Fatalismos

29 Jun

Espero que al decirlo (escribirlo) desaparezca, porque no tengo muchas ganas de que se vuelva tangible y real por ser pronunciado, aunque propiamente no lo estoy pronunciando. Estoy a la puerta del cambio, como me suele pasar casi siempre, si no pasa algo, algo que me convenza, cruzo esa puerta y vamos a lo que sigue. Sin saber muy bien cómo funciona, le doy un tiempo específico a cada cosa, sé que la vida es demasiado frugal como para quedarse clavado con una sola cosa, privarse de nuevas oportunidades por estar sentado esperando que las cosas lleguen. Debo seguir mis lecciones de Materialización. Aunque hay veces, como esta, en que me gustaría seguir sentada tranquilamente (la flojera es lo mío) a un lado del camino, dejé el cartel al lado y observo el camino, a derecha e izquierda, se está bastante cómodo aquí, me quedaré otro ratito.

El mundo se está acabando, los truenos, la lluvia, el cambio climático, son cambios evidentes que por lo mismo seguimos haciéndonos de la vista gorda. No soy ambientalista ni activista ni ecologista y végama (AMO la carne), pero me preocupa el entorno, tengo demasiadas ideas y argumentos para sostenerlo, de buenas a primeras no creo que ya el año que viene, pero eso de que en unos años nos quedamos sin petróleo, es cierto, eso de que en cosa de un par de años se nos acaba el agua dulce también, eso de que cada vez serán más marcados los períodos de seca y lluvias, también. Vamos que corremos directo al desastre.

Con lo que me gusta el mundo, tan azul. Mi color favorito. Con lo que me gustan los árboles y el viento, y ya hay menos, ¿qué sería de mí viviendo en un sitio sin árboles? Seguro, cuando menos, lo llenaría de plantas. Hay tanto mundo (tanto Chiapas, empezando por ahí) que no conozco, me va faltar vida para hacerlo. La vida es tan poquita, y nos pasamos la mayor parte  preocupados por trivialidades que ni al caso. Sí, lamentablemente vivimos en una sociedad que se mueve por el dinero, entonces hay que dedicar media vida a prepararse para conseguirlo y pasar lo que resta juntándolo y gastándolo. No sé, no me late la idea, por ello me sigo resistiendo (no por nada “la resistencia existe”) y me esfuerzo y hago todo lo posible por no dejarme arrastrar por esa espiral en la que casi todos a mi alrededor están presos. Hay días en que me dan ganas de encerrarme a cal y canto en el cuarto y quedarme aquí, sencillamente quedarme, ver si me seco o me evaporo.

Tengo tres gatitos. Si de algo me he hecho “responsable” es de mis mascotas. No me las tomo a la ligera, son vidas que dependen de mí, aunque los gatos son harto independientes y déjalos de alimentar un par de días y van y se buscan el sustento. Pero bueno, hay demasiados animalitos sin casa, que dije que los míos no tendrían familia, y por cuestiones de logística, léase mi inche vet se quedó sin suministros, no se le puso a mi gata su vacuna contra el celo (sí, esterilizar es mejor, y hasta más barato, pero yo le saco a cualquier operación, sea en mi o en una mascota, y sin con las vacunas se controla, mejor qué mejor, de ejemplo mi Iris que a la fecha sigue señorita, je) y conoció a un gato que le dejó 3 hermosos gatitos que actualmente son el deleite de mi Ma y míos, de Katrina que los adoptó. La vida en esta casa, en este ecosistema nuestro, es bien extraño y bien complejo. Mis vecinos son unos estúpidos que cuando les llegue el karma, tan grande y pesado, ni sabrán porqué, tienen la mala costumbre de matar gatos. Tengo 3 bebés gatos y la madre de estos y Nermal, que era un gato bien tranquilo, desaparecieron de golpe. Nomás no volvieron. Y el gatote negro fastidioso aquí sigue, no atentaré contra él, pues temo a que las consecuencias le lleguen a Iris o Mercurio, dos sobrevivientes. Uno nomás por su edad, creo que ya 5 años, y la otra porque igual un humano quiso quitarle todas las vidas y por buena alineación planetaria le falló y aquí sigue, tan hermosa como siempre. 3 gatitos, dos negros y un amarillo, no hay mucha variedad, la mamá era un leopardo invertido, léase fondo negro con manchas amarillas, ¿por qué ninguno de sus hijos habrá salido a ella? Y todo pinta a que se quedarán aquí, no confío en nadie, soy paranoica, pesimista,  nadie los va a cuidar y querer como nosotras, así que, sencillamente, a arriesgarse y ver a dónde llegamos.

Y el mundo cayéndose a pedazos.

Y yo echándote de menos.

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