Desde mis años de la prepa aprendí que la causal “If” es un soberano y tremendo dolor de cabeza. “If” traducido a: ¿si…? Cualquier pregunta (o frase) que lleva ese bendito sí es para tenerle miedo. Vi una peli llamada “How do you do (Cómo sabes si…?)”, de ahí mi divague, la historia gira entorno a la duda de cómo saber, de buenas a primeras, qué es el amor, de segundas a terceras, si estás enamorado, y de finales a últimas, si es la persona indicada, si es tu alma gemela. Es, fue y será eternamente un lío dar respuesta a esas preguntas, porque vamos cambiando con el tiempo y por ende nuestras respuestas a dichas preguntas, antes nos bastaba con que nos gustara la persona y le gustáramos, luego uno se para a pensar en si tenemos intereses comunes y tal, luego resulta que la persona quiere cambiarnos, o sencillamente cambiamos por la persona y cuando nos vemos al espejo somos otra persona, una persona tan diferente a nosotros mismos que si nos mostráramos así nos mandarían a volar al instante, ¿entonces, es real?
Se supone que si estamos a gusto con ello pues no debería afectar, pero en esta hipótesis no es el caso ^^ Así pues, llegamos a mi tema favorito: el miedo. Miedo a mostrarnos tal cual somos por temor al rechazo, miedo a que nos abandonen por no ser lo que se espera de nosotros, todo gira entorno al miedo. Y yo en medio de la muchedumbre me paro de puntitas y grito: ¡¡ARRIÉSGATE!! Hay que hacerlo, sí, la naturaleza no nos dotó de un caparazón anti ranazos, pero pues ese no es motivo para encerrarnos (en burbujas) por temor a quebrarnos a la primera, si no estamos dispuestos a que nos pase lo peor entonces no merecemos que nos pase algo bueno, porque es la Ley de la Balanza, para que nos lleguen cosas buenas debemos tener malas, no sabríamos diferenciarlas (apreciarlas) si no fuese así. También es aceptable decir que muchas veces el temor a lo desconocido, a dar vuelta en esa esquina que siempre evitamos (por algo, sexto sentido, intuición) es lo que nos frena, es gracioso cuando terminamos enamorados de esa persona a quien no prestamos atención, de ese a quien ignoramos, de ese a quien veíamos solo como un amigo, o de ese tipo que llena totalmente los requisitos del sujeto a quien dijimos jamás le haríamos caso. Se cumple el “nunca digas nunca”, por ello procuro no decirlo, te insto a ello, te lo pido, te lo ruego, te lo imploro, te exhorto: arriésgate.
Lo sostengo, lo único que puedo prometer es que no daré certezas.
Me asombra comprobar y confirmar que soy un bicho raro, que si tuviera un cachito más de confianza en si mismo se lanzaría de cabeza más seguido de lo que lo hace, hablaría más alto, reiría más. Bailaría. Iría a tu encuentro y te jalaría de la camisa para plantarte un beso y luego dejarte allí. Eterna Ley de Correspondencia, ya fui y te besé ahora te toca. Mi obsesión por el Equilibrio, mi añoranza de justicia y compensación, incluso eso lo mandaría a volar, ya vi que no es posible para todos actuar como yo. De hecho es lo correcto que sea solo uno quien se deje llevar, mi verdadera alma gemela está por allí ayudando a una chica a dar ese paso. Y yo por mientras aquí estoy, con mi cartel luminoso de “Hay vacante”- “Se busca”, dispuesta a darte el empujón que necesitas o a lazarte de ser necesario, te voy a terminar secuestrando, te lazaré y te echaré sobre mi caballo negro, XD Arriésgate, no lo pienses, que por pensarlo es que no lo haces, y el tiempo se nos sigue yendo, sí, soy mágica, pero incluso yo no puedo tener al tiempo prisionero.
Una vez un amigo me dijo que le asombraba que yo hiciese las cosas que hago cuando un tipo me gusta, me reí pues para lo que me han servido, jajaja, pero sí, cuando el tipo en verdad me gusta me armo de valor y casi voy y se lo digo… Con el paso de los años he adquirido más confianza (estoy segura de que aún me falta) y pese a que mis técnicas no dan los resultados esperados, me han servido para salir de la duda. Ya dije, esas mis ganas de querer que tomen la segunda, pues como son tan lentos la iniciativa tiene que ser mía, pero para como van las cosas, tendré que hacer todo en lo que se arman del valor que me falta para comportarse como una espera. De nuevo un saco al perchero. Tu flojito y cooperando, déjate llevar. Arriésgate.
Solo me falta poner tu nombre.
Me encanta una canción de Nelly Furtado: “Try”, de eso se trata, intentar, una y otra y otra y otra y otra y las que hagan falta, seguir intentando, seguirse levantando, seguir avanzando. Arriesgarse. Hacerlo. Intentarlo. Tratar. No nos queda otra, de eso se trata la vida. Y al menos a mí me gusta, la piel se endurece con los ranazos, uno ya no los siente (tanto), uno va aprendiendo a caer. Uno deja de darle importancia. Entre más fácil se cae más fácil será el levantarse. Entre más rápido le pierdas el miedo al rechazo más atento estarás a lo que pasa y a tu alrededor y verás el universo de posibilidades que flotan a tu alcance.
Solo la muerte (porque no recuerdo ni sé qué hay más allá) no tiene arreglo, pero la distancia, el idioma, la edad, la religión, la posición social, todas las cosas mundanas a las que solemos darles importancia, todas, tienen arreglo. Estamos en un mundo en donde es prácticamente imposible perder el contacto, donde pese a estar lejos estamos cerca, podemos llegar a donde sea si nos lo proponemos. Di “rana”.
Dame de nuevo una sonrisa.

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