La mente humana (la mía en particular) funciona de maneras tan estúpidas que no dejo de sorprenderme, XD Basta con tener el control suficiente para decir Esto sin pensar en Aquello y sostenerlo, entonces todo confabula para lograr objetivo, claro que si uno no está bien seguro todos los planes se ven inútiles ante el potente empuje de la Ley de la Atracción funcionando en nuestra contra. Siento que definitivamente sé usar la Ley de Atracción en mi contra, de alguna manera me especialicé en saber cómo aplicarla para no sonseguir lo que quiero, o conseguir lo que no quiero, como les suene mejor. Porque sí, en efecto, basta que me mentalice y diga: «Hasta aquí» y «allá van bolas», como diría mi madre, en un enorme revoltillo de cosas irreconocibles en una cantidad de tiempo mucho menor a la que uno había aplicado para conseguir lo que quería, consigue lo que no quería, o ya no quería, o decía ya no querer ^^ Sí, estúpidos Murphy y la Ley de Atracción.
Pero, extrañamente, más bien no directamente, quiero expresar mi sentir sobre mi más reciente «metida de pata», sí, sé que casi toda la culpa es mía, je, quiñen me manda, verdad? Pero bueno, no estamos aquí para culparme, no estamos aquí para eso, XD Decía, que me parece tremendamente graciosa (miedo me da algunas veces) la facilidad con que me enamoro y desenamoro, porque podríamos ir y buscar testimonios jurados y comprobarían que en efecto cuando me enamoro, me enamoro, perdidamente, aunque sea sólo por un rato, pero luego, cuando llego a la conclusión de que es una «pérdida» de tiempo sencillamente dejo de hacerlo. Ya no más suspiros, aceleres de corazón, miradas embelezadas y ojos llorosos. A seguir adelante como si nada, o a retomar las cosas desde uno dejó de caminar y empezó a correr y saltar, sí se puede, por difícil que se vea, levantarse, sacudirse el polvo y ya está uno de pie. Hacer cara de «aquí no pasó nada» cuando te tropiezas y por nada te caes pero al final no, je
Y es que sí, suerte la mía de «por lo general» pensar las cosas antes de hacerlas (aunque claro, muchas veces me vale haberlas pensando y repensado, elaborado infinidad de planes, calculado probabilidades, visualizado las mil y posibilidades posibles, llegar a la conclusión de que es mejor no hacerlo, y lanzarme de cabeza), suerte la mía de que cuando tengo un tema amoroso no dejo de darle vueltas y mis argumentos terminan por ser lo suficientemente buenos como para comvencerme y por reflejo convenzan. Las cosas pasan, las cosas están destinadas y son creadas para pasar, hagamos lo que hagamos, todo sigue un curso ya marcado. Entonces nada debería sorprendernos, y no obstante seguir teniendo la capacidad de asombrarnos es genial.
Entonces, que pase lo que tenga que pasar.
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