Archivo | mayo, 2011

Embarazo y Gatos

29 May

Hace ya un buen rato (años quizá) que no pongo algo no escrito por mí en este sitio, pero bueno, lo leí hace unos días y me ha encantado, yo que soy fan de los felinos y sobre todo porque me ha tocado escuchar de gente que reacciona de ese modo e incluso me lo han insinuado para cuando me toque estar en esa situación dado que tengo 5 gatos ^^

Ya lo dice la que lo escribió, la ignorancia es el peor enemigo que tenemos, si vas a hablar que sea con buenas bases y fundamentos, si vas a criticar, que sea una crítica constructiva, que aporte algo. Gente ignorante hay pa’ aventar pa’ rriba, calladitos se ven más bonitos ^^

MENSAJE A DIFUNDIR A PETICIÓN DE ANA MARTINEZ

Embarazo, Niños y Gatos (testimonio real e interesante, difundir)

Me llamo Laura y tengo 7 gatos, que fueron llegando a mi casa
procedentes del abandono y el maltrato. Forman parte de mi familia, cosa que mi entorno no parece entender, así como que ellos no están conmigo porque me guste coleccionar animales, ni siquiera porque me gusten los gatos. Están conmigo por moral, porque en su día no pude mirar hacia otro lado. El día que decidí ser madre lo primero que me llegó de mi entorno fue la típica frase de: “¿Y ahora que vais a hacer con los gatos?”

Escribo este texto con la esperanza de poder ayudar a muchas futuras
mamás y a sus gatos, para desmontar muchos falsos mitos que circulan por ahí. Es para vosotras, no tratéis de explicárselo a esa gente ignorante que no quiere atender a razones, y que piensan que los gatos harán que el niño estalle o algo parecido (porque no se que piensan que le pueden hacer). Ni lo intentéis porque hablar con esas personas es como hablar con las paredes. Eso si, tened por seguro que los gatos no sólo no son perjudiciales para un niño, sino que son buenos para su salud y su desarrollo psicológico (le refuerzan contra alergias y además le ayudan a educarse en responsabilidad y amor).

Soy Licenciada en Psicología, Auxiliar de Clínica Veterinaria y llevo
muchísimos años en el mundo de la Protección Animal, con lo que no hablo por hablar. He estudiado psicología infantil, conozco el ciclo de la tan temida toxoplasmosis y también se bastante de etología para entender a los gatos, que por mucho que la mayoría se empeñe en tenerlos como si de jarrones decorativos se tratase, son seres vivos.

Espero que esto os ayude, no dejéis que nadie os asuste con mentiras, y mucho menos dejéis que os hagan abandonar a vuestros gatos en base a cuentos de vieja sin fundamento alguno. Compartid vuestro embarazo y luego vuestra vida familiar con su nuevo miembro con vuestros gatos y sed felices.

PRIMERA FASE: EL EMBARAZO

Nada más quedarme embarazada lo primero que hice fue llamar llena de ilusión a toda mi familia.

La buena nueva pasó a convertirse en diversas discursiones con casi
todos ellos, con frases como la que cité antes o “ahora tendréis que
donar a los gatos” (abandonar, se dice abandonar…), “los gatos ahora
los tendrás que quitar” (si, los envuelvo, los dejo en el trastero y
luego más adelante los vuelvo a sacar…) y otras por el estilo. Se me
quitaron las ganas de llamarles más. Les dije una y cien veces que no
pasaba absolutamente nada, que como era auxiliar veterinaria sabía como iba eso de la toxoplasmosis, les explicaba el ciclo… como hablar con la pared. Si había alguna celebración familiar, que hubo bastantes hasta que di a luz, no dejaban pasar la oportunidad de volver a sacar el tema de los gatos, de echarme miradas acusatorias de “eres una mala madre”, y yo me quedaba calva de decirles que no pasaba nada…

Os explico el tema de la toxoplasmosis:

Lo primero es hacerte los análisis (que muchos ginecólogos te dicen que gatos fuera sin pasar ni por este paso). Si tu eres positiva, ya la has pasado, y ahí no hay riesgo alguno.

Si tu eres negativa, debes hacerle las pruebas al gato (eso nunca lo
dicen, directamente el gato fuera, son la leche). Sólo un 2 % de la
población mundial felina es positivo a toxoplasmosis. Si tu gato es
negativo, no hay riesgo tampoco.

Si tu eres negativa y tu gato es positivo (cosa que ya es difícil), hay
que ver con un análisis de heces del gato si está eliminando ooquistes o no, o sea, si está activa. Esto es importante porque el gato que coge
la toxoplasmosis sólo elimina ooquistes durante dos semanas después de haberla cogido, y luego le pasa como a nosotras, que da positivo porque ya la ha pasado, pero no pasa nada. Así que puede que si tu gato es positivo la haya cogido hace años cuando era cachorrito, a lo mejor estaba en la calle y cazaba algún ratón, pero ahora no elimina ooquistes ya, y por tanto tampoco hay riesgo.

En todo caso, si tu eres negativa, tu gato positivo y justo está en esas
dos semanas (que ya es algo increible que pase, y más si tenemos en
cuenta que la mayoría de los gatos caseros no salen a la calle y no
comen carne cruda sino pienso y alguna latita, porque cuando la cogen es por comer carne cruda infectada), tampoco te alarmes, porque para que la toxoplasmosis pueda afectarte a ti las caquitas deben estar más de 24 horas en ambiente, o sea, que con que tu chico limpie las cacas un par de veces al día, tampoco hay riesgo.

Aparte de todo eso, se transmite sólo por las caquitas si tu llegas a
ingerir ooquistes que haya ahí, y eso me parece también bastante
improbable . Así que no te preocupes, deja que tu chico limpie la arena unos meses (eso es lo mejor, jejeje), relájate y no hagas caso de
ginecólogos que no tienen ni idea o que si la tienen pasan de darte
información adecuada, consiguiendo que haya un montón de abandonos innecesarios, embarazadas con ansiedad (eso si es un peligro real, señores ginecólogos) y situaciones de tristeza.

PELIGROS REALES:

Carne poco hecha, embutidos, verduras y frutas mal lavadas.

Bien, sabiendo todo esto fui por primera vez al ginecólogo dispuesta a negar que tenía animales en casa si me lo preguntaba, por si me tocaba alguno de esos tristemente tan frecuentes ginecólogos desinformados. Para confirmar mis sospechas le pregunte por el tema de la toxoplasmosis, a lo cual tuvo el cuajo de responderme (todo esto sin haberme hecho los primeros análisis aun y sin saber si era positiva y por tanto no había riesgo alguno) que me cruzara de acera si veía algún gato por la calle y que podía ponerme morada de jamón serrano y embutido.

Ahora es cuando muchas os preguntareis: ¿y porqué muchos ginecólogos dicen esto? Por algo será…Os lo explico: los ginecólogos estudian ginecología, no veterinaria. A ellos les enseñan que la toxoplasmosis es perjudicial para los fetos, y nada más. Está en su voluntad el informarse un poco más, en saber del ciclo de la toxoplasmosis para evitar abandonos de animales (que habiendo estado en una protectora os puedo decir que son un número muy elevado por esta causa, y que las pobres embarazadas que nos llaman están desesperadas y asustadísimas por culpa de que su ginecólogo no se ha querido informar y prefiere dárselas de saberlo todo en vez de decirle “la toxoplasmosis es perjudicial, si, pero mejor pregúntale a tu veterinario para valorar ese riesgo”). De hecho mantuve una conversación en un ciclo de conferencias con la presidenta del Colegio de Médicos, ella sabía perfectamente que no había peligro, y se sorprendió mucho al decirle que los ginecólogos recomendaban desprenderse de las mascotas.

De hecho no lo hacen sólo con los gatos, como no tienen ni idea de
veterinaria indican a las embarazadas que abandonen cualquier animal, gatos, perros, conejos… Cuando la toxoplasmosis sólo se desarrolla en las heces del gato.

Para que veáis lo “peligrosos” que son los gatos: como ya os comenté al principio llevo muchísimos años en el mundo de la protección animal (más de 15 años), limpiando caca de gato (en ocasiones hasta tenía que ponerme un mono de plástico desechable si iba a limpiar a la protectora, ¡acababa de caca de gato hasta las orejas!), de gatos que se supone son grupo de riesgo porque vienen de la calle, donde pueden comerse algún ratón y coger la toxo. Y como os dije convivo con 7 gatos.

Bien, al llegarme los resultados di NEGATIVO. Toda una vida limpiando caca de gato, de miles de gatos distintos, y nunca cogí la toxoplasmosis. Y eso sin tomar ninguna precaución. Así que el ginecólogo que indica a una mujer que tiene un gato casero que se deshaga de el debería informarse más y dejar de echar muertes de animales sobre sus espaldas.

Otro punto que influye en este tema es el “argumento ad hominem”,
consistente en que cuando dices que ayudas en una protectora siempre hay alguien que te dice “¿y por qué no ayudas a los niños de África?”. Esa persona te lo dice desde el sofá, sin ayudar a nadie, por supuesto. Y es la misma que si ayudaras a los niños de África en vez de a los gatos te diría que por qué no ayudas a los niños de España. Pero parece que con el tema de los animales este argumento se recrudece aun más, dando lugar a un absurdo en el que parece que por ayudar a los animales estás perjudicando a las personas. Y eso lo trasladan a aconsejar que te desprendas de tus gatos, porque si no lo hicieran estarían perjudicando al bebé siguiendo su absurdo razonamiento.

Mi embarazo no sólo se desarrolló felizmente, sino que además mis gatos supieron desde el primer día que me había quedado embarazada y se dedicaron a protegerme, a ir detrás mío, a extremar sus cuidados sin pasar corriendo cerca de mi, por ejemplo, tratándome con delicadeza.

Cuando di a luz un niño perfecto y mi familia vio que efectivamente no pasaba nada, lejos de tragarse sus palabras y dejar de lanzar puyas que me hacían daño, pasaron al siguiente asalto…

SEGUNDA FASE: BEBE Y GATOS

Los tiempos del medievo en los que los gatos eran quemados o matados de cualquier otro modo (lo cual contribuyó, dicho sea de paso, a la propagación de la peste debido al aumento de ratas) por su relación con la brujería pasaron a la historia físicamente, pero en las mentes de muchos parecen seguir ahí, y se cataloga al gato como un animal maligno, que hace daño a sabiendas, y que por supuesto va a atacar al bebé. Estas personas no han tenido un gato en su vida.

Al nacer mi niño mis familiares vinieron a verle al hospital, o me
llamaron por teléfono. Y la mayoría (a los que ya había dicho antes que no pasaba nada durante el embarazo y seguían sin bajarse del burro) siguió con el tema, que ahora era que según ellos un bebé era imposible que conviviera con animales (me pregunto como ha sobrevivido la raza humana desde los tiempos de las cuevas). De nuevo les dije una y otra vez que no pasaba nada…esta vez sin argumentos no porque pasara algo, ¡sino porque no había argumento alguno que rebatir! ¿Qué se supone que le pasa a un niño que vive con gatos?

-“Es que hay pelos”: si, pero yo limpio mi casa, paso el aspirador casi a diario y cepillo a mis gatos cada pocos días. En mi casa hay menos
pelos que en muchas otras sin animales. Otra cosa es que seas un poco desaseada (por ser diplomática) y no limpies tu casa, entonces va a dar igual que tengas gatos o no.

-“Es que el niño se mete todo en la boca”: y de vuelta al tema de la
limpieza de antes.

-“Es que los gatos tienen celos y atacan al niño”: o más bien van a
protegerle… eso sí, si tratas a tus gatos como a floreros y les
ignoras, no te extrañe que tus gatos tengan problemas de conducta,
provocados por ti, y por lo que muchos acaban abandonados (no sea que el dueño se tenga que gastar un duro en un etólogo o simplemente tratar a sus gatos como seres vivos parte de la familia…) Mis gatos ni siquiera se metieron en la cuna del niño, que estaba montada meses antes de su nacimiento, yo compré un spray educativo que detectaba el movimiento y les rociaba si se metían en la cuna y tuve que quitarlo nuevo, sin una sola vez de uso, porque ni asomaron la nariz a la cuna. Sabían que era del niño. Eso si, me tomé la “molestia” de preparar ese spray para enseñarles que ahí no se entraba. Mis gatos, como miembros de la familia que son, tienen sus rascadores, sus juguetes, sus caprichos y sus necesidades cubiertas. No necesitan llamar la atención, son felices. Si alguna vez les pasa algo me molesto en averiguar la causa y ayudarles a ponerle remedio, no corro a castigarles o a abandonarles. Todos venían de la calle con sus traumas y todos los superaron aquí, dejando atrás todo lo malo. La gente me dice cuando viene a casa que parece que no tengo gatos, y se sorprenden, porque tengo 7… pero educados.

-“Es que los gatos van a ir a por el niño aunque no tengan celos”: Otra mentira. Los gatos van a ir a lo suyo, y lo que va a pasar es que cuando el niño empiece a andar va a ser el él que les persiga, va a intentar tirarles de la cola, y vamos a tener que enseñar al niño a respetar a los gatos, no al revés. Y los gatos van a hacer gala de su infinita paciencia con el niño dejándose hacer de todo, los pobrecillos.

-“Es que los gatos transmiten enfermedades”: MENTIRA. Los gatos sólo pueden transmitir la toxoplasmosis a las embarazadas ( y bajo los puntos descritos antes, harto improbables), hongos o parásitos. Si tu gato está desparasitado y sano, no va a pasar absolutamente nada, otra cosa es que tu gato esté completamente descuidado, en cuyo caso es tu culpa, no del animal. Es mil veces más probable que tu le pegues algo a tu hijo, e incluso a tu gato, ya que puedes traerle cualquier enfermedad felina de la calle en tus mismos zapatos.

Hay personas que no deberían tener ni niños ni gatos. No deberían tener niños porque los van a tener de forma egoísta, no van a pensar en ellos, no van a vigilar que no cojan algo del suelo, van a enchufarles un chupete para que se callen y a dejarles llorar aunque al niño le pase algo, porque ellos quieren dormir. Tampoco deberían tener animales, porque también los tienen por egoísmo, no van a tener cubiertas sus necesidades, no van a comprenderles, incluso van a maltratarles (cosa que suelen hacer también con sus niños).

Esas personas van a dejar que el niño se meta en la boca una caquita de gato porque no van a estar ahí y tampoco van a mantener limpio el arenero o a habilitar barreras para que el niño no acceda al mismo. Esas personas no van a molestarse en tratar a sus gatos con dulzura cuando llegué a casa el bebé. Y por todas estas razones, por mucho que no tengan animales, tampoco deberían tener niños, ya que no están preparados para ello, no saben lo que es la empatía, no saben satisfacer otra cosa que no sea su propio ombligo.

Cuando llegué con mi bebé a casa se lo enseñé a mis gatos dentro del
cuco. Ellos se extrañaron y vinieron a asomarse y a olerle de lejos. El
bebé ni se inmutó. Han pasado los meses y vivimos todos juntos, en
perfecta armonía. Mi hijo sólo ha recibido de mis gatos mimitos (cuando se atrevieron a acercarse un poco) y protección. Cada vez que viene alguien a casa a ver al niño ellos salen para vigilar que el extraño no dañe al bebé, incluso dos de mis gatos que jamás aparecen (por miedo) cuando vienen visitas. Y cuando la visita se va ellos vuelven a irse del salón.

Eso si, pese a que la realidad golpea y es evidente que efectivamente no pasa ABSOLUTAMENTE NADA por tener gatos durante el embarazo y luego con un bebé conviviendo con ellos, mi entorno sigue repitiendo una y otra vez que “si sigo teniendo a los gatos, que a ver que voy a hacer” y blaaa blaaa blaaaaa. ¿Que el niño nació perfecto y ven que está sanísimo y feliz? No pasa nada, ellos deben seguir machacando porque creen los gatos son seres malignos que deben ser erradicados de la faz de la tierra. O porque simplemente para ellos son esos graciosos animalitos de usar y tirar que una vez que tienes un niño debes “donar” porque ya no te hacen falta, como si el niño los sustituyera.

No dejéis que os ganen la batalla, la ignorancia es muy atrevida, y ellos seguirán. Os harán sentir mal, os harán sentir impotentes porque no escuchan, porque no aceptan la verdad ni aunque el tiempo os de la razón una y mil veces. Intentarán haceros creer que sois malas madres.

Pero como yo digo: ser buena madre se demuestra con tus actos, no
intentando quedar bien con la familia. Y no hay acto más deplorable que el abandonar a un animal. Mi hijo no va a aprender eso de mi, jamás, no verá fotos de un gatito y tendré que inventarme una mentira para no tener que decirle que lo abandone cuando me quedé embarazada o cuando él vino al mundo. Y aquellos que aconsejan abandonar deberían plantearse por qué necesitarían mentir a su hijo sobre el gatito de la foto.

Mi hijo aprenderá a convivir y amar a los animales y por ende a las
personas, aprenderá lo que es la empatía. Aprenderá a ser una mejor
persona. Sed felices, disfrutad de vuestro embarazo y de vuestra
maternidad, dejad que vuestros animales os cuiden, cosa que no hacen aquellos que sólo os intentan hacer sentir mal. Y sobre todo, informaros de todo antes de hacer alguna tontería.

Y los cuentos de vieja, que se los lleve el viento.

Gripe con calor

27 May

El (los) virus de la gripe y yo vivimos en una eterna simbiosis que la verdad es que no me aosmbra enfermarme sino dejar de estarlo. Pero bueno, tener gripe en esta temporada de calor es (creo recordar) de lo peor que me ha pasado. Aunque bueno, se tardó bastante, me aventé casi el mes tomando agua fría y todo eso. De hecho fue el exceso de calor lo que propició la gripe. Irónico el asunto, cuando se supone debería ser el frío el que me hiciera enfermar, como sea, estoy confinada a no buscar tierras gélidas en lo que me recupero, entre por la falta de ganas que me da salir y por la sencilla razón de que me resta harto glamour andar sonándome los mocos a cada rato, jajaja

Siempre he dicho que la vida exige pagos por las cosas que da, es una egoísta, no te da nada de gratis, aunque bueno, si lo vemos de ese modo, ya el darnos vida lo ha de suponer como darnos más que suficiente y luego por ello todo lo demás nos lo cobra. En mi caso es una constante que no deja de resultar aterradora cada que se realiza. Por ejemplo ahora, sostengo que la mengua en mi salud y la pérdida de mi cel, XD, son el pago requerido por el tan entretenido sábado pasado.

Maldita tos.

No sé qué pensar sobre el hecho de tener planes para días aún por venir, para días tan alejados como el mañana del «más tarde», no sé, le tengo miedo a tantas cosas, entre ellas al hacer planes, pero es un vicio que aún no consigo dejar, al menos el sábado ya está bastante cerca y el domingo no está tan lejos, el lunes y el resto de la semana serán los que marcarán la pauta para saber en qué cuentos termina este asunto que de momento ni pies ni cabeza tiene ^^

¡Pero, ah, cómo me gustan los engendros sin horma!

Enamorarse

24 May

Es horrible esto de enamorarse. Es matarse uno mismo, más allá de asesinarse, es matarse, sin tregua ni pausa, con toda la alevosía y ventaja de que es uno capaz, matarse a lo pendejo, a lo zonzo, por imbécil, matarse porque no se nos ocurre algo mejor en qué emplear el tiempo, matarse porque no encontramos consuelo en algo que no sea matarse. Enamorarse es firmar el acta de defunción con los ojos cerrados. Es ir a la horca ya con la soga puesta y el nudo corrido. Es sostenerle el hacha al verdugo mientras la afila, pintarnos una diana en el pecho. Enamorarse es el mayor sabotaje que uno pueda hacerse. Hay dos cosas inevitables en esta vida: morir y enamorarse, y a mi que son sinónimos.

Había una vez yo, que de nuevo, en mi ansía eterna de hacer pendejadas, fui a enamorarme, así como siempre, sin ser muy consciente de ello, sin pensarlo, a la impulsiva, dejándome llevar, dejándome sorprender. Creyendo, confiando, esperando, con los dedos eternamente cruzados esperando el milagro, santiguándome al verlo y llamando al Abogado del Diablo al segundo siguiente. Demasiado bueno para ser cierto. Estúpido Cupido que se la trae contra mi, con ese su mal tino o su mala fe que nomás no lanza la flecha par de la mía a alguien que esté en las mismas condiciones. Sí, me estoy quejando. Y de hecho, la verdad es que no sé bien de qué me quejo, sabía en qué me metía, como siempre lo sabía, pero quise seguir. De hecho, creo que más que queja o tristeza es frustración por saber que “no” puedo hacer algo más, que por estas estúpidas ansias de hacer las cosas lo mejor que se pueda, como se debe, pensar en el prójimo, no hacer a otros lo que no quieras te hagan, etc., etc., etc., estoy de nuevo anteponiendo decisiones que no son mías a las mías, convenciéndome de que es lo mejor (¿para quién?, debería preguntarme) y que así debe ser y bla bla bla…

¿Cuándo firmé que sería mártir?

¿Cuándo firmé que sería bueno ser un ser pseudo independiente disque autómata servil a tiempo a tiempo completo, cuándo?

Y lo hice, lo hago y lo seguiré haciendo, me enamoro cada vez con más fuerza, con más ansias, con más anhelos. Me enamoro queriendo con querer, voy por la vida regalando cuchillos y no me quito la camiseta que dice: “Apuñale aquí”. Me tatué en la frente la palabra: Masoquista. Mis ojos se pasan de sinceros, soy un inocente corderito que se acomoda entre las fauces del primer lobo que le devuelve la sonrisa, del primero que le lanza una mirada que es fácilmente confundible, malinterpretable. Esa miradas por las que ofrezco parcelas de mi reino cada vez más grandes. ¿Es que acaso también cargo escrito en algún lado que soy fácil de engañar, que me lo creo todo, que no hay que esforzarse gran cosa para hacerme creer que si salto no voy a darme un reverendo ranazo?

La Ley del Talión es una reverenda falacia, no es cierto que al que le piques un ojo te picará un ojo, o al menos no en mi caso, será que doy la apariencia de que me dejo, porque suele ser, suele pasar, si yo pico un ojo reclaman mi cabeza. Será que por eso hasta el karma ignora mis buenas acciones, se hace de la vista gorda y por más que intente acumular buenas obras para que la balanza se esté equilibrada y de ser posible se incline a mi favor (al menos por un momento), no funciona, no sirve, nada de lo que hago deja los resultados esperados. Estúpida Ley de la Atracción que sigue sin entender que NO es cierto que uno quiera lo que dice no querer, no es cierto, ¿quién inventó eso de que cuando una mujer dice “no” es porque quiere decir “si”? ¿En serio se creen que si digo que está bien hacer lo que otro quiere es eso lo que quiero…? Pero lo dicho, así soy y a aguantar me toca, no soy de las que se arrepienten, mantengo mi fe firme en mis creencias, mi estúpida lealtad a mi misma, no puedo ir en contra de mis convicciones, corro el riesgo de desmoronarme (¿sería tan malo desmoronarse?), hay tantas preguntas sin y con respuesta en mi mente en este momento que la cabeza comienza a taladrar como no lo había hecho en un tiempo.

¿Qué quiero, qué chingado quiero?

¿Por qué lo quiero?

¿De verdad lo quiero?

Todas las respuestas son refutables y contradictorias y esto se vuelve un remolino vicioso que me arrastra y me azota y me zarandea y me despeina y me hace querer gritar que la verdad es que no quiero, que no quiero y que no quiero, que aunque puedo, no quiero, que aunque siento que en alguna parte está bien, no quiero, que aunque igual me equivoque, que aunque igual las cosas terminen yendo peor, por no querer, igual no quiero. En vez de preocuparnos porque se vayan los frenos, en vez de empeñarnos en reparar el problema deberíamos, sencillamente, amarrarnos más fuerte el cinturón de seguridad y esperar que el madrazo no nos lance tan lejos que volvamos a terminar a años luz de distancia. Soy una soñadora experta.

Mi vida es una hermosa tragedia, algún día, cuando no duela, seguramente veré de escribirla, quizá sirva de manual de sobrevivencia para alguien en algún futuro, quizá resulte que la clave de la vida está en contar el número de veces que me he caído y dividirlo entre el número de veces que me he equivocado.  Lo dicho, el problema está, surge, nace, se acrecienta, aparece, cuando uno sucumbe ante la pendejada. Y por lo general uno se da cuenta de que ya valió todo cuando sueltan la liga de nuestro brazo izquierdo y la inyección ha terminado. Así, sin esperanza alguna de salvación, uno se entera que está enamorado, y por ende condenado a muerte. O al menos eso es lo primero que pensamos, pues conforme pasa el tiempo, nos damos cuenta que fuimos nosotros mismos quienes nos anotamos para el ensayo y firmamos que no levantaríamos queja alguna si el proceso resultaba fallido o no cumplía nuestras expectativas. Cosa que pasa la mayor parte del tiempo, si es que uno es el que siempre lleva las de perder.

Pero igual, no todo es mi culpa, con el paso de los años me he dado cuenta de cuán cierto es que no toda la culpa es de uno. ¿Cómo es que va ese dicho: “tanto peca el que mata a la vaca como el que le jala la pata”? Existe o me lo estoy inventando, no sé y la verdad es que en este momento me da igual, carezco de lucidez y ganas de buscar metáforas mejores. Y es que pareciera que en serio somos tan distintos unos de otros como queremos creerlo. No me cabe en la cabeza que existan mentiras en algunas frases, que sea posible que una mirada sea falsa, que alguien carezca de los pantalones para decirte las cosas tal cual son y se regocije en un triunfo vano, obtenido con engaños. Inocente palomita. Estúpida palomita. Palomita idiota que se ata las patitas a las vías del tren y solo cuando ve que el choque será inminente intenta volar en vez de desatarse y alejarse caminando. Nos olvidamos en nuestras ansias de volar que caminar es lo que se nos da mejor.

¿Pero quién me manda, verdad? Como siempre, no llegará la respuesta a tan tonta pregunta. Así que me siento de nuevo y sostengo mi lata vacía junto al oído, esperando que me llames.

Algunas cosas

19 May

Emepezamos por lo que serían las conclusiones, pues así dicta hoy la musa desde alguna parte de mi cabeza, es el calor, como siempre, el culpable de todo lo que pasa, de que la invocación se retrase, de que la invocación sea tan buena, de que no pueda dejar de tomar agua fría y parezca que por fin mi garganta lo recienta. Qué mal, pero bueno, es lo que hay, venia yo justo a hablar del conformismo. Y de sabe cuántas cosas más que se vayan  ir colando en el camino.

Uno siempre termina acostumbrándose.

Me gustan tus ojos, tu mirada que por momentos no combina con el resto, es algo que igual me imagino, pero que jamás podrás comprobar ni mirándote en el espejo. Los ojos nos mienten, los míos se pasan de sinceros algunas veces, por ello suelo evitar el contacto visual. Mis ojos se abren como ventanas y por lo general termino cayendo fuera de ellos, y si estás mirándome no tengo de qué preocuparme, pero sino, termino estampándome en el suelo, y empieza la odisea de escalarme y no falla que me extravíe a medio camino. Soy tan grande en mi pequeñez que muchas veces me pregunto si en verdad consigo volver al sitio que dejo cuando caigo, o también pierdo la memoria y todo es nuevo, o viejo, o sencillamente está cambiado, y por la falta de memoria lo tomo por algo normal.

Y te pienso y apareces y el universo confabula «a mi favor» para que no tenga el valor de abrir la boca y me limite a contemplarte como siempre. De ti y de mi, pero más de mi que de ti. Algo tienen los pronombres que cómo me gustan, aunque el nosotros a la fecha me da miedo, por lo grandote, mejor el tu y el yo. Y la indiferencia de por medio, y el miedo acechando, y el qué dirán asomándose de repente, y el que tal si con los dedos cruzados. Soy tan masoquista. Mi masoquismo se me hace que hasta es tangible.

Últimamente me ha dado por dibujar, pero sigo sin poder sacar de mi mente, sin poder plasmar en papel a ese mundo de bichos que la habitan, el angemonio asomó el otro día pero se resiste a salir de nuevo. Quiero dibujar a ese dragón que anida en mi pecho, ese que estoy segura es en parte la causa de que mi corazoncito no colapse sobre sí mismo por causa de los tantos dramas que le doy de comer a diario. No sé, no sé, mis divagues andan muy desvariados y dispersos por lo que veo. Es el calor. Y los fantasmas que con este fantasma nuevo recién adquirido parecen niños con juguete nuevo y no dejan de aparecer por aquí.

No puedo más. Veré si esta noche consigo escribir algo, que debería, cuando venga a ver ya se me fue el mes y no he escrito lo que debo, creo que me tomé en serio eso de que espero mi tercera señal. Mañana tomo rumbo a no sé dónde, solo sé que tomo rumbo, solo sé que de llegar tengo y que una vez allí que venga lo que tenga que llegar. Que el dolor de cabeza se vaya, o cuando menos desista, que las llaves que le pongo a tu puerta te mantengan ahí dentro para que al menos por un par de días no me des lata. Que consiga recordar mis pendientes o cuando menos leerlos de donde los anoto y ya si nos es mucho pedir que los lleve a cabo.

Si es que es bien fácil acostumbrarse a sufrir de esta manera, uno que es masoquista, es de esperarse.

El Principio del Fin

18 May

Algo me pasó, seguro es el calor, que la paranoia eterna, el pesimismo, la depresión y mi visión de rayos x para detectar lo peor de lo peor a mi alrededor, parecen haberse averiado o cuando menos fugado a algún lado de momento. Esto es, ayer me enteré de algo «perturbador, trágico, aterrador, feo, apocaliptico», resulta que según un nuevo estudio que hicieron a no sé cuál profecía maya, releyendo las escrituras y el apocalípsis y poniéndole fechas a partir del inevitable fin, léase el 21 de diciembre del 2012, resulta que el declive comienza este sábado, sí, este sñabado 21 de mayo del 2011.

Para los que no estén familizarizados con el tema, se los cuento según mi particular punto de vista. Resulta que nuestro final no será como la creación, esto es, no habrá un Big Bang a la inversa, no desapareceremos mágicamente, todo se va a ir en declive de a poquito, así como vamos de hecho, que el degenere continúe y no pare. Entonces, según alguna parte del apocalipsis, hay un periodo de no sé cuántos meses, 5 creo que son, son los «necesarios» para que se desate y defina un evento que llaman «La Ruptura», esto es, el darnos cuenta de que la corrupción está incluso en la iglesia y lo mejor es salir corriendo y encerrarnos a cal y canto en nuestros hogares, ya no sirve eso de ir a los templos en busca de fe, consuelo y de Dios, pues Dios ya se fue de ahí. Entonces, en este tiempo, la gente «perderá» de una buena vez la fe y se irán todos por su lado, los católicos habrán de enfocarse en la oración diaria y a todo momento desde sus hogares. Prepararse para que luego de todos estos meses de nueva oscuridad espiritual sean capaces de distinguir la verdadera llegada de Dios, pues, hemos de recordar, que el Anticristo hará acto de presencia en algún momento. ¿Encuentran la «lógica» del asunto? La gente se encontraraá en sus hogares clamando por un salvador, esperando una señal, y el Anticristo aparecerá en toda su «gloria» (no encuentro otra palabra para definir el asunto) y no serán pocos los que se convencerán de que es este Dios y no el impostor del que se supone debíamos cuidarnos.

Entonces, ya estaremos en el año 2012, el mundo seguirá siendo un caos pero «el Salvador» ya estará entre nosotros y hará que las cosas mejoren y todo volverá a ser como antes antes, es decir mejor de lo que es ahora, mejor de lo que uno recuerda como mejor, y cuando estemos seguros de que las cosas seguirán así, olvidados de que nada dura y que la felicidad no es eterna y que a fuerza llega algo malo después de algo bueno, se desatará el mero Apocalipsis tal cuál nos lo contaron, destrucción, caos y muerte por donde uno mire. Y pues ya quedará por verse quiénes tenemos menos pecados en la lista y quizá merecemos salvación.

El asunto es pues, que estoy que ni me va ni me viene, una parte de mi si se siente afectada por la espinita del «que tal si…» el mundo se acaba en serio el año que viene, pero la otra me dice que será lo mismo que cuando llegamos al 2000. Pero por sobre todo, no estoy preocupada de pasarme el día del inicio del fin en plena fiesta, pues resulta que tengo una boda este sábado. Como sea, no me lo creo, sencillamente no puedo creerlo, soy creyente católico, creo que existe Dios, que es un ser superior omnipresente y poderoso, pero no me creo que sea mezquino al grado de dejar que un ser como el diablo nos mangonee a su antojo, que siento yo es lo que pasará si en verdad aparece un ser como se supone es el Anticristo, no, si Dios quiere acabarnos aparecerá de tal manera que «no» quedará duda que es él y sencillamente dirán: «Ven conmigo» y los que no quieran ir pues no irán y ahí acaba el asunto. No, sencillamente no me cabe en la cabeza que el Dios en el que creo, mi particular Dios si quieren verlo de ese modo, goce con el sufrimiento de miles. Pero pues eso ya es de libre interpretación y cada quien sabe en qué cree y en qué no.

Así pues, me parece curioso que mi mente tan dada a los desastres esté tan tranquila, seguro el calor se encargó de freir esa parte de mi cerebro que se dedica a preocuparse por ese tipo de cosas y por ende la parte de mi cerebro que gusta de torturarme psicológicamente con cuestiones amorosas está trabajando el doble. Cuánto estoy disfrutando este dolor, cuánto me está lastimando tu indiferencia y cuán feliz me hace saberte lejos, cada vez más lejos. Siempre lejos.

Que el mundo se va en declive ya este sábado, pues yo espero llegar al siguiente fin y luego al siguiente si no es mucho pedir y así. De a poquito, con estas dosis diarias de dolor seguro llego a fin de año ^^

Estamos graves

14 May

He llegado a la conclusión de que lo mío no es bipolaridad ni personalidad múltiple, es algo más allá, o más acá, un algo aún no bien estudiado, único, aunque les pueda, en algún momento evolucioné en mi actual forma angemónica (o desevolucioné, como quieran verlo) y por ello me volví una incomprendida, que desadaptada no creo ser, pese a ser solitaria y hermitaña, pese a que me engento con faciliadad, no le tengo fobia a la gente, que sí a algunas, pero no todas las personas. Pero hablaba de los problemas que tengo. No son cambios de humor, no son las hormonas (quizás sí), siento que esto es algo más, algo nuevo está pasando, una parte de mi que ya había conseguido dominar (o que pensé estaba dominada) se anda rebelando, anda dando señales de vida, como que no estaba muerta sino solo de parranda, como sea, da igual, el caso es que con una facilidad sorprendente, paso de una idea a otra, más que de un estado de ánimo a otro, aunque en parte, como que mi mente ha creado dos bandos y todo el lío está porque no se ponen de acuerdo, un lado (desconozco cuál, bien el izquierdo puede estar de cualquiera de esos lados) dice que siga, el otro dice que mejor no; un lado dice que nos valga, el otro dice que no debe valernos; un lado dice que vamos a empeorar las cosas, el otro dice que chance y las mejoramos, y es por ese «chance» que me empiezo a decantar por el otro, ¿por que cuándo a nosotros se nos ha dado bien eso de hacer las cosas bien? Con nosotros, tan dados a la izquierda, todo nos puede salir mal, y vale que nos andamos predisponiendo, pero bueno, es que luego de varios lustros uno termina convenciéndose de ciertas cosas y los zapatos ni a fuerza entran y nuestros pies nos gustan como para querer quitarles un pedazo…

Y al final, luego de mucho pensarlo y repensarlo y haber decidido elegir cada una de las opciones y luego haber cambiado de opinión y elegir lo que no elegimos y volviendo a deselegir y reeligiendo y poniendo nuevas opciones y cambiando de idea, de concepto, al menos hasta ahora, hemos decidido dejarlo a la suerte, lanzaremos una moneda, aunque muy seguramente vamos a pedir»dos de tres», y «no hay quinto malo» y buscaremos «el 7 de la suerte»… Nos encanta complicarnos, ya lo sabemos, y es que ya pasamos por buscarle respuesta a: ¿por qué lo haces?, ¿por quién lo haces?, ¿para qué lo haces? y demás cuestiones que puedan surgir. Ya intentamos por todos nuestros medios encontrar la respuesta «adecuada», queremos hacer «lo correcto» y todo nos lleva a lo mismo, seguir, pero luego volvemos a pensar que mejor no, jajaja Qué complicada nos hacemos la vida, neta. Pero lo rescatable de esto es cuánto nos importa, cuánto nos preocupa, el sencillamente dejarnos llevar (quizá) nos reportaría los mismos resultados que queremos, esperamos, tememos, pero el hacerlo de una manera aterradoramente consciente le da algo, no sé bien decir qué: ¿importancia, valor, significado? Pero algo le da.

Mentiríamos al decir que no esperamos algo a cambio, claro que esperamos algo a cambio, la base de mi naturaleza angemónica es humana, por mucho que me duela, je, tons gran parte de los «males» humanos me afectan, el egoísmo, la envidia, la obsesión, pero bueno, la verdad es que aunque fuese algo malo lo que nos termine tocando, estaría bien, pues sería algo. Masoquismo conformista el nuestro, pero incluso masoquismo angemónico, no somos dados al dolor físico, no, lo que nos gusta, nos mueve, nos mantiene vivos, son estos terribles y a la vez exquisitos dolores emocionales, psicológicos, este dolor que nace de un casi palpable apretón en el corazón, de esta mano invisible que nos da de lleno en el pecho y se dedica a meternos en la cabeza todos los finales tristes y poco alentadores que podrían ser los que nos deparan, este sentirnos a gusto imaginando que todo saldrá mal (con la esperanza, porque esa jamás la perdemos, me la cosí hace ya mucho con triple pasada para no perderla) para ver si así el pinche universo se empeña en llevarnos la contraria y las cosas suceden al contrario, para ver si la estúpida ley de la atracción entiende que lo que uno tanto añora es justo lo contrario a lo que uno piensa constantemente.

Divagues sin sentido alguno como siempre, sigamos culpando al calor.

Un mañanero

12 May

Hay una canción de Enanitos Verdes (estoy segura de que ya alguna vez dije que es una de mis bandas favoritas, básicamente fueron los primeros rockeros que comencé a escuchar en forma tantos años ha cuando estaba en la secundaria) que se llama «Mal de amores», viene y no al caso. En efecto sufro de mal de amores, pero es un mal innato de mi ser, como mi alergia al polvo y mi propensión a la gripe, mis dolores de cabeza casi diarios, es algo tan natural como ello. Hoy particularmente no me siento afectada por ese mal, dormí demasiado bien, luego de una sesión de dibujo que terminó con un encuentro cercano del tercer tipo, o algo así, el encuentro en el que estás cara a cara con la cosa con que te encuentras. En este caso, la confirmación de que mi mente está mucho más trastornada de lo que suponía y saberlo, hacerme consciente de ellos, parece que obró de la mejor manera posible, fue como sacarme un peso de encima, un  peso que ni sabía tenía ni sentía me molestara pero que ya sin el me siento mejor. Raro. Como todo en la vida, raro.

Mi multifacetismo radica en mi capacidad angemónica de dividir mi personalidad en varios entes tan particulares y definidos cada uno que al juntarse toda la plebe en mi mente se arman tremendas fiestas que seguro es la causa de mis constantes dolores de cabeza, porque no creo que todo sea felicidad allí dentro, no, el angemonio, que pasa a ser un versión mía tan exacta y opuesta seguro se da sus aires de superioridad y se nombra el soberano del reino en ruinas y la musa ha de agarrarlo a latigazos, y Chole, Paranoia y Pesimismo seguro se van a una esquina a jugar cartas, y bajo la mesa se esconde el enorme gato rosa y peludo que se alimenta con todos los sueños e ilusiones románticos que a ratos les han de caer como aguaceros y que extrañamente no crece, aunque seguro pesa, debe ser de esos que uno cree que por ser chiquito no hace nada pero si se te echa encima hasta el aire te saca.

Se me antoja vivir en mi mente, debe ser divertido, pero ¿a quién le confiaré el dominio de mi ser, con quién hacer el cambio? No creo que ninguno de esa plebe pueda con tremendo paquete, una vida tan «monótona» como la mía exige mucho esfuerzo, innovación, una no se vuelve mitómana ni obsesiva ni depresiva por puro gusta, las decisiones que toma, los caminos que escoge seguir, todo conduce a árboles de Tome Uno y vas armando tu colección de desmadres y terminas arrastrando maletas llenísimas casi a reventar, maletas y bultos y cajas y paquetes que terminas poniendo sobre una carreta que te ves obligado a ir jalando por terrenos cada vez más desgastados y poco apto para semejantes menesteres, y cuando caes en un bache te preguntas: «¿por qué tomé este camino?», mientras observas el sendero de junto todo es colorido y soleado y el aire sopla fresco, totalmente opuesto al terreno donde tus pies se hunden entre tanto barro y cada paso es una odisea y pequeñas batallas a muerte se libran de tanto en tanto, desvías la mirada para ver una mariposa y esa flor tan bonita, esa que pensaste sería la primera que cortarías, abre sus fauces y la devora, por algo no te fuiste por ese camino, por algo nadie lo transita, allá frente a ti, ni tan cerca ni tan lejos van más locos con sus cargtamentos a rastas y pese a escucharse sus quejas y mentadas, todos siguen avanzando.

Y el angemonio con su mejor sonrisa, con esa que deja los colmillos al descubierto, se asoma por la única ventana que decora nuestra fortaleza rodandote pregunta con el tono angelical que aún no pierde: «¿Por qué vas caminando? ¿Ya se te olvidó que hace mucho hicimos que esta madre ruede sola…?» y en efecto, llegamos a unos de esos casos en que me atropello a mi misma y las carcajadas resuenan tanto que mis mentadas ni se escuchan y solo el gato sale a ver qué nueva cicatriz de guerra conseguí, y nos sentamos en la orilla de la carreta a observar el paisaje que vamos dejando atrás, dentro se oyen gritos y el extallar de las cosas al estamparse contra alguien o las paredes, e invariablemente, los fantasmas hacen acto de presencia, flotanto como moscas alrededor de la luz, de mi,  y se sientan, se aparan, se acuclillan, se inclinan, se recuestan en derredor para dejarse observar a detalle. Si es un buen día, en eso queda, de lo contrario alguno de los demonios seguro da con nosotros, sospecho que las carcajadas de aquellos los alertan, y nos embiste, casi siempre por la izquierda, y nos saca del camino y todo se vuelve un enredo, un caos, una revolución de cosas sin orden ni sentido que invariablemente termina conmigo durmiendo sobre una basta manta hecha de fantasmas, un angemonio refunfuñando en la cabecera, el gato enroscado a sus pies maullándole sabe qué cosas y el resto de la tripulación erigiendo de nuevo la fortaleza, reacomodando todo lo que por el incidente o no terminó fuera de sitio, se esfuerzan, para que luego, en el siguiente día de camino, puedan volver a crear un marivolloso caos.

Y los demonios nos miran, nos señalan, se mofan de nosotros y con gestos nos aseguran que esta guerra no termina y eternamente estaremos peleando, hasta que decidamos instalarnos en algún sitio y saque de alguna de las maletas la torre sin puertas y la burbuja y la fuente y el pozo y los columpios y nos hagamos con un claro para instalar el reino flotante, antes de que nos caiga encima, deberíamos darnos prisa, pero ya no tenemos prisa, nos hemos acostumbrado, nos adaptamos, nos gusta la mala vida ^^

Divagues

11 May

Hay demasiado polvo en mi cuarto, polvo, tierra, mugre, cabellos que se empeñan en dejar de ser parte de mi cabellera, desertores, hoy justo viendo una foto del año pasado, de hace poco más de un año, quizás, quien quita, igual y ya tendría el cabello tan largo como lo sigo queriendo, no sé, tengo ganas de tener el cabello largo, por muchas razones y ninguna, y mi cabello obstinándose en no crecer, o crecer muy lento, en caerse, porque se cae, no se me rompe ni quiebra, ya le pregunté a mi tía-prima-madrina la estilista de la familia y dice que no es d preocuparse pues tengo un chingo de cabello, y pese a que aparte mi cabello es grueso, se cae, se junta el polvo que anda empeñandose en cubrir el suelo, esperaré, no va conseguir cubrir el suelo, encender el ventilador todas las noches ayuda, aunque igual y por eso amanezco con la garganta congestionada, debería barrer, pero no hay que barrer de noche, dijo mi Ma, que le dijo la abuela, de esas cosas que se dicen y uno las sigue diciendo, que no hay que barrer de noche, porque la escoba duerme.

¿Soñarán las escobas?

Particularmente no soy muy amiga de las escobas, no la haría de bruja, volaría más por mis propios medios, con el poder de la mente, por tanto usar mi mente, por tanto pensar me duele, hoy me duele, tenía rato sin dolerme, es el calor, seguramente, incluso los mosquitos ya han hecho acto de presencia, y no sé cómo ni porqué la palabra mosquito me ha recordado las «guayas» que en el árbol del patio se balancean en las ramas más altas lejos del alcance. Tenía que ser, le cortaron todas las ramas de abajo, tons dónde iban a crecer las guayas si no hasta allá. Me gusta subirme a ese árbol, ya crecí, aunque no lo crean, y me refiero a estatura, pero me sigue dando miedo el breve instante en que mis pies dejan de tocar el suelo y tengo que valerme del empuje y agarre, equilibrio, fuerza de voluntad, suerte, ganas del árbol de dejarme subir, y subo, y me siento en esa rama que parece hecha justo para sentarse, y siempre sopla el viento, siempre, bien raro, y abajo las hojas, tantas hojas acumuladas que hay veces que me dan ganas de ver qué se empeñan en esconder, pero las arrieras, esas malditas hormigas mordelonas, viven allí abajo, y se la traen contra mi, expresamente, podría asegurar que si más humanos estuviésemos parados cerca de esas arrieras ellas optarían por morderme.

Soy alérgica al polvo.

Lo bueno/malo de este tiempo de tanto calor es que estoy tomando más agua, más de dos litros, agua fría casi todo el rato, y por más que estoy pensando que en cualquier momento me va a dar gripe, nomás no, hace demasiado calor, tanto calor, que me duele la cabeza, y el viento caliente sopla y remueve el polvo y el polvo se cuela por la puerta siempre abierta de mi cuarto y se acumula bajo la cama. Mi bendita cama. Es un campo de guerra mi cuarto, todo sucio, desarreglado. Debería limpiar, pero esas cosas no se hacen de noche. Tengo que imprimir las fotos que hacen falta, hacer un mural nuevo con ellas, terminar de cubrir los pedazos de pared que quedan, arreglar la cama, la otra, que se desarmó, ¿estaré gorda? Mi perro, el peludo negro, se ve flaco y está gordo, aunque el café también se ve flaco y está gordo, tons, yo que flaca no estoy pero estoy delgada, pese a que me digan que estoy más delgada de lo que estaba, será que sí, razones hubo para perder peso, ya se me fue el apetito extremo, entonces no recuperaré peso, y me quedaré así, debo hacer ejercicio, las próximas vacaciones se acercan y quiero estrenar bikini, uno negro, que compré hace ya un buen, y debería comprar otro, y mi cama destrozada, bien trágico, necesita arreglo, un día de estos, la otra cama, mi cama, perdió dos tablas, de nuevo. Me acuesto y cuando giro hacia la derecha, alguna tabla cae.

¿Por qué cuando duermo contigo no siento la necesidad de abrazar una almohada?

Hay invasores en mi cama, intrusos invitados, una vaca y el mostro come galletas que finalmente volvió a mis barzos, seguro ellos son los que hacen peso extra y por eso las tablas de la cama se caen, se supone que la humedad expande, tons como hace calor, las tablas se contraen, y por eso se caen, y son unas tablas grandes, gruesas, no es para que se anden cayendo, deben tener un amorío con el polvo que vive bajo ellas, ¿quién soy yo para meterme? Que se empolven, pero luego el polvo sube al encender el ventilador o cuando sopla ese viento caliente que en estos días me hace tomar tanta agua fría, y hará más calor, pero esta bien, el ejercicio hará más efecto y lucirá más mi bikini, aunque si bajo mucho de peso quedaría en las mismas. ¿Hace cuánto no veo el mar? En la playa no hay polvo, hay arena, y esa no es tan molesta, digo, recuerdo la de Tangolunda que encima de gruesa era agresiva.

Se me antoja una nieve de cacahuate con vainilla.

Uno de estos días, igual hoy, se caen más tablas de la cama, nunca se han caido más de dos, así que igual puede que no caigan más, y todo será levantarlas, lidiar con el polv, la mugre, los cabellos. Debo realinear mis zapatos. Necesito más sandalias, unas azules estarían bien, y unas negras, y unas cafés. Ya con esas, azules tengo, las estrené hace poco. Odio la televisión, dicen cada cosa, que mi mente interpreta de maneras que nada, nada, nada que ver, estoy divagando, pensando en polvo, en escobas, en un bikini, y en la tele hablan del padre Mengano, y yo me acuerdo de ti. Y es que sí «tanto creo en ti» como diría Manuel García, soy tan terca que no pierdo la fe y creo que tienes salvación, todo es cuestión de empeño, de esfuerzo, de paciencia, lo cual me lleva a que no seré yo quien logre redimirte, si ni siquiera me digno a barrer mi cuarto, y prefiero dormir en diagonal en mi cama de tablas caidas por fobia y repeluz al polvo. Y con tanto calor que hace, ganas me dan de cortarme el cabello de nuevo, pero no, que crezca, que haga el intento, lo quiero largo largo, lo digo ahora para que quede constancia, no me cortaré el cabello en 5 años!! Ya dije, no pregunten por qué 5, se me acaba de ocurrir, y ya saben que me obsesiono con todo, tons, en efecto, ya valió el asunto, pero, dado que aún hay tiempo, no he puesto punto final, valen los despuntes, cada tantos meses, un despunte más este año, y luego nada.

Mañana arreglo mi cama.

Celos

9 May

Iba a escribir sobre mi, como siempre, pero el azar a querido poner en mi camino a una chica que me está buscando pleito de la manera más absurda por una razón tan inversosímil que no he podido resistirme a responderle ^^Los celos son malos, criminales, dejarse dominar por ellos es lo peor que uno puede hacer, más que no darle importancia al qué dirán, por sentirte una mujer segura y en tu derecho de pelear por «tu hombre», quedas en evidencia (y vergüenza) debería de darte, que más que pensar: «Ay, qué linda, defiende a su novio de esa perra arrastrada buscona que quiere quitárselo», una debe pensar que está quedando en evidencia como loca celosa obsesiva paranoica, pues si vas a celar a alguien debes estar segura de que, en primera, celas con buenos motivos, esto es, estás segura de que alguien está queriendo meterse con tu novio, segunda, debes comprobar que tu novio da motivos para que una tercera se meta en tu relación, si resulta que sí, es con tu novio con quien debes hablar, si está dando pie a que una desconocida se meta en tu relación, algo está mal, y antes que ponerme a celarlo con medio mundo debo ponerme a pensar qué estoy haciendo mal o qué dejé de hacer para que el perdiera el interés y empiece a buscar nuevos aires. Ahora bien, si no es el caso, se anula la razón de celar, si mi novio no está haciendo algo, y todo es paranoia mía, debería analizar mi proceder, eso de ponerme a molestar a alguien sólo porque estoy “segura” de que es quien sospecho sea, XD Chale, pero en efecto se confirma también eso de que: “Cada cabeza es un mundo”

Izquierdo, izquierda

4 May

Hace unos días, el lunes, me reí bastante, tuve un ataque de esos en que hasta siento que me sonrojo y hasta el aire se va. Estaba leyéndole el café a Ale cuando me distraje en algo que ya no recuerdo y el mesero apareció queriéndose llevar la taza del destino y por inercia Ale y yo «gritamos»: ¡No! y rematé la escena con mi mano agitándose sobre la del mesero en claro ademásn de: «Deja eso, chamaco» XD Y nos desternillamos de risa…

Y por si fuera poco, luego de ello inicié (proseguí) una guerra sin anuncio ni sentido contra (creo) el mismo mesero que se llevaba mi servilleta nueva recién dobladita colocada a mi lado izquierdo. Creo recordar que fueron al menos 4 servilletas las que se llevó y el mismo número que volví a doblar y colocar en la misma pocisión. ¿Y por qué? Ni idea, sencillamente sentí la necesidad de mantener una servilleta doblada a la mitad a mi lado izquierdo.

Tener algo al lado izquierdo, ver al lado izquierdo (pretexto), tener un «motivo» para voltear a la izquierds, de escuchar con la izquierda, de sentir (como siempre, incluso más) con el lado izquierdo. Con este mi lado izquierdo tan atrofiado y diferenciable del derecho justo por eso, por lo mal que está, por lo mal que se ve. Irónico que sea justo ese lado el que me informa de todo, el que a ratos parece que se expande y se renueva, rejuvenece, mejora, se vuelve de nuevo un espacio habitable. Mal decorado, eso sí, pero habitable. Polvoriento, quizás, pero ya no tan ruinoso.

¿Qué de malo tiene habitar un sitio en ruinas? Estar atrapado en el pasado, supongo, negarse a seguir, no avanzar, no querer continuar, aferrarse a algo que ya no está, vivir con fantasías, cenar con el Diablo, salir de paseo con mis demonios, saltar en los charcos de la incertidumbre y dejarse caer de frente para ahogarse más rápido. Todo con tal de mantener el lado izquierdo intacto, maltrecho como siempre, dado que aparentemente así es como funcionan las cosas por estos lares. Y estas malditas ganas de ya no escribirle a un fantasma, porque la verdad es que quiero respuestas, la verdad sea dicha, y pese a que no las pido, no pregunto porque temo que las respuestas sean ni de lejos lo que espero y quiero.

¿Quién quita y esta derrota, este ranazo, se vuelve la gota que derrama el vaso, el empujoncito que baste para echar abajo el castillo que con tanta facilidad he construido? ¿Por qué temo su derrumbe? Justo por eso, porque un derrumbe por lo general es provocado por un agente externo, un derrumbe obedece a un deseo ajeno. Y por ello no. Resulta que prefiero seguir viviendo en la burbúja, bailar cada noche con este ente tan parecido a ti que se ha quedado aquí conmigo, viviendo a gusto y a sus anchas en mi ruinoso reino nunca recuperado del primero: «No», del primer «Adiós».

Que se dejen escuchar los cacareos. Me niego a arriesgarme, pese a que exista la posibilidad de que tu aire le devuelva la vida a mis alas.

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