Con las manos en la espalda y la mirada fija al frente, Anryk veía caer uno tras otro, incansables, un sin número de líneas de luz que se perdían en el fondo del mar… Desde su balcón en el piso 47 tenía una excelente vista, pero era algo más lo que le permitía observar con claridad al embravecido mar que se hallaba a más de 20 kilómetros de donde se encontraba.
Al abrir su puño izquierdo, cayó sobre la alfombra, apenas emitiendo un suave sonido, una bolita de papel púrpura que parecía envolver dentro de si misma una brasa… Le habían avisado apenas con 2 horas de anticipación, seguramente con la intención de que se mantuviera a distancia…
-Lo sabías… y no me informaste-dijo Anryk apenas moviendo los labios mientras se volvía al interior del apartamento.
-Yo aún sé seguir órdenes…
En un sofá al centro del apartamento se hallaba sentado un joven de largos cabellos plateados, con las manos recargadas en las piernas y los ojos cerrados.
-Órdenes, malditas órdenes… Deberías aprender a distinguir lo correcto en vez de hacer todo al pie de la letra.
-¿Correcto, acaso tu haces lo correcto?
Andryk se dejó caer sobre la alfombra, con los brazos extendidos a los lados y las piernas juntas.
-¿Me dirás acaso que no extrañas nada?
-Nada…-respondió Anryk luego de un momento de silencio.
-Los tiempos han cambiado Anryk. Ya no existen tantas alternativas como antes… ahora si fallas… ya no eres indispensable…
-¿Los ves?… Yo intenté evitar eso… ¿Cuántos fueron esta vez?
-No sé…
-¿Cuántos?
-No estoy informado sobre…
-¡Dime cuántos! Anryk se puso de pie de un salto y levantó al otro joven por el cuello con una sola mano. El otro levantó un poco sus brazos al tiempo que nacían de su espalda un par de enormes alas blancas.
-10 000, sin distinción alguna.
-No es aceptable… deberían oponerse…
Anryk se llevó ambas manos a la cabeza, su cuerpo se sacudía con brusquedad… El otro lo observaba desde arriba, manteniéndose a flote por sobre Anryk, este cayó de bruces sobre la alfombra. De su espalda nacieron dos enormes alas negras, el hasta momentos antes atado cabello se soltó del listón que lo mantenía prisionero. Los largos rizos negro azulados ondeaban como si tuviesen vida propia.
-Eriz, sal de aquí-murmuró Anryk mientras comenzaba ponerse de pie.
Levantó lentamente la cabeza hasta la figura de su amigo. Éste se hallaba en posición de ataque, a más de un metro del suelo, cubriéndose con el redondo escudo dorado y la espada firme en la otra mano.
-¿Eriz, planeas morir por tu Dios?-preguntó Anryk con una siniestra sonrisa que dejó al descubierto un par de afilados colmillos.
-Puedo ayudarte Anryk. Aún no es tarde…
-Ya es tarde, Eriz. Yo veo lo que tu te niegas a observar. Yo no soy de nadie. Yo soy mi propio dueño. No los necesito, a ninguno.
* * *
-10 001, sentirán su sufrimiento triplicado, juro que lo sentirán…
Anryk se sostuvo con ambas manos sobre el vidrio. Lentamente las alas comenzaron a volver a su interior. Se limpió el sudor de la frente con una mano.
-¿Crees que me sentiré culpable? ¡Olvídalo!… Le ayudé a alejarse de ti…
Solamente con la mirada, Anryk levantó de la alfombra el cuerpo sin vida de Eriz, una mano invisible cerró los ojos celestes y apartó el cabello de la cara.
-Ya eres libre, amigo…
* * *
De pie en el balcón, Anryk observó como una nueva estrella aparecía en el firmamento. Sonrió para sí al pensar que algún astrónomo, o incluso un aficionado, la bautizarían como E-1032-K. Nadie sabría nunca que su nombre era Eriz…
Nadie salvo el… Él, el renegado, el solitario, el vengador, el único Angemonio…
By A.I.V.P. ®
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