y aunque no es uno de mis «temas» favoritos siempre lo tengo presente.

Pero a la par de esto me pregunto: ¿Qué es la Fe?

Nací en un hogar católico, entonces me inculcaron esa religión, pero desde que entré a la secundaria tomé mi propio camino. Uno pasa de la Primera Comunión y deja de sentirse “ligado” a la iglesia a menos que así lo quiera, de alguna manera supe que lo mío era verlo todo de lejitos, pero no por ello desdeñarlo, como suele pasar con muchos: rezo (no siempre), voy a misa (no con frecuencia), rara vez confieso mis pecados (y si lo hago, no los digo todos), no creo que Jesucristo sea (la imagen que nos “vende” la religión) el dios todopoderoso omnipresente, Dios es algo más, es un ente sin rostro, que solo se puede sentir, que uno sabe que está ahí, es algo que se intuye, y se acepta. Jesús es solo uno de los tantos rostros que en nuestro miedo a lo desconocido se le ha dado.

Por momentos soy politeísta y creo en Dios, en esa fuerza todopoderosa dadora de la vida, creo en la Tierra (más allá de la forma “física”), en ese ente que nos permite estar, existir, que con su fuerza (gravitacional, concretamente hablando) nos mantiene en este mundo que nos ha tocado habitar, creo que existe el Mal, que es, al igual que Dios, algo no tangible pero siempre presente, al acecho, no para alejarnos del “buen” camino, no para ponernos a prueba, sino porque como todo en el universo debe haber una contraparte y entonces está allí, sencillamente (para nuestra «mala» suerte), lo que hace nos afecta, y termina gastándonos tanto que la vida se nos acaba.

Volviendo a mi religión católica, creo en algunos santos, que fueron hombres que supieron mantenerse firmes a sus valores y por ello merecen no adoración sino respeto, el mismo respeto que uno le da a los padres o los abuelos, a las personas mayores que por ende saben más que uno y si prestamos atención nos ayudarán a no descalabrarnos a la primera. San José es mi santo patrono, a San Martín y a San Antonio les pido siempre por los animales, por esos seres que por no expresarse en nuestro lenguaje los hemos relegado y nos hemos puesto encima. Soy supersticiosa más que otra cosa, entonces cuando viajo me encomiendo a San Cristóbal, el patrón de los viajeros. Creo que por ser mujer no soy “fan” de la virgen, no sé explicar esto, tampoco es para que se lo tomen como blasfemia.

Vi la película “Guadalupe” y me removió algo, me sacó las lágrimas, creo que la “Morenita del Tepeyac” sí apareció mágicamente como lo dicen, que la “Virgen de Guadalupe” es la madre de todos pero que vela especialmente por los mexicanos (una razón más para estar más que agradecida de haber nacido en esta latitud del planeta), sí, contradictorio como siempre, INcongruente, ¿qué esperaban?

Creo que las religiones son necesarias (que no útiles, ya en alguna entrada expliqué mi punto de vista sobre “útil” y “necesario”) porque hay que creer en algo, si solo estamos nosotros, y no hay nada más, la vida se me antoja tan simple, vacía, sin chiste, si nosotros, los humanos, somos lo mejor que hay en el universo… No tengo qué explayarme más, debe haber algo más, debe.

Siempre he pensado que el tiempo transcurre de manera cíclica.

Se vuelve costumbre el desacostumbrarse

10 Oct

Siempre he dicho que las malas costumbres se pegan más fácil, la tendencia masoquista hace que uno se acostumbre: te acostumbras a esa mirada, a ciertas sonrisas, a algunas frases, a ir de la mano con alguien (cuán fácil -y difícil- es encontrar una mano que busca otra), uno se acostumbra fácil, pero también es fácil desacostumbrarse (o al menos a mi me resulta fácil en ocasiones, aunque más que ello sospecho de reemplazamiento, luego vuelvo a ello), me empiezo a desacostumbrar al amor, empiezo a «no» necesitarlo, y cuando eso pasa, cuando vuelve, me desgasto más fácil, esto de ser de mazapán tampoco ayuda, incongruencias como siempre, ni preguntaré qué se puede hacer, que bien sé que no haré algo. No me estoy quejando, ni tantito, me siento bastante bien… tengo un fantasma que sabe dar besos, debería aterrarme, y me siento como si sencillamente me hubiese topado con poderes superiores a los míos (aún Incertidumbre, apoyada por la Musa, se resisten a creerlo) y estoy a total merced de un fantasma cuya naturaleza no logro definir.

Sí, los sostengo, creo que a mi ausencia la absorbieron.

Me canso, se me hace tan fácil desvelarme, me cuesta tanto dormir, entre que la Musa descubrió que a Morpheo le gusta el café… Se quedan por horas charlando de sabe qué tantas cosas, los libros se acumulan, los papeles saturados de letras minúsculas comienzan a aparecer en el techo y las paredes, se acerca el diluvio, y yo con mis eternas defensas enamoradas de la gripe, aunque ir a consulta con el médico es harto divertido y sirve que camino y hago vida social, con la falta que me hace (tampoco es queja), pero preferiría no enfermarme (de nuevo) que ya se me está haciendo costumbre, como el olvidarme (ignorar, pasar la mirada por encima, atrás o a los lados) de girar en mis disco…

Debo ir pensando en el esmalte para mis uñas, el esmalte de las uñas de mi mano derecha tiene la «mala» costumbre de ir desapareciendo con mayor rapidez que las de la mano izquierda, no sé por qué, por algo será, seguramente, los tres dedos de en medio van primeros, el índice se adelanta siempre, la izquierda estaba bien pero se le antojó  seguirles el juego y empieza a decolorar. Quiero algo que combine con mi nuevo gorrito napolitano. Me reacostumbro fácil a las sonrisas, o me desacostumbro aún más fácil de eso de estar seria. Morado, o rosa… Un color muy de niña para que combine. Ya veremos de aquí al jueves, aún hay tiempo (aun) para desvariar y divagar como siempre. A mi Prisa le gusta jugar «matatena», así que vi de regalarle una pelota con una cantidad ilimitada de piezas…

Este es mi mes dedicado a Sabina, por obvias razones, a escucharlo todos los días, como casi siempre, a cantar, a poner la red sobre mi cabeza para que los sueños, cada vez más gordos, y contradictoriamente más veloces, no se escapen cuando comienzo a cantar y dar vueltas, con esta extraña locura que le dio a mis pies izquierdos de moverse con cierto ritmo contagiando a mis brazos a ir no tan desacompasados, que sí, que me haces falta, pero me desacostumbro fácil, y me da la mala costumbre de acostumbrarme a estar feliz con mis fantasmas, si es que ya se sabe que así son las cosas por aquí. Canta Sabina, pero por las noches aparece la Curbelo a más fuerza a este «fantasma», viene con sus pinzas y me curva los labios y pule mis ojos para que brillen nomás tantito no sea que luego se nos haga costumbre, canta ella y canta él, y yo bailo, lo intento, me balanceo, pienso, digo, sueño, mucho, suspiro, y me duermo, y luego me cuesta despertar, y medio día, o más, se ha ido, y la única costumbre que impera es esta, de venir a teclear con los dos dedos de siempre a velocidades aceptables para un par de manos que desdeñan a los demás deditos…

Costumbre o no, sigue pasando. y mi bote de kleenex no creo que llegue al fin de semana.

Pendientes y recuerdos

7 Oct

Necesito una secretaria. Tengo demasiadas cosas para pasar en limpio, demasiadas cosas que debería transcribir, corregir, arreglar, y muy poco tiempo y fuerza de voluntad para hacerlo, seguiré poniéndolo en la lista de pendientes, a la espera de que una súbita explosión de creatividad me ataque y me ponga a ello. O se me suba la locura y quiera hacer un best seller y me olvide de todo lo demás. Tantas tonterías que piensa uno de repente. Pero no, la verdad sigue siendo esa, digo, que no busco la trascendencia inmortal, no, sostengo que de ser así escribiría firmando con mi nombre completo. Pero tengo tantas cosas aún por decir, por escribir, seguro las escribo un día de estos, algún día, aún me quedan muchos días, digo, pero seguro muchos.

Hoy me pasé todo el día (seguro también lo que queda del día) pensando, recordando, añorando, hasta me dio por platicarlo un rato. Cada estrofa de cada canción que escuché me deja pensando, estoy feliz, «sola, triste y muy contenta» parafraseando al Sr. Lagarto, sí, resulta que uno puede estar así, con sentimientos encontrados y bastante bien, como buen angemonio ya lo sabía, pero me gusta darme cuenta de que las cosas sí son como las pienso.

Mi Ma quiere que entre a un concurso de poesía, las poesías no son lo mío, pero casualmente tengo una que amerita al tema, es sobre un personaje histórico local, no sé, tengo que buscarla, pero seguro si la leo le empiezo a ver los defectos y termino sin ganas de postularla y con menos ganas de escribir una nueva, no, definitivamente, la Musa no es muy poética (acaba de lanzarme mirada de pocos amigos), «la verdad no peca pero incomoda», un libro ha aterrizado certeramente sobre la cabeza del Angemonio.

Tengo ganas de bailar.

Hoy el recuerdo casi corpóreo de tus labios me sigue rondando, cierro los ojos y no hay nada, los abro y tampoco, y de repente el recuerdo vuelve, estoy total, loca, irremediable y tercamente enamorada, y no quiero solucionarlo, me gusta sentirme así, el corazón de condominio tiene sus beneficios algunas veces, voy a seguir cantando (mal) de aquí a que me cambie el humor de nuevo.

Me voy a ir a tomar un café con leche con los fantasmas, a comer pan dulce.

Mañana veremos de comer unas papitas, que ya tengo varios días con el antojo ^^

Tengo una duda

6 Oct

¿Quién dijo que el rojo es sexy?

¿El mismo que dijo que encabrona a los toros?

Yo del rojo, a mi gusto personal, lo que le veo es que siempre resulta llamativo, aveces escandaloso, me creo más ese de que solo las personas «seguras de sí mismas» usan el rojo, para llamar la atención, yo tengo pocas prendas de dicho color, siempre me ha llamado comprarme un vestido de ese color, zapatillas tengo unas pero resultan sobrias y discretas junto a mis tacones negros y dorados, sí, el rojo me llama, ¿será por que la sangre es de ese color? El armazón de mis lentes va tirándole a rojo. En la última salida de compras vi de hacerme con un bra rojo (alguna vez he dicho que mi nombre y la palabra sexy no pueden ser conjugadas en la misma oración), porque quería salir de la duda, está lindo, pero sexy no me siento, ¿será que lo sexy debe dictaminarlo un tercero? Resulta que ropa interior de ese color (ni la que catalogan sexy, tengo pocas prendas con encaje, no me gusta el encaje) tengo, de hecho en esa misma ocasión de compras de prendas íntimas me hice con unos calzones que no son enteramente rojos, son predominantemente rojos, con rayas de otros colores (casi que iguales a los otros dos que compré que son predominantemente amarillo y predominantemente rosa), el rojo anterior que tenía era rojo con rayas blancas, y sí, alguna vez tuve uno rojo completo pero de sexy tenía poco, creo que el dibujito amarillo (que no recuerdo qué era) que tenía al frente ayudaba más bien poco.

¿Quién dijo que el rojo es sexy?

Las prendas de mi guardarropa son la mayoría azules, en sus diferentes tonos (la mezclilla que suele ser mayormente azul impera), negro, casi no tengo vestidos, faldas tengo pocas, me gustan las blusas de mangas largas (siempre veo de comprar alguna cuando no estamos en época de frío dado que salen más baratas), no sé, no sé, no acabo de creerme eso de que el rojo te hace sexy, pero no obstante algún día me compraré un vestido enteramente rojo y lo usaré, con labial rojo en los labios, que ya recuperé mi labial rojo llamativo, el anterior se murió el pasado Halloween, sirvió para el disfraz como es de suponerse, ese rojo solía combinarlo con un labial de tono dorado que murió por falta de uso (en la misma tienda donde compré el rojo estaba este mismo, pero por alguna razón no lo compré de nuevo), es sólo cuando comienza el frío (o toca ir al frío) que veo de pintarme los labios, me gusta, y no me gusta, tengo un par de rosas que son solo para ocasiones en que combinan con la ropa, tengo uno de un color que no sé como se llame, que deja los labios de un tono más «neutro», más color piel que color labios, tengo brillos labiales que nomás hacen que los labios se destaquen ellos solos. El rojo me gusta para el esmalte de las uñas (que no el rojo rojo), en sus diferentes tonalidades, aunque ahora justo tengo las uñas de las manos en cyan y las de los pies en morado.

Algún día (el poco positivismo que tengo parece haberse quedado con esta misión única) comprobaré qué tan cierto es eso de que el rojo es sexy.

 

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