Archivo | julio, 2010

Una vez más

27 Jul
Lo siguiente será una de esas entradas que surgen de la nada en cuestión de minutos (así que si ven algún horror ortográfico "fue sin querer", me limitaré a escribir como autómata y si los noto los corrijo) y no sé ni por dónde empezará ni en qué va a acabar ni su contenido. aunque bueno, el contenido será de esos temas existencialistas de siempre, ya saben, a uno que le gusta complicarse la vida lo más posible.

Me vengo preguntando desde hace días ´pero ayer me lo pregunté más que de costumbre, creo, sobre si vale la pena, y no tanto si vale la pena el hecho general sino mi sencilla participación en él. Se me viene esa frase de que "para cada roto hay un descocido", si… pero hasta donde he indagado no está descocido ni mucho menos roto, ¿entonces? qué pinto yo ahí? no será que sencillamente estorbo? La idea del toloache se me hace tan oportuna con la de malas de que no es más que otras de mis mitomanías tan comunes. Es un problema, uno de tantos. Tengo tantos, entradas atrás intenté hacer una lista pero creo que no quedó tan bien como esperaba. Perdí algo en el camino, aún no se bien qué fue, pero estoy segura de que perdío algo, es un algo que cuando lo necesite caeré en la cuenta de que eso es lo que ya no tengo. Me pregunto (me sigo preguntando, me interrogo, con tehuacanazo y todo) si seré capaz de encontrar, o en su defecto sustituir lo que he perdido, hay cosas que no se pueden sustituir, sigo la filosofía de la que " a toda acción corresponde una reacción de igual fuerza pero contraria" algo así va, estoy segura, creo en el karma, para que se entienda más, soy pesimista (bien lo saben) y sigo sin creerme que las cosas seguirán bien, sigo empeñandome en echarlo a perder a más pronto mejor. No quiero sufrir más… Pero soy masoquista y aquí sigo, arriesgandome, como siempre, jugando en el filo de la navaja, haciendo las cosas a la "ahí se va" sin pensarlas gran cosa, confiando en que mi suerte (la suerte que tiene que ver con el azar) no es tan mala como la otra y las cosas saldrán bien por mucho que no lo parezca. Ala fecha funciona. Ni perderme puedo. Mi cerebro está tan bien diseñado (codificado de tal manera, tan encriptado, que juro que aún no ha nacido el hacker que podría decifrarlo si fuese un código computacional), sí, mi estúpido cerebro está encerrado en una cantidad infinita de murallas que forman tal laberinto que es más que probable que lo fui contruyendo hacia dentro y allí quedé, no logré salir y lo único que hago es pasear por los interminables recovecos, algunos tan amplios que parecen ser sendas de salida, yendo y viniendo, con la esperanza pero sin la certeza de que llegaré a la salida.
¿Vale la pena salir del refugio que representa mi mente? 
Podría ser que lo valga, pero el pesimismo se impone, si las cosas van bien en algún momento irpan mal, y luego irán peor, y loego mal otra vez, y si logré atravesar todo eso, volverán a ir bien, por un momento, y luego lo dicho, mal, peor, mal… Siento que soy un obstáculo. Soy como esos hongos, o las enredaderas, que si los dejan, crecen, se enrollan, asfixian. Dejan apenas vivir para no hacer el esfuerzo por uno mismo. Me cea la pesadumbre encima y pienso que ya todo está predicho y que de nada vale intentar hacer las cosas diferentes, que las cosas malas pasaran por más que uno intente evitarlas. Soy un obstáculo, de eso no hay duda. (Me empieza a doler la cabeza.) Soy y seré (por tiempo indefinido) un ser inseguro y necesitado que solo está consumiendo el oxígeno que deberían aprobvechar otros, pero soy egoista y me vale. Soy un ente tan contradictorio que resulta absurdo y por ello termina siendo ignorable. Eso deberían hacer, ignorarme, porque el no pretarme atención, pretarme poca atención, o fingir que me prestan atención, no cuenta, al menos no me cuenta y no me vale y ni de menos me sirve y pues no, el hecho es ese, que a la fecha estoy tan segura de qupé es lo que quiero que me sigue pareciendo mucho (demasiado para mi, algo que no merezco), debo confesarme, con la religión y la ciencia (ambas me dan miedo por igual), debo terminar los excorcismos que empecé y dejé a medias convencida de que bastanta decir "fuera, fantasmas, vayanse" era suficiente. Los fantasmas se fortalecen, cada dpia están al acecho, esperando el momento para asomarse y susurrarme al oído que noi vale la pena, que más me vale empezar a sabotear mi camino para no seguir avanzando. Pero sigo sin saber caer sola… 
¿Cómo puedo creer en lo que creo si sigo lastimando a quien está en mi camino a la menor oportunidad? La respuesta pesimista es simple, porque me siento bien haciéndolo (dura poco) y cuando acabao de carburarlo me siento mal, muy mal, tremendamente mal, y mi masoquismo se alimenta, se tasca, con ese sufrimiento, me encierro, intento huir, intento ponerle fin al asunto y vienen el egoismo y el narcicismo y la culpa a evitarlo, y esa es la historia de siempre, sólo con ayuda externa se podría finalizar esto. Pero todo tiene un pero, de ley (mi ley) y nos podríamos pasar la vida conmigo intentando explicar algo que ni yo entiendo y a la vez contardiciendome siempre en el párrafo siguiente…
Mentiras piadosas
Cuando le dije que la pasión, por definición, no puede durar, 
cómo iba yo a saber que ella se iba a echar a llorar. 
"No seas absurdo", me regañó, "esa explicación nadie te la pidió, 
así que guárdatela, me pone enferma tanta sinceridad." 

Y así fue como aprendí que en historias de dos conviene, a veces, mentir, 
que ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor. 

Yo le quería decir que el azar se parece al deseo, 
que un beso es sólo un asalto y la cama es un ring de boxeo, 
que las caricias que mojan la piel y la sangre amotinan 
se marchitan cuando las toca la sucia rutina. 

Yo le quería decir la verdad, por amarga que fuera, 
contarle que el universo era más ancho que sus caderas. 
Le dibujaba un mundo real, no uno color de rosa, 
pero ella prefería escuchar mentiras piadosas. 

Y las caricias que mojan la piel y la sangre amotinan 
se marchitan cuando las toca la sucia rutina. 

Y cuando, por la quinta cerveza, le hablé de esa chica 
que me hizo perder la cabeza, estalló: 
"¿vas a callarte de una vez por favor?"

Y así fue como aprendí que en historias de dos conviene, a veces, mentir, 
que ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor. 

Yo le quería decir la verdad, por amarga que fuera,
contarle que el universo era más ancho que sus caderas.
Le dibujaba un mundo real, no uno color de rosa,
pero ella prefería escuchar mentiras piadosas. (repite)

Esta canción de Sabina (mi gurú Sabina, dado que diabólicamente siempre hay una canción que me mete en estos trances literarios de los que con suerte sio escapando) me trae pensando (más, porque claro que es posible) desde que la escuché hace rato. La respuesta (la mía, que creo que ya se sabía, mis respuestas a algunos respectos son tan predecibles como las tuyas) sí, para mi es mejor tener algunas mentiras piadosas (estúpidas mentiras que desde que las escucho sé que son mentiras y, lo ya dicho, eso las anula así que de plano no cuentan), sonará tan patético lo siguiente, pero acabo de sacarlo en blanco. ¿Sabes porqué prefiero las mentiras piadosas? Porque dan la impresión de que quien las dice intenta proteger al otro, pues sabe que la verdad le hará daño (claro que hay de mentiras a mentiras pero ese no es el tema) y eso es lo que más necesito, que parezca que intentas protegerme, que no te creas mi cuento (acaso una mitomanía más) de que no necesito que me cuiden ni que se preocupen  por mi, ya lo dije, todo es una coraza, la verdadera yo creo que se quedó en los 16… a lo mucho llegó a los 18 y ahí si de plano se congeló. Pero (aquí viene otro, tenía que venir) no me gusta que me consideren débil, eso me obliga a seguir adelante, a intentar luchar, a avanzar un paso más aunque seguramente ese será el que me lleve al borde y me haga caer. Contradicciones eternas, conmigo nadie se aburre, se desespera y quiere correr en dirección contraria, sí, pero de que se aburre, lo puedo jurar, de eso nada.
Es tna difícil encontrar el párrafo final en estos casos, podría segir escribiendo, describir todo lo que he hecho a la fecha y poner comentarios a cada frase y desvariar e irme por las ramas, tanto que al segundo párrafo uno hab´ria olvidado el tema del que se hablaba y solo porque sé que pasdaría de repente volver+ia al tema de partida. Quiero. Y quierer me duele, me hace sentirme mal. Lo único bueno de esto es que finalmente he empezado a ver por donde van los hilos que se perdían en una maraña que creí imposible de desenredar. Empiezo a darme cuenta de cuáles son los puntos sensibles, aunque de poco sirve, veo la luz roja y doy el paso. Ojalá acusarme de daltonismo sirviera de algo.
Qué estúpida y paradójica me parece la vida poe esforzarse en juntar a los contrarios. 

Pues veràn

7 Jul
En resumen, aquì estoy, de nuevo, todo bien hasta a hora, pese a los baches y obstàculos que hubo en el camino, pero llegamos, que es lo que importa, resulta que hace frìo, o yo siento frìo, cualquiera que sea, da igual, tengo frìo y el malvado ese me dijo que no iba a hacer frìo asì que no traje ropa abrigadora, aaah, morirè, sobrevivirè hasta que venga para echarselo en cara y pedirle una remuneraciòn, juajuajua y pues ya, no hay mucho tiempo para explayarse, ni paga que ayude, je, asi que aqui lo dejamos.
 
Saludos a mis fans, jajajajajaja, ya volverè con algo digno de ser leìdo.
 
 
Mi planta vive!!!
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