Archivo | septiembre, 2011

Cuántas veces

29 Sep

Toda mujer que diga ser romántica y soñadora empedernida (como yo muy bien comprenderé) debería tener por Biblia la película “Serendipity”, uno puede verla una y mil veces y seguirse maravillando por la sucesión de fortuitas casualidades, por el cúmulo inagotable de señales y por los incontables recovecos donde uno se pierde, donde un segundo cuenta, un parpadeo, un instante de duda o de espontaneidad. Cuántas veces no he estado segura de que las cosas se dan de una manera específica, por ello digo siempre que no me arrepiento, que no cambiaría las cosas que me han pasado porque todas estaban destinadas a traerme a este momento, actualmente a este estar trasnochando, amaneciendo, con calor, dolor de cabeza, sueño lejano, frío, cuántas veces no aseguré haber encontrado a esa persona que era mi alma gemela, la mitad que embonaba con mi mitad, y al final, nada, algo, eso, llegamos a esto. Pasan los años y yo sigo buscando, en el mismo lugar, me mantengo, camino un poco pero al final vuelvo, recorro los mismos senderos, con ropas diferentes, con peinados diferente, con la misma mirada buscadora y anhelante que espera ser encontrada.

Me convencí de que los años que llevábamos de conocernos, los años que tardamos en aceptar lo que sentíamos el uno por el otro, que al final todo pareció embonar, todas las piezas encajaban. Pero muchas piezas de rompecabezas caben perfectamente en sitios que no son los suyos… Cuando lo conocí, las cosas se dieron con una naturalidad espantosa, cada palabra, cada gesto, todo parecía planeado, tan específico, como si se ejecutaran mecánicamente, que lo único que se necesitaba para activarlo era el estar uno frente al otro. Pero para ello están las señales, yo tan dada a malinterpretar que soy, tan experta en interpretarlas a mi beneficio, un volcán no pude estar haciendo erupción todo el tiempo, la lava termina enfriándose, cambia todo a su paso, y esos ríos se vuelven caminos, caminos por los que uno puede aventurarse y seguir avanzando, uno terminará llegando a donde debe, o quizá vuelve a donde estaba, será que el hecho era que no debíamos movernos de donde estábamos.

Las secuelas, rara vez, suelen superar a la primera parte, ya sean libros o películas, las últimas sobre todo, casi nunca consiguen ser mejores, pero suele pasar, en las relaciones suele suceder, a menos que en verdad hayamos aprendido de nuestros errores y estemos comprometidos, dispuestos a mejorar, a tolerar, a no volver a tropezar en el mismo sitio, solo entonces, puede, que la secuela sea buena. Los pies se acostumbran a tropezar en los mismos sitios. Me da miedo que al asegurarlo se desaten un sinfín de hechos que estén destinados a ponerlo a prueba, que se empeñen a estirar la liga hasta romperla, o dejarla al borde de la rotura. Será lo que tenga que ser, si ha de ser, será. Ya lo habíamos intentado, ya habíamos hecho el esfuerzo de mostrarnos lo más genuinos posibles y al final las cosas nos llevaron por diferentes caminos, ¿cuánto tiempo dijiste que fue? ¿5 años? Quise correr, no llegar, interpretar la demora, el retraso, la dificultad, el que no estuviera, como señales de que era mejor dar la vuelta, que lo adecuado, dado que las circunstancias lo permitían, eran volver por donde había llegado y aquí nada pasó ni pasará. Lo dije, un par de minutos y ya, una vuelta más y ya, espero aquí y si no, pues ya. Va la última, me quedaré aquí, y si no, pues ya. Y allí estabas, con esa mirada que no supe descifrar y opté por mejor no indagar y seguir sobre la marcha, como quien oye llover, retomar un hilo jamás abandonado y que sea lo que sea. Y fue. Y es. Y sigue.

Cada amor es perfecto mientras así lo queramos.

En el camino hacia la felicidad no faltará el que nos pase atropellando ni a quien le pasaremos encima. No faltarán los espejismos ni el efecto dominó, el miedo nos hará ciegos y nos convenceremos, juraremos, de que ya estamos donde debemos, por la certeza de saber, de sentir, que no es cierto, que el camino sigue, que ahí no termina, por no querer arriesgarnos de nuevo. El corazón aguanta un número determinado de ranazos. Lo único seguro es que ese ranazo, que creemos ya lo dejó totalmente inservible, no es el último ni el definitivo, aguanta más. Hay que ir agarrando callo. Todo lo que sé, es que si al final me toca descalabrarme, de nuevo, una vez más, podré levantarme. Al parecer sí he aprendido algo y ya no soy la misma de ayer, mejor o peor, depende del punto de vista. Sigo sabiendo lo que quiero. Me sigue faltando impulso para agarrarlo de una buena vez, para no dejarlo ir, pero sé lo que se siente que te encierren, no quiero que se sienta cautivo, voy a dejar la puerta abierta, que entre solo, que cierre la puerta si quiere quedarse. La señal seguirá parpadeando.

Tengo varios fantasmas memorables, tengo varios demonios fastidiosos, que me atacan y desgarran a ratos, que con toda la saña de que son capaces clavan las garras en mis alas siempre atrofiadas (¿cuándo se descompusieron?) para convencerme de que echar a volar sería suicidio, pero saco el libro de exorcismo y voy saltando de mirada en mirada, de sonrisa en sonrisa, y me alejo y doy vueltas y salto, dejando migas, recogiendo pistas, coleccionando señales, regando los sueños nuevos y abonándolos con los viejos, sacando de cofres empolvados las estrellas que hace tanto moldeaste, definitivamente es mentira que haré limpieza general en la mansión, sacar de allí todos los cachivaches conllevaría su demolición automática, se vendría abajo por la inercia de saberse vacía, cada cosa sirve, que no es que sea útil, eso lo sostengo, es diferente que algo sea útil a que algo sirva, mi colección de pelotas sirve para recordarme tantas cosas, y son completamente inútiles. Qué más da.

Los minutos pasan y yo aquí sigo. Y ustedes también.

Me soñé

27 Sep

es raro que recuerde qué sueño. Despierto con la sensación de que soñé algo, o despierto dudando si sigo soñando, luego, conforme avanza el día, o en los minutos que siguen al despertar, al espabilarse, se me olvida. Y no vuelvo a acordarme, a menos que sueñe algo parecido la noche siguiente, y luego también se me olvida. El asunto es que hoy por la mañana tuve una serie de sueños apocalípticos, ya no recerdo de qué iban, solo tengo el recuerdo de que eran así, no sé si supieron que hoy iban a pasar grandes tragedias y así, por un cometa y tal, no soy de ponerle mucho énfasis a esos temas, pero como que se quedó en mi subconsciente junto con algunos programas de «En caso…» y parte de los recuerdos del libro que ando leyendo, juntando esas 3 cosaas se consiguen sueños bien locos.

Me soñé a mí mis, así tal, cuál, me veía, me escuchaba, sabía que era yo, XD Y cantaba, bien padre, pero como que no era cantante profesional, nomás me dio por cantarle a alguien, no sé si también a mi, pero entonces yo no era yo, XD No sé qué pintaba que me diera por cantar, una canción romántica, según el sueño de mi propia autoría, quizás intentaba convencer a alguien de no detonar las ojivas nucleares que conllevarían al fin de la humanidad o algo así, ni idea, pero esa es la parte más relevante. Muchas personas, psicólogos incluidos, dicen que es difícil que una persona sueñe consigo misma, sobre todo el reconocerse, tener la conciencia de que uno es esa persona, por lo general soñamos en primera persona y sabemos que somos nosotros pero como en la vida real no nos vemos, lo maravilloso de este caso es que me vi a mi misma, me escuché, no puedo decir que me haya olido porque no recuerdo, igual y sí.

Si el mundo se va a acabar, seguro tardo un par de días, a menos que se tratara de que suelten una bomba justo en la ciudad donde, no lo veo probable. Pero bueno, podría pasar, la vida es un juego truqueado de dados.

Cosas que hacemos

26 Sep

Cada día hacemos tantas cosas, de manera tan natural, que no reparamos en ello, como el respirar, rara vez uno cae en la cuenta de que lo hace, lo notamos si dejamos de hacerlo, pero por mientras es algo que nuestro cuerpo hace sencillamente por «inercia», algo por ahí va lo que hoy me hizo pensar en esto, creo que ya dije que soy muy propensa a la gripe, actualmente me aqueja un intento de tos que no se va, entonces mi garganta anda ocupada con varias actividades que no suelen ser «las de siempre», tiene que ver de tragar saliva, acomodar mis cuerdas vocales cuando hablo, tragar, contraerse, expanderse, dejar pasar aire, irritarse con la tos, tantas cosas.

Y pensar que todo lo manejamos con la mente, desde pequeñitos nos empiezan a enseñar que con la mente podemos manejar todo nuestro cuerpo, y ya aprendido se nos olvida que lo aprendimos, esto es, pocos han de recordar lo que era hacerse pipí encima cuando no sabíamos controlar nuestras vejigas y ahora podemos aguantarnos por horas e incluso seguir tomando agua en el inter. Podemos dormir tranquilamente por horas y horas y despertar secos y hacer algunas actividades y ya cuando vamos al baño descubrimos que tenemos hartas ganas de orinar, XD Es bien bien curioso el cuerpo. Y la mente.

De hecho mi actual trauma más reciente es que creo que me dará Alzhaimer en breve, se me olvidan las cosas muy fácil, tengo poca retención de memoria a corto plazo, como la más reciente, le pusieron saldo al celular y me dieron el ticket y me lo puse entre los labios para guardar el cambio, lo guardé y caí en la cuenta de que había extraviado el ticket, volví sobre mis pasos, observé en derredor, ya estaba resignada de que lo había perdido cuando caí en la cuenta de que algo tenía en los labios y vi que ahí estaba el extraviado… Y como esa puedo contar varias. Naturaleza angemónica, no soy despistada, pero me pasa a menudo eso de «perder» cosas.

Sí, mi nariz se queda ocupada en controlar las mucosidades indisciplinadas y hacer que el aire siga llegando y partiendo de mis pulmones.

Llueve

25 Sep

Una de las ventajas de mi habitación es que tiene vista a la naturaleza, la ventana da justo al inicio del patio, antes, hace ya un rato, daba hacia un árbol enorme que hasta ocultaba el sol, quizá por ello dormía de corrido, no me llegaba tanta claridad, porque de hecho sigo durmiendo mis tantas horas, pero despierto en cuanto ya hay luz y así, me ha tocado despertar con las primeras luces de la mañana y ver cómo el cielo pasa de gris a rosáceo y luego el celeste lo invade todo.

Hace unos días no podía dormir porque la luna se empeñaba en sonreírme, medio asomada, juguetona, con media sonrisa visible y la otra apareciendo si me inclinaba a la izquierda, siempre a la izquierda, donde sucede todo lo trascendente, lo mágico, me rendí y le devolví la mirada y la sonrisa y así de repente me dormí, con esa imagen de luna a medias, de luna risueña, que se quedó fija y guardada en algún sitio.

Hoy llueve, desde hace rato, desde hace días nos llueve, los huracanes, tormentas tropicales y demás fenómenos de agua/viento andan rondando las costas y sus efectos llegan, lluvias que aparecen por las tardes y se quedan pululando hasta la noche, hasta la madrugada. Truena. Y los relámpagos se ven, también, desde la comodidad de mi cama, con mi ventana justo al frente que pese a estar cerrada y tener cortinas deja ver los relámpagos en todo su esplendor, se escuchan los truenos que bajan a esconderse en la tierra y vagan por ella y se pierden y desaparecen  y me da la curiosidad por saber en dónde se quedarán, en qué direcciones subterráneas se dispersará esa energía y que forma, qué medios, tendrá para emerger de nuevo.

Al internet no le gustan las lluvias, se va, se esconde.

Los primeros bostezos llegan, ya son estas horas y no he dormido, el dolor de cabeza de la tarde debió enfocarse en esa parte de mi cerebro que me invita a dormir todo el tiempo y que ahora parecía ajena a sus deberes, hasta ahora llegan los signos del sueño que invitan a recostarse de nuevo y darle la espalda a la ventana para dejar de ver relámpagos y a adormrcerme con el sonido de la lluvia que cae y cae y cae, tan incansable como esa fuerza que me insta a seguir aquí, por aquí, rondando, de tanto en tanto, para dejar algo, un pedacito, otro más, hoy que leía, hoy que recordaba, hoy que las ganas volvían, renovadas como siempre, disfrazadas, maquilladas, nuevas, a invitar a escribir, aquí, allá, donde fuera, donde sea, nomás hacerlo, y en esas ando, como siempre, yo también tengo frenos que están allí, anclados, por alguna razón que yo misma me oculto, la búsqueda de estos días es cacería, ya luego veremos de buscar los planos y rondar por aquí, con el casco bien puesto, para averiguar dónde están las trampas, las salidas falsas, los baches, las zanjas, las salientes, todo aquello que hace, facilita, el sabotaje.

Pienso en ti, de tanto en tanto, ya es costumbre.

Llueve, refresca… si no fuera por la gripe que cada año empeora, saldría a empaparme un ratito para así tener un pretexto fundamentado para hacerme bolita. A falta de tus brazos, una chamarra esponjosa y perfumada.

Transcripción de mediodía para un texto de medianoche

20 Sep

Desde la sombra de la esquina, desde esa que tiene forma extraña porque es justo donde se acumulan las demás sombras, salió sin mucha ceremonia, estábamos tomando café con leche, la enorme pila de galletas estaba a punto de desaparecer (como era de esperarse, sobre todo porque muchos agarran más de una galleta, muchas no se las comen y las guardan en sus bolsillos, Pesimismo es quien más lo hace, su enorme gabardina llena de bolsillos está siempre llena de migas), la primera en verlo fue la Musa, con sus ojos negros tan oscuros fijos, asomados bajo las enormes pestañas y por sobre el borde de la taza, salió y se enderezó, tan alto como él solo, con la maraña de pelo gris tapándole los ojos. El Angemonio le lanzó una mirada despectiva para luego agarrar al Gato Rosa y arrojarlo al techo, donde quedó flotando tranquilamente panza arriba, con la cola colgando de manera tan tentadora que las Hadas se olvidaron de las galletas y se colgaron de la misma usándola como columpio, él se sentó, junto al Angemonio que con habilidad asombrosa se hizo con las últimas galletas y se las metió a la boca, con Soledad al otro lado, que se alisó la falda y se acomodó los rizos rebeldes tras las orejas, dejando al descubierto unos pendientes largos y de apariencia pesados, formados por infinidad de coloridas piedritas irregulares. Depresión le jalaba la manga a la Musa que seguía en la misma posición, con la taza contra los labios, observando la misma sombra de la esquina, ahora tan llena de ojitos brillantes que se asomaban de a poco para volver a esconderse, de la mochila del recién llegado sobresalían un puñado de fantasmas que jugaban a las cartas sin prestar atención al demonio que con unas pinzas de plástico se golpeaba la sien (claramente indeciso) sin saber a cuál de ellos agarrar.

El tiempo se nos detuvo, y el aire se empezó a llenar de bruma, de recuerdos viejos, añejos, de aroma dulzón, recuerdos se cuelan en los ojos y se ponen a tirar lágrimas para hacerse espacio, recuerdos que escarban en las paredes de la mansión en ruinas, buscando el sitio más profundo para esconderse, tenía tiempo sin aparecerse, tanto que estoy segura de que tenía el cabello negro la vez anterior, ahora se le ve descolorido, será que le hemos estado arrojando tantos recuerdos, sueños, ilusiones, detalles, tanta cosa encima, que hundido en las sombras de su propio limbo ya no le tuesta el sol de mis ojos. Estos ojos que a ratos me devuelven la mirada y siento que no soy ni la que mira ni a la que miran, que no estoy ni dentro ni fuera del espejo, siento que me perdí en el abismo de las pupilas y que en serio el paracaídas está averiado pues por más que jalo no abre (por eso debería aprender a nadar, aunque nada garantiza que al fondo me espere agua, líquido, un mar salado de lágrimas y saliva), yo sencillamente caigo, a ratos más rápido, cuando aquellos se acomodan sobre mis manos, sobre mis piernas, sobre mis hombros, cuando se vuelven todos un ovillo y se acomodan sobre mi pecho, a ratos más despacio, cuando el Angemonio extiende las alas y se pega a mi espalda y da la ilusión de que mis alas maltrechas finalmente se han regenerado, despacio, cuando la Musa cerrando los ojos, apretándolos con fuerza y con las mejillas sonrojadas de un salto se eleva un par de centímetros y su enorme falda se hincha y hace las veces de paracaídas, y nos agarramos de sus zapatos, nos sentamos sobre ellos, nos recargamos en sus pantorrillas y no levantamos la vista, porque de hacerlo (alguna vez ya lo hicimos), nos perderíamos en la infinidad de estanterías lejanas que se aprecian todo en derredor, en toda la circunferencia que forma su falda extendida, llena de aire que se pierde girando por los pasillos, haciendo crujir las hojas de la infinidad de cuadernos mal forrados que llegan hasta donde la vista se rinde en el afán de querer verlo todo. Sí, la vez anterior se veía más joven, y habíamos quedado en que no volveríamos a verlo hasta que una nueva caza de demonios fuera necesaria, hasta que el número de fantasmas no excediera el incontable y no estuviéramos dispuestos a intentar un nuevo arme y desarme del rompecabezas de mi corazón atrofiado. Con una mano en el pecho le sostengo la mirada, y los fantasmas salen uno a uno de la mochila y se forman a sus lados, todos tan parecidos a sí mismos que sin pensarlo mucho meto la mano en el bolsillo izquierdo y saco el Manual de Alquimia y Exorcismo, sí, definitivamente no hay plazos fijos, concretos, para las cacerías, hay que hacerlas cuando la oportunidad se de, sin pensarlo mucho, la Musa ya está lista, con su traje de safari y dos líneas negras sobre las mejillas, Depresión y Soledad sollozan mientras le ayudan a Pesimismo a calzarse las botas, el Angemonio se quita la gabardina, se arremanga la camisa, le hace un dobladillo a los pantalones y se ajusta las agujetas, se nos da bien esto de prepararnos para los viajes, pero se nos da mejor el extraviarnos en el camino, aunque sea en línea recta.

El horizonte nos llama, literalmente, con letreros enormes y luminosos que nos dan la bienvenida y nos instan a avanzar y avanzar hasta el encuentro de los demonios que actualmente no molestan, pero que, seguramente, lo harán si no los exorcizamos de una vez, así pasa, así ha pasado, tenemos que seguir arriesgándonos, aunque la palabra es exagerada, no puede pasarnos algo. Avanzar, con Pasado a mi espalda, con su mano sobre mi hombro y el «chomp-chomp» de la goma de mascar que mastica con la boca entre abierta, con la Musa bailando al frente y el Angemonio con sus binoculares pegados a las gafas observando en todas direcciones, con las redes listas, con las ánforas de chocolate, con las cajas desfondadas, con los relojes quietos, con la brisa que pasa sobre nosotros y las risitas de los que se quedan en casa a hacer de las suyas, con un arsenal de miradas en la espalda, con su recuerdo en el bolsillo, echo bolita para que quepa y no se escape, con una sonrisa irónica en los labios. Sí, yo que pensaba que ya no había necesidad de nuevas cacerías y que los demonios vienen a darme de bofetadas en plena reunión, entrando como si nada y saliendo con la misma tranquilidad (sin guante blanco) con la única intención de informar sobre su presencia, sobre su existencia, con la única intención de que empiece la cacería, porque hay que admitirlo, si no tuviese la necesidad de salir a estas expediciones, por ti y por mi (un poco más por mi que por ti) la mansión sí se caería en pedazos, en pedazos tan chiquitos que sería imposible reconstruirla, y hay que admitirlo, ese sitio es la neta.

Pormenores varios

17 Sep

Es gracioso que las mismas ganas que tengo de escribir son las que me mantienen alejadas de este sitio, de alguna manera se me pasan los días y no me entero y cuando vengo a ver ya es tarde y tengo sueño y me duermo y despierto al día siguiente y como es demasiado temprano no escribo y entonces las horas se van pasando y se hace tarde y de nuevo el día se va y yo sin pasarme por aquí. Lo intenté, el 15, antes de salir, mientras estaba por aquí haciendo tiempo para luego desesperarme por la falta del mismo, mientras seguía sin saber bien qué ponerme y como peinarme y tal. Pero lo dicho, se me fue, me sale lo patriótica ese día, siempre me ha gustado México, más allá de todo lo que pasa y deja de pasar, de todo lo que nunca ha pasado, el que sirva de pretexto para juntarse con los amigos y salir y echarse un par de tequilas (me faltaron, al menos un caballito debí tomarme pero se me fue la onda con tantas «palomas» jajaja, tantas, a lo mucho fueron 3, pero dos las cargué :P) Me emocioné, tenía ya un buen rato sin ver a los amigos y fue bastante grato que nos juntáramos y creo que esa buena vibra se encargó de rondar todo el tiempo nuestra mesa y nos divertimos bastante. Valió la pena mi cercanía a la muerte del día siguiente, ese malestar que me hizo estar en cama casi todo el viernes y que a estas horas del sábado me ha dejado de recuerdo un dolor de cuello ligeramente insoportable. Pero lo dicho, valió la pena, que se repita! Hay que empezar a recuperar fuerzas para las salidas que siguen.

Debería haber anotado la matrícula, el código postal, el código de barras, debí haber guardado el ticket de compra, las etiquetas, el empaque, la bolsa de celofán… Ahora no hay a quién reclamarle más que a mi misma y eso se traduce y repite al ya bien conocido: «ahora no hay a quién reclamarle», qué difícil es tener que estar sin alguien a quién culpar. Empieza el extrañamiento, de sus manos, empieza la mentadera de madres por, de nuevo, una vez más, haberme enamorado como si no tuviese nada más qué hacer, como si estar enamorada me fuera tan indispensable como respirar. Ya da igual, esta vez en concreto siento que fue re enamoramiento, sigo sin poder explicarlo, no es que apenas, recientemente, haya pasado, sino que ya estaba. Aún así, debí haber guardado alguna garantía, nomás por no dejar.

Fui a ver una peli. La nueva de Konan, porque me dijeron que «Konan, el bárbaro» se veía bastante bien. Estaban en lo correcto, ese «tipo» de hombres no suelen llamarme la atención, pero por un bárbaro enorme de blanquísima y pareja dentadura (¿qué acaso todos en la época pre productos de higiene dental tenían los dientes tan bonitos?, vale, que no sería estético ni agradable de ver, un sinfín de actores con dentaduras maltrechas, pero bueno, no me quejo ^^) y esa mirada tan, tan, tan que tiene el tipo, XD La peli está clasificada como B15, debería ser B17 sino es que hasta C, hay mucha violencia y sangre, que no me molesta, si me impactaron algunas cosas, cabezas estrellándose contra el suelo sobre todo, pero lo que más, es lo que tiene la gente en la cabeza, el trailer de la peli ya mostraba que estaba densa, ¿cómo entonces una pareja llevó a sus niños de 8 y 6 años aprox a ver esa peli?, no sé bien cuál, pero uno se echaba a llorar cada que mataban a alguien, y eso que mataron a varios, pero el «ruido» era tal que uno escuchaba el llanto cuando bajaba la música y la trama seguía, en la escena de alto contenido sexual el niño se echó a reír, y nos contagió la risa, XD La escena estaba bastante buena, bien erótica y todo, pero nos ganó la risa de escuchar la risita traviesa del niño, esa risa que decía que sabía que estaba viendo algo que «no debía», que seguro ni entendía, XD Fue divertido, el remate lo dio una abuela de cabello blanco y andar pausado que iba de la mano de un joven (su nieto supongo) y con el bastón en la otra… ¿En qué cabeza cabe llevar ancianos y niños a ver «Konan»?

En algún lado, será que es un dicho, aunque lo recuerdo más por alguna película, o algún libro, estaba eso de que 3 son multitud, 3 ya es mucho, pero así me siento de repente, mi corazón de condominio hace de las suyas cuando quiere y por ratos siento que tocan el timbre desde 3 habitaciones diferentes y nomás no sé a cuál ir y opto por ir a ninguna y el sonido sigue y sigue, acrecentándose, taladrándome los oídos, y cuando decido hacer un tin marín y luego lanzar una moneda, se callan, vuelve la calma, de la habitación «de siempre» llega una nota con disculpas por los disturbios ocasionados y las otras puertas se cierran y pareciera que la mansión en ruinas está de nuevo tranquila, con las mismas ganas de venirse abajo a la menor provocación pero manteniéndose en pie por la pura inercia y las ganas de llevarle la contraria a la gravedad.

Sigo teniendo pendientes, ahora creo que más. Ya veremos qué pasa, aún le quedan días, semanas y un par de meses a este año ^^

Ciertos fantasmas

14 Sep

El masoquismo es algo que no se quita, se trae, como los lunares, las pecas, ya están en uno y no hay modo de quitarlos, se pueden ocultar, disimular, pero quitarlos no.

Cada ente se levantó, enjugándose los ojos, con lo que tenían a mano, solo un  par con pañuelos, otros con las mangas, otros con la mano, con el dorso de la mano, con los dedos, alguno no le dio importancia y salió con los ojitos llorosos y los hilos de las lágrimas decorando sus mejillas. Las bolsitas llenas de burbujas y sueños viejos fueron un éxito, estos últimos en vez de saber feo agarran un sabor más dulzón con el tiempo y el abandono. Los armarios, libreros, estantes y pilas de cajas fueron amontonados en las paredes laterales para dejar espacio para colgar la enorme lona en que se proyectó la peli de hace rato, una de esas que llevaban rato esperando su turno y no decepcionaron al variado público de mi cabeza. Se llama “La Versione di Barney” (La versión de Barney –  Barney’s Version), trata de un tipo que hace la retrospectiva de su vida y en ella para variar, el amor juega un lugar primordial. Todo lo que uno es capaz de hacer por estar con la persona que asegura es el amor de su vida.

Muchas veces lo decimos (yo lo he dicho un par), que hemos conocido al amor de nuestra vida, pero luego resulta que no era, y en algún lapso de tiempo posterior conocemos a otra persona que también pinta ser el tan esperado amor de nuestra vida, éste, en particular, llegará cuando haya de llegar, o no lo hará, y nos dará la certeza total y absoluta de que es ese y no otro, ni anterior ni posterior, al que llamaremos “amor de mi vida”. Tiene muchas cosas a rescatar (me dan mis ratos en que siento que este sitio es un espacio de crítica cinematográfica, pero sí, la actriz dice, en algún momento, algo parecido a esto: “Si te pido algo, no respondas “cualquier cosa”, porque eso no es real, la vida es real, está hecha de pequeños momentos: risas, miradas, momentos, rutinas, debemos hacer que valga con solo ello”, y sí, es cierto, no tenemos más que eso, que si se ve en perspectiva, es un buen, un montón, un chinga madral, si cada día vamos juntando sonrisas y miradas, palabras, enojos, sorpresas, en la semana tendremos muchas, al mes muchas más, incluso la rutina se vuelve parte de ese cúmulo de cosas y la rutina pese a ser enorme, fuerte y pesada, puede cambiarse con el más mínimo giro, el punto es mantenerse siempre dispuestos a hacer nuevas cosas.

Al parecer el reacomodo de muebles despertó a un par de fantasmas, como se habían acomodado en las sombras traseras y por eso dejaron de dar lata. Hay fantasmas que son tan transparentes, tan incorpóreos, que uno cree que su desaparición es sinónimo de inexistencia, por ello cuando asoman la cabeza desde el rincón el susto es tan grande que se nos mueve el piso. La verdad es que uno jamás estará seguro de que un fantasma deja de existir hasta convertirse uno mismo en fantasma y no encontrarlo en el plano fantasmal. Por mientras, a seguir convenciéndonos de que ya no están, a espantarnos cuando resulte que sí, a ignorarlos, para que vuelvan a irse, algunos se vuelven adictos a los exorcismos, igual que los demonios, y se cansa uno más practicando el sinfín de acciones, empleando hechizos, y nomás por aburrimiento es que se van y uno convencido se cree que ya los erradico para siempre, mejor hacerles un lugar confortable para que se estén ahí, un condominio fantasmal…

¿Será que mi mansión en ruinas se creen ellos que fue creada pensando en su bienestar y por eso no se van?

El asunto es que la Musa se asustó y no sé dónde fue a parar. El Angemonio, como siempre, por aquí anda, esculcando en una caja tan grande que temo caiga dentro de ella en algún momento, parece que buscara algo pero es la mera curiosidad, digo, está recargado en el borde de la caja, moviendo los pies cada tanto, parece que tararea alguna melodía mientras revuelve el contenido de la caja. El gato rosa, acabo de descubrirlo, anda lamiendo el interior de las bolsitas que quedaron desperdigadas por el suelo. Los demás están sentados en el patio, jugando dados, matatena, algo así, se ve que están muy entretenidos.

Yo mejor voy a escalar un rato, a buscar una nube en la cual echarme un rato, a contar estrellas, a guardar algunas, a dibujar miradas de antaño.

Desenamoramiento

9 Sep

Acabo de ver una peli que se llama «500 days of Summer», trata básicamente del terrible y doloroso proceso del desenamoramiento, deja bien mal paradas a las mujeres y obviamente me gustó, je Una se queda pensando: «sí, también me ha pasado, también lo dije, eso ya lo dije…» El Miedo siempre metiendo las narices en todos lados, creo que ya lo dije varias entradas atrás, el mayor problema en las relaciones es el Miedo, uno no se entrega totalmente, o cuando lo hace, igual por ello teme, temor a tantas cosas, uno se pasa tanto tiempo temiendo que a la hora las cosas no pasan, o dejan de pasar, y nos quedamos preguntándonos por qué fue, qué falló y todo eso. El chico de la peli justo se pregunta qué pasa, y es justo que el no se da cuenta que la chica se la vive temerosa de todo. Y al final las cosas no pasan, dejan de pasar.

Hace unos días, con unos alcoholes encima, salieron a la luz dos preguntas que tuvieron respuesta inmediata y fue bien gracioso:

Yo: ¿Sabes por qué las mujeres le ponen tantas «pruebas» a los hombres?

Él: Por inseguras.

Yo: ¿…y entonces por qué no insisten?

Él: Por idiotas.

50-50 como siempre, el error radica en que no sabemos ceder ni reconocer el momento en que el asunto ya no da para más. Una por insegura y ellos por no esforzarse. Es difícil darse cuenta del momento justo para retirarse o seguir adelante. En esas ando, acallando a la vocesita preocupona que a ratos querrá gritar que ya estuvo, que le pare, que eche a correr. Y habré de sacar fuerzas de quién sabe dónde para seguir adelante, voy a rebuscar en los tantos cajones que hay por ahí para seguir adelante. Sí, se puede. Voy a tomarme una foto un día de estos, para ver qué tanto se parece a esa foto que a la fecha no ha tenido comparación, porque esa es la verdad, nunca después de ella han vuelto a hacerme un comentario parecido, ¿será que no me volvió a pasar? ¿Será que es cierto que el sentimiento se quedó hibernando, esperando, y no se murió como se «suponía» debió hacerlo? Sí, uno se engaña y se lo cree, se convence de las cosas, pero el corazón, tan eterno masoquista, se acuerda de todo.

Por más que lo intente, las frases memorables no me salen a diario.

Tons, resulta que sí, en efecto, las mujeres somos unas malditas. Como los hombres, igual, aunque hay algunos que son peor que otros. Como todo. Vamos repartiendo daño a diestro y siniestro, somos tornados «bonitos». Hay que recordar lo bueno y lo malo para poder superar las relaciones, lo bueno, para ver cuáles fueron los errores, nuestros y los ajenos, para saber advertir las señales «del fin», particular, porque el mundo no se acaba, por más que nos lo parezca, las historias terminan, y nos olvidamos de que algunas tienen segundas, terceras, partes. Y por inverosímil e imposible que resulta, hay secuelas que superan a la primer entrega, no hay que olvidarse, a repetir mántricamente cada día, cada tarde, cada noche, para que pase, a mentalizarse, a tener los ojotes bien abiertos, con las alas desplegadas y las agujetas bien amarradas, si va a pasar, pasará, y si no, pasará otra cosa, de que se puede se puede.

Con este frío, me harán falta tus brazos.

Desventajas de viajar en bus

7 Sep

Con la viajadera de hace unos días (tantos fueron que mi concepción del tiempo me impide saber con exactitud cuántos fueron) recordé un tema que tenía escrito a medias y se me hace ad hoc para el momento: “Compañeros de viaje indeseables ¬ ¬”

He tenido la suerte de viajar sin compañero de asiento y valiéndome de mi tamaño compacto he podido acomodarme con total tranquilidad estirando las piernas sobre el asiento libre y así ir tan cómoda que ni me entero de las horas que pasan hasta finalmente llegar a mi destino. Me han tocado compañeros que son de tamaño similar al mío y por ende no invadimos nuestros espacios personales y podemos girar de un lado a otro en el asiento sin molestarnos.

Me han tocado compañeros de viaje gordos que se creen que porque no ocupo todo mi asiento significa que pueden invadirlo (y eso que veo de bajar la divisón esa que hay entre asientos, la barra esa que sirve de reposa brazos), tipos que roncan y otros que para rematarlo necesitan enjuague bucal con urgencia! Compañeros de viaje que hacen ruidos y se mueven a cada rato. Y el peor de todos, que fue hace unos meses, que se olvidó de llevar un suéter y “se pegó” a mi, literal, gran parte del camino ¬¬

Igual es nefasto que los que viajan con bebés que se pasan las horas llorando. Bebés que fuera de espantarme el sueño y hacerme catafixiar el descanso por dolor de cabeza a causa de que pongo el volumen del reproductor en 30 para no escucharlos, me sorprenden por la fuerza que denotan al pasarse horas y horas y horas llorando a todo pulmón. Y es que luego ya uno los ve en brazos de su madre o padre, a plena luz del día, y se ven tan frescos que ni parece que se pasaron toda la bendita noche chillando.

Yo suelo dormir muy de trancazo, caigo como piedra, dice mi ma, pero cualquier ruido me despierta, ronquidos y llanto de bebé sobre todo. El ruido del autobús frenando en los retenes. Y rematando la luz que se enciende. Deberían hacer uso de la tecnología y usar un dispositivo electrónico en el que pondrían la foto del pasajero para así enseñarla a los militares de los retenes, hasta podrían tomar las huellas de los pasajeros, esto es, me parece inútil e innecesario que  hagan parar tantas veces los autobuses y por su ojo de buen cubero le atinen a quién viaja de manera ilegal, XD A la fecha nunca me ha tocado (ni he sabido) de que encuentren a alguien que viaja de esa forma. Más me preocupa que sean ladrones vestidos de militar, XD

La de cosas que le pasan a uno viajando por horas en bus.

Definitivamente es mejor viajar solo, si fuera barato me compraría dos asientos para ir a mis anchas. Pero es igual de bueno viajar en compañía y que me carguen los pies, je Alguien en quién poder recargarse, alguien que te abrace y te haga piojito y vea de evitar que te caigas, que te de calorcito para soportar el frío sobrenatural del bus.

Ya lo dije, uno se malacostumbra fácil.

Después de la tormenta, XD

6 Sep

Luego de pensarlo mucho, resulta que sería una entrada tan tan extensa que mejor lo pongo resumido, igual sería mucha vuelta, y con resumen estará bien.

Ciudades: DF – Playa del Carmen – Tulum – Mérida – Valladolid – Piste – Palenque – Ocosingo – Comitán – San Cristobal – Tuxtla – Chiapa… Algunas con permanencia más larga, otras de paso, pero de que anduvimos en todas esas no hay duda, jajaja, debimos tomarle foto hasta los letreros de la carretera, XD

Zonas Arqueológicas: Teotihuacán – Tula – Templo Mayor – Uxmal – Tulum – Chichen Itzá – Cobá – Ek Balam – Palenque – Yaxchilán – Bonampak – Toniná – Tenam Puente – Chincultik – Chiapa ^^

Quedé de colores. Se nota el bronceado, de a tres capas se me hace, por las zonas que quedaron «blanquitas», el sol de Uxmal fue el peor de todos, la playa no pudo hacer de las suyas porque estaba medio nublado dado que las lluvias comenzaban a encaminarse por esos rumbos, el mar estaba bien agradable, medio loco en mi contra, como siempre, con sus ganas de ahogarme, já, bien exagerada ^^  Nos tocó trasnochar, madrugar, dormir en el bus, viajar más tiempo del que pasábamos en el sitio al que íbamos, caminar mucho, conocer diferentes sitios, desayunar y comer en restaurantes de todo tipo y volvernos clientes frecuentes de la cadena Oxxo, jajaja Viajar apretaditos, aplastados por los pasajeros de los asientos del frente, pasar frío y calor. Hasta nos llovió, tanto que quedamos empapados, tanto que mis zapatos negros, los malditos, se apestaron por quedar tan húmedos y seguro hasta les creció moho, XD Los calores sofocantes no se hicieron esperar. Los mosquitos. Las piernas me duelen cuando camino, cuando las cruzo, cuando las levanto, cuando las estiro, XD

Y aun así nos faltó rete harto.

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