Archivo | junio, 2011

Pan con lo mismo

1 Jun

Iniciando el mes del medio año, debería (quizá, supongo, sería “bueno”) escribir sobre algo que no fuera pan con lo mismo, pero nah, mi Musa no anda por aquí, dejó anotada dentro de una envoltura vacía de galletas las directrices a seguir para esta entrada y nada hay que diga que debo abordar temas nuevos y desconocidos ^^ Así que a seguir dando vueltas donde siempre, como siempre, por siempre y para siempre. En algo tiene uno que especializarse a fin de cuentas.

Coincido totalmente conmigo misma, hoy, en este momento, luego pueque esté agarrándome a almohadazos, quién sabe, y justo de eso va esta frase que ando interrumpiendo. Basta un segundo para que todo cambie, menos que un segundo, una fracción de segundo, un  instante. Para mentes paranoicas como la mía el transcurso del tiempo es un buen enemigo, mi concepción del tiempo no lineal sino espiral tornádica ayuda a empeorar el asunto. Mi mente y mi imaginación se van desatando con cada vuelta y no queda más que tomar una bolsa con palomitas y ver de qué va el asunto. Hace poco “Me di el ranazo”, de todas las formas habidas y por haber, pero físicamente incluso, tenía un buen rato sin caer, como mucho, supongo, y de la nada y de repente como todo lo bueno (y lo malo) de esta vida me vi prácticamente tendida en el suelo… Ranazo.

Me gusta rete harto confiar en la gente. No pierdo la esperanza en el género humano pese a los numerosos ejemplos que uno puede ver para dejar de hacerlo. Ha de ser porque, de buenas a primeras, mi sexto sentido no falla, suelo ver “más allá de lo evidente” bien Leono con mi espada, jajaja Y no me dejo llevar por la primera impresión, nadie anda preparado para cualquier encuentro, por más que tengamos en mente eso de que hay que sonreír, poner nuestra mejor cara y demás cosas, suele pasar que no reaccionamos como “es debido” o reaccionamos mal, lo cual me pasa muy a menudo. Si, verdad universal, eterno 50-50, te caigo bien o te caigo mal, no hay de otra.

Me voy a desmoronar un día, me voy a deshacer, me voy a derretir, yo decía que era de azúcar y me dijeron que más bien de mazapán, tons está peor el asunto, igual podría ser un cubito de esos de condimento de comida que se desmoronan con asombrosa facilidad. Pero igual resulta que ya con tanto tiempo que tengo ya me enduré y solo a martillazos (a ranazos) lograrán resquebrajarme. Se me empiezan a notar las líneas de expresión por tanto sonreír. ¡Que vuelva mi expresión inescrutable! Que mis ojos sigan de encargados de la comunicación. Que estos suspiros no me hagan caer a pedazos. O que se aguanten a que estés cerca para recogerme y evitar que me lleve el viento, lejos de ti.

Sí, me es inevitable desvariar con lo mismo (sin ser lo mismo), aunque el calor sigue sin ayudar gran cosa con la concentrancia. Aunque ya está más fresco. Ya veremos qué onda con esto. Mis esperanzas no se van, por más que el pesimismo deja las ventanas abiertas para ver si se sale, y resulta que ahí se quedan, ancladas, agarradas de mis pestañas.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar