Pregunto

21 Feb

¿Qué tan alto quieres que lo grite? ¿Qué tan alto? Aquí estoy, aquí sigo, no me he movido, por eso, por ello, por esto. Cambiaré, me iré, quizás eso es lo que hace falta, cambiar de aires, alejarme, no pensar, no decir, no sentir, no esperar, no buscar, no callar, no pedir, no dar, no hacer, no pretender, no anhelar, ¿no soñar? Imposible no soñar. Es lo que me mantiene, es el relleno que me da forma. Y asumo que algo de esta forma es lo que llamó en parte tu atención. Siempre es así, todo empieza con una mirada, una mirada en algún punto correspondida. ¿Es irónico, lo has pensado, que cuando uno besa tiende a cerrar los ojos? Uno pasa a reconocerse con los labios. Los labios que forman una sonrisa, esa sonrisa tuya. Me pregunto, me pregunto, me pregunto: ¿qué es lo que tengo que hacer? Estoy haciendo investigación de campo, preguntando a todo el que se deja, bromeando con el tema. Es bien chistoso esto. Incluso a ti te he preguntado. Quiero saltar de nuevo, saltar alto, muy alto, tan alto que de nuevo me olvide del suelo que acabo de dejar, que la sensación de ingravidad me mantenga, olvidada de que al final voy a caer, y de nuevo ignorarlo, dejarlo pasar, pero en el fondo mantener la esperanza, de que al caer, estés allí para sostenerme.

Se regalan un par de ojos, solo me meten en problemas.

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