Uno (de Yo)

27 Ene

«Donde habitan los monstruos» (Where Wild Things Are)

El original es un libro para niños. Decidí ver la película en vez de leer, esta vez me llamó más la atención la peli, y a mi ver no es una historia para niños, pese a que así es como la anuncian. O bueno, sencillamente se queda en clasificación A aunque hay mucha «violencia», aunque moderada… Es sencilla (y mágicamente) una historia para reflexionar sobre nosotros mismos, sobre lo que queremos. Los monstruos más que asustar son fieles reflejos de uno mismo, el lugar donde habitan no es más que ese espacio en nuestras mentes donde nos sentimos libres, y a la par, cautivos. En nuestro afán por mejorar las cosas y volverlas seguras terminamos encerrándonos en prisiones que solemos ignorar hasta que nos llega el impulso inevitable de la huida.

(Sigo sin saber qué es lo que echo en falta…)

Hoy, ahora, particularmente, me duele el abdomen, decidí empezar a hacer ejercicio de nuevo, para estar en forma, busco tonificar mi cuerpo (planeo darle pelea a la gravedad, xD), estoy a gusto con como estoy, así que lo «único» que tengo que hacer es mantenerme, lo cual estoy segura es lo más difícil. Siempre mantener es lo más difícil.

(Tengo una pregunta rondando mi cabeza…)

También me duelen los brazos, hice muchos malabares ayer (y no me refiero a hacer suertes con diversos objetos lanzados al aire, no, me refiero sencillamente a haber mezclado ejercicio con otras labores, léase lavar peluches y colgar un saco de boxeo, así como atar el lazo que lo sostiene), hoy continué con los ejercicios y mientras escribo me pregunto si podré dormir tranquilamente abrazando algo. Me pregunto si hoy podré dormir mejor que ayer, que me despertaba a cada rato y ya hoy para cuando «desperté» y decidí salir de la cama pensé habían pasado horas, me imaginaba que ya era más de medio día, y resultó que apenas habían transcurrido 30 y tantos minutos.

(No importa, no importa lo que pase, tengo que seguir…)

Sentí de nuevo, como hace años ya, que me echaron un gran carga sobre los hombros (me duelen) y que de golpe me quitaron, y agregaron años. Sigo resistiendo, luchando por inercia, empeñándome en no caer y avanzar, en seguir adelante con mis ideas de estandarte. Pero es tan difícil cuando pasan cosas que por más que uno sabe que pueden pasar, sencillamente pasan, sin que uno pueda hacer algo por evitarlo, tomándonos por sorpresa, dejándonos vulnerables y sintiéndonos estúpidos por saber que en nuestras guaridas tenemos los planos o incluso ya los medios «eficaces» para defendernos de situaciones como esas. Uno debería cargar siempre con un botiquín de primeros auxilios: pegamento súper resistente para un corazón inesperadamente roto, sonrisas de repuesto, un frasco de tranquilidad, un enorme saco para guardar los pedazos de nosotros que se nos van cayendo…
(Quiero…)

Mi esmalte morado-violeta empieza a irse, dejé de retocarlo. Es hora de cambiarlo, pero como aún no tengo un diseño en mente lo dejaré estar un par de días más, se ve bastante bien aún. Quiero ponerme extensiones (porque no quiero echarle químicos a mi cabello) moradas, jajaja Para salir de la duda de cómo me vería. Sigo pensando que necesito un cambio pero aún no me atrevo, le tengo demasiado cariño (hay demasiada vanidad de por medio) a mi cabello, con lo tanto que me ha costado que esté como está, con los mucho que me costó que estuviera como estuvo, con la de malas que resulta cierto que de la última vez que lo tuve largo ya jamás logré alcanzar esa proeza de nuevo.

(Quisiera…)

Hoy es un día raro. No sé qué pasará o dejará de pasar. No espero algo, ya en unos días volveré a mi cauce y será hasta dentro de algún rato cuando me detenga de nuevo a reflexionar sobre esto.

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