Maldita sea!!
20 FebPor andar en la babosa, no puse la entrada, chale…
Editado luego de algunas horas: Bueno… Que apenas fueron unos minutitos, no debería contar, xD Si se repite pues ahí si ^^
Casualidades
18 FebRazones
16 FebMe piden razones para explicar mis actos. Y estoy segura de que no conciben que me sea imposible dar respuestas adecuadas o a lo menos coherentes.
Soy un ser extraño que a la fecha no sabe cómo le ha hecho para sobrevivir al día a día. Yo también Quero ser feliz, claro que lo quiero, pero por alguna razón estoy empeñada en sabotearme y hacer lo posible por alejar la felicidad, en cuanto la tengo cerca me da medo, no me pregunten por qué por que no lo sé, tengo demasiados temores guardados entre mis recuerdos que no sé ya cuál es la diferencia entre ellos, no sé por qué, siento que en verdad no merezco algo diferente a los que me ha tocado, no sé por qué, tengo la idea romántica de que llegará el día en que todo se acomode de tal forma que no tenga que seguir saboteándome para conseguir lo que quiero, lo que necesito.
Necesito que alguien me salve.
Pero nadie podrá hacerlo por que no dejo de hacer lo posible para no ser salvada. Espero llegue el día, el momento en que pueda entender lo que pasa en mi cabeza. No sé que pasa en mi cabeza. No estoy ciega, no estoy sorda, sólo soy incapaz de hacer algo para no parecerlo, no soy de hielo o piedra. Pero no sé por qué siempre veo la forma de dar esa impresión. No sé por qué hago lo posible por poner distancias. Me empeño en alejar a todos aquellos que han vislumbrado que bajo toda esta capa de retorcidas y despreciables maneras hay algo bueno.
Lo sé. No creas que no. Sé que puedo llegar a ser una buena persona, sé que puedo encontrar la manera de comunicarme de maneras sanas. Pero mi esfuerzo en hacer lo contrario se centra en mi necesidad de hacer entender a mi contraparte que no estoy bien, que en verdad necesito ayuda, que en verdad no puedo controlarme. No sé por qué. Pero así es. Y a la vez no quiero que nade cargue con esta carga. Porque, es e mantra que repito a diario, no vale la pena.
Nadie podrá salvarme si no dejo de enterrar minas en el camino.
No tengo la fuerza suficiente para detenerme cuando la luz de advertencia empieza a parpadear, por el contrario, soy un conductor suicida que pisa el acelerador a fondo esperando poder detenerse con un terrible y contundente impacto, sin importarme si no voy sola. No tengo la fuerza suficiente para hacerme callar. Mi determinación a ser así me impide hacer lo contrario. Estoy esperando encontrar el fin del camino para simplemente dejarme caer. Tan convencida estoy de que esa es mi única salvación que por ello, con la certeza de que mi fina es ese, no me niego el placer de ser feliz a ratos, de dar algo a cambio, para luego empeñarme en compartir mi pesadumbre, como si con cada herida que provoco me fuese acercando más al abismo.
Le temo a la soledad, por más que diga o demuestre lo contrario, ya deberían haber advertido que no es cierto. Le temo más que a la muerte. Sé que me derrumbaré cuando me quede sola, sé que cada día es uno menos. Por ello intento seguir en el mismo lugar, no alejarme demasiado, para recibir el impacto de lleno cuando suceda. Para procurar desaparecer también.
Me alegra saber que pese a todos mis esfuerzos he logrado dejar buenas impresiones y recuerdos rescatables de entre el desmadre que genero. Me alegra saber que no he logrado crear baches que impidan seguir avanzando. Me alegra saber que pese a todo pueden quieren seguir sonriendo. Quizás mi misión es esa, la de ayudarles a mejorar, a crecer, a volverse más fuertes, a ser mejores, para que así no vuelvan a caer en el camino de otra como yo.
Sé feliz. Que misión tan imposible me encomiendan.
Pesimismo
16 FebQuincena
15 FebTengo que hacer una cacería de nuevo.








Debe estar conectado para enviar un comentario.