Lógica

8 Jul

Tiene tanta lógica que por ello no lograba verlo con claridad. La sonrisa que tenía tú me la diste, es lógico que también seas tú quien me la quite.

Esto de mantenerme firme y fiel a mis convicciones se me hace difícil en ciertas ocasiones, esta es una de esas. Ya dije, varias veces, que estoy harta, cansada, aburrida y desilusionada de tanto esperar, de ser yo quien va trazando el camino y poniendo señales (hoy me dijeron: «¿cuándo los hombres han sido buenos leyendo instrucciones?», maldita sea, es cierto) y que ni así las cosas salgan como espero y quiero. Salen, que ya es ganancia. Pero ya no quiero cosas incompletas, ya no quiero cosas a medias, ya no quiero promesas que se evaporan, que se desmoronan como dientes de león.

Estar tan llena de amor no compartido provoca una sensación similar, incrementada, horriblemente parecida, a tener las manos dentro de un recipiente con ácido. Uno se va quemando, consumiendo, el amor estando guardado mata, asfixia, debe moverse, pasar de mano en mano, de boca en boca, de mirada en mirada, de beso en beso, quedarse a ratos atrapado en los abrazos, pero luego seguir su camino. Hay que comer muchos corazones de manzana. Aunque si de frutas se trata, como mango (soy caníbal, ja, dicen) o melón, ya he dicho que soy adicta al melón, soy adicta a muchas cosas. Pero sí, el asunto es mantenerse entretenido, distraerse, para no pensar en fatalidades, para no pensar tanto en fatalidades, para no pensar todo el día en fatalidades.

Vivo bien cerca del parque y nunca voy. Vivo bien cerca del río y nunca voy. «Vivo» bien cerca de mi patio y rara vez voy. Creo que voy a hacer más ejercicio, creo que sencillamente haré ejercicio, al menos 15min diarios, que en casi todos lados te dicen que con 15 está bien. Para ponerme bien en forma, que ahora empiezo a pensar que igual y sí estoy delgada, ja, será que los espejos de la tienda están truqueados, pa’ levantar el ánimo y cosas así, pero me vi delgada, mis bracitos delgaditos sin mucho chiste. Haré ejercicio, sí, sostendré esa promesa como la de no cortarme el cabello.

Sirve que reafirmo esa, nada de cortarse el cabello, que crezca, todo lo que quiera. Recuerdo un capítulo de Ranma 1/2, yo veía muchas caricaturas, lo fui dejando, pero Ranma quedó entre mis favoritas, hay un capítulo donde descubren que comió arroz con bigote de dragón y eso le hace crecer el cabello sin control, y al final de tanto que crece deja de hacerlo. Se supone que el cabello es así, que tiene una longitud vital, o algo así, esto es, en mi código genético dice que tengo 8 metros de cabello, supongamos, y en algún punto de mi vida mi cabello sencillamente se quedará como está, y si con la de malas se me ocurre raparme ya me jodí, jajaja, bueno, no creo que sea así, pero algo parecido… Esperemos que aún tenga centímetros de reserva, con unos 20 soy feliz 🙂

Si se me bota (muy probable) la canica, neta que sí mando a hacerme una camisa que diga «Vacante» XD, digo, por no dejar, hay que probar de todo.

Sabina canta, como siempre, como casi diario. Y lleva mi humor bailando en su pentagrama, por lo general mejoro, pero de repente, cuando suenan esas canciones que me han tocado de soundtrack (acabo de recordar «Inspiración de Benny», que bueno que no es de lo que escucho a menudo) uno se achicopala, me viene, invariable, la frase de Bono: «but I still haven’t found what I looking for». Prometo (con la mano izquierda a la espalda y los dedos casi cruzados), lo voy a intentar, no exteriorizar lo mal que me siento a ratos. Pero es difícil si no tengo cerca a amigos que como tú consiguen poner sonrisas nuevas en mi rostro. Me conseguiré un trabajo nomás por ver gente y no estar encerrada con el mundo de bichos que viven en viven en mi cabeza, aunque… tampoco es malo estar así, digo.

No me den alcohol que se me hace que chillo, jajaja

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar