Lo que están leyendo es transcrito desde una hoja que seguramente , lo podría jurar, no fue hecha para que escribieran en ella. Es la hoja antes de la contraportada de unag guía (de la segunda que he tenido) que alguna vez decidí seguir. Años ha que sabía el nombre concreto de esta hoja, cuando me tocó hacer un libro y escribir sus partes y todo eso. Por más que lo intento (aunque aclaro que no lo intento gran cosa) no recuerdo.
Disfruto el olor del grafito (sólo tenía un lápiz a mano) y me pregunto qué haré si la punta se acaba antes de terminar yo con mi divague. Empecé a divagar a las tantas y minutos después no pude seguir resistiendo y tuve que buscar en qué plasmar estas líneas, lo dicho, la bendita musa viene cuando quiere a la hora que quiere y no queda más que escucharla. Y como eran las tantas, pues cuenta para entrada del día. Pero de hecho yo hablaba de ese lápiz. Tanto tiene que dejé la costumbre de escribir en papel y más aún la de escribir con lápiz.
Estoy en penumbra, y no lo digo literalmente. Da igual si cierro los ojos, aunque tenerlos abiertos ayuda a que mi escritura vaya más o menos derecha. La luna está, creo, ya casi llena, así que mejor prescindí de la luz eléctrica.
El hecho es, que mientras admiraba la nada y veía ir y venir a los cangrejos me sentí, levemente, entre triste y agobiada. Al parecer tengo cierta tendencia, predilección quizá, por los amores no correspondidos. Y es que hace unos días me preguntaron cuál era mi canción favorita y al instante respondí: “Wonderwall – Oasis”, ni siquiera lo medité; la segunda que me viene a la mente es: “Secret Smile – Semisonic”; y cuando me preguntaron cuál en español me quedé en blanco. Ahora, días después, creo poder responder. Siempre me ha gustado “Una absurda canción de amor – Enanitos Verdes” , una canción de Alejandro Filio que tengo con el nombre de “Cuando un verso te nombra” (y estoy segura de que no es el nombre real) y “Si tu no vuelves” en la versión de Amaral y Chetes. Así que si uno lo analiza, todas esas canciones hablan de amores no correspondidos por alguna razón.
Soy un ser amable. Trasgiversando la palabra a mi modo, me refiero a una persona que es digna de ser amada y no a una que es cortés. (XD) Tengo la mala costumbre de amar de más, o de menos cuando demuestran una entrega parecida a la que doy. Todo por mi maldita obsesión de mantener las cosas en equilibrio… Así que todo nos lleva a esto: ¿qué tan cierto es eso de que ya sé qué quiero de la vida? El hecho es que sí sé qué quiero. Pero me veo a mi misma haciendo nada por obtenerlo. Tengo miedo a enfrentar un nuevo fracaso, la verdad sea dicha.
Quiero reír más (pese a que corra el riesgo de arrugarme ^^). Quiero sacar las lágrimas que aún tengo tras los ojos. Quiero hacer inmune a mi piel contra los escalofríos. Quiero una enorme red que evite me revoloteen libremente las mariposas en el estómago. Quiero, al volver la vista, encontrarme con una mirada que esperaba lo mismo.
En este punto sonaba “Take my breath Hawai – Dido” y descubrí, muy a mi pesar, que de nuevo estoy en una encrucijada. Ha llegado el momento de decir Adiós y seguir adelante no sin antes desatar de mi cintura el hilo que a la fecha me ha sabido guiar siempre de regreso. Tengo que extender estas alas atrofiadas y rotas. Probar, primero, el mantenerme a flote. Y si caigo, si me hundo… entonces debo poner la alarma, para que cuando suene ya deba estar de pie (o cuando menos levantándome), debo estar ya asomando la cabeza por sobre mi charco de arenas movedizas. Debo subarrendar mi guarida escombrosa (a riesgo de que la arreglen o la demuelan). Hay que tapiar las ventanas que dan hacia atrás. Hay que renovar la burbuja, esta vez en serio, para que quepan dos dentro, debo poner una trampilla de escape para que cualquiera de los dos la use en el momento preciso. Pensaba en ponerle elevador a la torre pero mejor solo escaleras, tampoco es el caso hacer la subida tan fácil.
Pintaré mi mundo de violeta y dejaré caer las estrellas suficientes para no dejarme ningún deseo olvidado.
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