Hay demasiado polvo en mi cuarto, polvo, tierra, mugre, cabellos que se empeñan en dejar de ser parte de mi cabellera, desertores, hoy justo viendo una foto del año pasado, de hace poco más de un año, quizás, quien quita, igual y ya tendría el cabello tan largo como lo sigo queriendo, no sé, tengo ganas de tener el cabello largo, por muchas razones y ninguna, y mi cabello obstinándose en no crecer, o crecer muy lento, en caerse, porque se cae, no se me rompe ni quiebra, ya le pregunté a mi tía-prima-madrina la estilista de la familia y dice que no es d preocuparse pues tengo un chingo de cabello, y pese a que aparte mi cabello es grueso, se cae, se junta el polvo que anda empeñandose en cubrir el suelo, esperaré, no va conseguir cubrir el suelo, encender el ventilador todas las noches ayuda, aunque igual y por eso amanezco con la garganta congestionada, debería barrer, pero no hay que barrer de noche, dijo mi Ma, que le dijo la abuela, de esas cosas que se dicen y uno las sigue diciendo, que no hay que barrer de noche, porque la escoba duerme.
¿Soñarán las escobas?
Particularmente no soy muy amiga de las escobas, no la haría de bruja, volaría más por mis propios medios, con el poder de la mente, por tanto usar mi mente, por tanto pensar me duele, hoy me duele, tenía rato sin dolerme, es el calor, seguramente, incluso los mosquitos ya han hecho acto de presencia, y no sé cómo ni porqué la palabra mosquito me ha recordado las «guayas» que en el árbol del patio se balancean en las ramas más altas lejos del alcance. Tenía que ser, le cortaron todas las ramas de abajo, tons dónde iban a crecer las guayas si no hasta allá. Me gusta subirme a ese árbol, ya crecí, aunque no lo crean, y me refiero a estatura, pero me sigue dando miedo el breve instante en que mis pies dejan de tocar el suelo y tengo que valerme del empuje y agarre, equilibrio, fuerza de voluntad, suerte, ganas del árbol de dejarme subir, y subo, y me siento en esa rama que parece hecha justo para sentarse, y siempre sopla el viento, siempre, bien raro, y abajo las hojas, tantas hojas acumuladas que hay veces que me dan ganas de ver qué se empeñan en esconder, pero las arrieras, esas malditas hormigas mordelonas, viven allí abajo, y se la traen contra mi, expresamente, podría asegurar que si más humanos estuviésemos parados cerca de esas arrieras ellas optarían por morderme.
Soy alérgica al polvo.
Lo bueno/malo de este tiempo de tanto calor es que estoy tomando más agua, más de dos litros, agua fría casi todo el rato, y por más que estoy pensando que en cualquier momento me va a dar gripe, nomás no, hace demasiado calor, tanto calor, que me duele la cabeza, y el viento caliente sopla y remueve el polvo y el polvo se cuela por la puerta siempre abierta de mi cuarto y se acumula bajo la cama. Mi bendita cama. Es un campo de guerra mi cuarto, todo sucio, desarreglado. Debería limpiar, pero esas cosas no se hacen de noche. Tengo que imprimir las fotos que hacen falta, hacer un mural nuevo con ellas, terminar de cubrir los pedazos de pared que quedan, arreglar la cama, la otra, que se desarmó, ¿estaré gorda? Mi perro, el peludo negro, se ve flaco y está gordo, aunque el café también se ve flaco y está gordo, tons, yo que flaca no estoy pero estoy delgada, pese a que me digan que estoy más delgada de lo que estaba, será que sí, razones hubo para perder peso, ya se me fue el apetito extremo, entonces no recuperaré peso, y me quedaré así, debo hacer ejercicio, las próximas vacaciones se acercan y quiero estrenar bikini, uno negro, que compré hace ya un buen, y debería comprar otro, y mi cama destrozada, bien trágico, necesita arreglo, un día de estos, la otra cama, mi cama, perdió dos tablas, de nuevo. Me acuesto y cuando giro hacia la derecha, alguna tabla cae.
¿Por qué cuando duermo contigo no siento la necesidad de abrazar una almohada?
Hay invasores en mi cama, intrusos invitados, una vaca y el mostro come galletas que finalmente volvió a mis barzos, seguro ellos son los que hacen peso extra y por eso las tablas de la cama se caen, se supone que la humedad expande, tons como hace calor, las tablas se contraen, y por eso se caen, y son unas tablas grandes, gruesas, no es para que se anden cayendo, deben tener un amorío con el polvo que vive bajo ellas, ¿quién soy yo para meterme? Que se empolven, pero luego el polvo sube al encender el ventilador o cuando sopla ese viento caliente que en estos días me hace tomar tanta agua fría, y hará más calor, pero esta bien, el ejercicio hará más efecto y lucirá más mi bikini, aunque si bajo mucho de peso quedaría en las mismas. ¿Hace cuánto no veo el mar? En la playa no hay polvo, hay arena, y esa no es tan molesta, digo, recuerdo la de Tangolunda que encima de gruesa era agresiva.
Se me antoja una nieve de cacahuate con vainilla.
Uno de estos días, igual hoy, se caen más tablas de la cama, nunca se han caido más de dos, así que igual puede que no caigan más, y todo será levantarlas, lidiar con el polv, la mugre, los cabellos. Debo realinear mis zapatos. Necesito más sandalias, unas azules estarían bien, y unas negras, y unas cafés. Ya con esas, azules tengo, las estrené hace poco. Odio la televisión, dicen cada cosa, que mi mente interpreta de maneras que nada, nada, nada que ver, estoy divagando, pensando en polvo, en escobas, en un bikini, y en la tele hablan del padre Mengano, y yo me acuerdo de ti. Y es que sí «tanto creo en ti» como diría Manuel García, soy tan terca que no pierdo la fe y creo que tienes salvación, todo es cuestión de empeño, de esfuerzo, de paciencia, lo cual me lleva a que no seré yo quien logre redimirte, si ni siquiera me digno a barrer mi cuarto, y prefiero dormir en diagonal en mi cama de tablas caidas por fobia y repeluz al polvo. Y con tanto calor que hace, ganas me dan de cortarme el cabello de nuevo, pero no, que crezca, que haga el intento, lo quiero largo largo, lo digo ahora para que quede constancia, no me cortaré el cabello en 5 años!! Ya dije, no pregunten por qué 5, se me acaba de ocurrir, y ya saben que me obsesiono con todo, tons, en efecto, ya valió el asunto, pero, dado que aún hay tiempo, no he puesto punto final, valen los despuntes, cada tantos meses, un despunte más este año, y luego nada.
Mañana arreglo mi cama.

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