Sentado de a caballo en una silla, con la mirada atenta en el pequeño objeto que había junto a la mesa, al lado de la caja en que había llegado, Anryk intentaba comprender aquellas palabras:
"Todo lo que ves… puedes capturarlo…"
Eso… eso era imposible…
Había consultado un diccionario hacía tiempo, y había encontrado una palabra que medio definía su estado actual… Era un hermitaño, le gustaba estar solo, aisaldo, de modo que nadie supiese de el y el pudiese saber de todos…
¿Quién decía que se lo había enviado?
"No nos conocemos… Pero por lo poco que he visto, supongo que este obsequio te gustará."
Leyó el nombre en su mente y por mas que quizo no pudo pronunciarlo, no es que fuera difícil, si no que, simplemente, algo en el no le dejaba pronunciarlo…
Se puso de pie y avanzó desafiante hacia el objeto. Acercó un dedo y oprimió el botón plateado que sobresalía en la parte superior… Con un extraño sonido algo "salió" de la parte de enfrente. Un cuadro se iluminó en la parte opuesta y una imagen se veía, algo borrosa, como si alguien o algo estuviese allí dentro y se moviera. Al acercar la mano se detuvo, volvió a moverse, se detuvo de nuevo… ¿Era… su mano… esa que veía allí?… La levantó hasta la altura de su rostro y la palpó con la otra mano… No, no podía ser, allí estaba su mano. Volvió a acercarla al objeto y volvió a verla en el lado opuesto.
Regresó a la silla y volvió a sentarse, esta vez en la forma correcta. Cruzó los brazos sobre el pecho y se recargó en el respaldo. Manteniendo el equilibrio, la silla se sostenía en las patas traseras. Ladeó la cabeza y fijando la mirada en el objeto lo acercó a si.
Lo tomó con ambas manos y se entretuvo por varios minutos observando las imágenes… Parecía una pequeña ventana. "… puedes capturarlo…" No veía como… Había otro botón, mas ancho que el que había oprimido primero. Lo oprimió y un ligero sonido siguió a un momento en que la "ventana" se puso negra, luego volvió a mostrar la imagen de sus pies descalzos apoyados en el piso de madera. Un punto de luz que no había visto antes brillaba bajo la "ventana". Lo oprimió. Parpadeó un par de veces, fijó la vista en sus pies, los movió a los lados, volvió a ver la ventana. Alli estaban sus pies… en la "ventana"… pero… seguían con el… ¿Cómo entonces…?
Volvió a oprimir el botón y la "ventana" volvió a mostrar las cosas que el veía. Dejó escapar una sonrisa. De esas sonrisas sensatas que rara vez se dibujaban en su rostro.
Caminó hasta el balcón, abriendo las puertas de par en par sin siquiera tocarlas, sostuvo el objeto con fuerza y observaba fascinado como las imágenes seguían allí, dentro del objeto…
Se detuvo de golpe antes de volver a oprimir el botón, aquel objeto capturaba lo que el veía, con la claridad con que sus ojos veían las cosas, pese a estar en el balcón del piso 47; en la última imagen alcanzaba distinguirse alguien sosteniendo un objeto parecido al suyo, el rostro estaba oculto por completo, solo los largos cabellos castaños se advertían a un lado.
Por más que observó, no distinguió a nadie… Volvió a ver la imagen… Qué curioso era aquello…
Cerró la puerta con una mano, corrió las persianas dejando la habitación en penumbra. Caminó hasta la cama, se dejó caer de espaldas sobre ella. Sosteniendo el objeto con ambas manos lo colocó con la ventana dando al techo. Oprimió el botón y un resplandor iluminó la habitación por un instante. Parpadeó un par de veces y buscó la imagen. Volvió a sonreír… Asi que ese era el…
Un par de ojos brillantes se distinguían con dificultad tras una cortina de cabellos negro azulados, en la tez pálida del rostro resaltaban unos labios oscuros. Alrededor todo era una maraña de sábanas revueltas, migas de galletas, papeles, lápices…
Oprimió el botón del principio y el objeto se quedó plano y oscuro… Empezaba a entenderlo, o al menos eso parecía. Lo dejó en el mueble junto a la cama, sobre una pila de papeles, junto a una lámpara que rara vez encendía…
Sabía que había una palabra que debía decir, pero su mente se hallaba cansada… No lograba recordar nada, se colocó boca abajo y avanzó arrastrándose hasta el centro de la cama, enterró la cara en una almohada que olía a galletas y con los brazos extedidos a los lados, nada más extender las alas negras y dejarlas caer sobre su cuerpo, como si de una sábana se tratara, se quedó dormido… En un sueño profundo… reconfortante, sin sueños… Solo con una imagen que aparecía a momentos… Una imagen y la necesidad de decir algo que no sabía que era…
By A.I.V.P. @
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